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sábado, 18 de julio de 2015

El Frío es Mío.

Acaricio mimando tu piel,
me dejo guiar por aquello,
toda esa maldita hiel
que envenena mi silencio.

Salgo con cuidado de mis sueños,
buscando hacerlos mi realidad,
buscando algún lugar, un sitio
dónde dormir mis pesadillas.

Mimo mi alma, la cual busca,
como loca, la manera de escapar.
Le pido al oído:
"Quédate un día más."

Me resguardo del frío
y me doy cuenta que está
en algún lugar dentro de mí.
Que le frío es mío.

Y que no me queda nada más,
que solo lo tengo a él,
amenazándome en silencio.
Quemándome por dentro.


Noches de Porcelana.

Abro los ojos, mirando el techo de mi cuarto, con una sensación rara en la garganta. Pensando que no encuentro motivos para seguir despierta, que no tengo por qué luchar aquí. Y un solo nombre resuena en mi cabeza y esa voz que es tan conocida me dice que como me rinda... Me dice que no me va a dejar rendirme. Me grita que la vida no se acaba aquí, que aún me quedan tantos posibles caminos que recorrer y tantas cosas por hacer, tantas vidas que vivir por él, tantos besos que robar, tantos gritos que dar a la luz de una luna rota. Y aquí me quedo, mirando el techo, mientras las horas pasan y mi vida se pasa sin poder vivir lo que yo quiero vivir. Sin poder escuchar los latidos que quiero escuchar y no los que puedo escuchar ahora mismo.
Me quedo quieta, mientras pasan los días, en un punto de mi vida dónde la misma se ha quedado quieta mientras yo sigo envejeciendo, dónde la misma no avanza y solo se ha quedado estancada.
Es noche cerrada, no consigo dormirme, no consigo dejar que mi cuerpo regenere sus tejidos dañados, no soy capaz de cerrar los ojos y abandonarme a la calma de los latidos relajados y la respiración normalizada. No consigo llegar a ver mis sueños ante mis ojos, no consigo dejar a mi imaginación el control absoluto de mi cuerpo. No puedo. Simplemente estoy con los ojos abiertos mirando a la nada, esperando algo que no sé qué es. Algo que no entiendo.
Una sombra se posa en mi techo, un mosquito que probablemente ha venido a saciar su hambre conmigo, y no me muevo. Simplemente lo dejo hacer. No tengo ganas de nada, ni siquiera de evitarlo, está siendo una noche larga y no me gusta cuando tengo noches así. Suelo amanecer, empapada en sudor, con la boca seca y con el cuerpo pesado. Suelo amanecer sin ideas en la cabeza y sin fuerzas en el corazón para seguir latiendo. Y es que estas noches, las noches en las que me da tiempo a ver cómo el cielo cambia de color, estas noches son en las que ansío todo tu calor.

viernes, 10 de julio de 2015

Olas de Cielo.

La tarde se tornaba calurosa sobre las montañas que coronaban la ciudad, llevaba allí parada durante horas, mirando el vacío bajo mis pies, sentada en la orilla del acantilado con la mirada puesta en algún punto de la lejanía. Quería saltar, pero no podía hacerlo. Nadie sabía dónde estaba, nadie sabía dónde me había ido tras aquellos años perdida en mi mente, perdida en mil recuerdos que no quería recordar. Tenía todo bajo mis pies, cada centímetro de tierra habitable a mi alcance. Y yo allí, parada en el culo del mundo, perdida, sin más deseos que el de no despertar mañana. Sin más deseos que el de morir y que no haya nada más después, que todo se acabe aquí y ahora. Que todo el sufrimiento se acabe ya.
Oí unos pasos a mi espalda, supuse que sería algún transeúnte de paso por el acantilado, cuando se sentó a mi lado en la orilla del acantilado con los ojos puestos en el horizonte.
-Pronto esa gran bola de fuego desaparecerá para dar lugar a la luna y a las demás estrellas que iluminarán la noche con su luz. ¿De verdad quieres perderte eso?- Imposible, ¿qué hace aquí? Nadie sabe dónde estoy, nadie se había preocupado en averiguarlo tampoco.
-¿Qué haces aquí? No le dije a nadie dónde iba...- Susurro mirándole a los ojos enrojecidos de llorar.
-Hice la promesa hace muchos años de no abandonarte jamás, pasara lo que pasara, aunque los años nos separaran o la distancia sangrara en mi cabeza. Da igual todo, siempre estaré cuidándote, pequeña.- Me susurra abrazándome suavemente y apartándome de la orilla, yo ya he roto a llorar, justo cuando todo parecía perdido, cuando no creía que a nadie le importara, cuando creía que no tenía ninguna razón para seguir adelante. Aparece, me cambia el ritmo de los latidos y me destroza el corazón en mil pedacitos para luego armarlo de nuevo frente a mí, con piezas del suyo propio, con trozos de lo que nos une juntos, de todo lo que hemos vivido y nada más importa. Así me quedo, mirándole a los ojos y entendiendo que todo lo que pensaba no era así y que toda la verdad viene colgada de su mano.
Y así vuelve a salvarme de mí misma, así vuelve a destrozar toda tristeza y a llenarme de ese amor que solo él me da.

martes, 30 de junio de 2015

Bolas de Fuego, Sonido de Llover.

