Abro mis ojos en mi cama, destapada y empapada en sudor. A mi lado no está él, ¿dónde puede estar? ¿Dónde ha ido? Me levanto apresuradamente, como esperando encontrarme en otro lugar, que todo lo que ha pasado por la noche haya sido no más que un sueño. Por suerte me equivoco. Sobre la mesa de la habitación ha un desayuno caliente (que supongo que sea la razón de haberme despertado porque huele realmente bien), y una nota.
"Hola preciosa, espero que hayas dormido bien y que te guste el desayuno. Yo he ido a comprar al mercado, en una hora o así estoy aquí y hacemos juntos la comida, ¿Vale?"
Sonrío al leer la nota y me siento a desayunar, no debe hacer demasiado tiempo que se ha ido, pero le echo demasiado de menos. Llevaba demasiado sin verle y no me he saciado de él, aún no. Y no creo que lo haga nunca. Cuando termino mi desayuno lo recojo y lo llevo a la cocina, allí me siento a leer el periódico calmadamente mientras espero a que vuelva. Vaya, nuevas revueltas de seres en las afueras de la ciudad... Debo tener cuidado, esto de estar huyendo no se me da bien. He vivido una vida muy cómoda hasta ahora y... No tengo nada para defenderme. Solo este chico que se ofreció a recogerme en la carretera y me ha protegido los últimos días...
Entra por la puerta, con las manos llenas de sangre.
-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?- No me responde, solo mira con la mirada pérdida a mi cuello, con los ojos sin expresión, con los labios entreabiertos respirando entrecortadamente, mostrando detrás de ellos unos dientes afilados.
No me da tiempo a decir nada más, me coge del cuello y no veo nada más. Caigo al suelo fulminada y él bebe de mí hasta saciar toda su sed, mis ojos vacíos miran al techo de la cocina mientras va escapando de mi cuerpo toda la vida con la que había empezado mi viaje. Poco a poco todo el miedo se desvanece, poco a poco me dejo llevar por la situación, dejo que mi sangre bañe su cuerpo y noto como mi cuerpo se vacía por completo para luego llenarse de golpe con algo nuevo, una nueva energía que me llena de luz, de fuerza y de... Hambre.
He hecho un pequeño cambio en el blog, ya era hora de una pequeña renovación. (Las obras siguen igual y pretendo seguir mucho tiempo más escribiendo)
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lunes, 14 de diciembre de 2015
Hambre.
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lunes, 16 de noviembre de 2015
Luna de Lágrimas.
Oigo voces fuera de mi habitación, es noche sin luna, así que la calle ha quedado terriblemente oscura. Solo las estrellas la iluminan, es lo que tiene que todo se desatara y se llevara consigo la electricidad. Abro los ojos en la oscuridad de mi cuarto, mi oído se centra más en las voces de fuera y mis músculos se relajan: Son Noir y Zephyr. Cuando me quiero dar cuenta, veo por completo la habitación, a pesar de estar a oscuras, la magia hace maravillas. Me pongo mi bata y salgo al pasillo, donde me los encuentro discutiendo a regañadientes, lo más bajo que pueden, pero ambos se dan cuenta de que no es suficiente.
-Sabes que necesita descansar, Noir, no está sana.- Dice Zephyr en un tono lo más calmado posible.
-Y tú sabes que si no salimos de aquí pronto, ninguno estará sano me temo. Puede descansar en la siguiente parada.- Dice el lupino con aire airado, deben de estar cerca.
-Bueno, nenes, ya vale de discutir. Sois como críos. Es mi misión y mi vida, quién no quiera seguirme que no lo haga. Pero aquí mando yo. Y saldremos en cuanto coma algo, me muero de hambre.- Digo pasando entre ellos con una sonrisa pícara que me es devuelta por ambos y me siguen detrás observando mis caderas contonearse. Vaya dos, si es que son más simples que el mecanismo de un chupete, seguro que ya ni recuerdan de lo que discutían hace a penas un minuto. Suspiro pensando que me es demasiado fácil salirme con la mía desde que tengo mis ojos hipnóticos, aunque en cuanto despierten de la hipnosis... Se enfadarán, Noir más que Zephyr. Él ya está acostumbrado a queme salga con la mía.
Llegamos a la cocina y me preparo un emparedado, huelo la sangre antes de que abran la puerta incluso, huelo las vísceras que manchan sus manos y sus ropas, huelo su sudor mezclado en las heridas purulentas que marcan su cuerpo. Simplemente me siento.
Abre la puerta y entra en la cocina al tiempo que Noir y Zehyr se ponen ante mí en forma de defensa, yo solo miro los ingredientes de mi emparedado mientras lo hago con calma.
-Hola Jinete, ¿Cómo tú por aquí?- Le digo con calma a mi viejo... ¿Amigo?
-Te buscan, Eire, deberías tener más cuidado con tus escondites, es demasiado fácil entrar.- Me dice tomando asiento frente a mí en el sillón.
-Lo sé, este par no me dejó proteger la casa porque saldremos tras mi almuerzo, no nos quedaremos mucho, estamos cerca de la Catedral.- Digo mirándolo por fin mientras pongo en un plato mi bocadillo.
-Bueno, pero ya sabes que la seguridad es lo primero, no queremos que Gabriel abra Pandora y solo te necesita a ti para ello. Lo sabes.- Me dice con sus ojos vacíos machados de imágenes que no me gustaría tener que volver a ver. Pero es una habilidad de este ser, te enseña tus peores recuerdos.
-Tranquilidad todo el mundo, por dios, que huelo lo que se acerca antes de que se acerque demasiado... Aunque sé que eso no te servirá de mucho, ¿no?- Le digo mientras muerdo mi comida.-Deberíais comer vosotros también, el camino es largo, quedan 10 kilómetros.- Les digo a los tres sin apenas mirarlos. Queda bastante camino, pero lo importante es llegar antes de que lo hagan ellos.
-Sabes que necesita descansar, Noir, no está sana.- Dice Zephyr en un tono lo más calmado posible.
-Y tú sabes que si no salimos de aquí pronto, ninguno estará sano me temo. Puede descansar en la siguiente parada.- Dice el lupino con aire airado, deben de estar cerca.
-Bueno, nenes, ya vale de discutir. Sois como críos. Es mi misión y mi vida, quién no quiera seguirme que no lo haga. Pero aquí mando yo. Y saldremos en cuanto coma algo, me muero de hambre.- Digo pasando entre ellos con una sonrisa pícara que me es devuelta por ambos y me siguen detrás observando mis caderas contonearse. Vaya dos, si es que son más simples que el mecanismo de un chupete, seguro que ya ni recuerdan de lo que discutían hace a penas un minuto. Suspiro pensando que me es demasiado fácil salirme con la mía desde que tengo mis ojos hipnóticos, aunque en cuanto despierten de la hipnosis... Se enfadarán, Noir más que Zephyr. Él ya está acostumbrado a queme salga con la mía.
