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domingo, 22 de marzo de 2020

Cuarentena.

Me rompo y caen
todos mis trozos por la habitación.
Es tarde, mi mente es satén,
es tormenta sedosa y vibrante,
es miedo y es, simplemente es. 
La oscuridad me atrapa y
me silencia sin poder huir.
Sin poder salir de aquí. 
Literalmente, no es una metáfora,
no puedo salir. No me dejan salir.
Estoy presa en mi mente, en mi
cuerpo y en este hogar que construí.
Tengo miedo, he soñado otra vez con él,
quería hacerme daño y yo
simplemente escapé.
Mi mente no sabe qué hacer,
estoy saturada, tengo miedo, 
tengo mil palabras en mi garganta
y mil sentimientos inciertos
que se me atragantan.
Quiero huir, pero no puedo, 
mis piernas responden pero tengo miedo.
Y de pronto mi mano no responde
y se me atraganta más el miedo,
y me duele la espalda, 
otro pinchazo directo al cuello.
Mi cabeza me va a estallar, 
pero estallan las lágrimas primero. 
Me tiemblan las manos, 
duele todo el cuerpo
y es tarde y tengo miedo. 

sábado, 2 de noviembre de 2019

No te puto pilles.

Me despierto y te echo de menos. 
Y es curioso porque nunca
he despertado enredada en tu pelo.
Estoy todo el día pensando en alargar
la conversación contigo,
En cómo sacar algo de lo que hablar.
Es posible que me haya pillado
entre tanto mensaje de no te puto pilles,
mientras mi cabeza lo repite
porque no creo que tú quieras lo mismo
no creo que quieras estar conmigo. 
Y otra vez la vocecilla aprovecha para
decirme que no soy suficiente para nadie
que él solo se conforma porque tiene miedo.
Pero en ese momento dices algo
que me dice que tal vez sí quieras lo mismo
y al mismo tiempo la vocecilla vuelve
susurrando: "no te autoengañes, no es para ti."
¿Qué quieres, si es que has llegado como
llega todo lo bueno, sin avisar y dando miedo?
Seguiré compartiendo mi tiempo contigo
mientras sigo descubriendo tu mundo
sin pretender que nada entre nosotras cambie
y al mismo tiempo manteniéndome espectante.

miércoles, 14 de febrero de 2018

San Valentín

Te miro a los ojos,
y sé que no eres mía.
Que la libertad nos hace dos,
pero eres con quien quiero pasar mi vida.
Acaricio tu espalda,
beso tus cicatrices marcadas.
La lluvia choca contra el cristal,
y tú me miras, callada,
¿Por qué callas?
Me gusta más cuando gritas,
cuando desgarras
toda la realidad con tus palabras.
Me gusta cuando no sabes
Que decirme, y me besas.
Me gusta cuando la nieve
cubre la calle y me la lanzas.
Cuando tus ojos se llenan de lágrimas
viendo alguna serie o película,
porque tus sentimientos
te hacen humana.
Cuando te duermes, y yo
me quedo mirándote en silencio.
Cuando la distancia se vuelve
inexistente entre nuestros cuerpos.
Porque no necesito ser tu media naranja,
Tú ya eres una fruta entera,
y me encanta saborear tu jugo en mi boca,
conocer tus miedos y volverte loca.

domingo, 20 de marzo de 2016

Silencio.

Cerrar los puños con rabia,
notar el sudor cayendo por tu espalda,
la ira brotando con suavidad de tu pecho.
Ahí mirando la escena, desde fuera y
desde dentro al mismo tiempo.
No pareces estar ahí, todo parece tan irreal...
Pero sí estás, es tu cuerpo, es tu vida.
Y es tu miedo el que descansa
impasible en tu rota garganta,
que grita y se desgañita por ser oída.
Escuchada más bien.
Porque alguien, quién sea, defienda
que lo que gritas no es algo
que deba ser silenciado.
Es algo que hay que gritar.
Algo por lo que todos luchamos
y que no debe callarnos,
ni atormentarnos más.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cuarto Menguante.

Suenan las horas inquietas,
chocando estridentes contra la acera,
cayendo al vacío del olvido,
olvidándose de lo que quisieron ser ellas.

