Estoy un poco harta de que se nos trate como si fuéramos unas dictadoras sólo por exigir unos derechos que se nos han visto menoscabados, por el mero hecho de tener vagina. Solamente por no atender al modelo Heteropatriarcal que define lo que es "mejor" en la sociedad.
No quiero al típico pesado de turno que venga a darme lecciones de hembrismo, porque no, no existe el hembrismo. No hay una sociedad que te obligue a estar por debajo de la mujer, por el hecho de ser un hombre, no hay una idea generalizada de que eres inferior. Así que lo siento chicos, no hay hembrismo.
Pero también esta es vuestra lucha, también tenéis que plantar cara para que todos vosotros podáis llorar sin miedo, para que no se os menosprecie por realizar "trabajos de chicas". No hay unos trabajos de un género o de otro, y si ahora parece que los hay, es porque la sociedad así los ha impuesto. ¿Cómo empezamos las mujeres en el ámbito laboral? Como cuidadoras, como secretarias, como enfermeras... Por eso se consideran "trabajos de mujeres", pero no es así. Esta lucha también ES para ti, hombre hetero, para que se te permita optar a la custodia de tus hijos, para que no se te descarte sólo por ser un hombre y presuponer que una mujer lo va a hacer mejor.
Colectivo homosexual, bisexual, pan sexual, heterosexual, asexual, Trans y cis. Esta también es vuestra lucha. También se legitiman en ella vuestro derecho a amar. A amar lo que vosotros seáis capaces de amar. Porque no debería ser un condicionante de vuestra validez, que os guste más la carne que el pescado, o que os gusten ambos, o que no os guste ninguno. O que no estéis cómodos con el género que se os ha impuesto, que os sintais de otro, que no tengáis ninguno... Eso no debería definir lo que podéis o no podéis hacer. Porque sois tan válidos como cualquiera. Porque sois personas exactamente iguales a las consideradas "normales". Porque todos somos normales. Nos guste lo que nos guste.
Y mujer, la más machacada en esta lucha, que defiendes no sólo lo que te corresponde por ser tuyo, si no que defiendes lo de todos tus hermanos, hermanas y hermanes. Que luchas porque algún día tu voz se escuche igual que la de cualquier hombre, para que tu opinión valga lo mismo.
Para que tus NO sean siempre un no. Para que seas tú quién elija lo que puede o no puede ponerse. Para que seas tú quién elija sobre si se depila o no se depila, sin que nadie te vaya a insultar por ello. Para que tu vagina no sea una pega para contratarte o no, o simplemente una excusa para pagarte menos. Para que tu invalidez no sea una carga por el hecho de ser mujer e invalida. Para que seas tú quién decida si es hermosa o no lo es (Pista: Todes lo somos.), para que vivas una vida que merezca la pena ser vivida. De la manera que desees vivirla, con quién quieras vivirla, cómo quieras vivirla.
Por todo esto se nos ha llamado Feminazis, más de una vez y más de dos. Porque luchamos por evitar que se nos sigan imponiendo cosas que no son así, porque luchamos por evitar que nuestra voz siga sonando más baja que las del resto. Porque eres válide, seas como seas.
He hecho un pequeño cambio en el blog, ya era hora de una pequeña renovación. (Las obras siguen igual y pretendo seguir mucho tiempo más escribiendo)
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lunes, 14 de marzo de 2016
Feminazi
sábado, 12 de diciembre de 2015
Felicidades Bambi
Hoy, doce de diciembre, es el cumpleaños de una persona que aún habiendo conocido hace relativamente (menos de un año) y de casualidad, se ha convertido en un pilar clave en mi vida. Es una de esas personas que son capaces de quitarme todo el dolor y toda la tristeza con uno de sus abrazos, sin nada más. Una de esas personas que me conoce muy bien y sabe cuando no estoy bien, sabe cuando necesito uno de sus abrazos. Nuestra historia comenzó de forma absurda, pero con el paso del tiempo se empeñó en conocerme y en ganarse mi confianza, por lo que se convirtió en uno de mis mejores amigos y en una de esas personas sin las que no quiero seguir en mi vida. Una de esas personas que son imprescindibles para mí. Mi Bambi, ese idiota que me hace reír con cualquier chorrada y que también me dice lo que hago mal sin más ni más.
Espero que pases un día maravilloso acompañado de aquellos que te queremos y que pases muchos años a mi lado, espero que todos los que quedan.
