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jueves, 31 de diciembre de 2015

2016

Otro año más se acaba, otras cuatro estaciones han quedado marcadas en cada tronco de árbol que han alimentado, otros 365 amaneceres y atardeceres han presenciado mis ojos y aquí seguimos. Como cada año, entre penas distintas y entre nuevas alegrías. Otro año que no ha sido fácil... Aunque ninguno lo es. Jamás lo ha sido y creo que jamás lo será.
Pero miras a quién te acompaña ahora en el camino, gente conocida, gente querida. Algunos llevan toda la vida, otros sólo un suspiro. Y otros simplemente se han ido y aún te acompañan muy hondo, en tu corazón. Ya ha pasado de nuevo otro año y todavía me quedan tantas cosas por hacer... Tantas aventuras por vivir... Tantos sueños por cumplir... Pero así tiene que ser, pues hace poco escuché una frase preciosa: "Algunas personas no mueren por la edad, sino justo en el momento en el que dejan de soñar"
Así que a seguir soñando, que mientras nos queden cosas por cumplir, merecerá la pena seguir adelante.
Feliz año nuevo, 366 días para equivocarnos, reírnos, llorar, saltar y cantar. Y sobretodo para vivirlos todos y cada uno de ellos como si fuera el último

viernes, 2 de octubre de 2015

Once Upon a Time.

Otra vez, como cada maldito momento de mi vida, vuelvo a sentirme así, vuelvo a tener en mi mente mil cosas que no deberían estar ahí, mil sentimientos que me ahogan con mis propias lágrimas, mientras mis músculos se estremecen y me duelen. Mientras mi cuerpo se queja, mientras me grita que siga adelante, joder, que aún queda mucho por delante y no, no puedo rendirme. No estaba en los planes, pero son parte de mi camino. Son parte de mi historia y parte de mí misma, parte de toda esta vida. La noche más oscura, justo antes de un nuevo amanecer que tal vez sea el más brillante de todos. Que tal vez nos dé ese toque de esperanza que necesitamos, ese algo que haga que todo por lo que estamos pasando merezca la pena. Porque son ya muchas penas a la espalda, y empiezan a pesar, empiezan a hacer mella en mi pequeña y asustada alma, en mí. Porque nadie nos dijo que fuera fácil, nadie nos contó lo que había que pasar en esta vida para alcanzar un estado más elevado, nadie nos contó que hay más allá. Simplemente nos lanzaron a la vida, sin libro de instrucciones, sin confianza, desnudos. Pues así es como nacemos, sin nada, y se nos va dando todo y quitándonoslo cuando parece demasiado fácil. Porque la vida es eso, es aprender que si algo es fácil, no durará demasiado tiempo, todo lo bueno se acaba y a veces antes de lo que tú te esperabas. Pero aquí estamos, luchando al pie del cañón, confiando ser la excepción que confirma la regla, confiando en que nosotros sí tendremos ese final feliz que tanto ansiamos, porque nosotros somos diferentes al resto. ¿O no?

domingo, 27 de septiembre de 2015

Laberinto.

Caminamos, dejando nuestra huella sobre la línea etérea que dibuja suavemente nuestro destino, que marca el rumbo por el que nos movemos y limita nuestras decisiones a unas preguntas concretas.
Y, con cada paso que dejamos marcado sobre la línea, vamos abriendo grietas, guardando lo caminado en algún punto de nuestra mente, de éste pensamiento vacío lleno de ideas deformes que damos forma con el cerebro. El camino va llenándose de piedras, trozos de aquellas silenciosas grietas que hemos abierto con nuestras decisiones, piezas que dificultan el seguir adelante e, incluso, cuestionan si merece la pena seguir caminando... Esa horrible pregunta sin respuesta, que jamás podremos saber, pues no podemos ver el premio que nos espera más allá del puro sufrimiento al que exponemos nuestros huesos, que chocan sonando con violencia contra el suelo. Nuestro paraíso tras haber saltado todas las piedras del camino, todas las grietas que nos quebraban las rodillas y atascaban nuestros pulmones, impidiéndonos respirar por el polvo que van levantando a nuestro paso sobre ellas. Dejando escapar por las grietas esos trozos de nuestras almas que no son lo suficientemente fuertes para seguir siendo parte de nosotros mismos y que dejamos escapar muy lejos de nosotros, que jamás vuelvan a entorpecer nuestros pasos, que no nos pongan la zancadilla impidiéndonos avanzar.
Escuchas gritos a lo lejos y dejas que el miedo corrompa tu cuerpo y sigues andando, encarando tus peores miedos, diciéndoles a la cara todo el miedo que ellos te provocan y que te da igual todo lo que hagan. Porque no tienen poder sobre ti, porque tú eres muchísimo más fuerte que todas ellas, porque algún día te darás cuenta que por fin superaste la prueba , que ya no queda nada por lo que seguir corriendo, que aquellos monstruos que pensabas que te seguían, se han muerto en algún punto del camino, que ya no siguen detrás tuyo. Pisándote los talones, sujetándote la sombra para que no puedas llegar más lejos de lo que ellos te permitían.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Letras sin Sentido.