Llegamos a la cocina y me preparo un emparedado, huelo la sangre antes de que abran la puerta incluso, huelo las vísceras que manchan sus manos y sus ropas, huelo su sudor mezclado en las heridas purulentas que marcan su cuerpo. Simplemente me siento.
Abre la puerta y entra en la cocina al tiempo que Noir y Zehyr se ponen ante mí en forma de defensa, yo solo miro los ingredientes de mi emparedado mientras lo hago con calma.
-Hola Jinete, ¿Cómo tú por aquí?- Le digo con calma a mi viejo... ¿Amigo?
-Te buscan, Eire, deberías tener más cuidado con tus escondites, es demasiado fácil entrar.- Me dice tomando asiento frente a mí en el sillón.
-Lo sé, este par no me dejó proteger la casa porque saldremos tras mi almuerzo, no nos quedaremos mucho, estamos cerca de la Catedral.- Digo mirándolo por fin mientras pongo en un plato mi bocadillo.
-Bueno, pero ya sabes que la seguridad es lo primero, no queremos que Gabriel abra Pandora y solo te necesita a ti para ello. Lo sabes.- Me dice con sus ojos vacíos machados de imágenes que no me gustaría tener que volver a ver. Pero es una habilidad de este ser, te enseña tus peores recuerdos.
-Tranquilidad todo el mundo, por dios, que huelo lo que se acerca antes de que se acerque demasiado... Aunque sé que eso no te servirá de mucho, ¿no?- Le digo mientras muerdo mi comida.-Deberíais comer vosotros también, el camino es largo, quedan 10 kilómetros.- Les digo a los tres sin apenas mirarlos. Queda bastante camino, pero lo importante es llegar antes de que lo hagan ellos.
sábado, 17 de octubre de 2015
Luna de Sangre.
Miro a mi reloj, las tres de la tarde, ¿Dónde está? Comienzo a impacientarme... Quiero Acabar con esto cuanto antes, me carcome por dentro mientras miro algún punto en la lejanía. De pronto su olor inunda mis fosas nasales, sé que está cerca, huele a perro mojado, a pelaje húmedo por la lluvia que lleva cayendo desde bien entrada la mañana. Se acerca por mi espalda, pasando su mano por mi cadera y abrazándome, se siente tan cálido su tacto... Es tan reconfortante... De pronto todo a mi alrededor se seca, ya no hay frío, todo parece más... Humano y menos caos. Pero pronto abro los ojos y miro esa ciudad devastada por las hordas de seres imposibles... Aunque yo soy uno de ellos y protejo todo esto, yo no soy como los demás, nunca lo he sido. Nunca he encajado ni en un bando, ni en el otro.
Ahora todo esta cubierto de cenizas, las calles teñidas de gris, rojo y negro, el silencio se hace palpable... Y yo solo tengo mi mirada rasgada, desafiante y verde azulada. Miro por fin a los ojos amarillos de mi acompañante peludo, el cual me sonríe y besa suavemente en los labios, todo mi cuerpo humano responde a su contacto, todo yo quiere besarlo.
Estamos esperando a alguien más, mi otra mitad se eriza y sale a la superficie, dejando ver mi escapada piel y mi pelo convertido en serpientes de un blanco ceniza precioso. Ya está cerca, ella puede sentirlo. Así que mi lobo me suelta, sabe que mi otra parte se lanzará a su brazos en cuanto gire la esquina.
-Hola chicos, ¿Llego muy tarde?- Dice con esa sonrisa bobalicona que me encanta.
-Solo lo normal, Zephyr, Como siempre.- Dice el lupino mirando con un deje al humano ataviado de cuero negro y varias pistolas. Necesita defenderse de quien quiere matarle... No es corta la lista. Eligió a la gorgona equivocada como esposa. Me acerco y le beso los labios.
-¿Traes algo divertido para mí?- Digo esbozando una sonrisa pícara, le había pedido una daga curva para defenderme a corto alcance, mi humano es el encargado de las armas en nuestro equipo. Este extraño equipo que hemos hecho al desatarse el caos.
-¿De verdad lo necesitas preguntar, nena?- Dice mientras saca de su cinturón dos dagas de hoja curva con el mango de cuero verde entretejido como si fueran escamas. Me encantan. Se las quito de las manos besándole con fiereza, notando como nuestras cuerpos se pegan en uno solo con ese beso, me las meto el la liga que llevo bajo mi vestido de cuero tipo amazona negro y me preparo. Me encantan estos trajes, me permiten mayor movilidad.
-Y yo... ¿No traes nada para mí?- Dice el lobo mirándole socarrón.
-Claro que sí, Noir, te traigo comida. Y bueno... Puedes elegir una de mis armas de fuego, te la dejo.- Dice sacándole una tajada de carne de una bolsa de cuero. A Noir le brillan fugazmente los ojos al ver la carne reciente chorrear sangre, me rugen las tripas, pero me he prometido aguantar hasta estar con todos antes de comer... Yo como más que ellos, necesito al menos dos conejos para mantenerme bien en el combate que se avecina.
-Bien, chicos, es hora de ir hasta la Catedral del Pecado. Allí están el resto de los nuestros. Hay que prepararse.- Digo mientras me enfundo la capucha del vestido y desaparece mi apariencia de gorgona. Noir pone su cobertura humana también y coge una de las pistolas de Zephyr. Ambos saben que vienen a por mí, ninguno pensamos dejar que nos maten. Se avecina una noche movidita, en el cielo no deja de brillar esa luna roja que salió el día que llegó a la Tierra la oscuridad.
Ahora todo esta cubierto de cenizas, las calles teñidas de gris, rojo y negro, el silencio se hace palpable... Y yo solo tengo mi mirada rasgada, desafiante y verde azulada. Miro por fin a los ojos amarillos de mi acompañante peludo, el cual me sonríe y besa suavemente en los labios, todo mi cuerpo humano responde a su contacto, todo yo quiere besarlo.
Estamos esperando a alguien más, mi otra mitad se eriza y sale a la superficie, dejando ver mi escapada piel y mi pelo convertido en serpientes de un blanco ceniza precioso. Ya está cerca, ella puede sentirlo. Así que mi lobo me suelta, sabe que mi otra parte se lanzará a su brazos en cuanto gire la esquina.
-Hola chicos, ¿Llego muy tarde?- Dice con esa sonrisa bobalicona que me encanta.
-Solo lo normal, Zephyr, Como siempre.- Dice el lupino mirando con un deje al humano ataviado de cuero negro y varias pistolas. Necesita defenderse de quien quiere matarle... No es corta la lista. Eligió a la gorgona equivocada como esposa. Me acerco y le beso los labios.