Hoy es todo lo que quiero escribir, quiero dejar algo para una persona muy importante en mi vida, una persona que saberlo ni pensarlo se hizo hueco en mi corazón y se va a quedar ahí para siempre, porque se lo ha ganado. Se ha ganado mi confianza, mi amistad y mi amor. Te quiero cielo, muchísimas felicidades!!
Espero que pases un día maravilloso acompañado de aquellos que te queremos y que pases muchos años a mi lado, espero que todos los que quedan.
Hoy es todo lo que quiero escribir, quiero dejar algo para una persona muy importante en mi vida, una persona que saberlo ni pensarlo se hizo hueco en mi corazón y se va a quedar ahí para siempre, porque se lo ha ganado. Se ha ganado mi confianza, mi amistad y mi amor. Te quiero cielo, muchísimas felicidades!!
domingo, 22 de noviembre de 2015
Manada.
Llevas mucho caminando, ya se hace duro seguir el camino lleno de baches, ya no te quedan fuerzas en el amasijo de vísceras en que te has convertido. Solo queda miedo, debilidad y prejuicios. Siempre sobre ti, sobre tu debilidad y sobre todas esas carencias caladas de miedo y trampas. De vísceras y sangre, de cerebro y corazón. Te encuentras, aquí parada, como tantas otras veces, notando tu alma silenciosa, inquieta, parada. Notándote agarrotada, en un momento en que poco más nos queda aquí, poco más nos queda por vivir en esta vida profana, maldita, desdichada... Con voz apagada te diriges al mundo, con tus ojos resplandecientes empañados en duda y en todo ese miedo, y es entonces cuando te ves, a ti mismo, reflejado en cada error, y es entonces cuando ves en ti todo lo que podrías hacer y no hiciste, todo el camino que se borra cuando lo emprendes dudando y sufriendo, cuando inicias tu vida cuestionándote la misma. Y es entonces cuando nada importa, y es entonces cuando todo lo que tienes vale exactamente lo que eres: Un amasijo de vísceras y sangre que mancha el mundo a cada paso, con una falsa sonrisa en los labios.
Y otra vez te paras, miras tus errores, todas aquellas veces que te has dado cuenta de que la has cagado, y lo sabes bien, la has cagado muchísimo. Nada volverá a ser lo mismo después de esas palabras que han salido de tus labios, sin decir lo que realmente pensabas, diciendo únicamente lo que tu corazón dolido piensa que es mejor. Y no lo es, sabes que no lo es y eso lo convierte en un error aún más grave. Y en ese momento notas dos manos en tu hombro, de esas dos personas que marcan tus latidos con sus susurros en tu oído, y te das cuenta de que nada importará más a partir de ahora, que tu errores han quedado perdonados hace tiempo y ya no duelen. Ya no tienes ese peso sobre tus hombros, ya no queda más miedo en ninguna parte de ti. Y la ves a ella, tu mujer de verde, abrazándote por la espalda y besándote la mejilla; a él, tu humano, besándote lo labios; a ese otro lobo, mirándote a los ojos mientras te acaricia la mejilla y te levanta en volandas. Y ese ciervo y su joven ario con los que hay mucha historia por delante que contar y que te hacen reír con cualquier chorrada, mi familia, los que yo he elegido y que me hacen feliz. Todos aquellos que han estado ahí en mis errores y en mis victorias, que me han secado las lágrimas y que me han dicho que la he cagado y que he sido muy dura con alguien. Y tenía razón, normalmente siempre la tienen. Te sientas en el suelo, con ellos contigo, y te da cuenta que si es con ellos, la vida vale muchísimo más que cuando estabas sola. Queda mucho camino por delante, pero merecerá la pena si lo recorro con ellos.
Y otra vez te paras, miras tus errores, todas aquellas veces que te has dado cuenta de que la has cagado, y lo sabes bien, la has cagado muchísimo. Nada volverá a ser lo mismo después de esas palabras que han salido de tus labios, sin decir lo que realmente pensabas, diciendo únicamente lo que tu corazón dolido piensa que es mejor. Y no lo es, sabes que no lo es y eso lo convierte en un error aún más grave. Y en ese momento notas dos manos en tu hombro, de esas dos personas que marcan tus latidos con sus susurros en tu oído, y te das cuenta de que nada importará más a partir de ahora, que tu errores han quedado perdonados hace tiempo y ya no duelen. Ya no tienes ese peso sobre tus hombros, ya no queda más miedo en ninguna parte de ti. Y la ves a ella, tu mujer de verde, abrazándote por la espalda y besándote la mejilla; a él, tu humano, besándote lo labios; a ese otro lobo, mirándote a los ojos mientras te acaricia la mejilla y te levanta en volandas. Y ese ciervo y su joven ario con los que hay mucha historia por delante que contar y que te hacen reír con cualquier chorrada, mi familia, los que yo he elegido y que me hacen feliz. Todos aquellos que han estado ahí en mis errores y en mis victorias, que me han secado las lágrimas y que me han dicho que la he cagado y que he sido muy dura con alguien. Y tenía razón, normalmente siempre la tienen. Te sientas en el suelo, con ellos contigo, y te da cuenta que si es con ellos, la vida vale muchísimo más que cuando estabas sola. Queda mucho camino por delante, pero merecerá la pena si lo recorro con ellos.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Laberinto.