Y en mil desiertos me paro, mirando aquel cielo estrellado, preguntándome seriamente quién sería el primero en preguntarse qué brillaba allí arriba. Preguntándome qué le diría su madre, porque las madres son siempre las que responden estas preguntas con una sonrisa en los labios. Supongo que le mentiría, porque no sabía qué era aquello que brillaba, igual le dijo que eran almas que se habían quedado atrapadas, o gotas de agua que no podían bajar a la tierra, o ángeles velando por ellos, o simplemente le dijo que era exactamente lo que son: bolas de fuego brillando a millones de kilómetros de aquí, sintiéndose muy pequeñas y siendo más grandes que la tierra que pisamos. Y tal vez esa persona que se preguntó qué brillaba allí arriba, buscó la forma de llegar a ellas de alguna manera, construyendo tal vez, una escalera a la luna, o buscando un horizonte que nunca termina. Tal vez llegó a nuevas tierras dónde no había nada, o encontró el paraíso en alguna isla lejana. Tal vez viajó largo tiempo buscando esas estrellas que brillaban, o tal vez se rindió al primer intento por no poder encontrarlas. Y allí me paro yo, con una sonrisa en los labios, una de esas sonrisas melancólicas que lo responden todo, allí me paro sabiendo al menos la respuesta a esa pregunta y preguntándome cientos de cosas más. Buscando respuestas a preguntas y preguntas a respuestas que jamás debieron salir de aquel infierno cruel y nefasto que es mi mente. Que jamás debieron suponer una noche en vela, o cinco minutos más de los necesarios de mi tiempo. Porque es cierto que pensamos las cosas cincuenta veces hasta poder acabar con ellas, hasta solucionarlas. Pero es que eso es lo que significa tener conciencia, el usarla, el buscar un por qué para cada cosa, una locura nueva a cada cordura inexistente, una forma diferente de vivir con cada nuevo pensamiento que cambia el mundo día a día. Y aquí estamos, todos nosotros, parados en este desierto mientras nos vamos consumiendo.

domingo, 28 de junio de 2015

Noche de Tormenta.

No, no lo quiero, no quiero un montón de gestos vacíos, no quiero un montón de sonrisas falsas y tampoco quiero un par de palabras amables maquilladas por el mejor de los maquilladores. Quiero vivir, quiero que todo esto desaparezca, despertar en mi cama, en mi verdadera cama, con él a mi lado tras una de esas noches de tormenta, tras una simple pesadilla que ya terminó. La peor de todas, la pesadilla de tenerte lejos, la pesadilla de no poder besar tus labios, de no poder abrazar tu cuerpo o no poder escribir versos sobre ti, sobre las miles de cosas que haces que ocurran dentro de mí cuando sonríes de esa forma, el montón de sentimientos que desatas cuando me susurras "te quiero" al oído. Eso quiero, una verdad, mi verdad. Y no este conjunto de fingir y no saber quien finge mejor de las dos. Este conjunto de días enteros sola, de noches enteras sola, de vidas que pasan mientras te acuerdas de todo lo que no has podido hacer, de todo lo que no has vivido y que quieres vivir.



Y despierto como cada día en una cama, vacía, con mi corazón en la mano y la sangre brotando de mis heridas, muriendo despacio, mientras me atormento. Buscando una felicidad de plástico, una felicidad que no existe aquí, no existe lejos de sus labios, no existe y me esfuerzo por seguir luchando, por seguir bien mientras el infierno se va desatando y mi cuerpo poco a poco se va quebrando ante la posibilidad de perder mucho tiempo, ante la posibilidad de que un día cuando yo vuelva, sea una de esas noches de tormenta y otra ocupe mi sitio a tu lado, bebiendo de tus sueños, mientras a mí me atormentan mil pesadillas y mil latidos que quieren estar muertos. Preocupada por si te has vuelto a despertar, empapado en sudor, gritando a oscuras en tu habitación. Solo. Mientras yo deseo estar arropando tus sueños y calmando tus pesadillas.
Otra noche de tormenta, de esas que no brillan.

Mil Paradas hasta Ti.