Frío, todo mi cuerpo se revuelve en múltiples sacudidas que vienen desde mi diafragma hasta mi garganta. Mientras, mis ojos no paran de emanar demasiadas gotas de agua salada que resbalan por mis mejillas. Está siendo duro. Muy duro. No comprendo qué es lo que hice tan horrible en otra vida o en esta misma para ahora merecer sentirme como una mierda la mayoría de mi tiempo, aunque este reloj tiene las manillas rotas, aunque este tiempo se quiebra a mi al rededor y me cierra la boca mientras otra oleada de dolor escala mi garganta y me dificulta la respiración mientras aprieto mis labios para evitar llorar muy alto. Para evitar que alguien me oiga, para evitar que se den cuenta de lo débil que soy. No soy ninguna heroína, estoy harta de que todos piensen que así es y que luego sus ojos reflejen esa decepción que tanto duele. No soy ninguna heroína, no sirvo para serlo, soy demasiado débil en un mundo en el que serlo es lo que te hace humano y lo que te hace perder.
Noto mis latidos, alborotados en mi pecho. Noto ese dolor, ese que tantas otras noches no me dejó dormir, ese dolor taladrante que quiebra lo poco de persona que queda en mí. Y de nuevo las cascadas emergen de mis ojos, y otra vez mi diafragma se contrae haciendo que aguante la respiración en la oscuridad, tumbada en mi cama, mientras el aire va empapando mis células de dióxido de carbono y yo voy necesitando de nuevo tomar aire. Pero me da miedo,
Temo que si respiro, el mundo se mueva, siga girando y siga matándome como cada día de mi vida hasta ahora. Y pienso en tantas cosas que son culpa mía... Y tantas otras que son culpa de este destino incierto que me tiene ahogada, prisionera de mis emociones y sentimientos. Prisionera de mi propio tiempo.
Cansada del ritmo que marca mi corazón me paro, me quedo quieta observando todo a mi al rededor, todo lo que va pasando sin poder pararlo. Y de nuevo, como siempre, aparece él y me ofrece un descanso, me guarda del miedo, me para las lágrimas y me dice:
"Vamos, pequeña, deja de llorar. Para mí siempre serás mi heroína."
Pero lo que él no ve es que el verdadero héroe de mi historia es, y siempre será, él. Mi príncipe de brillante armadura que vuelve a salvarme de mi misma, porque siempre seré mi mayor enemigo, porque soy la única capaz de hacerme mella en el corazón de esa forma imborrable para nadie. Porque soy la única capaz de convertirme en un borrón escrito entre un montón de letras sin sentido.

martes, 30 de junio de 2015

Bolas de Fuego, Sonido de Llover.

Y en mil desiertos me paro, mirando aquel cielo estrellado, preguntándome seriamente quién sería el primero en preguntarse qué brillaba allí arriba. Preguntándome qué le diría su madre, porque las madres son siempre las que responden estas preguntas con una sonrisa en los labios. Supongo que le mentiría, porque no sabía qué era aquello que brillaba, igual le dijo que eran almas que se habían quedado atrapadas, o gotas de agua que no podían bajar a la tierra, o ángeles velando por ellos, o simplemente le dijo que era exactamente lo que son: bolas de fuego brillando a millones de kilómetros de aquí, sintiéndose muy pequeñas y siendo más grandes que la tierra que pisamos. Y tal vez esa persona que se preguntó qué brillaba allí arriba, buscó la forma de llegar a ellas de alguna manera, construyendo tal vez, una escalera a la luna, o buscando un horizonte que nunca termina. Tal vez llegó a nuevas tierras dónde no había nada, o encontró el paraíso en alguna isla lejana. Tal vez viajó largo tiempo buscando esas estrellas que brillaban, o tal vez se rindió al primer intento por no poder encontrarlas. Y allí me paro yo, con una sonrisa en los labios, una de esas sonrisas melancólicas que lo responden todo, allí me paro sabiendo al menos la respuesta a esa pregunta y preguntándome cientos de cosas más. Buscando respuestas a preguntas y preguntas a respuestas que jamás debieron salir de aquel infierno cruel y nefasto que es mi mente. Que jamás debieron suponer una noche en vela, o cinco minutos más de los necesarios de mi tiempo. Porque es cierto que pensamos las cosas cincuenta veces hasta poder acabar con ellas, hasta solucionarlas. Pero es que eso es lo que significa tener conciencia, el usarla, el buscar un por qué para cada cosa, una locura nueva a cada cordura inexistente, una forma diferente de vivir con cada nuevo pensamiento que cambia el mundo día a día. Y aquí estamos, todos nosotros, parados en este desierto mientras nos vamos consumiendo.

lunes, 11 de mayo de 2015

Noche.