Caminamos, dejando nuestra huella sobre la línea etérea que dibuja suavemente nuestro destino, que marca el rumbo por el que nos movemos y limita nuestras decisiones a unas preguntas concretas.
Y, con cada paso que dejamos marcado sobre la línea, vamos abriendo grietas, guardando lo caminado en algún punto de nuestra mente, de éste pensamiento vacío lleno de ideas deformes que damos forma con el cerebro. El camino va llenándose de piedras, trozos de aquellas silenciosas grietas que hemos abierto con nuestras decisiones, piezas que dificultan el seguir adelante e, incluso, cuestionan si merece la pena seguir caminando... Esa horrible pregunta sin respuesta, que jamás podremos saber, pues no podemos ver el premio que nos espera más allá del puro sufrimiento al que exponemos nuestros huesos, que chocan sonando con violencia contra el suelo. Nuestro paraíso tras haber saltado todas las piedras del camino, todas las grietas que nos quebraban las rodillas y atascaban nuestros pulmones, impidiéndonos respirar por el polvo que van levantando a nuestro paso sobre ellas. Dejando escapar por las grietas esos trozos de nuestras almas que no son lo suficientemente fuertes para seguir siendo parte de nosotros mismos y que dejamos escapar muy lejos de nosotros, que jamás vuelvan a entorpecer nuestros pasos, que no nos pongan la zancadilla impidiéndonos avanzar.
Escuchas gritos a lo lejos y dejas que el miedo corrompa tu cuerpo y sigues andando, encarando tus peores miedos, diciéndoles a la cara todo el miedo que ellos te provocan y que te da igual todo lo que hagan. Porque no tienen poder sobre ti, porque tú eres muchísimo más fuerte que todas ellas, porque algún día te darás cuenta que por fin superaste la prueba , que ya no queda nada por lo que seguir corriendo, que aquellos monstruos que pensabas que te seguían, se han muerto en algún punto del camino, que ya no siguen detrás tuyo. Pisándote los talones, sujetándote la sombra para que no puedas llegar más lejos de lo que ellos te permitían.
Y, con cada paso que dejamos marcado sobre la línea, vamos abriendo grietas, guardando lo caminado en algún punto de nuestra mente, de éste pensamiento vacío lleno de ideas deformes que damos forma con el cerebro. El camino va llenándose de piedras, trozos de aquellas silenciosas grietas que hemos abierto con nuestras decisiones, piezas que dificultan el seguir adelante e, incluso, cuestionan si merece la pena seguir caminando... Esa horrible pregunta sin respuesta, que jamás podremos saber, pues no podemos ver el premio que nos espera más allá del puro sufrimiento al que exponemos nuestros huesos, que chocan sonando con violencia contra el suelo. Nuestro paraíso tras haber saltado todas las piedras del camino, todas las grietas que nos quebraban las rodillas y atascaban nuestros pulmones, impidiéndonos respirar por el polvo que van levantando a nuestro paso sobre ellas. Dejando escapar por las grietas esos trozos de nuestras almas que no son lo suficientemente fuertes para seguir siendo parte de nosotros mismos y que dejamos escapar muy lejos de nosotros, que jamás vuelvan a entorpecer nuestros pasos, que no nos pongan la zancadilla impidiéndonos avanzar.
Escuchas gritos a lo lejos y dejas que el miedo corrompa tu cuerpo y sigues andando, encarando tus peores miedos, diciéndoles a la cara todo el miedo que ellos te provocan y que te da igual todo lo que hagan. Porque no tienen poder sobre ti, porque tú eres muchísimo más fuerte que todas ellas, porque algún día te darás cuenta que por fin superaste la prueba , que ya no queda nada por lo que seguir corriendo, que aquellos monstruos que pensabas que te seguían, se han muerto en algún punto del camino, que ya no siguen detrás tuyo. Pisándote los talones, sujetándote la sombra para que no puedas llegar más lejos de lo que ellos te permitían.