Martillean en mi mente
todas las horas cadentes
de colores, de vida, de gentes...
Dentro de esta historia llena
de silencio y de notas,
de ruidos y de estrofas,
de llantos y suspiros,
de sonrisas y de olvidos.

Cansada caminas hacia
algún lugar que desconoces,
hacia el frío y hacia la nada.
Esperando encontrar algo.
Y una cálida cama.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Amanecer.

Camino, como siempre, 
no creo que sea tiempo de detenerme. 
Es hora de seguir adelante, 
siempre callada, siempre constante, 
con el corazón en una mano y la cabeza en la otra. 
Con el coraje de ser lo que alguna vez te hizo ser idiota,
con la manía perdida de ser tú, esta triste loca. 
Aquí, ahora, nada más importa,
solamente una palabra que mancilla
el susurrante sonido de esta boca,
solo un nombre, un ente,
una sonrisa, una mirada, una persona.
Solo un recuerdo, una razón para seguir
para jamás detenerme, no ahora,

Saber que más adelante aún queda
algún resto de lo que la lluvia
borró, desde aquellas tristes sombras.
Una luz que me lleve más lejos,
un fuego fatuo que jamás deje de brillar.
Una guía perdida allá lejos, en algún hondo mar.
Quiero salir de mi vida, verla entera,
volver a rememorar desde la lejanía,
desde la inocencia de no pensar que es mía.
Y así ver mis errores desde otra perspectiva,
y así reírme de aquellas noches a oscuras,
encerrada en mí misma.

Y otra noche pasa, sin ninguna sonrisa,
pérdida en los sueños de alguien
que ya no sigue con vida.
De una desconocida que fui 
y a la que nunca más quiero volver.
Recordando durante horas, esas nubes,
ese cielo, esas luces, aquel amanecer.


martes, 11 de agosto de 2015

θάνατος του ποτήρι

Tengo en la mano la llave, 
aquella que se perdió hace tantos
años en aquella guerra.
Tengo en mi mente un millón
de recuerdos que preferiría
poder dejarlos atrás, poderlos olvidar.

Me encamino por los pasillos,
con mis pasos resonando fantasmales 
contra el mármol del suelo.
Caigo de rodillas frente a tu puerta,
como cada noche perdida,
como cada olvido resucitado.

Me reconcomen las sensaciones,
el frío de la estancia se vuelve doloroso
frente al aire que hace tanto dejó de correr.
Mi piel escamosa por los escalofríos, 
mis ojos fijos en la nada,
mi pelo enmarañado, lejos de tu mirada.

Oigo tu respiración contra mi cuello,
muerte de cristal, dulce de miel.
Caricias vacías, contra manos llenas.
Pasos firmes en cuerpos desmoronados,
labios que tartamudean, mientras buscan
todas aquellas malditas respuestas.

Me paseo por encima del fuego,
mientras la luna quema mi piel,
mientras  tengo miedo a un mañana sin forjar.
Sales corriendo antes de ver tus miedos,
antes incluso de saber si siguen ahí.
 Guías tus pasos, llegas a islas desiertas...

Te pierdes en aquellas tierras en
las cuales algún día incluso te encuentras.
Me describes mil sonrisas que recuerdo,
me recuerdas mil palabras que digo,
me pierdes en mil laberintos que contruímos juntos.
Camino despacio, ya no sé dónde llegaré.

sábado, 18 de julio de 2015

El Frío es Mío.

Acaricio mimando tu piel,
me dejo guiar por aquello,
toda esa maldita hiel
que envenena mi silencio.

Salgo con cuidado de mis sueños,
buscando hacerlos mi realidad,
buscando algún lugar, un sitio
dónde dormir mis pesadillas.

Mimo mi alma, la cual busca,
como loca, la manera de escapar.
Le pido al oído:
"Quédate un día más."

Me resguardo del frío
y me doy cuenta que está
en algún lugar dentro de mí.
Que le frío es mío.

Y que no me queda nada más,
que solo lo tengo a él,
amenazándome en silencio.
Quemándome por dentro.


domingo, 28 de junio de 2015

Mil Paradas hasta Ti.