En la oscuridad escucho los llantos,
los gritos, el miedo.
Escucho en el fuego la furia, la sangre,
los latidos, el ajetreo.
Me paro en el mundo, como siempre,
pensando en lo perdido,
En todo aquello por encontrar
o por ir reviviendo.
El profundo caos, dentro de cada pequeña alma.
Cada gota de sangre que poco a poco se derrama.
Y fue el silencio el que me despertó
y el mundo...
Sigue girando, se sigue moviendo,
sigue cambiando.
Y sigue muriendo.
Me pregunto en el silencio qué
es lo que le lleva a seguir,
por qué se empeña la vida en...
Bueno, en vivir.
Y el silencio me responde gritando,
el miedo me responde
mientras algo dentro de mi
se va rompiendo con cada respuesta.
No importa que el día de mañana no estés,
no importa.  Nada.
Puede que creas que quien completa tu vida es,
para ti, irreemplazable, irrepetible, que es el pilar de tu mundo...
Pero para el resto no es mas que polvo,
polvo que se consume,
polvo que tarde o temprano acabara desapareciendo.

domingo, 29 de marzo de 2015

Ley Mordaza.

Creo en las personas, lo juro, creo que las personas pueden ser malas o buenas, que es decisión suya. Pero no creo a los políticos, lo siento, no me trago sus chorradas de que la nueva Ley Mordaza es "para proteger al pueblo". Perdonad que lo dude, pero no entiendo que clase de seguridad pretenden implantar en el pueblo cuando a mi me da miedo ir a las manifestaciones ahora porque, si les da por darme un pelotazo de goma a los policías, a mi me pueden joder muchísimo la salud y yo no puedo denunciarlos porque "están realizando su trabajo". Mira, puede que haya manifestantes que sean gilipollas, pero no merecemos que a todos nos metan en el mismo saco. 
A mi me aterra ir a una manifestación, porque no sé lo que va a ocurrir. No puedo confiar en que les dé por evitar que me lleve un pelotazo o un porrazo, vale que aquí no han cargado casi nunca, pero no puedo confiar en la suerte. Lo siento, pero mi salud es más importante. 
Así que por favor, decidme: ¿Qué seguridad aplica en mí o en cualquiera de nosotros esta nueva ley? Obviando el detalle de que si no hay manifestaciones, no hay tampoco peligro de que cargue la policía de forma "legal". Todo esto lo digo con todo el respeto hacia las fuerzas del estado, tengo muy claro que no todos los policías son iguales y no todos cargan sin motivo, pero me temo que esas manzanas podridas están pudriéndonos la bolsa, o simplemente la opinión pública hacia la bolsa, se está destruyendo por momentos. Quiero dejar claro que sé que hay motivos por los cuales los policías hacen bien en cargar, pero no suele ser el caso, lamentablemente. Errar es humano, pero hay ciertos errores que pueden ser muy graves. 
Finalmente hacer llegar mi completo descontento con que ahora hacer una manifestación sea un delito prácticamente, ya antes era vergonzoso que para hacer unos piquetes informativos hubiera que llevar mínimo un coche patrulla. Pero es que ahora no sé a qué podrá llegar esto, pero como sigan así probablemente el pueblo se enfade, porque es lo que parece que pretenden. Espero que se cambie un poco al menos la política en estas próximas elecciones, algo que realmente cambie la situación en que nos encontramos, porque empieza a ser vergonzoso que se refugien en la mayoría absoluta para hacer lo que les da la gana sin pensar en la opinión de nadie más. O por lo menos, salga quien salga, que no tenga mayoría absoluta, que tenga que contar con los demás para hacer las leyes, por dios. Por ser un poco previsores.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Alguna Ola perdida en el Desierto.

Solía tener ganas de luchar, ganas de seguir adelante, ganas de sonreír al mundo a pesar de todo los matices oscuros que manchaban los colores del arco iris. Pero es que a veces las cosas son demasiado duras, a veces no se puede pretender estar siempre en pie en mitad de la tormenta, a veces es el viento el que nos quiebra, a la altura de las rodillas. Y manchamos nuestros pantalones con el barro del húmedo suelo, con la sangre de todos aquellos que un día decidieron salir corriendo y dejarnos atrás con todo nuestro miedo encima, con todas las partidas perdidas encima y con una sonrisa falsa en el rostro.
De pronto el sol brilla más fuerte y más alto en el cielo, pero tú te notas demasiado lejos de todo aquello, entre tu propia oscuridad, sumido en el miedo. Quieres gritar, salir corriendo, pero todo lo que te rodea te tiene prisionero. ¿Qué clase de libertad es esta que no nos deja decidir cuando morir? ¿Qué clase de libertad es esa que no nos deja gritar lo que creemos que no es correcto a la cara de los que deberían pensar en nosotros? ¿Qué clase de vida es esa que no podemos vivir sin que nadie nos ate a un trozo de papel o de metal? Tengo miedo, siempre lo he tenido, jamás he sabido por qué creen que soy fuerte. Me paso las noches en vela, con miedo al día que vendrá, con dolor en mi cabeza o en mi espalda o en mi brazo o en mi corazón. Con dolor en tantos lugares que deberían estar ya bien que temo que las cosas cambien de nuevo. Que todo el infierno se enfrente a mi de nuevo y esta vez me gane el pulso que iniciamos hace ya tanto tiempo. Y aquí apareces tú, mi razón por la que sigo en pie, mi talón de Aquiles y mi mayor miedo. Aquí apareces tú, desatas miles de pensamientos, miles de cosas que quiero seguir haciendo, y justo después me besas y todo queda más allá de la tormenta.
Salgo corriendo de aquello que tantas noches me persigue, salgo corriendo antes incluso de verlo, porque ya estoy tan acostumbrada a huir que ni me cuestiono si me seguirá siguiendo. Tengo tantos remordimientos, tanta culpa acumulada en cada mililitro de sangre, en cada célula de mi cuerpo, que siento que me voy descomponiendo poco a poco por dentro. Soy un velero en mitad del mar, mientras sopla fuertemente el viento, mientras lo engulle alguna ola perdida en el desierto.
Quiero salir de este estúpido laberinto y le grito a la historia que me devuelva ese hilo que una vez sacó a tantos de este mismo sitio, grito por poder salir de mi caja mientras el tiempo sigue girando y mientras el mundo me va consumiendo, bebiendo de los pecados que contengo. Quiero escapar del estado intemporal de mis pupilas, del miedo al paso de las horas, quiero reír mientras sigo llorando.