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jueves, 10 de septiembre de 2015
Colias Común
Ver pasar una mariposa blanca y recordar aquellas palabras, aquella frase que lo empezó todo, aquel momento que quedará en mi memoria para siempre, por todo lo que ello implica.
Extrañar aquella simplicidad de la felicidad enlatada en tardes a la sombra tirada en cualquier parte. Extrañar ese apoyo incondicional que ahora me brindan otros que por aquel entonces no estaban en mi vida. Caminar por este sendero lleno de baches, de subidas, de bajadas... Lleno de mi vida que se muestra ante mí con la mirada perdida. Con el corazón alborotado y las ganas de llorar suspendidas en el tiempo, congeladas mientras intento seguir adelante y no encuentro aquel sonido que antes llegaba a mis oídos y enturbiaba mi ya descontrolada mente; Su voz. Ahora llega otra voz, una más grave, que se muestra en un susurro contra mi oído y me despierta una y mil veces de estas pesadillas con las que lidio día a día. Y aquí estamos, la muerte y yo enfrentándonos como de costumbre, como cada día desde que tengo memoria, evitándonos la una a la otra mientras el tiempo da por ganada mi partida, porque tarde o temprano ha de finalizar la primavera, tarde o temprano las flores se secan y dejan paso a los frutos que más tarde se hielan. Miro de nuevo a la cuenca vacía de mi temida enemiga y me veo reflejada en la nada, como de costumbre, me veo inmersa en la oscuridad mientras tratan de hacerme huir de todo. Pero yo soy más fuerte.
Yo tengo algo que ella no, una vida, tengo todo el tiempo del mundo para luchar contra lo que venga y para salir victoriosa en cada partida contra ella. Pues ya he vencido a la muerte, mi fiel compañera, ya te he ganado cuando tengo asumido que soy la única capaz de dejarme atrapar y, que si no soy yo, jamás podrás vencerme, Porque el tiempo me ha enseñado mil caminos que he dejado atrás, mil decisiones que ya no volvería a cambiar, mil situaciones de las que aún no sé cómo conseguí escapar. Aquí me encuentro de nuevo, pensando en todos aquellos recuerdos y descubriendo tantas decisiones que me llevaron a su encuentro, tantas cosas que han hecho que hoy sea parte de esta familia que yo he elegido y que no me ha sido dada por la sangre. Porque he aprendido que la que eliges puede ser tan maravillosa como la que sangra igual que tú.
Extrañar aquella simplicidad de la felicidad enlatada en tardes a la sombra tirada en cualquier parte. Extrañar ese apoyo incondicional que ahora me brindan otros que por aquel entonces no estaban en mi vida. Caminar por este sendero lleno de baches, de subidas, de bajadas... Lleno de mi vida que se muestra ante mí con la mirada perdida. Con el corazón alborotado y las ganas de llorar suspendidas en el tiempo, congeladas mientras intento seguir adelante y no encuentro aquel sonido que antes llegaba a mis oídos y enturbiaba mi ya descontrolada mente; Su voz. Ahora llega otra voz, una más grave, que se muestra en un susurro contra mi oído y me despierta una y mil veces de estas pesadillas con las que lidio día a día. Y aquí estamos, la muerte y yo enfrentándonos como de costumbre, como cada día desde que tengo memoria, evitándonos la una a la otra mientras el tiempo da por ganada mi partida, porque tarde o temprano ha de finalizar la primavera, tarde o temprano las flores se secan y dejan paso a los frutos que más tarde se hielan. Miro de nuevo a la cuenca vacía de mi temida enemiga y me veo reflejada en la nada, como de costumbre, me veo inmersa en la oscuridad mientras tratan de hacerme huir de todo. Pero yo soy más fuerte.
Yo tengo algo que ella no, una vida, tengo todo el tiempo del mundo para luchar contra lo que venga y para salir victoriosa en cada partida contra ella. Pues ya he vencido a la muerte, mi fiel compañera, ya te he ganado cuando tengo asumido que soy la única capaz de dejarme atrapar y, que si no soy yo, jamás podrás vencerme, Porque el tiempo me ha enseñado mil caminos que he dejado atrás, mil decisiones que ya no volvería a cambiar, mil situaciones de las que aún no sé cómo conseguí escapar. Aquí me encuentro de nuevo, pensando en todos aquellos recuerdos y descubriendo tantas decisiones que me llevaron a su encuentro, tantas cosas que han hecho que hoy sea parte de esta familia que yo he elegido y que no me ha sido dada por la sangre. Porque he aprendido que la que eliges puede ser tan maravillosa como la que sangra igual que tú.