Y en el caos, con las caricias de
tus dedos.
Y en la calma, con la suavidad de
tu pelo.
Y en los sueños con la paz de
tus ojos.
Y en la vida con la maravilla de
tu cuerpo.
Pensar en ti, estando contigo.
Perderme en ti, cuando no estas conmigo.
Buscarte en mil lugares,
 En mil nombres.
Encontrarte en cada grito de silencio,
que mi garganta interrumpe
gritando mil sonidos.
Busco en el camino,
tu silueta.
Busco en casa
tu locura inquieta.
Busco en mi corazón
tu huella constante.
Ahí estas, siempre para amarme.

lunes, 11 de mayo de 2015

Noche.

En la oscuridad escucho los llantos,
los gritos, el miedo.
Escucho en el fuego la furia, la sangre,
los latidos, el ajetreo.
Me paro en el mundo, como siempre,
pensando en lo perdido,
En todo aquello por encontrar
o por ir reviviendo.
El profundo caos, dentro de cada pequeña alma.
Cada gota de sangre que poco a poco se derrama.
Y fue el silencio el que me despertó
y el mundo...
Sigue girando, se sigue moviendo,
sigue cambiando.
Y sigue muriendo.
Me pregunto en el silencio qué
es lo que le lleva a seguir,
por qué se empeña la vida en...
Bueno, en vivir.
Y el silencio me responde gritando,
el miedo me responde
mientras algo dentro de mi
se va rompiendo con cada respuesta.
No importa que el día de mañana no estés,
no importa.  Nada.
Puede que creas que quien completa tu vida es,
para ti, irreemplazable, irrepetible, que es el pilar de tu mundo...
Pero para el resto no es mas que polvo,
polvo que se consume,
polvo que tarde o temprano acabara desapareciendo.

domingo, 29 de marzo de 2015

Canción de Estrellas.

Te busco en mi mente, me pierdo sin encontrarte.
Me intento curar mis heridas, me desangro sin tenerte.
Juego con el destino a conservarte, gano cada tirada sin fallarte.
Te necesito en mi vida, mi escamada alma no para de necesitarte.

Cansada de la vida me paro a repostar aquí.
Mientras veo a lo lejos tus ojos, que me miran solo a mí,
mientras te acercas sonriendo, con esa sonrisa tan... Tú.
Me despierto desorientada, encontrándome junto a ti.

Mis manos se sienten en casa al acariciarte,
mis ojos quieren tenerte solo a ti
Quiero despertarme a tu lado,
que mi aliento seas tú.

Me paro en el camino y me siento débil,
me es muy difícil tomar aire, respirar.
Quiero que la vida se detenga, mientras
busco la forma de avanzar.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Escamas de Recuerdos

Solo queda una
cosa por contarte,
encerrada en aquella urna,
pasando mil siglos, sola,
sin poder huir de mí.
Agarrada al miedo
y a la nostalgia de salir.

Cazada; cazándote,
perdida; buscándote,
moribunda; viviéndote...
Aferrada a millones
de imágenes perdidas
en algún lugar de aquellas
visitas que olvidas.

Solo me queda un recuerdo
que nunca, jamás, olvido,
que no he sacado aún a la luz,
que marca lo que soy y seré.
Una única cosa
que, por las noches,
te busca y me sonroja.
Me pierdo de nuevo
y ya no estás
para quizá encontrarme.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ojos Rojos.

Ojos rojos se dispersan,
luces endiabladas me vigilan,
tengo que salir de este laberinto.
Tengo que escapar de mi.

Refugio mi vida en la esperanza
de comprender algún día quién soy.
Entonces tú me guías, mientras la 
oscuridad, poco a poco, se disipa.

Siento mis manos temblorosas,
mientras me pierdo en todo lo que
nunca supe lo que podría ser.
Quiero salir corriendo,

pero algo me obliga a quedarme aquí.
Quiero escapar de mi misma,
pero eso es algo que quizá
nunca lograré conseguir.

Me pierdo en sus ojos, 
en su melena, me pierdo sin remedio,
buscando la puerta.

viernes, 21 de febrero de 2014

Fuego de papel.

Entre las hojas de aquel
que sus ramas entretejen el viento,
veo los luceros del fuego
que un día me vio arder.

Siento en el pecho
mi corazón clamando tu nombre,
buscando el desborde
de tu insaciable sed.