-¿Traes algo divertido para mí?- Digo esbozando una sonrisa pícara, le había pedido una daga curva para defenderme a corto alcance, mi humano es el encargado de las armas en nuestro equipo. Este extraño equipo que hemos hecho al desatarse el caos.
-¿De verdad lo necesitas preguntar, nena?- Dice mientras saca de su cinturón dos dagas de hoja curva con el mango de cuero verde entretejido como si fueran escamas. Me encantan. Se las quito de las manos besándole con fiereza, notando como nuestras cuerpos se pegan en uno solo con ese beso, me las meto el la liga que llevo bajo mi vestido de cuero tipo amazona negro y me preparo. Me encantan estos trajes, me permiten mayor movilidad.
-Y yo... ¿No traes nada para mí?- Dice el lobo mirándole socarrón.
-Claro que sí, Noir, te traigo comida. Y bueno... Puedes elegir una de mis armas de fuego, te la dejo.- Dice sacándole una tajada de carne de una bolsa de cuero. A Noir le brillan fugazmente los ojos al ver la carne reciente chorrear sangre, me rugen las tripas, pero me he prometido aguantar hasta estar con todos antes de comer... Yo como más que ellos, necesito al menos dos conejos para mantenerme bien en el combate que se avecina.
-Bien, chicos, es hora de ir hasta la Catedral del Pecado. Allí están el resto de los nuestros. Hay que prepararse.- Digo mientras me enfundo la capucha del vestido y desaparece mi apariencia de gorgona. Noir pone su cobertura humana también y coge una de las pistolas de Zephyr. Ambos saben que vienen a por mí, ninguno pensamos dejar que nos maten. Se avecina una noche movidita, en el cielo no deja de brillar esa luna roja que salió el día que llegó a la Tierra la oscuridad.
miércoles, 5 de agosto de 2015
KAOS.
Piensas siempre en la vida como un camino recto, como un ciclo sin retorno, algo a lo que no te quedan más papeletas que vivir o morir, tienes esa simple elección. Seguir adelante o desaparecer del camino.
Pero hay muchísimas otras decisiones que tomar, hay muchos otros futuros que forjar, otros muchos caminos que añadir y otros tantos que destruir de nuestro abanico de posibilidades.
Esta noche el calor me supone no poder dormir, otra noche en vela, pensando. Otra noche entre los sueños tortuosos y el insomnio, callada en la oscuridad sin saber qué hacer, mientras van pasando las horas y sigo ahí. Mientras pasan los días y sigo sin dormir bien. Y la vida sigue caminando delante de mí y sigo persiguiendo a mi destino, mientras, él sigue huyendo. Y con lo que vale un sueño sigo tejiendo mis hilos, sigo hilando mi destino sin patrones que me indiquen un camino fijo, sin miradas que juzguen mi felicidad encerrada en estos hilos imposibles, en estas cestas de mimbre que no dejo de hilar. Encerrada en mí misma, encerrada en el kaos de una oscuridad imposible, en miles de recuerdos imperdonables y miles de sucesos que siguen sucediendo y perdiéndose en el olvido. Mientras el mundo ajeno al kaos, sigue creciendo, sigue adelante y se sigue destruyendo.
Quiero salir, quiero sacar la cabeza de este pozo tan hondo que me acabo hundiendo cada vez más, más oscuridad, más miedo, más llantos, más silencios, más latidos acelerados, más muertes sin nombre. Perdida en un camino tantas otras veces recorrido que muchos piensan en cómo he podido volver a perderme, pero es que soy tan ingenua que sigo cayendo y sigo buscando el bien dentro del famoso kaos,
Aquí, parada, buscando el kaos para prestarle orden desordenado.
Pero hay muchísimas otras decisiones que tomar, hay muchos otros futuros que forjar, otros muchos caminos que añadir y otros tantos que destruir de nuestro abanico de posibilidades.
Esta noche el calor me supone no poder dormir, otra noche en vela, pensando. Otra noche entre los sueños tortuosos y el insomnio, callada en la oscuridad sin saber qué hacer, mientras van pasando las horas y sigo ahí. Mientras pasan los días y sigo sin dormir bien. Y la vida sigue caminando delante de mí y sigo persiguiendo a mi destino, mientras, él sigue huyendo. Y con lo que vale un sueño sigo tejiendo mis hilos, sigo hilando mi destino sin patrones que me indiquen un camino fijo, sin miradas que juzguen mi felicidad encerrada en estos hilos imposibles, en estas cestas de mimbre que no dejo de hilar. Encerrada en mí misma, encerrada en el kaos de una oscuridad imposible, en miles de recuerdos imperdonables y miles de sucesos que siguen sucediendo y perdiéndose en el olvido. Mientras el mundo ajeno al kaos, sigue creciendo, sigue adelante y se sigue destruyendo.
Quiero salir, quiero sacar la cabeza de este pozo tan hondo que me acabo hundiendo cada vez más, más oscuridad, más miedo, más llantos, más silencios, más latidos acelerados, más muertes sin nombre. Perdida en un camino tantas otras veces recorrido que muchos piensan en cómo he podido volver a perderme, pero es que soy tan ingenua que sigo cayendo y sigo buscando el bien dentro del famoso kaos,
Aquí, parada, buscando el kaos para prestarle orden desordenado.
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lunes, 11 de mayo de 2015
Noche.
En la oscuridad escucho los llantos,
los gritos, el miedo.
Escucho en el fuego la furia, la sangre,
los latidos, el ajetreo.
Me paro en el mundo, como siempre,
pensando en lo perdido,
En todo aquello por encontrar
o por ir reviviendo.
El profundo caos, dentro de cada pequeña alma.
Cada gota de sangre que poco a poco se derrama.
Y fue el silencio el que me despertó
y el mundo...
Sigue girando, se sigue moviendo,
sigue cambiando.
Y sigue muriendo.
Me pregunto en el silencio qué
es lo que le lleva a seguir,
por qué se empeña la vida en...
Bueno, en vivir.
Y el silencio me responde gritando,
el miedo me responde
mientras algo dentro de mi
se va rompiendo con cada respuesta.
No importa que el día de mañana no estés,
no importa. Nada.
Puede que creas que quien completa tu vida es,
para ti, irreemplazable, irrepetible, que es el pilar de tu mundo...
Pero para el resto no es mas que polvo,
polvo que se consume,
polvo que tarde o temprano acabara desapareciendo.
los gritos, el miedo.
Escucho en el fuego la furia, la sangre,
los latidos, el ajetreo.
Me paro en el mundo, como siempre,
pensando en lo perdido,
En todo aquello por encontrar
o por ir reviviendo.