Y en el caos, con las caricias de
tus dedos.
Y en la calma, con la suavidad de
tu pelo.
Y en los sueños con la paz de
tus ojos.
Y en la vida con la maravilla de
tu cuerpo.
Pensar en ti, estando contigo.
Perderme en ti, cuando no estas conmigo.
Buscarte en mil lugares,
 En mil nombres.
Encontrarte en cada grito de silencio,
que mi garganta interrumpe
gritando mil sonidos.
Busco en el camino,
tu silueta.
Busco en casa
tu locura inquieta.
Busco en mi corazón
tu huella constante.
Ahí estas, siempre para amarme.

martes, 16 de junio de 2015

Dulce de Leche.

Bajo la enorme escalinata de mármol con la mente puesta en verle, en besarle, en estar con él. En aspirar su dulce aroma... Una presencia me saca de mis pensamientos y me hace aterrizar de golpe en la salita en la que me encuentro.
-¿En quién piensas? Te ves muy ensimismada en morderte el labio inferior.- Dices mientras te acercas a mí y me haces soltar mi labio poniendo tu dedo de por medio.
-Pues en ti, ¿en quién iba a ser para morderme el labio?- Digo con una sonrisa lasciva en los labios. Cosa que tu respondes con una de esas cálidas miradas que agitan mi organismo al completo y me hacen desearte. Aunque siempre te deseo. Interrumpes mi mente cogiéndome de la cintura y besándome como solo tú sabes hacer. Mientras absolutamente todo mi cuerpo se concentras en el tacto de tus labios contra los míos, en como todo mi cuerpo te reclama que sigas besándolo, centímetro por centímetro.
Entonces separas tus labios de los míos enrojecidos por la presión, y todo el calor recorriéndome. Me sonríes desde arriba, mirándome a los ojos. "Te quiero, pequeña." me susurras mientras bajas tu mano por mi espalda y agarras mi culo con fuerza. Me creo morir por un momento, mientras tú sonríes. Sabes perfectamente que en este momento podrías hacerme lo que quisieras que yo te diría que sí sin rechsitar ni un solo segundo. Pero en lugar de eso me das un beso en los labios y te vas.

domingo, 7 de junio de 2015

Carmesí.

Acaricio con suavidad su rostro, su mejilla se enrojece al paso de mis dedos sobre ella, sonrío contra sus labios, con mis ojos a la altura de los suyos, su cuerpo subiendo y bajando bajo el mío, con la respiración entrecortada contra mi cuello, sus uñas aferrándose a mi espalda, con fuerza. Haciendo que mi garganta deje escapar algún gemido. Veo sus pupilas dilatarse al sonido de mi voz entrecortada, escucho en mi oído un único susurro "Te quiero, pequeño." y simplemente sonrío. Sin poder evitarlo, sin poder dejar de pensar en lo afortunado que soy, en como he podido llegar al punto de tener una diosa así en mi cama y  en mi corazón. Aunque en el corazón le ha sido muy fácil entrar, es imposible no quererla con esos ojos que hacen que se te olvide todo lo malo, con esa sonrisa que hace desaparecer el miedo, o la tristeza, o cualquier cosa que no sea su perfección imperfecta.Quiero que este momento, que cada segundo que paso a su lado, cada latido superpuesto en su pecho, se detenga aquí y ahora, para siempre, para ir bebiendo de esta felicidad que se atrinchera en mi pecho haciendo que mi corazón solo quiera latir con ella.
Pero el tiempo sigue sucediéndose y sigue pasando haciendo que cada segundo esté más cerca de tener que despedirme, que cada segundo sea ya solo un recuerdo a su lado y que desee repetirlo una y otra vez. Como voy bebiendo de sus besos, respirando de sus caricias repartidas por mi cuerpo, mientras cada vello se eriza al paso de su piel. Desear que toda mi cura sea su piel contra la mía, que cada beso se quede en mí. Deseando que nada más que el tiempo nos separe, que solo se quede entre nosotros el aire y nuestra piel. Porque nuestros corazones, aún estando separados, son uno.

jueves, 4 de junio de 2015

Y Sobretodo Disfrutar el Arte.