Silencio de hielo,
dureza incansable de cal y papel,
miradas silenciadas,
caricias en silencio...

Nos consumimos en él.
Tú y yo en el mundo, solos ante
el angosto atardecer.
Libros por todas partes

Recuerdos en papel,
lágrimas silenciadas, cayendo en tropel.
Tu piel aterciopelada,
rozando mi rota piel.

Tus calladas palabras
que un día debieron aparecer
desaparecen en el suelo,
gotas esparcidas de ayer.

Me bebo mi copa,
enveneno mi alma rota que tú
buscabas romper.
Medias desvencijadas

en un cuarto sin dosel,
vacío en la oscuridad de la casa,
frío sin abrigo,
noches ardientes sin él.

martes, 14 de enero de 2014

Ni Siquiera de Pasada.

Hace frío, siento mi piel de gallina bajo la camiseta,
siento el miedo en mi garganta,
las lágrimas que simplemente se secan.
Los pensamientos van pasando despacio,
por delante de mi angustiada cabeza,
los terrores se hacen palpables,
en un momento que no sé si tal vez
queda algo por lo que seguir despierta.

-No llores, princesa.-Pienso frente a mi
brillante reflejo de apariencia taciturna.
Me seco las lágrimas en un intento por borrarlas,
suspiro a mil sombras que se dispersan en un sala,
vacía, de mi casa, vacía, de mi vida, vacía. De mi silencio.
De mi miedo apagado sobre tu pecho.
Callas, simplemente estás aquí, no dices nada. No ahora.
No en este momento infinito que me desgarra las carcajadas.

-No vale la pena hacerme sonreír ahora- pienso.-
-¿por eso no lo haces?- Comprendo, espero.
Caigo bajo el suelo, bajo lo que quedaba de mi,
de mi alma, de mi ser maltratado por el paso de los años.
Por el miedo al mañana, y al pasado, y al otro...
Castigo mi cuerpo con la intención de ser suficiente,
con la pretensión de que me acepten, intentando ser
lo que debía ser en cada momento y no fui.

Últimos alientos entre las sonrisas de un amanecer.
Miedo de nuevo, silencio en el vacío de mi cuerpo,
calles sin consuelo que caen en el recuerdo obstinado
que se aferra por ser algo que nunca debió ser.
Caigo de nuevo en un sentimiento nuevo para alguien viejo,
cansado del mundo que le va tocando, de la manera de vivir
este regalo que tal vez no se merezca, esta vida sin razones,
solo con trampas a contra partida de la felicidad manifiesta.




miércoles, 11 de diciembre de 2013

Me Cansa la Vida, me Detiene la Muerte.

Me siento mirando al infinito.
"¿Por qué siempre acabo sentada?"
Me pregunto entre el silencio
de esta vacía estancia.
Será por el desgaste del tiempo
que me tiene demasiado cansada,
demasiado agotada de soportar
aquello que queda aquí mientras avanzas.

Medito, me miro en el infinito,
en el tiempo que pasa sobre esta cama.
Me quedo en silencio, eso me tranquiliza,
sosiega mi atormentada alma.
Camino por el pasillo, intentando
tranquilizar mi cuerpo entre  lágrimas
y sollozos de los que no respondo.

Se detiene de pronto mi corazón,
dejo de respirar mientras hablas,
cantas en mi oído partes de
aquellas maravillosas baladas.
Se eriza mi piel, la acaricias
con aquella piel que me rescata.
No puedo hablar, no me queda
nada por decir, ni una sola palabra.

Lucho por tu calor en esta
tormentosa y acalorada mañana,
camino entre el miedo, que
lentamente desata mi mente callada.
Descubro miles de calles que
anoche no serían descifradas,
descubro los latidos que me
encuentro dentro de mi caja torácica.

No sé qué más decir, tú, bueno,
tú simplemente callas.
no sabes qué decir,
ahora ya no queda nada,
solos tú y yo, aquí,
encerrados en esta sala.
Te beso, detengo el tiempo.
Tal vez te vayas, pero te quiero.


martes, 24 de septiembre de 2013

Muerte Lenta

E incluso con miles de razones para morir decidió la vida, 
porque ella era mayor castigo que la muerte pura.
Por todo el dolor causado.
¿Para qué morir pudiendo estar muerto en vida?
¿Para qué desaparecer cuando ya a nadie parece que le importas?
vive la vida que te toca, tal vez descubras que no es tan loca.