El profundo caos, dentro de cada pequeña alma.
Cada gota de sangre que poco a poco se derrama.
Y fue el silencio el que me despertó
y el mundo...
Sigue girando, se sigue moviendo,
sigue cambiando.
Y sigue muriendo.
Me pregunto en el silencio qué
es lo que le lleva a seguir,
por qué se empeña la vida en...
Bueno, en vivir.
Y el silencio me responde gritando,
el miedo me responde
mientras algo dentro de mi
se va rompiendo con cada respuesta.
No importa que el día de mañana no estés,
no importa. Nada.
Puede que creas que quien completa tu vida es,
para ti, irreemplazable, irrepetible, que es el pilar de tu mundo...
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miércoles, 4 de marzo de 2015
Alguna Ola perdida en el Desierto.
Solía tener ganas de luchar, ganas de seguir adelante, ganas de sonreír al mundo a pesar de todo los matices oscuros que manchaban los colores del arco iris. Pero es que a veces las cosas son demasiado duras, a veces no se puede pretender estar siempre en pie en mitad de la tormenta, a veces es el viento el que nos quiebra, a la altura de las rodillas. Y manchamos nuestros pantalones con el barro del húmedo suelo, con la sangre de todos aquellos que un día decidieron salir corriendo y dejarnos atrás con todo nuestro miedo encima, con todas las partidas perdidas encima y con una sonrisa falsa en el rostro.
De pronto el sol brilla más fuerte y más alto en el cielo, pero tú te notas demasiado lejos de todo aquello, entre tu propia oscuridad, sumido en el miedo. Quieres gritar, salir corriendo, pero todo lo que te rodea te tiene prisionero. ¿Qué clase de libertad es esta que no nos deja decidir cuando morir? ¿Qué clase de libertad es esa que no nos deja gritar lo que creemos que no es correcto a la cara de los que deberían pensar en nosotros? ¿Qué clase de vida es esa que no podemos vivir sin que nadie nos ate a un trozo de papel o de metal? Tengo miedo, siempre lo he tenido, jamás he sabido por qué creen que soy fuerte. Me paso las noches en vela, con miedo al día que vendrá, con dolor en mi cabeza o en mi espalda o en mi brazo o en mi corazón. Con dolor en tantos lugares que deberían estar ya bien que temo que las cosas cambien de nuevo. Que todo el infierno se enfrente a mi de nuevo y esta vez me gane el pulso que iniciamos hace ya tanto tiempo. Y aquí apareces tú, mi razón por la que sigo en pie, mi talón de Aquiles y mi mayor miedo. Aquí apareces tú, desatas miles de pensamientos, miles de cosas que quiero seguir haciendo, y justo después me besas y todo queda más allá de la tormenta.
Salgo corriendo de aquello que tantas noches me persigue, salgo corriendo antes incluso de verlo, porque ya estoy tan acostumbrada a huir que ni me cuestiono si me seguirá siguiendo. Tengo tantos remordimientos, tanta culpa acumulada en cada mililitro de sangre, en cada célula de mi cuerpo, que siento que me voy descomponiendo poco a poco por dentro. Soy un velero en mitad del mar, mientras sopla fuertemente el viento, mientras lo engulle alguna ola perdida en el desierto.
Quiero salir de este estúpido laberinto y le grito a la historia que me devuelva ese hilo que una vez sacó a tantos de este mismo sitio, grito por poder salir de mi caja mientras el tiempo sigue girando y mientras el mundo me va consumiendo, bebiendo de los pecados que contengo. Quiero escapar del estado intemporal de mis pupilas, del miedo al paso de las horas, quiero reír mientras sigo llorando.
De pronto el sol brilla más fuerte y más alto en el cielo, pero tú te notas demasiado lejos de todo aquello, entre tu propia oscuridad, sumido en el miedo. Quieres gritar, salir corriendo, pero todo lo que te rodea te tiene prisionero. ¿Qué clase de libertad es esta que no nos deja decidir cuando morir? ¿Qué clase de libertad es esa que no nos deja gritar lo que creemos que no es correcto a la cara de los que deberían pensar en nosotros? ¿Qué clase de vida es esa que no podemos vivir sin que nadie nos ate a un trozo de papel o de metal? Tengo miedo, siempre lo he tenido, jamás he sabido por qué creen que soy fuerte. Me paso las noches en vela, con miedo al día que vendrá, con dolor en mi cabeza o en mi espalda o en mi brazo o en mi corazón. Con dolor en tantos lugares que deberían estar ya bien que temo que las cosas cambien de nuevo. Que todo el infierno se enfrente a mi de nuevo y esta vez me gane el pulso que iniciamos hace ya tanto tiempo. Y aquí apareces tú, mi razón por la que sigo en pie, mi talón de Aquiles y mi mayor miedo. Aquí apareces tú, desatas miles de pensamientos, miles de cosas que quiero seguir haciendo, y justo después me besas y todo queda más allá de la tormenta.
Salgo corriendo de aquello que tantas noches me persigue, salgo corriendo antes incluso de verlo, porque ya estoy tan acostumbrada a huir que ni me cuestiono si me seguirá siguiendo. Tengo tantos remordimientos, tanta culpa acumulada en cada mililitro de sangre, en cada célula de mi cuerpo, que siento que me voy descomponiendo poco a poco por dentro. Soy un velero en mitad del mar, mientras sopla fuertemente el viento, mientras lo engulle alguna ola perdida en el desierto.
Quiero salir de este estúpido laberinto y le grito a la historia que me devuelva ese hilo que una vez sacó a tantos de este mismo sitio, grito por poder salir de mi caja mientras el tiempo sigue girando y mientras el mundo me va consumiendo, bebiendo de los pecados que contengo. Quiero escapar del estado intemporal de mis pupilas, del miedo al paso de las horas, quiero reír mientras sigo llorando.
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martes, 3 de febrero de 2015
Y Cada día Más
Siento un vacío por dentro, como si todo mi mundo se hubiera derrumbado y solo quedara alguien, en medio de las ruinas pensando: ¿Qué ha podido pasar? ¿Qué he hecho? ¿Qué voy a hacer ahora?
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado, mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado, mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Si Quieres Gritar, que Nadie te Calle.
Y si quieres gritar, grita.
Que no hay nada malo en esto que gritas.
Gritas por luchar, luchar,
por lo que merece ser luchado, gritado.
Que nadie te silencie, no pueden,
si callan tus gritos sentencian, poco a poco, sus muertes.
Tu voz sonará más fuerte que su poder,
eso que usan siempre en tu contra, para que estés a su merced.
No te calles, nunca, sabes que lo que sientes te mantiene con vida.
A pesar de todas estas heridas, que han creado con ira,
¿no puedes más? Yo te doy más vida.