Por una vez pienso en lo qué ha ocurrido en estos meses, en cómo he cambiado yo, y no mi vida, cómo he puesto patas arriba mi mente un millón de veces, cómo he buscado un millón de soluciones a cada millón de problemas que quizás no lo son realmente. Y entonces cambia mi mente, cambia mi forma de entender mi mundo, de ver el arte en cada curva que dibuja su rostro, de ver la velocidad de sus latidos, o de escuchar la música de su voz. Cómo cada día van cambiando las cosas que nunca pensé que cambiarían, cómo yo voy madurando (espero que para bien) y cómo voy cambiando mi percepción de mi misma, cómo empiezo a verme como lo que soy. Cómo empiezo a quererme por quién soy y no por quién me dicen que soy. No soy perfecta, lo sé, creedme que lo sé.
Pero eso no me va a impedir amar cada ápice de diferencia que me hace tan... Yo. Cada ápice que me hace ser diferente a lo que el resto esperaba que fuera. Y es que no soy la misma idiota que empezó esta historia, no soy la misma que un día mal gasto su tiempo en algo que no tenia arreglo, en algo que solo me consumía por dentro cada vez que acosaba mi mente.
Y puede que sea poco lo que tengo, pero jamás será mío del todo, tú me has dado mucho de lo que soy. Y no solo tú. Porque contigo han llegado muchas cosas, muchas personas que me han llenado por completo la vida de felicidad. Personas que espero que no se alejen de mi lado y me sonrían como siempre han hecho. Aunque parezca impresionante por fin soy feliz, por fin me doy cuenta de las cosas que hacia mal, de todo aquello que tantas veces me hizo dudar, que tantas veces tradujo mis latidos en mentiras que me destrozaban poco a poco, en cosas que yo misma me decía y que no eran ciertas. Si es que siempre he sido mi peor enemigo, si es que nunca me he querido como debería haberlo hecho, porque puede que sea diferente, pero soy yo y es mi vida la que estoy labrando con cada paso que voy dibujando en la arena, mientras se esfuerzan en borrar mis pasos.
Y escuchar la música, disfrutar del arte y seguir la velocidad de la vida.
Para recibir del mundo todo, para escapar de todo y para vivir de todo. Para continuar soñando cada vez que esté despierta, con mis pasos a la espalda y mis sonrisas en la boca. con mis errores dentro del recuerdo de las mayores victorias, con el miedo tan lejos como pueda y el agua acariciando mi piel... Y mi piel acariciando la tuya.
Eso quiero, cambiar mi rumbo, de nuevo.

domingo, 31 de mayo de 2015

Piel de Terciopelo.

Sábanas, sudor, gemidos, arañazos, mordiscos... Todo eso se mezcla en mi mente al entreabrir los ojos en mi cuarto a oscuras, todo eso, el resultado de una noche maravillosa.
La luz entra entre las contra ventanas, acaricia con suavidad su silueta desnuda sobre mi cama, esta de espaldas a mi, esa bella criatura que puebla la tierra iluminando cada centímetro con su hermosura. De repente no puedo evitar acariciar su espalda con suavidad, veo como toda su piel se pone de gallina al recorrer con mi dedo su columna.
Despierta por el roce y se gira, abre sus ojos marrones y me mira medio dormida. "Buenos días, pequeña" me susurra. Me encanta la tesitura de su voz contra mi oído. Me acurruco a su lado y me acomodo sobre su pecho.
-Creía que íbamos a levantarnos, peque.- Me dice y me besa la frente.
-Fue mi idea inicial, pero prefiero disfrutar de estos pequeños momentos impagables.- La susurro contra su cuello y muerdo con fuerza. Ella gime y se gira del todo contra mí, me besa dulcemente y luego me muerde con ferocidad el labio, yo me retuerzo de puro placer y me postro encima suyo.
-¿Vamos a levantarnos, o nos quedamos así un poquito más?- La pregunto contra sus labios con una sonrisa lasciva pintada en ellos.
-Creo que me gusta más la segunda opción, nena.- La oigo pronunciar esas palabras y todo mi cuerpo se estremece mientras mi imaginación se deja llevar por mis impulsos y realizo todo aquello que deseo.
Buenos días, de esos que te levantas con una sonrisa en los labios y unos cuántos arañazos de más en la espalda.

lunes, 11 de mayo de 2015

Noche.

En la oscuridad escucho los llantos,
los gritos, el miedo.
Escucho en el fuego la furia, la sangre,
los latidos, el ajetreo.
Me paro en el mundo, como siempre,
pensando en lo perdido,
En todo aquello por encontrar
o por ir reviviendo.
El profundo caos, dentro de cada pequeña alma.
Cada gota de sangre que poco a poco se derrama.
Y fue el silencio el que me despertó
y el mundo...
Sigue girando, se sigue moviendo,
sigue cambiando.
Y sigue muriendo.
Me pregunto en el silencio qué
es lo que le lleva a seguir,
por qué se empeña la vida en...
Bueno, en vivir.
Y el silencio me responde gritando,
el miedo me responde
mientras algo dentro de mi
se va rompiendo con cada respuesta.
No importa que el día de mañana no estés,
no importa.  Nada.
Puede que creas que quien completa tu vida es,
para ti, irreemplazable, irrepetible, que es el pilar de tu mundo...
Pero para el resto no es mas que polvo,
polvo que se consume,
polvo que tarde o temprano acabara desapareciendo.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Te Regalo el Sonido del Mar.