martes, 3 de febrero de 2015

Y Cada día Más

Siento un vacío por dentro, como si todo mi mundo se hubiera derrumbado y solo quedara alguien, en medio de las ruinas pensando: ¿Qué ha podido pasar? ¿Qué he hecho? ¿Qué voy a hacer ahora?
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado,  mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.

domingo, 11 de enero de 2015

Serpientes en la Cama.

Últimamente me noto diferente, ya no me quedan muchas lágrimas, se me han secado de tanto usarlas. Como aquellos rotuladores de colores que tenía cuando era pequeña... Benditos trozitos de luz, cuantos recuerdos enlatados en vosotros.
Yo aquí, en esta parte de mi vida en la que tengo que decidir tantas cosas que ya quedan dichas para siempre, toca definir quién vas a ser para el resto "la que luchó" o "la que se rindió" cuando todo parecía demasiado fácil. Pero es que nada es demasiado fácil, joder, cada cosa que he conseguido me ha costado mucho, he sufrido mucho y aquí estoy. Queriendo rendirme pero sin poder.
 Hay mucho camino por seguir hacia delante, pero esos caminos que se dispersan en la linea de mi vida, son escabrosos y muy duros. Descubres cosas, cosas que tal vez sean superfluas pero te duele descubrirlas ahora. Y gritas tan fuerte como puedes para ahuyentar todo ese miedo, toda esa ira, todo ese rencor. Lejos. No quiero que quede dentro de mi nada de eso. Soy mucho mejor que todo eso. Pero a veces te permites un enfado, una lágrima, un grito ahogado en la oscuridad de la noche... Y todo vuelve a ti maxificado, todo se convierte en monstruos que creías que podías controlar, pero no puedes. Te recuerdan cada error, cada palabra mal dicha en cada enfado mal planeado. Y te hacen sentir débil, te hacen sentir sucio, te hacen... Huir de nuevo de quien eres.
Porque todo viaje empieza igual, toda vida empieza igual, todos empezamos llorando y hacemos lo que sea para que, cuando nos vayamos, sean los demás los que lloren nuestra ausencia. Pero yo no quiero que lloren, yo no quiero que me extrañen, yo no quiero haber sido simplemente algo en sus vidas que deben afrontar para continuar hacia delante. Yo quiero ser parte de todos y cada uno de los personajes que completan mi historia, quiero dejar en ellos una huella mucho más allá del cariño. Quiero estar viva dentro de cada uno de ellos el día que me vaya.
No sé por qué me he puesto tan melancólica estos días, pero no sé. Casi tengo los dieciocho y veo que mi vida aún no ha servido para mucho, solo he sido un conejillo de indias en una historia que aún no sé si quiero que se escriba, una historia que aún no está definida y que con cada paso voy definiendo. Me siento libre y a la vez noto unas cadenas que apresan mis alas, un mazo que golpea duro mi esperanza. Quiero gritar fuerte y me ahogo intentando decir todo lo que quiero para que aquellos que dudan de mí sepan que no me rindo. Para que todos aquellos que dijeron que no podría, vean que aún sigo luchando. Porque aún queda mucho por lo que seguir viviendo y porque aún queda aire en mis pulmones y tinta en mis venas.

martes, 3 de junio de 2014

Máscara.

Salía buscar algo en lo que ocupar mi tiempo libre, porque si no lo ocupaba acudían a mi los malos recuerdos, las noches atrapada entre lágrimas que tal vez solo servían para matarme cada vez un poquito más. Siento miedo de aquellos recuerdos que aún oculto en alguna parte de mi torturada mente, en algún lugar sin sentimientos que escapa de mi vida de vigilia y me mantiene cuerda dentro de mi mundo de locura. Siento tus manos cogiendo algo de mi que nunca te debió pertenecer, algo que me arrancaste sin piedad y que algún día me has de devolver con creces. Sigues tu vida y en ella ya no tengo espacio, tienes otras cosas de las que preocuparte y yo a veces lo prefiero así. Otras me arrepiento de no haberte matado de un plumazo cuando tuve opción. Me arrepiento de no haberte quitado la importancia que no tienes y que me empeño en darte.
Camino por la ciudad, sintiendo el viento gélido azotando débilmente mi rostro, voy pensando en mi vida y en todo lo que ha cambiado en cuestión de dos años. Antes era una chica que me guardaba todo dentro, que odiaba hablar de lo que tanto miedo la daba, hablar de lo que cada noche le aterraba mientras lloraba en silencio aferrada a su almohada. Recuerdos que preferiría olvidar y que soy incapaz de bloquear.
De pronto las lágrimas inundan mis ojos y yo muerdo fuertemente mis labios, no quiero llorar, no quiero ser débil. Pero el aire ha cesado, ya no hay nada que refresque suavemente mi rostro, las gotas de agua salada pesan cada vez más en mis ojos que miran algún punto en la lejanía de mi proximidad. Una mueca parecida a una sonrisa parte mi boca al recordar como otras tantas noches me he encontrado en esa misma situación que ahora. Yo queriendo rendirme y yo otra vez diciéndome que no puedo hacerlo. Mi parte racional luchando con lo que queda de mi parte emocional. Pero hay tantas cosas que han cambiado..