¿Quieres rendirte? ¿De verdad? Lucha.
No hay nada más importante que aquello por lo que
estás dispuesto a romper tu cuerpo en mil pedazos.
Grita, lucha, ríe, soporta y sonríe.
No te mantengas al margen cuando callan tu voz,
grita más fuerte y mantente con tus ideales.
Eres fuerte, te crearon para defenderte.
No dejes que te callen, por favor, grita cuando
a mi no me quede más voz.
Analiza todo lo que hay a tu al rededor, ¿merece la pena?
Si lo merece, lucha, si no sigues para adelante, encuentra algo
que merezca hasta la última gota que corre por tu espalda.
Piensa en esa majestuosa mirada que te da su fuerza,
¿la tienes ya pensada? Eso es lo que te dará ganas,
de luchar, de reír y de gritar aún más.
Que no te silencien, necesito de tu fuerza
para ser yo, cada día, más fuerte.
No sabes aquello que tienes, no sabes aquello
que pretenden arrebatarte, lucha y descubre,
que eres muchísimo más fuerte de lo que pensabas.
No caigas, no merece la pena caer desde la tempestad
mantente erguido ante lo que pretende aplastarte.
No pueden, no deben y no lo conseguirán.
Que no hay nada malo en esto que gritas.
Gritas por luchar, luchar,
por lo que merece ser luchado, gritado.
Que nadie te silencie, no pueden,
si callan tus gritos sentencian, poco a poco, sus muertes.
Tu voz sonará más fuerte que su poder,
eso que usan siempre en tu contra, para que estés a su merced.
No te calles, nunca, sabes que lo que sientes te mantiene con vida.
A pesar de todas estas heridas, que han creado con ira,
¿no puedes más? Yo te doy más vida.
¿Quieres rendirte? ¿De verdad? Lucha.
No hay nada más importante que aquello por lo que
estás dispuesto a romper tu cuerpo en mil pedazos.
Grita, lucha, ríe, soporta y sonríe.
No te mantengas al margen cuando callan tu voz,
grita más fuerte y mantente con tus ideales.
Eres fuerte, te crearon para defenderte.
No dejes que te callen, por favor, grita cuando
a mi no me quede más voz.
Analiza todo lo que hay a tu al rededor, ¿merece la pena?
Si lo merece, lucha, si no sigues para adelante, encuentra algo
que merezca hasta la última gota que corre por tu espalda.
Piensa en esa majestuosa mirada que te da su fuerza,
¿la tienes ya pensada? Eso es lo que te dará ganas,
de luchar, de reír y de gritar aún más.
Que no te silencien, necesito de tu fuerza
para ser yo, cada día, más fuerte.
No sabes aquello que tienes, no sabes aquello
que pretenden arrebatarte, lucha y descubre,
que eres muchísimo más fuerte de lo que pensabas.
No caigas, no merece la pena caer desde la tempestad
mantente erguido ante lo que pretende aplastarte.
No pueden, no deben y no lo conseguirán.
jueves, 23 de agosto de 2012
Hadas.
Ver unos bichos volando por el aire, sentarnos bajo la copa de un árbol, sentir que cae sobre mí un polvo extraño y comenzar a flotar, sin saber el por qué, solo flotar en el aire y verte preguntar por qué desde el suelo, no poder oírte, ver tus ojos azules brillar de espectación e intentar pronunciar tu nombre "Aliema". Llegar a la rama más alta, y pararme, sentarme sobre esa rama. Observar que hay alguien más allí arriba, que se acerca levitando sobre la rama, que no me puedo mover... Que sensación más peculiar, siento miedo mezclado con curiosidad, eso no es lo habitual... Suelo sentir solo miedo. Busco con la mirada una nueva forma de escapar, demasiado tarde, la muchacha, preciosa, ya está sentada a mi lado. Me mira directamente a mis verdes ojos y yo me embobo mirando los suyos, de un color morado anaranjado impresionante. Me acurruqué bajo las ramas, trataba de esconderme de ella, su belleza me deslumbraba. Se acercó lentamente a mi, con sus rizados cabellos ondeando en el aire, me besa y yo cierro los ojos. Un acto reflejo.
Cuando los abro ya no estamos en el árbol, ya no tenía que clavarme la rama en el trasero, ahora bajo mis pies, descalzos (Juraría que antes llevaba unos zapatos...) , hay una pradera de hiera... ¿Morada? ¿La hierba desde cuando es morada? Da igual, por primera vez me fijo en la vestimenta de la muchacha: Un vestido de fino raso que deja ver todos sus recovecos, puedo observar sus perfectos senos a través de la fina tela... Me quedo parada observando su cuerpo, es absolutamente perfecto, no tiene ni un solo rincón que me disguste, me quedo mirando su ombligo, redondo, perfecto, precioso, como toda ella. La chica me invita a seguirla, se gira y tras de sí veo que tiene dos majestuosas alas que finalizan en un precioso trasero. Creo que me maravilla la línea que se marca en su espalda, supongo que es el camino que sigue su columna vertebral y que finaliza en donde se posan mis ojos. Me levanto despacio, medio embobada, la sigo como un perrito desvalido, la sigo. Solo veo una cosa: Ella, el resto del paisaje me es innecesario, solo me interesa ella. No sé su nombre, no sé que es, pero me maravilla toda su majestuosa belleza, me maravilla lo brillante y pálida que es su piel, me maravilla los tersos que tiene los senos, me maravilla lo perfecto que es su trasero, me maravilla lo rizado y dorado que tiene el cabello, me maravilla lo impresionantemente perfecto que es su rostro, el increíble color de sus achinados ojos, la curiosa forma de sus orejas, me maravilla.
Caminamos durante horas, pero a mi me parecen segundos perdida en los recovecos de aquella majestuosa criatura, segundos observando sus brillantes y esculpidos senos... Segundos que me llevan a levantar la vista y encontrarme de frente con un estupendo manantial de aguas cristalinas en el que hay unos treinta seres como ella, tan mágicos y bellos como la muchacha que me ha llevado hasta allí. Ella se despoja de la tela que cubría un poco su precioso cuerpo, me quedo frente a la cosa más hermosa que me puedo imaginar y solo soy capaz de articular una onomatopeya de asombro. Ella sonríe y me quita lentamente mi ropa, acabo desnuda, frente a la chiquilla, que me besa en los labios de nuevo y me mete en el agua con el resto de las muchachas. Una tarde de increíble tentación por todas partes.
Cuando el sol comienza su retirada, Ajmas me levanta de mi asiento submarino y me saca del agua. Mi piel se estremece. Me lleva a un lugar apartado y , allí, me vuelve a besar unas cuantas veces más. Finalmente me despego de ella y me susurra en el oído "¿Quieres quedarte aquí con nosotras? Te conseguiremos unas alas y será una más de la familia" Yo acepto, me quedo en aquel mágico lugar y soy increíblemente feliz, jamás sabréis las cosas tan impresionantes que vi allí.