Luna llena, vaya, ha pasado casi otro mes sin darme cuenta. Miro el brillo de nuestro satélite desde mi ventana, con las cortinas entrelazadas en los dedos. Hace frío, es lo que tiene esta ciudad, casi siempre hace demasiado frío, aunque casi mejor así.
Me desperezo frente a la ventana y siento un pequeño pinchazo, que bruta soy, siempre me hago daño y ya debería saber que no debo estirarme fuerte...
-¿Estás bien, cielo?- Oigo por detrás mientras pasan una mano por mi cintura y me acarician la tripa. Giro la cabeza apoyada en su torso y allí me encuentro esos maravillosos ojos verdes.
-Sí, estoy bien, ya sabes que soy un poco bruta, mi amor. Simplemente ha sido un tirón.- Digo mirándole a los ojos,y finalizo con un beso en sus labios, esos labios que tantas veces me han hecho perder todo ápice de vergüenza, girarme hacia él y comérmelo con la mirada. Y es que me encanta todo de él.
-Te has quedado mirándome como las vacas al tren, ¿qué ocurre?- Me pregunta rodeándome con el otro brazo también y acercando sus labios a mí.
-Simplemente observaba aquello que me vuelve loca.- Le susurro en los labios y luego le robo otro de esos besos que saben a gloria y a magia.
-¿Volvemos a la cama? Estoy cansado y me encanta tenerte a mi lado.- Me susurra en el oído y yo afirmo mirando sus ojos y mordiéndome el labio. El cojo de la camiseta y le lanzo suavemente a la cama, yo me tumbo a su lado y escucho su respiración entrecortada, mientras me mira con sus ojos oscurecidos al entender lo que estoy buscando.
Amanece entre las cortinas de mi cuarto, otra noche más ha pasado, otra noche a su lado, y todas las que quedarán.

sábado, 18 de abril de 2015

Cascada de Hiel.

Le veo sentado en la orilla del lago, con una margarita en la mano. Me quiere, no me quiere, me quiere... Me acerco en silencio, escuchando mi corazón saltar a grandes pasos de mi pecho, queriendo llegar a él. Me quiere. Tengo miedo, pero no puedo quedarme parada, no ahora. No me quiere.
Se ha girado, sé que me ha visto, pero solamente ha agachado la mirada y ha seguido deshojando aquella pobre margarita. Me quiere, no me quiere, me quiere... No sé el resultado final, pero veo como lanza lo que queda de la margarita al lago sin mirarme, y se queda mirando como se hunde, lentamente. Yo me he quedado parada, no me responden las piernas, siento tanto miedo... Todo mi corazón se ha quedado helado en esa pobre margarita.
Finalmente mis piernas reaccionan y sigo avanzando sin escuchar a mi corazón, que me grita que me detenga y que me dé a vuelta. No, no pienso rendirme ahora. No.
Me siento a su lado, mirando el mismo punto que él, y de reojo observo como una lágrima le recorre la mejilla.
-¿Y ya está? ¿Solo por esto te piensas rendir?- Me grita entre lágrimas.
-Estoy aquí por algo, no quiero rendirme sin luchar, no soy así.- Le digo en un tono de voz neutral mientras le miro fijamente a los ojos.
-Entonces... Todo lo que me dijiste...- Le interrumpo antes de que rompa de nuevo a llorar.
-Una simple forma de alejarte de mí antes de hacerte más daño, cariño, no quiero dejarte. Pero me aterra que algo superior a mi me aleje de ti.- Digo apartando mi mirada de sus ojos verde incandescente. Sé que está llorando de nuevo.
El silencio se apodera de la escena, y un sentimiento amargo baja por mi garganta apoderándose de mí. deseo besarle, pero no sé cómo hacérselo ver. No quiero perderle, pero no puedo asegurarle que voy a estar a su lado para siempre. No lo sé.
Noto como un tacto cálido me roza la mano, bajo mi mirada y veo su dedo índice acariciando mi anillo.
-Me acuerdo de esto,-Dice mientras acaricia la inscripción exterior.- te lo regalé en aquel bosque, cuando hicimos un año y medio.-
-Ya hace cuatro años de eso... Me gusta que te acuerdes...-
-Jamás podré olvidar ninguno de los momentos tan especiales que he pasado a tu lado. Mi vida.- Dice y acto seguido, me besa. Pero un beso de esos que dicen "Te amo" con todas sus letras. Y en ese momento la hiel desaparece y yo me doy cuenta que no importa que no pueda prometérselo, pasaré el resto de mi vida a su lado.

domingo, 29 de marzo de 2015

Canción de Estrellas.

Te busco en mi mente, me pierdo sin encontrarte.
Me intento curar mis heridas, me desangro sin tenerte.
Juego con el destino a conservarte, gano cada tirada sin fallarte.
Te necesito en mi vida, mi escamada alma no para de necesitarte.

Cansada de la vida me paro a repostar aquí.
Mientras veo a lo lejos tus ojos, que me miran solo a mí,
mientras te acercas sonriendo, con esa sonrisa tan... Tú.
Me despierto desorientada, encontrándome junto a ti.