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lunes, 7 de septiembre de 2015
Letras sin Sentido.
Frío, todo mi cuerpo se revuelve en múltiples sacudidas que vienen desde mi diafragma hasta mi garganta. Mientras, mis ojos no paran de emanar demasiadas gotas de agua salada que resbalan por mis mejillas. Está siendo duro. Muy duro. No comprendo qué es lo que hice tan horrible en otra vida o en esta misma para ahora merecer sentirme como una mierda la mayoría de mi tiempo, aunque este reloj tiene las manillas rotas, aunque este tiempo se quiebra a mi al rededor y me cierra la boca mientras otra oleada de dolor escala mi garganta y me dificulta la respiración mientras aprieto mis labios para evitar llorar muy alto. Para evitar que alguien me oiga, para evitar que se den cuenta de lo débil que soy. No soy ninguna heroína, estoy harta de que todos piensen que así es y que luego sus ojos reflejen esa decepción que tanto duele. No soy ninguna heroína, no sirvo para serlo, soy demasiado débil en un mundo en el que serlo es lo que te hace humano y lo que te hace perder.
Noto mis latidos, alborotados en mi pecho. Noto ese dolor, ese que tantas otras noches no me dejó dormir, ese dolor taladrante que quiebra lo poco de persona que queda en mí. Y de nuevo las cascadas emergen de mis ojos, y otra vez mi diafragma se contrae haciendo que aguante la respiración en la oscuridad, tumbada en mi cama, mientras el aire va empapando mis células de dióxido de carbono y yo voy necesitando de nuevo tomar aire. Pero me da miedo,
Temo que si respiro, el mundo se mueva, siga girando y siga matándome como cada día de mi vida hasta ahora. Y pienso en tantas cosas que son culpa mía... Y tantas otras que son culpa de este destino incierto que me tiene ahogada, prisionera de mis emociones y sentimientos. Prisionera de mi propio tiempo.
Cansada del ritmo que marca mi corazón me paro, me quedo quieta observando todo a mi al rededor, todo lo que va pasando sin poder pararlo. Y de nuevo, como siempre, aparece él y me ofrece un descanso, me guarda del miedo, me para las lágrimas y me dice:
"Vamos, pequeña, deja de llorar. Para mí siempre serás mi heroína."
Pero lo que él no ve es que el verdadero héroe de mi historia es, y siempre será, él. Mi príncipe de brillante armadura que vuelve a salvarme de mi misma, porque siempre seré mi mayor enemigo, porque soy la única capaz de hacerme mella en el corazón de esa forma imborrable para nadie. Porque soy la única capaz de convertirme en un borrón escrito entre un montón de letras sin sentido.
Noto mis latidos, alborotados en mi pecho. Noto ese dolor, ese que tantas otras noches no me dejó dormir, ese dolor taladrante que quiebra lo poco de persona que queda en mí. Y de nuevo las cascadas emergen de mis ojos, y otra vez mi diafragma se contrae haciendo que aguante la respiración en la oscuridad, tumbada en mi cama, mientras el aire va empapando mis células de dióxido de carbono y yo voy necesitando de nuevo tomar aire. Pero me da miedo,
Temo que si respiro, el mundo se mueva, siga girando y siga matándome como cada día de mi vida hasta ahora. Y pienso en tantas cosas que son culpa mía... Y tantas otras que son culpa de este destino incierto que me tiene ahogada, prisionera de mis emociones y sentimientos. Prisionera de mi propio tiempo.
Cansada del ritmo que marca mi corazón me paro, me quedo quieta observando todo a mi al rededor, todo lo que va pasando sin poder pararlo. Y de nuevo, como siempre, aparece él y me ofrece un descanso, me guarda del miedo, me para las lágrimas y me dice:
"Vamos, pequeña, deja de llorar. Para mí siempre serás mi heroína."
Pero lo que él no ve es que el verdadero héroe de mi historia es, y siempre será, él. Mi príncipe de brillante armadura que vuelve a salvarme de mi misma, porque siempre seré mi mayor enemigo, porque soy la única capaz de hacerme mella en el corazón de esa forma imborrable para nadie. Porque soy la única capaz de convertirme en un borrón escrito entre un montón de letras sin sentido.
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viernes, 10 de julio de 2015
Olas de Cielo.