Cuando los abro ya no estamos en el árbol, ya no tenía que clavarme la rama en el trasero, ahora bajo mis pies, descalzos (Juraría que antes llevaba unos zapatos...) , hay una pradera de hiera... ¿Morada? ¿La hierba desde cuando es morada? Da igual, por primera vez me fijo en la vestimenta de la muchacha: Un vestido de fino raso que deja ver todos sus recovecos, puedo observar sus perfectos senos a través de la fina tela... Me quedo parada observando su cuerpo, es absolutamente perfecto, no tiene ni un solo rincón que me disguste, me quedo mirando su ombligo, redondo, perfecto, precioso, como toda ella. La chica me invita a seguirla, se gira y tras de sí veo que tiene dos majestuosas alas que finalizan en un precioso trasero. Creo que me maravilla la línea que se marca en su espalda, supongo que es el camino que sigue su columna vertebral y que finaliza en donde se posan mis ojos. Me levanto despacio, medio embobada, la sigo como un perrito desvalido, la sigo. Solo veo una cosa: Ella, el resto del paisaje me es innecesario, solo me interesa ella. No sé su nombre, no sé que es, pero me maravilla toda su majestuosa belleza, me maravilla lo brillante y pálida que es su piel, me maravilla los tersos que tiene los senos, me maravilla lo perfecto que es su trasero, me maravilla lo rizado y dorado que tiene el cabello, me maravilla lo impresionantemente perfecto que es su rostro, el increíble color de sus achinados ojos, la curiosa forma de sus orejas, me maravilla.
Caminamos durante horas, pero a mi me parecen segundos perdida en los recovecos de aquella majestuosa criatura, segundos observando sus brillantes y esculpidos senos... Segundos que me llevan a levantar la vista y encontrarme de frente con un estupendo manantial de aguas cristalinas en el que hay unos treinta seres como ella, tan mágicos y bellos como la muchacha que me ha llevado hasta allí. Ella se despoja de la tela que cubría un poco su precioso cuerpo, me quedo frente a la cosa más hermosa que me puedo imaginar y solo soy capaz de articular una onomatopeya de asombro. Ella sonríe y me quita lentamente mi ropa, acabo desnuda, frente a la chiquilla, que me besa en los labios de nuevo y me mete en el agua con el resto de las muchachas. Una tarde de increíble tentación por todas partes.
Cuando el sol comienza su retirada, Ajmas me levanta de mi asiento submarino y me saca del agua. Mi piel se estremece. Me lleva a un lugar apartado y , allí, me vuelve a besar unas cuantas veces más. Finalmente me despego de ella y me susurra en el oído "¿Quieres quedarte aquí con nosotras? Te conseguiremos unas alas y será una más de la familia" Yo acepto, me quedo en aquel mágico lugar y soy increíblemente feliz, jamás sabréis las cosas tan impresionantes que vi allí.
sábado, 16 de junio de 2012
Barcos de Papel
Media noche, una muchacha del pelo rojo que desciende por la calle con las mejillas llenas de lágrimas y un precioso vestido de noche, se asemeja con la Cenicienta. Pero ella parece real. La sigo con la mirada, la veo sentarse a los pies de la maravillosa Torre Eifell y seguir llorando. De repente aparece un hombre corriendo hacia ella vestido de fiesta. Se sienta a su lado y ella comienza a llorar sobre su hombro. La muchacha, creo entender, se llama Judith y le está relatando una noche horrible a su misterioso compañero.
- Lúis, no puedo ser normal, ya lo sabes. Pero esperaba que él me aceptara tal y como soy, con mis virtudes y ese extraño defecto.- Dice Judith con las lágrimas saliéndole a borbotones por sus cálidos ojos marrones.
- No te preocupes, ese cretino no te merece. Tú eres una chica preciosa, divertida, mágica...- Se detuvo al notar el fallo en la elección de sus palabras.
- ¡No voy a conseguir ser feliz nunca si lo único que hago es leerles la mente y levantárles por los aires cuando me enfado!- Dijo la muchacha y oyó algo en la mente de su amigo, pero prefirió no analizar aquellos pensamientos " Conmigo sería feliz..."
- Deja de llorar... No vale la pena malgastar tu vida porque un imbécil que no te quería te haya dejado porque eres distinta... Eres especial y si él no lo ve, pues que le den.- Dice Lúis cogiendo el rostro de Judith y apartando las lágrimas que manchan aquel hermoso rostro. SE comienzan a acercar mientras Judith ata los cabos de sus pensamientos y le besa, un beso cálido, especial... Una luz se desprende de la pareja que prefiere no saber los que ocurrirá en el futuro, solo viajar hasta él, en ese instante tan mágico. Llegan a su misma ciudad, 20 años después. Con la sensación de no haberse movido de donde estaban y con la misma edad. Se buscan y descubren que siguen juntos, que se han cansado y que tienen tres hijos, dos niñas y un muchacho fuerte y guapo, muy parecido a su padre. se besan y vuelven a su tiempo en el que pasan su vida siendo felices, pasando su tiempo juntos, dos raros que se han encontrado en un lugar y un tiempo perfectos y que ahora no quieren pasar ni un solo segundo el uno sin el otro. Por fin ambos tienen lo que se merecen y son felices... Para siempre... Lúis le regalaba a Judith cada aniversario un viaje en el futuro o en el pasado y saben todo sobre todos. Y parece que seguirán siendo felices eternamente, en cada rincón se quedará un segmento de sus vidas eternamente y volverán y revivir su amor con cada ráfaga de viento que llevará sus nombres através del tiempo.
sábado, 7 de abril de 2012
La Horca
Una mañana Lander caminaba hacía el bosque buscando unas hierbas medicinales que el Galeno le había pedido, para curar al muchacho de la casa del panadero. El muchacho, llevaba unos cuantos días bomitando sangre y parecía que no iba a aguantar mucho. El Galeno pretendían darle una muerte digna, como toda su familia quería. Aunque Lander no estaba tan seguro de aquello, debía obedecerle, era el único que le apoyaba y le había acogido en su casa cuando no tenía a donde ir. Era su familia. Lander no era un Galeno, era el encargado de ahorcar a los que desobedecían a la autoridad, de vez en cuando ayudaba al Galeno en sus tareas más sencillas. Pero el nuevo sargento de la guardia militar era cruel y, desde que este había llagado al poder, Lander se había visto obligado a matar injustamente a unos cuantos campesinos que no tenían con que pagar los impuestos, por esta razón prefería ayudar al Galeno a conservar vidas que arrebatárselas a unos inocentes. Lander llegó a un lago donde la aguas cristalinas dejaban ver el fondo y pensó que sería potable. Se equivocaba. Nada más beber cayó desmayado, el agua estaba envenenada.