Mis manos se sienten en casa al acariciarte,
mis ojos quieren tenerte solo a ti
Quiero despertarme a tu lado,
que mi aliento seas tú.

Me paro en el camino y me siento débil,
me es muy difícil tomar aire, respirar.
Quiero que la vida se detenga, mientras
busco la forma de avanzar.

Ley Mordaza.

Creo en las personas, lo juro, creo que las personas pueden ser malas o buenas, que es decisión suya. Pero no creo a los políticos, lo siento, no me trago sus chorradas de que la nueva Ley Mordaza es "para proteger al pueblo". Perdonad que lo dude, pero no entiendo que clase de seguridad pretenden implantar en el pueblo cuando a mi me da miedo ir a las manifestaciones ahora porque, si les da por darme un pelotazo de goma a los policías, a mi me pueden joder muchísimo la salud y yo no puedo denunciarlos porque "están realizando su trabajo". Mira, puede que haya manifestantes que sean gilipollas, pero no merecemos que a todos nos metan en el mismo saco. 
A mi me aterra ir a una manifestación, porque no sé lo que va a ocurrir. No puedo confiar en que les dé por evitar que me lleve un pelotazo o un porrazo, vale que aquí no han cargado casi nunca, pero no puedo confiar en la suerte. Lo siento, pero mi salud es más importante. 
Así que por favor, decidme: ¿Qué seguridad aplica en mí o en cualquiera de nosotros esta nueva ley? Obviando el detalle de que si no hay manifestaciones, no hay tampoco peligro de que cargue la policía de forma "legal". Todo esto lo digo con todo el respeto hacia las fuerzas del estado, tengo muy claro que no todos los policías son iguales y no todos cargan sin motivo, pero me temo que esas manzanas podridas están pudriéndonos la bolsa, o simplemente la opinión pública hacia la bolsa, se está destruyendo por momentos. Quiero dejar claro que sé que hay motivos por los cuales los policías hacen bien en cargar, pero no suele ser el caso, lamentablemente. Errar es humano, pero hay ciertos errores que pueden ser muy graves. 
Finalmente hacer llegar mi completo descontento con que ahora hacer una manifestación sea un delito prácticamente, ya antes era vergonzoso que para hacer unos piquetes informativos hubiera que llevar mínimo un coche patrulla. Pero es que ahora no sé a qué podrá llegar esto, pero como sigan así probablemente el pueblo se enfade, porque es lo que parece que pretenden. Espero que se cambie un poco al menos la política en estas próximas elecciones, algo que realmente cambie la situación en que nos encontramos, porque empieza a ser vergonzoso que se refugien en la mayoría absoluta para hacer lo que les da la gana sin pensar en la opinión de nadie más. O por lo menos, salga quien salga, que no tenga mayoría absoluta, que tenga que contar con los demás para hacer las leyes, por dios. Por ser un poco previsores.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Alguna Ola perdida en el Desierto.

Solía tener ganas de luchar, ganas de seguir adelante, ganas de sonreír al mundo a pesar de todo los matices oscuros que manchaban los colores del arco iris. Pero es que a veces las cosas son demasiado duras, a veces no se puede pretender estar siempre en pie en mitad de la tormenta, a veces es el viento el que nos quiebra, a la altura de las rodillas. Y manchamos nuestros pantalones con el barro del húmedo suelo, con la sangre de todos aquellos que un día decidieron salir corriendo y dejarnos atrás con todo nuestro miedo encima, con todas las partidas perdidas encima y con una sonrisa falsa en el rostro.
De pronto el sol brilla más fuerte y más alto en el cielo, pero tú te notas demasiado lejos de todo aquello, entre tu propia oscuridad, sumido en el miedo. Quieres gritar, salir corriendo, pero todo lo que te rodea te tiene prisionero. ¿Qué clase de libertad es esta que no nos deja decidir cuando morir? ¿Qué clase de libertad es esa que no nos deja gritar lo que creemos que no es correcto a la cara de los que deberían pensar en nosotros? ¿Qué clase de vida es esa que no podemos vivir sin que nadie nos ate a un trozo de papel o de metal? Tengo miedo, siempre lo he tenido, jamás he sabido por qué creen que soy fuerte. Me paso las noches en vela, con miedo al día que vendrá, con dolor en mi cabeza o en mi espalda o en mi brazo o en mi corazón. Con dolor en tantos lugares que deberían estar ya bien que temo que las cosas cambien de nuevo. Que todo el infierno se enfrente a mi de nuevo y esta vez me gane el pulso que iniciamos hace ya tanto tiempo. Y aquí apareces tú, mi razón por la que sigo en pie, mi talón de Aquiles y mi mayor miedo. Aquí apareces tú, desatas miles de pensamientos, miles de cosas que quiero seguir haciendo, y justo después me besas y todo queda más allá de la tormenta.
Salgo corriendo de aquello que tantas noches me persigue, salgo corriendo antes incluso de verlo, porque ya estoy tan acostumbrada a huir que ni me cuestiono si me seguirá siguiendo. Tengo tantos remordimientos, tanta culpa acumulada en cada mililitro de sangre, en cada célula de mi cuerpo, que siento que me voy descomponiendo poco a poco por dentro. Soy un velero en mitad del mar, mientras sopla fuertemente el viento, mientras lo engulle alguna ola perdida en el desierto.
Quiero salir de este estúpido laberinto y le grito a la historia que me devuelva ese hilo que una vez sacó a tantos de este mismo sitio, grito por poder salir de mi caja mientras el tiempo sigue girando y mientras el mundo me va consumiendo, bebiendo de los pecados que contengo. Quiero escapar del estado intemporal de mis pupilas, del miedo al paso de las horas, quiero reír mientras sigo llorando.