Alguien pasa sus manos sobre mis ojos que se cierran con el descubrimiento de la creciente oscuridad, mi corazón se va acelerando poco a poco, siento fuego dentro de mi que quema cada pieza rota de mi corazón y me convierte en una actriz que finje estar bien mientras el fuego de su interior la va consumiendo. Esbozo mi sonrisa más realista y me giro procurando que las lágrimas hayan desaparecido por completo, rezando para que él no se dé cuenta de que sigo mal, que las cosas no son como deberían ser. Que le necesito más de lo que él mismo cree y que en realidad soy débil, muy débil. Otro día que va pasando, otro día que te marchas sin yo poder evitarlo, odio estar tan lejos de ti y a la vez me alegro de que no tengas que cargar siempre con mi pasado.

viernes, 16 de mayo de 2014

Ángel Caído.

Sale el sol entre los cristalizados edificios de Manhattan, hoy es un día hermoso, la luna se queda prendida en el cielo, brillando, como siempre.
Hay una joven despierta, sentada en su balcón con las piernas cruzadas, viendo el brillante amanecer con los ojos enrojecidos por el llanto que no la ha dejado dormir en toda la nublada noche.
Tiene los brazos y las piernas cubiertos de cortes superficiales que lanzan pequeños hilillos de sangre por su blanquecina piel de la muchacha. Pasan las horas y ella no se mueve, aunque con el pijama tan corto que lleva debe de tener frío. El sol se encuentra en lo alto del cielo, la luna ha sido eclipsada por su brillo cálido, refulgente. Debe de tener el cuerpo entumecido por el paso lento de las peores horas del día. La gente comienza a transitar por las callejuelas que rodean la visión de la chica, nadie repara en ella, nadie mira a la ensangrentada joven, sus brazos y piernas llevan horas sangrando. Nadie se percata de su soledad ni de su miedo. Pasa desadvertida y mantiene fija su mirada en el punto donde la noche anterior ha estado la luna.
Por fin se levanta, moviéndose con torpeza, sus heridas ya no sangran. Son simples líneas rojizas que surcan su debilitado cuerpo. Le tiemblan todos los músculos, no puede ni levantar su propio peso. No le queda mucho tiempo si no come. Pero si come estará perdida de nuevo entre la sangre de sus heridas.
Se introduce en la oscuridad del cuarto justo cuando el despertador de todas las habitaciones de la casa empieza a sonar y ella sale rápidamente hacia el cuarto de baño a ducharse antes de que alguien pueda verla. Abre el agua caliente y se despoja de su pijama observando su fragmentado cuerpo. Es una hermosa joven pelirroja, pero ello no ve la belleza de sus ojos verdes ni de sus curvas juveniles que se van distinguiendo entre el cuerpo infantil, que tantas otras compañeras de clase dejaron atrás hace mucho. Se lava cada centímetro de sí misma intentando borrar el dolor... Pero le escuecen los cortes. Se envuelve en su albornoz y va a su cuarto esquivando las miradas de su familia que poco a poco se va desperezando en los pasillos de la casa. Se viste y oculta con maquillaje las ojeras resultantes de pasar la noche en vela.
Otro día de mierda, aunque muchos ya no quedan.

martes, 5 de noviembre de 2013

Gritos a Contra Tiempo.