Despertó en una choza mal hecha, en el corazón del propio bosque. Se levantó despacio, intentando no marearse, y una hermosa muchacha de cabellos rubios y ojos negros y profundos entró, clavando la mirada en el muchacho. Se acercó a él y le ofreció un poco de agua para saciar su sed. Este aceptó, llevaba sin beber mucho tiempo. La muchacha se llamaba Minerva y era la hechicera más solicitada entre los campesinos que necesitaban de sus servicios, aunque el nuevo sargento no pretendía permitir que los campesinos recurrieran a la magia para salvar sus vidas, así que lo prohibió. Quién usara la magia sería ahorcado en la plaza del pueblo y Lander sería el encargado de hacerlo.
La muchacha le pidió a Lander que se quedara un par de días para asegurar que el veneno se eliminaba completamente de su organismo, no puso impedimento en lo que ella le pedía. Era francamente atractiva, el tiempo que pasara con ella sería un sueño. Pasaron los días y se enamoraron, las cosquillas por la noche, los abrazos y besos por las mañanas y las caricias a media tarde... Era todo perfecto. Pero Lander se fue, una mañana Minerva regresó del mercado y se encontró una nota sobre la mesa de la cocina:
"Minerva,
Te quiero demasiado y no quiero ponerte en peligro. Si me quedo más tiempo en tu casa, comenzarán a buscarme y te encontraran a ti, tal vez te maten y harán que yo haga el trabajo sucio, harán que yo ponga la cuerda alrededor de tu cuello y que de a la palanca para acabar con tu vida. No puedo permitirlo. Por esa razón te digo adiós.
Siempre tuyo,
Lander."
Minerva se desplomó sobre la silla de la cocina y llenó de lágrimas la carta. Comenzó a escuchar unos cascos de un caballo. Minerva se escondió en el momento en el que un guardia entraba en su casa y comenzaba a buscarla. La encontró.
Se llevó a la muchacha a la corte y el rey la condeno a la horca. Lander se desplomó al conocer la noticia y pidió clemencia hacía la muchacha lo que hizo que la muerte de esta fuera más horrible, la torturaron antes de matarla.
Al alba Lander se levantó sabiendo que ese día iba a matar a la única persona que iba a querer nunca. Llegó a la plaza sin ganas de seguir viviendo, se colocó delante de Minerva, la besó y le colocó la bolsa y la cuerda alrededor del cuello. Antes de marcharse le susurró al oído: Te quiero y siempre lo haré.Se acercó a la palanca y observó las miradas de los campesinos atónitos por lo que acababa de ocurrir en esa plaza. Tiró de la palanca y observó como el cuerpo de Minerva se iba quedando poco a poco inmóvil. Después cogió su machete y se rasgó el cuello, muriendo junto a su amada.
Despertó en una choza mal hecha, en el corazón del propio bosque. Se levantó despacio, intentando no marearse, y una hermosa muchacha de cabellos rubios y ojos negros y profundos entró, clavando la mirada en el muchacho. Se acercó a él y le ofreció un poco de agua para saciar su sed. Este aceptó, llevaba sin beber mucho tiempo. La muchacha se llamaba Minerva y era la hechicera más solicitada entre los campesinos que necesitaban de sus servicios, aunque el nuevo sargento no pretendía permitir que los campesinos recurrieran a la magia para salvar sus vidas, así que lo prohibió. Quién usara la magia sería ahorcado en la plaza del pueblo y Lander sería el encargado de hacerlo.
La muchacha le pidió a Lander que se quedara un par de días para asegurar que el veneno se eliminaba completamente de su organismo, no puso impedimento en lo que ella le pedía. Era francamente atractiva, el tiempo que pasara con ella sería un sueño. Pasaron los días y se enamoraron, las cosquillas por la noche, los abrazos y besos por las mañanas y las caricias a media tarde... Era todo perfecto. Pero Lander se fue, una mañana Minerva regresó del mercado y se encontró una nota sobre la mesa de la cocina:
"Minerva,
Te quiero demasiado y no quiero ponerte en peligro. Si me quedo más tiempo en tu casa, comenzarán a buscarme y te encontraran a ti, tal vez te maten y harán que yo haga el trabajo sucio, harán que yo ponga la cuerda alrededor de tu cuello y que de a la palanca para acabar con tu vida. No puedo permitirlo. Por esa razón te digo adiós.
Siempre tuyo,
Lander."
Minerva se desplomó sobre la silla de la cocina y llenó de lágrimas la carta. Comenzó a escuchar unos cascos de un caballo. Minerva se escondió en el momento en el que un guardia entraba en su casa y comenzaba a buscarla. La encontró.
Se llevó a la muchacha a la corte y el rey la condeno a la horca. Lander se desplomó al conocer la noticia y pidió clemencia hacía la muchacha lo que hizo que la muerte de esta fuera más horrible, la torturaron antes de matarla.
Al alba Lander se levantó sabiendo que ese día iba a matar a la única persona que iba a querer nunca. Llegó a la plaza sin ganas de seguir viviendo, se colocó delante de Minerva, la besó y le colocó la bolsa y la cuerda alrededor del cuello. Antes de marcharse le susurró al oído: Te quiero y siempre lo haré.Se acercó a la palanca y observó las miradas de los campesinos atónitos por lo que acababa de ocurrir en esa plaza. Tiró de la palanca y observó como el cuerpo de Minerva se iba quedando poco a poco inmóvil. Después cogió su machete y se rasgó el cuello, muriendo junto a su amada.
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jueves, 29 de marzo de 2012
Corazón de Magia
Las gotitas de rocío brillaban con la luz intensa y acalorada del Sol, sobre las hojas más exteriores. Lucía caminaba lentamente sobre los pétalos rosados, intentando no hacer ruido, quería llegar a uno de los estambres de la flor y coger algo de polen para hacer miel, pero una gran abeja estaba chupando todo el polen que podía con el mismo fin. De pronto la abeja se dio cuenta de que Lucía estaba allí y la tiró fuera de la flor. Ella calló en el duro suelo y algo dentro de ella hizo Crack. Se había roto una de sus diminutas costillas y el dolor era horrible, imposible de soportar y estaba un poco lejos de casa. Se le había acabado el polvo de hada y no era capaz de llegar a pie, por el dolor.