martes, 17 de febrero de 2015

Fénix.

Me encuentro ahora mismo en la cama tumbada, contigo a mi lado, con tu pecho subiendo y bajando en una sucesión rítmica de alientos, en un montón de latidos de los que voy bebiendo para seguir viviendo. Miro tu pelo enmarañado sobre la almohada y se me antoja besar suavemente tus labios mientras coges aire. Respira de mí, mi niño, quiero tenerte. Y es que me tienes toda para ti, soy tuya desde el momento en que enlazamos nuestras vidas a esta fina línea de destino y no imagino otra vida mejor que la compartida a tu lado.
Te desperezas de pronto en la cama, yo me tumbo rápidamente en la cama y tapo mi rostro con las mantas, finjo estar dormida. Tú te levantas, rodeas la cama, y te tiras encima mío besando mi rostro con cariño a la vez que me haces cosquillas. Quiero que pares y a la vez me encanta tenerte así a mi lado. Me encantas.
-Buenos días, mi niña, ¿Te levantas o sigo haciéndote cosquillas un poquito más?- Me susurras en el oído que sabes que oigo.
-Hummm... Prefiero que te tumbes aquí un ratito más conmigo...- Te susurro en los labios mientras te tumbo encima mío con suavidad.- Quiero jugar un poquito...- Tú sonríes y te tumbas a mi lado mientras me besas el cuello que de vez en cuando muerdes con fiereza. Dios, cómo me gusta tenerte a mi lado por las mañanas, se hacen mucho más amenas.
Me despierto al rato al oírte entrar de nuevo en la cama con algo grande y pesado en las manos, abro lentamente mis ojos y allí estás con el desayuno en los brazos. Me muero de amor por momentos, te ves tan sumamente adorable ahora mismo... Y yo te amo tanto...
-Venga, princesa, tienes que coger fuerzas para un nuevo día a mi lado.- Me susurras a la vez que me ayudas a levantarme de la cama lentamente mientras me pones en el regazo el desayuno. Huele muy rico. Aunque no tengo demasiada hambre, la verdad...
-Tienes que comer, te lo ha dicho el médico, si no comes me voy a  enfadar mucho, quiero verte sana.- Me dices muy serio adivinando mis pensamientos.
-Es que... No tengo hambre... Tampoco creo que comer ayude en algo al cáncer.- Digo en un comentario un poco cruel, aunque me doy cuenta demasiado tarde.
-No eres médico, en consecuencia no puedes saber qué te curará más rápido, pero estoy seguro que morir de hambre no es una buena idea. Así que come y luego tómate las medicinas.-Me dices medio enfadado y algo dentro de mí se rompe en mil pedazos.
-Sí.-Solo digo eso y comienzo a comer.
Me ducho, me visto, y vamos al médico como cada mañana, aunque cada noche rezo para que ese día sea el último que tienes que soportarlo, aunque creo que tú rezas justo para lo contrario.

domingo, 8 de febrero de 2015

Vicios Sanos.