A veces te sientas un momento en el suelo, te paras y te quedas en silencio, y piensas simplemente piensas. En las cosas que están ocurriendo en tu vida, en todo lo que está aconteciendo, y te descubres agazapado en el suelo, llorando sin ningún motivo aparente, simplemente teniendo miedo al presente, solo buscando algo que te encuentre en medio de tu profunda oscuridad. Algo que te saque poco a poco las sonrisas y haga que ya no duela tus miedos enfermizos, haciendo que parezcas un poco más fuerte. Esas cosas que detienen de nuevo tu corazón alborotado por el "¿Y si...?" que tantas veces has llegado a odiar.
No sabes que camino retomar, por donde llevar tus pasos hacia el futuro distante que se convierte en este presente cortante y doloroso. No tienes muy claro como hacer para no mirar atrás, tampoco cómo mirar hacia delante sin estar seguro de que vaya a haber un mañana.
Por eso vivo al día, porque cualquier día mi corazón dejará de latir, mis pulmones dejarán de entrar aire, mi cerebro dejará de enviar impulsos eléctricos al cuerpo y mis células dejarán de estar vivas para pasar a ser el alimento de una nueva o vieja vida. Así que bueno, no sé cuántos presentes más viviré, no es algo que tenga previsto saber, no es algo que me quite el sueño, no me importa si dejo de existir, solo me importa que quede algo de mi en este mundo. Aunque sea una pequeña frase, o una sonrisa, o un consejo que le salve mil desvelos a una  persona, me importa una mierda morir el día de mañana, lo único que me importa es que voy a vivir hasta que no tenga ni un solo músculo funcionando. Y no me da la gana de que mi cuerpo crea que puede detenerme, que me ponga enferma por el desgaste del mundo, no me importa que haga frío, tampoco que me sienta en ocasiones débil, sin fuerzas, creyendo que no queda mucho, creyéndome inútil por algo que escapa a mi puro entendimiento.
Sintiéndome impotente ante la acción de mi cuerpo contra esto que pretende devorarme por dentro. No, no soy débil, un día me di cuenta de lo fuerte que era cuando miré a la cara a la muerte y volví de ella. Porque tú crees que soy débil, que no valgo para el mundo en el que me ha tocado vivir, que mis ideales no conocen lógica alguna y que algún día estaré sublevada a ti. Pero te equivocas, mientras tenga voz no dejaré de gritar, mientras tenga puños no dejaré de alzarlos por la libertad y, aunque te pese, mientras este viva seré lo suficientemente libre como para que no puedas sublevarme. El orgullo no se lleva en el corazón, pues este es un simple músculo que no hace más acción que la de contraerse y relajarse. El orgullo se lleva en la mente, en el alma si lo prefieres, en esa parte de tu ser que jamás podrán arrebatarte y que rebatirá hasta la más mínima pizca de ilógica que tengas dentro, porque somos seres inteligentes y por eso no podrás sublevarme, porque tengo la inteligencia suficiente como para saber que mi vida jamás será tuya.
Todo lo que he tenido en mi vida me lo he ganado a base de sudor, sangre y lágrimas. A pesar de que me veas callada mis ojos gritan desde lo más profundo de mi alma.

martes, 8 de octubre de 2013

Huye del Paso del Tiempo.

Caíste, te fuiste, te borraste en un suspiro.
Sufriste, volaste, regresaste del suelo.
Te sientas, me siento, me escribes.
Te olvido en el silencio.
Caes en mis precipicios, otra vez.
Otros susurros lejanos, otros abrazos.
Calla. Sé que realmente no lo sientes.
Suena mi corazón en la tormenta, lo oyes.
Lo sientes.

Salta de aquí al suelo, es un viaje lento.
Estoy muy arriba, me ha costado mucho llegar
donde hoy me encuentro.
Caminas, dentro de mis venas perdidas,
dentro del enramado podrido que está
formando mi corazón sumido en el llanto.
Subes a mi cerebro dormido por el sopor
que supone la dura prueba del paso del tiempo.
Silencio, ruido, silencio de nuevo.

Una voz perdida en el firmamento,
una estrella guiando este tormento.
Cabalga sobre los lomos de los corceles
alados que se forman entre las esquirlas secretas,
esas que esconden las brillantes estrellas.
Se pierde de nuevo ese ansiado silencio.
Se escucha el ruido, se busca el recuerdo.
No, no puedes hacerlo, te dice el cerebro.
HAZLO.

Cabalga en el vórtice que se distingue en mis sueños,
salta dentro de ellos, de los susurros del maldito tiempo.
"No, no debes verlo así, está mal que lo hagas."
Te dicen esas estúpidas pautas marcadas por una
sociedad diezmada por el terror al mañana.
No, no seas esclava de estas mismas palabras.
Huye de lo que pretende adoctrinarte para que
seas distante, cortante, mediocre y siempre similar
entre tú y los demás contrincantes.
Lucha por tus ideales.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Me Encuentro, Pero No Soy Yo.

Me encuentro sola, me despierto en la noche,
solo siento soledad, me quedo quieta
en la mismísima oscuridad. 
Siento miedo, 
miedo de perderme de nuevo.

De sentir eso, otra vez, de volver 
a los días llorando en mi habitación... 
Y entonces recuerdo, me doy cuenta 
de que mis sueños se han abierto ante mí, 
que por fin puedo ser feliz, 
por fin las cosas son más fáciles, 
no más cicatrices.

Y por fin no demuestro mi miedo. 
Aunque lo siga sintiendo, 
por fin no es como si no pudiera 
esconderme de él, ya no es cómo 
si siempre me encontrara en mis pesadillas 
y me mostrara que no tengo escapatoria, 
que él siempre va a estar. 

De repente me duermo, me sumo en el silencio,
me pierdo entre estruendos, entre miles de recuerdos.
Me quedo quieta un momento, en un recuerdo concreto.
Aparto la mirada, justo en el momento en el que ella
se queda allí sentada, en el suelo. En el momento
en el que perdí todo mi consuelo.

En ese preciso instante, en el que me volví tan distante.
En el que perdí todo lo que tenía,
me despierto sobresaltada, golpeando mi almohada.
Desperdiciando mi aire en llantos sin nombre,
desperdiciando mi vida por encontrar una cosa.
-Una ínfima oportunidad de vengarme.-

sábado, 20 de julio de 2013

Atada a la Vida.