La tarde se tornaba calurosa sobre las montañas que coronaban la ciudad, llevaba allí parada durante horas, mirando el vacío bajo mis pies, sentada en la orilla del acantilado con la mirada puesta en algún punto de la lejanía. Quería saltar, pero no podía hacerlo. Nadie sabía dónde estaba, nadie sabía dónde me había ido tras aquellos años perdida en mi mente, perdida en mil recuerdos que no quería recordar. Tenía todo bajo mis pies, cada centímetro de tierra habitable a mi alcance. Y yo allí, parada en el culo del mundo, perdida, sin más deseos que el de no despertar mañana. Sin más deseos que el de morir y que no haya nada más después, que todo se acabe aquí y ahora. Que todo el sufrimiento se acabe ya.
Oí unos pasos a mi espalda, supuse que sería algún transeúnte de paso por el acantilado, cuando se sentó a mi lado en la orilla del acantilado con los ojos puestos en el horizonte.
-Pronto esa gran bola de fuego desaparecerá para dar lugar a la luna y a las demás estrellas que iluminarán la noche con su luz. ¿De verdad quieres perderte eso?- Imposible, ¿qué hace aquí? Nadie sabe dónde estoy, nadie se había preocupado en averiguarlo tampoco.
-¿Qué haces aquí? No le dije a nadie dónde iba...- Susurro mirándole a los ojos enrojecidos de llorar.
-Hice la promesa hace muchos años de no abandonarte jamás, pasara lo que pasara, aunque los años nos separaran o la distancia sangrara en mi cabeza. Da igual todo, siempre estaré cuidándote, pequeña.- Me susurra abrazándome suavemente y apartándome de la orilla, yo ya he roto a llorar, justo cuando todo parecía perdido, cuando no creía que a nadie le importara, cuando creía que no tenía ninguna razón para seguir adelante. Aparece, me cambia el ritmo de los latidos y me destroza el corazón en mil pedacitos para luego armarlo de nuevo frente a mí, con piezas del suyo propio, con trozos de lo que nos une juntos, de todo lo que hemos vivido y nada más importa. Así me quedo, mirándole a los ojos y entendiendo que todo lo que pensaba no era así y que toda la verdad viene colgada de su mano.
Y así vuelve a salvarme de mí misma, así vuelve a destrozar toda tristeza y a llenarme de ese amor que solo él me da.
Oí unos pasos a mi espalda, supuse que sería algún transeúnte de paso por el acantilado, cuando se sentó a mi lado en la orilla del acantilado con los ojos puestos en el horizonte.
-Pronto esa gran bola de fuego desaparecerá para dar lugar a la luna y a las demás estrellas que iluminarán la noche con su luz. ¿De verdad quieres perderte eso?- Imposible, ¿qué hace aquí? Nadie sabe dónde estoy, nadie se había preocupado en averiguarlo tampoco.
-¿Qué haces aquí? No le dije a nadie dónde iba...- Susurro mirándole a los ojos enrojecidos de llorar.
-Hice la promesa hace muchos años de no abandonarte jamás, pasara lo que pasara, aunque los años nos separaran o la distancia sangrara en mi cabeza. Da igual todo, siempre estaré cuidándote, pequeña.- Me susurra abrazándome suavemente y apartándome de la orilla, yo ya he roto a llorar, justo cuando todo parecía perdido, cuando no creía que a nadie le importara, cuando creía que no tenía ninguna razón para seguir adelante. Aparece, me cambia el ritmo de los latidos y me destroza el corazón en mil pedacitos para luego armarlo de nuevo frente a mí, con piezas del suyo propio, con trozos de lo que nos une juntos, de todo lo que hemos vivido y nada más importa. Así me quedo, mirándole a los ojos y entendiendo que todo lo que pensaba no era así y que toda la verdad viene colgada de su mano.
Y así vuelve a salvarme de mí misma, así vuelve a destrozar toda tristeza y a llenarme de ese amor que solo él me da.
domingo, 7 de junio de 2015
Carmesí.
Acaricio con suavidad su rostro, su mejilla se enrojece al paso de mis dedos sobre ella, sonrío contra sus labios, con mis ojos a la altura de los suyos, su cuerpo subiendo y bajando bajo el mío, con la respiración entrecortada contra mi cuello, sus uñas aferrándose a mi espalda, con fuerza. Haciendo que mi garganta deje escapar algún gemido. Veo sus pupilas dilatarse al sonido de mi voz entrecortada, escucho en mi oído un único susurro "Te quiero, pequeño." y simplemente sonrío. Sin poder evitarlo, sin poder dejar de pensar en lo afortunado que soy, en como he podido llegar al punto de tener una diosa así en mi cama y en mi corazón. Aunque en el corazón le ha sido muy fácil entrar, es imposible no quererla con esos ojos que hacen que se te olvide todo lo malo, con esa sonrisa que hace desaparecer el miedo, o la tristeza, o cualquier cosa que no sea su perfección imperfecta.Quiero que este momento, que cada segundo que paso a su lado, cada latido superpuesto en su pecho, se detenga aquí y ahora, para siempre, para ir bebiendo de esta felicidad que se atrinchera en mi pecho haciendo que mi corazón solo quiera latir con ella.