Quedarte en silencio, viendo pasar toda una vida de recuerdos,
viendo cómo desapareces poco a poco de este mundo constituido de sucesos.
Replantearte muchas cosas, mucha incertidumbre rota. 
¿Te sientes capaz de todo? Pues déjame decirte que no lo eres.
Déjame ahorrarte tantas decepciones, tanto sufrimiento humano.
Déjame hacerte feliz, déjame llorando.

Recorreré tu cuerpo devastado por el tiempo, lo curaré con miles de...
Besos.

Quizá no sepas verlo, pero el tiempo está aquí,
está ocurriendo en este preciso momento,
está presente en cada uno de nuestros recuerdos.
Silencioso, calmado, inquieto.
Quédate en silencio, ¿Oyes eso? ¿Oyes mi corazón desbocado
por el viento?

Despierta de este sueño: La vida no es perfecta,
tú no tienes por qué serlo.
Eres perfecta en el mismo momento en el que te das cuenta
de que el miedo ya no te afecta, en que te acuestas
y piensas que tu vida es perfecta.
Deja de torturarte, pequeña muñeca

Sabes que vales más que el miedo que te atrae hacia la muerte,

sabes que el miedo cada vez es más potente.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Sola, Pero no Mal Acompañada.

Nos hemos quedado solos, tú y yo.
Como todas las noches.
Acompañados de nuestras sonrisas cómplices.
Acompañados de nuestros demonios,
fríos, constantes, intransigentes, que no se van,
leyes de mi vida que jamás cambiarán, 
pequeños hechos aislados que se pierden 
entre tus finos brazos.

Que se quedan aquí, haciéndome sentir
que no vale la pena vivir.
Pero tus demonios contrarrestan a los míos,
los funden en un suspiro, 
Los pierden entre el bullicio, entre
el miedo de los caminantes, 
los cambian por besos contantes, por
abrazos de esos que solo tú sabes darme.

Hacen que me sienta segura, que deje
de tener miedo a en la negrura de
la noche tenúe, en el miedo cortante
del frío viento constante.
Sabes cómo hacerme sonreír y 
lo haces. Conviertes mi miedo
en algo que no sé qué es,
en algo que creo que es... ¿Valor? 
Tal vez. No sé, solo sé que tú estás aquí.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Me Encuentro, Pero No Soy Yo.

Me encuentro sola, me despierto en la noche,
solo siento soledad, me quedo quieta
en la mismísima oscuridad. 
Siento miedo, 
miedo de perderme de nuevo.

De sentir eso, otra vez, de volver 
a los días llorando en mi habitación... 
Y entonces recuerdo, me doy cuenta 
de que mis sueños se han abierto ante mí, 
que por fin puedo ser feliz, 
por fin las cosas son más fáciles, 
no más cicatrices.

Y por fin no demuestro mi miedo. 
Aunque lo siga sintiendo, 
por fin no es como si no pudiera 
esconderme de él, ya no es cómo 
si siempre me encontrara en mis pesadillas 
y me mostrara que no tengo escapatoria, 
que él siempre va a estar. 

De repente me duermo, me sumo en el silencio,
me pierdo entre estruendos, entre miles de recuerdos.
Me quedo quieta un momento, en un recuerdo concreto.
Aparto la mirada, justo en el momento en el que ella
se queda allí sentada, en el suelo. En el momento
en el que perdí todo mi consuelo.

En ese preciso instante, en el que me volví tan distante.
En el que perdí todo lo que tenía,
me despierto sobresaltada, golpeando mi almohada.
Desperdiciando mi aire en llantos sin nombre,
desperdiciando mi vida por encontrar una cosa.
-Una ínfima oportunidad de vengarme.-

martes, 18 de junio de 2013

Tiempo.

Estoy aquí, pensando en el pasado,
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.

Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.

Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.

Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.

Porque soy más fuerte de lo que 
vosotros pensastéis que sería, 
por eso avancé en esta vida, 
porque me infravalorastéis enseguida.

Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.

Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.