A veces nuestros demonios deciden cambiar el curso de nuestros latidos, deciden cambiarnos la vida y nos transforman sin previo aviso, justo en el momento en el que hemos conseguido aceptarnos a nosotros mismos (con lo difícil que nos resulta eso a estos seres racionales de inteligencia superior) En ese momento no le damos importancia, no nos damos cuenta de quién éramos y quién somos. Luego te dicen que has cambiado, que ya no eres la misma persona de antes... Y tú les ignoras.
Porque somos así de gilipollas, porque nos cuesta admitir que aquello que nos parecía correcto, ha cambiado. Para siempre. Nunca podremos volver a ser los mismos, no, nunca conseguiríamos alcanzar esa forma de pensar que nuestro cerebro, nuestro cuerpo, ha desechado por errónea.
Siempre intentamos ser diferentes para que la gente nos acepte, pero no nos damos cuenta que, lo primero que tenemos que hacer para poder cambiar, es aceptarnos a nosotros mismos. Enfrentarnos a nuestros demonios y hacer las peces con ellos. Aunque esto lleve mucho tiempo, aunque signifique dejar atrás mucho silencio, aunque nos dé miedo. Aunque no sepas muy bien cómo hacerlo.

Te quedas sentada en el suelo, sin saber hacia donde tienes que avanzar... Y te das cuenta de que eso, al final, es lo que menos te tiene que preocupar. Porque son tus temidos miedos los que guía tus pies sobre el suelo duro de tu vida, los que deciden por ti hacia donde giras. Los que te obligan a ser diferente. Los que tienen que aceptarte algún día. Cada decisión en la vida es muy importante, cada día que pasa cambiamos el futuro y creamos uno de cero, para unos mejor y para otros peor de lo que ellos mismos se esperan que van a obtener de la vida que les ha tocado vivir. Todo está en nuestras manos, aunque el miedo nos las ate.



sábado, 11 de mayo de 2013

Estrellas de Cristal.

La princesa Hermión caminaba, vestida con ropas viejas para ocultar su rango, inquieta por la calle del mercado, entre los desdichados transeúntes que la miraban atónitos ante tal belleza, aunque tal vez tuviera un poco que ver el montón de seguridad que llevaba la preciosa princesa. Era una muchacha delgada, alta, de larga melena roja como el fuego y ojos del verde más brillante que se te pueda imaginar. Era realmente hermosa, muy hermosa, y no tenía pretendientes a su nivel. Tal vez ella no quería casarse.
Miraba a todos los puestos de la calle, buscando un lazo rojo carmesí para su vestido blanco, cuando se topó de frente con un muchacho que sostenía exactamente lo que la princesita estaba buscando.
-¿Qué precio tiene ese lazo, muchacho?- Le dijo la princesa al apuesto joven.
-Si le gusta, se lo regalo. Una muchacha tan hermosa luciría resplandeciente con este lazo.- Contestó galán el muchachito que se había fijado en la hermosura de la princesa.- Tome también esta rosa roja.-
-¿Por qué me lo regalas? No creo que seas rico y yo puedo ofrecerte un buen precio.- Dijo la princesa sin comprender del todo las intenciones del gentil chiquillo.
-Se lo regalo porque es usted una mujer de prestigio, digna de lo mejor, hermosa más que ninguna y con una bondad que más le gustaría a muchas.- Dijo el sonriente campesino.
-De acuerdo, pero acepte venir a cenar una noche a palacio, seguro que cenará bien y eso le dará fuerzas.- La princesa notaba algo especial en el chico que sostenía la rosa hacía ella. Quería apretarla contra su pecho y sonrojarse, como solía hacer cuando algo le pillaba distraída.
- ¡Acepto! Cenar con usted será todo un privilegio y un placer sin límites.- Añadió el chico maravillado.

La muchacha volvió a casa encantada de que el hombre hubiera aceptado aquella invitación y esperó ese día con ansia, se preparó como para la más exquisita de las cenas, estaba perfecta, deslumbrante.
Llamaron a la puerta y tras ella apareció el muchacho, vestido de la forma más elegante que pudo, maravillado ante la muchacha que abría dulcemente la puerta. La princesa le dio dos besos y, en el último, el campesino le susurró:
-Estás preciosa, pero me gusta más cuando vas natural. Eres preciosa, no tienes que exaltar más nada.- La princesa se sonrojó y decidió ir a cambiarse, bajó con un vestido más tradicional, con un aspecto más natural y mucho más cómoda, odiaba aquellos pomposos vestidos.
La cena transcurrió entre risas y charloteo, pero se hizo tarde y la princesa acompañó al campesino hasta cerca de su casa. Al despedirse se dieron dos besos, rozándose sus narices, Miraron el uno los ojos del otro y se quedaron en esa postura el tiempo que se le permitió. El campesino se separó de ella, suavemente, y echó a andar calle arriba. La princesa fue por el camino contrario. En un segundo volvieron a cruzar sus miradas, el segundo en el que se giraron una última vez para ver a la persona de la que se estaban enamorando y, en un impulso que venía del mismo adentro, echaron a correr el uno hacia el otro. Funciéndose en un precioso beso, que sellaría para siempre esa disputa de que la princesa no tenía esposo.

lunes, 6 de mayo de 2013

Matar y Morir.