Pero el tiempo sigue sucediéndose y sigue pasando haciendo que cada segundo esté más cerca de tener que despedirme, que cada segundo sea ya solo un recuerdo a su lado y que desee repetirlo una y otra vez. Como voy bebiendo de sus besos, respirando de sus caricias repartidas por mi cuerpo, mientras cada vello se eriza al paso de su piel. Desear que toda mi cura sea su piel contra la mía, que cada beso se quede en mí. Deseando que nada más que el tiempo nos separe, que solo se quede entre nosotros el aire y nuestra piel. Porque nuestros corazones, aún estando separados, son uno.
Pero el tiempo sigue sucediéndose y sigue pasando haciendo que cada segundo esté más cerca de tener que despedirme, que cada segundo sea ya solo un recuerdo a su lado y que desee repetirlo una y otra vez. Como voy bebiendo de sus besos, respirando de sus caricias repartidas por mi cuerpo, mientras cada vello se eriza al paso de su piel. Desear que toda mi cura sea su piel contra la mía, que cada beso se quede en mí. Deseando que nada más que el tiempo nos separe, que solo se quede entre nosotros el aire y nuestra piel. Porque nuestros corazones, aún estando separados, son uno.
jueves, 4 de junio de 2015
Y Sobretodo Disfrutar el Arte.
Por una vez pienso en lo qué ha ocurrido en estos meses, en cómo he cambiado yo, y no mi vida, cómo he puesto patas arriba mi mente un millón de veces, cómo he buscado un millón de soluciones a cada millón de problemas que quizás no lo son realmente. Y entonces cambia mi mente, cambia mi forma de entender mi mundo, de ver el arte en cada curva que dibuja su rostro, de ver la velocidad de sus latidos, o de escuchar la música de su voz. Cómo cada día van cambiando las cosas que nunca pensé que cambiarían, cómo yo voy madurando (espero que para bien) y cómo voy cambiando mi percepción de mi misma, cómo empiezo a verme como lo que soy. Cómo empiezo a quererme por quién soy y no por quién me dicen que soy. No soy perfecta, lo sé, creedme que lo sé.
Pero eso no me va a impedir amar cada ápice de diferencia que me hace tan... Yo. Cada ápice que me hace ser diferente a lo que el resto esperaba que fuera. Y es que no soy la misma idiota que empezó esta historia, no soy la misma que un día mal gasto su tiempo en algo que no tenia arreglo, en algo que solo me consumía por dentro cada vez que acosaba mi mente.
Y puede que sea poco lo que tengo, pero jamás será mío del todo, tú me has dado mucho de lo que soy. Y no solo tú. Porque contigo han llegado muchas cosas, muchas personas que me han llenado por completo la vida de felicidad. Personas que espero que no se alejen de mi lado y me sonrían como siempre han hecho. Aunque parezca impresionante por fin soy feliz, por fin me doy cuenta de las cosas que hacia mal, de todo aquello que tantas veces me hizo dudar, que tantas veces tradujo mis latidos en mentiras que me destrozaban poco a poco, en cosas que yo misma me decía y que no eran ciertas. Si es que siempre he sido mi peor enemigo, si es que nunca me he querido como debería haberlo hecho, porque puede que sea diferente, pero soy yo y es mi vida la que estoy labrando con cada paso que voy dibujando en la arena, mientras se esfuerzan en borrar mis pasos.
Y escuchar la música, disfrutar del arte y seguir la velocidad de la vida.
Para recibir del mundo todo, para escapar de todo y para vivir de todo. Para continuar soñando cada vez que esté despierta, con mis pasos a la espalda y mis sonrisas en la boca. con mis errores dentro del recuerdo de las mayores victorias, con el miedo tan lejos como pueda y el agua acariciando mi piel... Y mi piel acariciando la tuya.
Eso quiero, cambiar mi rumbo, de nuevo.
Pero eso no me va a impedir amar cada ápice de diferencia que me hace tan... Yo. Cada ápice que me hace ser diferente a lo que el resto esperaba que fuera. Y es que no soy la misma idiota que empezó esta historia, no soy la misma que un día mal gasto su tiempo en algo que no tenia arreglo, en algo que solo me consumía por dentro cada vez que acosaba mi mente.