Baja por las calles de piedra, con el sonido de sus zapatos chocando contra el asfalto. Lleva la mirada perdida en algún punto entre las nubes y el sol que comienza a salir entre las casas. Lleva un bonito vestido color verde inglés, que le da un aspecto pálido a la piel de su rostro, aún más de lo que es, pero que combina elegantemente con su cabello rizado y rojo como el fuego más ardiente. Sus ojos verdes brillan con un aspecto acuoso, supongo que está a punto de echarse a llorar, aunque no sé decirlo con seguridad.
Llega a la plaza y se sienta en el muro de la fuente, con los pies dentro del agua. Algo que, a los poco transeúntes de la madrugada, les parece extraño estando en enero. De pronto me fijo en que pequeños espasmos recorren su abdomen y, con gran tristeza, me doy cuenta de que sus lágrimas ganaron la partida. Pobre muchacha. ¿Que será lo que hace tan triste a una chica tan hermosa? Me quedo observándola con un triste aire melancólico y, de repente escucho una voz que me pregunta qué quiero entre sollozos, no sé cómo, pero me he levantado del banco en el que estaba y ahora le tiendo un pañuelo de papel a la muchacha.
-Disculpa si te molesto, te vi tan mal que se me encogió el corazón, ¿Qué puede hacer llorar a una mujer como tú?-Dije con la mejor de mis sonrisas
-Un hombre como tú, para empezar. - responde ella con voz enfadada pero sin dejar de llorar.
-No creo que ese hombre fuese como yo, sino no te habría dejado derramar ni una sola de tus lagrimas.-la digo mientras ella me mira sin demasiada confianza y siempre sin dejar de llorar. Finalmente no puedo resistirme, saco otro pañuelo y la enjuto las lágrimas que resbalan por sus mejillas con él. Ella se pone muy tensa.
-¿Te hizo daño ese hombre?- digo mirándola preocupado
-Sí, me hizo daño aquí.-se señala el corazón- y ese es un daño que difícilmente sana.
-¿Sabes lo que le viene bien a ese corazón para sanar más rápido?- La digo mientras ella me observa- Un par de tiritas y mucho Vodka.- Por primera vez sonríe entre lágrimas la joven de la fuente.- Soy Alfred. Encantado de darte mis pañuelos.- Le tiendo mi mano y ella sonríe.
-Anna, y si quieres te los devuelvo, aunque no creo que quieras mis lágrimas.- Dice ella.
-No, tus lágrimas de tristeza no, pero permitirme que te ayude con tu tratamiento contra tus heridas, invitándote a un vodka, por supuesto.- La digo sonriendo. Ella se pone pensativa, se levanta de la fuente y se encamina calle abajo. Me quedo parado, pensando que la he molestado, tal vez he sido muy directo.
-Creía que ibas a invitarme a un vodka, vamos, que conozco un sitio genial. Alfred.- Dice mi nombre como si de un ángel se tratara y yo simplemente la sigo. Buena forma de empezar la mañana, vodka y una mujer preciosa a mi lado.

Insomnio.

Y aquí estoy, despierta sin un ápice de sueño, extrañando tu cálido tacto, tus suaves caricias, tus sonrisas. Extrañándote a ti, como si nada más importara en este mundo. ¿Y no es cierto que eres lo más importante? ¿No es verdad que mis sonrisas llevan tu nombre? Pues estas presente en mis desvelos, y sobre todo en mis sueños. Presente en mis llantos, y en todas y cada una de mis sonrisas. Presente en mis ahogos, y en cada uno de mis alientos y suspiros. Presente en cada uno de mis infartos, y en todos y cada uno de mis latidos. Llevamos tanto tiempo juntos y se me antoja corto, mi vida, porque no imagino ni un día de los que me puedan quedar de vida, despertar sin pensar en ti el primero de todos. No me imagino soñar y que tú no estés en mis sueños. No imagino mi vida lejos de ti, tampoco quiero hacerlo. Y es que eres del material que están hechos los sueños, mi niño, eres magia. Eres algo raro y loco, que me mantiene cuerda en un mundo en el que la cordura se desmorona por momentos, eres algo y alguien que hace que, todo por lo que estoy pasando, merezca la pena, que dé igual el daño, que todo sane mas rápido si es por no verte preocupado. Y es que me he vuelto muy fuerte gracias a ti, por no cargarte con mi debilidad, he sido muy fuerte pero también, en momentos que procuro no recordar, me he permitido apoyar mis alas un poco en tu espalda, y así aliviar el gran peso que soporto. ¡Aunque no debería llevar peso, me lo tiene dicho el médico! Pero bueno, por ti viviría y moriría un millón de veces, por ti mataría sin pensarlo ni un solo segundo. Porque eres magia, pequeño, recuérdalo siempre.
Y puede que muchos de los aquí leyéndome no entiendan porque soy tan sumamente ñoña, pero es que esta persona de la que hablo, todos queremos tenerla en nuestra vida, y para cada uno de mis lectores, estas líneas, tendrá un nombre y una sonrisa que les vuelve locos. Porque se acerca San Valentín y, en mi opinión, yo prefiero amarle todos los días de mi vida. (Aunque también le he comprado un regalo), Pero es que él se lo merece todo, al fin y al cabo me hace feliz y eso es algo que yo defino como: Magia.

martes, 3 de febrero de 2015

Y Cada día Más

Siento un vacío por dentro, como si todo mi mundo se hubiera derrumbado y solo quedara alguien, en medio de las ruinas pensando: ¿Qué ha podido pasar? ¿Qué he hecho? ¿Qué voy a hacer ahora?
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado,  mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.