Cada lágrima, una historia más.
Cada mañana, nuevas ganas de llorar.
Cada noche, a la almohada,
nuevas cosas que contar.

Cada sol, un día que olvidar.
Cada mañana, pocas ganas de continuar.
Cada semana una única cosa:
ganas de morir y matar.

Cada año que pasa,
menos tiempo para disfrutar.
Cada día pensar en irme,
nunca volver a mirar atrás.
No echar de menos el pasado,
vivir juntos añorando
un futuro a tu lado.

Caminar en la niebla,
caminar en el barro,
luchar cada día por un nuevo daño.
Llorar sin saber el motivo,
sonreír sabiendo que ellos son
los que consiguen hacerme sonreír.

Continuar hacia adelante,
esperando que las cosas cambien,
y al mismo tiempo esperando que
todo siga siempre constante.
Luchar contra viento y marea,
tener miedo al nuevo día.

Sentir que todo es diferente,
que nada es como antes,
que nada volverá a ser
lo que fue o
lo que debería ser.

viernes, 18 de enero de 2013

Presos Políticos, De Su Propia Mente.

Hoy, un día más, la misma historia. Política corrumpta que dejamos seguir así, sin luchar por cambiarlo. Está corrompido por el poder y el dinero, por un estado capitalista que nos destruye lentamente por dentro, cada una de nuestra células gritan "LIBERTAD" Y no las estás escuchando. Prefieres tirar para adelante con lo que tienes, aunque no sea suficiente teniendo en cuenta el sudor de tu frente. Y te levantas cada día igual, con los mismos pensamientos, yo me levanto gritando por cambiar este mundo extraño, apagado, roto, medio muerto por los daños causados a cada corazón que quiso demostrar que valía la pena luchar, que valia la pena gritar que no nos representais porque nosotros no somos como vosotros, nosotros queremos la libertad del pueblo que atáis a unos ideales retrógados, que no merecen la pena ni la lucha que enciende cada mañana esta mente activa que seguirá gritando todo lo que me dé la gana. Puedo con esto, tú puedes cambiar el mundo. No hace falta hacer cosas grades "Pequeños rasgos hacen grandes gestos." Y no te calles, por favor, vale la pena salir a la calle. Algunos dirán "Qué más da lo que hagamos, ellos tienen el poder, ellos deciden." Os equivocáis, nosotros les estamos dando el poder, nosotros podemos arrebatarselo de las manos y dejarles desnudos en un mundo que han destruido. Porque ahora entras en las clases y todos son diferentes los unos a los otros y todos juzgan. Todos piensan lo que les parece de quién les parece, amenudo dañando a todos los que juzgan. Y todos tienen miedo... Somos tan jóvenes y tenemos tanto miedo... Nos da miedo defraudar a alguien y nos estamos defraudando a nosotros mismos, estamos dejando que el mundo siga para delante, que siga destruyendonos, que siga callando nuestras voces que buscan un solo camino.

domingo, 30 de diciembre de 2012

No seas Presa del Recuerdo.

Empiezo sin ganas, buscando simplemente mi inspiración, algo diferente bajo las ramas curvadas de este árbol en el que el tiempo se ha cebado con saña... La muerte a corrompido sus hojas amarronadas que se desprenden de las ramas para caer enfrente de mi. Tal vez no sepa muy bien que día es hoy... Ha pasado demasiado tiempo desde el momento en el que dejé de darle importancia al calendario, al reloj, a los años que pasan desgastando, la vida, de su color. Son simples y viles números que atormenten mi alma, que me convierten en un alma en pena que no sabe que escribir, que contar, que decir al mundo para que me escuche. Y es que todo lo que alcanzan a ver mis ojos, y los tuyos, acabará desapareciendo. Me temo que esto en lo que vivimos es la vida, no un cuento. No hay hadas, no hay brujas, no hay princesas y, mucho menos, hay príncipes apuestos que te llenen de alegría. Cada cual tiene lo que quiso en su momento, lo que las decisiones mal tomadas le llevaron, ahora el cuento está acabado y no voy a retomarlo. De momento. Soy feliz leyendo esta novela que espero que sea como la historia interminable, soy feliz en esta vida que he alcanzado gracias a esconderme de mis pesadillas, gracias a no mirar dentro de la oscuridad de nuevo...


Tal vez asumir el paso del tiempo sea algo más que asumir que algún día la dama oscura te atrapará en su abrigo para llevarte con ella. Que todo lo que conoces algún día dejará de importarte, que todo lo que hoy empieza mañana puede acabar... Tal vez sea aprender que vale la pena disfrutar y que cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes, cada año... Son únicos. Jamás volverán, jamás se repetirán. Perdiste la oportunidad de disfrutarlos en el mismo momento en el que pasan por delante de tus ojos. Y lucha por ser feliz, que eso es lo que nos diferencia de los demás.  Porque vale la pena recordar, pero jamás seas presa del recuerdo que un día te hizo sonreír.