Un montón de pequeños insectos voladores pasaban por encima de su cabeza pero no escuchaban sus gritos para que la ayudaran. decidió continuar a pie, aunque le resultaba claramente difícil. Poco a poco se fue acercando a las zonas en las que sus compañeros y compañeras trabajaban en la recolección de alimento y agua. Llegó tambaleándose, todos corrieron hacia ella incluido Kailin, su novio, que tiró todo lo que tenía en las manos y corrió hacía Lucía que se desplomó en el mismo instante en el que él la cogió entre sus brazos. Lucía despertó en su cuarto con unos cuantos paños cubriéndole la zona del corazón y los pulmones. La madre de Kailin entró con los ojos empapados en lágrimas, se acercó a Lucía y le entregó una carta, en el sobre ponía: "Para el amor de mi vida, Lucía". Lucía se alegró de tener entre sus manos una carta de Kailin pero le extrañó el hecho de que fuera su madre y no él el que se la había entregado. Abrió la carta y empezó a leer:
"Hola mi amor:
Quería que supieras que soy el hada más afortunado del mundo por haber estado a tu lado todo este tiempo, que te quiero y siempre te querré. Estemos donde estemos.
Haber, llegaste a la aldea con tres costillas rotas, dos de ellas había cortado tu pulmón izquierdo y la otra había rasgado tu bonito corazón. Al ver que los médicos no podían ayudarte me sentí fatal, comencé a llorar sin reparo y necesité sentarme. El doctor se acercó a mi, me dijo que no podía hacer nada, salvo esperar a que un pobre moribundo te donara su corazón. Entonces una llama se encendió en mi mente y decidí hacer la señal de amor más grande que nadie hará jamás. Me ahorqué y mandé que te pusieran mi corazón. Estas viva gracias a mi muerte, vive tu vida lo más feliz que puedas y no temas por mí. Ahora estoy en un lugar mejor, en el que me pasaré la eternidad esperándote, no quiero que guardes luto ni un solo instante. Quiero que vivas la vida que yo no podré vivir.
Te quiero muchísimo.
Kailin"
Mis ojos se llenaron de lágrimas e hice caso a Kailin, viví mi vida lo más feliz que pude, pero no le fui infiel ni una sola vez. Guardé toda mi dulzura para él, en el más allá fuimos felices y le entregué mi corazón, igual que él había hecho en vida.
Un montón de pequeños insectos voladores pasaban por encima de su cabeza pero no escuchaban sus gritos para que la ayudaran. decidió continuar a pie, aunque le resultaba claramente difícil. Poco a poco se fue acercando a las zonas en las que sus compañeros y compañeras trabajaban en la recolección de alimento y agua. Llegó tambaleándose, todos corrieron hacia ella incluido Kailin, su novio, que tiró todo lo que tenía en las manos y corrió hacía Lucía que se desplomó en el mismo instante en el que él la cogió entre sus brazos. Lucía despertó en su cuarto con unos cuantos paños cubriéndole la zona del corazón y los pulmones. La madre de Kailin entró con los ojos empapados en lágrimas, se acercó a Lucía y le entregó una carta, en el sobre ponía: "Para el amor de mi vida, Lucía". Lucía se alegró de tener entre sus manos una carta de Kailin pero le extrañó el hecho de que fuera su madre y no él el que se la había entregado. Abrió la carta y empezó a leer:
"Hola mi amor:
Quería que supieras que soy el hada más afortunado del mundo por haber estado a tu lado todo este tiempo, que te quiero y siempre te querré. Estemos donde estemos.
Haber, llegaste a la aldea con tres costillas rotas, dos de ellas había cortado tu pulmón izquierdo y la otra había rasgado tu bonito corazón. Al ver que los médicos no podían ayudarte me sentí fatal, comencé a llorar sin reparo y necesité sentarme. El doctor se acercó a mi, me dijo que no podía hacer nada, salvo esperar a que un pobre moribundo te donara su corazón. Entonces una llama se encendió en mi mente y decidí hacer la señal de amor más grande que nadie hará jamás. Me ahorqué y mandé que te pusieran mi corazón. Estas viva gracias a mi muerte, vive tu vida lo más feliz que puedas y no temas por mí. Ahora estoy en un lugar mejor, en el que me pasaré la eternidad esperándote, no quiero que guardes luto ni un solo instante. Quiero que vivas la vida que yo no podré vivir.
Te quiero muchísimo.
Kailin"
Mis ojos se llenaron de lágrimas e hice caso a Kailin, viví mi vida lo más feliz que pude, pero no le fui infiel ni una sola vez. Guardé toda mi dulzura para él, en el más allá fuimos felices y le entregué mi corazón, igual que él había hecho en vida.
viernes, 24 de febrero de 2012
Días sin Sol
Alice llevaba mucho tiempo experimentando cambios en sus pensamientos y emociones. Hacía un par de días que sentía que la observaban y que había algo o alguien velando por ella y por Eire y Minerva; sus dos mejores amigas. Pero ese día la cosa fue a más, Alice estaba viendo la televisión cuando tuvo una "visión". Vio un chico de su edad más o menos que se estaba ahogando, detrás de él había una pared balanca. Ella sentía mucho miedo pero, poco a poco, se dio cuenta de que no podría hacerla daño, que solo quería ayudarlas, a ella y a sus amigas. Para que por fin descubrieran el por que de sus, hasta ahora, pequeños dones...
Minerva era capaz de manipular la electricidad, Eire podía leer la mente y mover objetos con ésta y Alice... Bueno, el don de Alice era que siempre sabía quien le gustaba a quien y podía presentir a los fantasmas...
El primer don no le era de mucha utilidad y en ocasiones la dañaba. Cuando le gustaba alguien ella sabía de 1ª mano quien le gustaba a la otra persona y eso no es demasiado agradable...
Despues de mucho tiempo con estos dones y pensando en que hacer con ellos y porque ellas y no otras, decidieron olvidarse de todo y usarlos con precaución y para ayudar a la gente pero sin levantar sospechas.
Al principio de esta historia ellas no sabían nada, pero depués de observar un destello muy potente en un parque mientras estaban todas juntas, comenzaron a creer que eran asi de siempre pero no estaban seguaras de ello :)
Minerva era capaz de manipular la electricidad, Eire podía leer la mente y mover objetos con ésta y Alice... Bueno, el don de Alice era que siempre sabía quien le gustaba a quien y podía presentir a los fantasmas...
El primer don no le era de mucha utilidad y en ocasiones la dañaba. Cuando le gustaba alguien ella sabía de 1ª mano quien le gustaba a la otra persona y eso no es demasiado agradable...
Despues de mucho tiempo con estos dones y pensando en que hacer con ellos y porque ellas y no otras, decidieron olvidarse de todo y usarlos con precaución y para ayudar a la gente pero sin levantar sospechas.
Al principio de esta historia ellas no sabían nada, pero depués de observar un destello muy potente en un parque mientras estaban todas juntas, comenzaron a creer que eran asi de siempre pero no estaban seguaras de ello :)
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