Y puede que sea poco lo que tengo, pero jamás será mío del todo, tú me has dado mucho de lo que soy. Y no solo tú. Porque contigo han llegado muchas cosas, muchas personas que me han llenado por completo la vida de felicidad. Personas que espero que no se alejen de mi lado y me sonrían como siempre han hecho. Aunque parezca impresionante por fin soy feliz, por fin me doy cuenta de las cosas que hacia mal, de todo aquello que tantas veces me hizo dudar, que tantas veces tradujo mis latidos en mentiras que me destrozaban poco a poco, en cosas que yo misma me decía y que no eran ciertas. Si es que siempre he sido mi peor enemigo, si es que nunca me he querido como debería haberlo hecho, porque puede que sea diferente, pero soy yo y es mi vida la que estoy labrando con cada paso que voy dibujando en la arena, mientras se esfuerzan en borrar mis pasos.
Y escuchar la música, disfrutar del arte y seguir la velocidad de la vida.
Para recibir del mundo todo, para escapar de todo y para vivir de todo. Para continuar soñando cada vez que esté despierta, con mis pasos a la espalda y mis sonrisas en la boca. con mis errores dentro del recuerdo de las mayores victorias, con el miedo tan lejos como pueda y el agua acariciando mi piel... Y mi piel acariciando la tuya.
Eso quiero, cambiar mi rumbo, de nuevo.
domingo, 31 de mayo de 2015
Piel de Terciopelo.
Sábanas, sudor, gemidos, arañazos, mordiscos... Todo eso se mezcla en mi mente al entreabrir los ojos en mi cuarto a oscuras, todo eso, el resultado de una noche maravillosa.
La luz entra entre las contra ventanas, acaricia con suavidad su silueta desnuda sobre mi cama, esta de espaldas a mi, esa bella criatura que puebla la tierra iluminando cada centímetro con su hermosura. De repente no puedo evitar acariciar su espalda con suavidad, veo como toda su piel se pone de gallina al recorrer con mi dedo su columna.
Despierta por el roce y se gira, abre sus ojos marrones y me mira medio dormida. "Buenos días, pequeña" me susurra. Me encanta la tesitura de su voz contra mi oído. Me acurruco a su lado y me acomodo sobre su pecho.
-Creía que íbamos a levantarnos, peque.- Me dice y me besa la frente.
-Fue mi idea inicial, pero prefiero disfrutar de estos pequeños momentos impagables.- La susurro contra su cuello y muerdo con fuerza. Ella gime y se gira del todo contra mí, me besa dulcemente y luego me muerde con ferocidad el labio, yo me retuerzo de puro placer y me postro encima suyo.
-¿Vamos a levantarnos, o nos quedamos así un poquito más?- La pregunto contra sus labios con una sonrisa lasciva pintada en ellos.
-Creo que me gusta más la segunda opción, nena.- La oigo pronunciar esas palabras y todo mi cuerpo se estremece mientras mi imaginación se deja llevar por mis impulsos y realizo todo aquello que deseo.
Buenos días, de esos que te levantas con una sonrisa en los labios y unos cuántos arañazos de más en la espalda.
La luz entra entre las contra ventanas, acaricia con suavidad su silueta desnuda sobre mi cama, esta de espaldas a mi, esa bella criatura que puebla la tierra iluminando cada centímetro con su hermosura. De repente no puedo evitar acariciar su espalda con suavidad, veo como toda su piel se pone de gallina al recorrer con mi dedo su columna.
Despierta por el roce y se gira, abre sus ojos marrones y me mira medio dormida. "Buenos días, pequeña" me susurra. Me encanta la tesitura de su voz contra mi oído. Me acurruco a su lado y me acomodo sobre su pecho.
-Creía que íbamos a levantarnos, peque.- Me dice y me besa la frente.
-Fue mi idea inicial, pero prefiero disfrutar de estos pequeños momentos impagables.- La susurro contra su cuello y muerdo con fuerza. Ella gime y se gira del todo contra mí, me besa dulcemente y luego me muerde con ferocidad el labio, yo me retuerzo de puro placer y me postro encima suyo.
-¿Vamos a levantarnos, o nos quedamos así un poquito más?- La pregunto contra sus labios con una sonrisa lasciva pintada en ellos.
-Creo que me gusta más la segunda opción, nena.- La oigo pronunciar esas palabras y todo mi cuerpo se estremece mientras mi imaginación se deja llevar por mis impulsos y realizo todo aquello que deseo.
Buenos días, de esos que te levantas con una sonrisa en los labios y unos cuántos arañazos de más en la espalda.
martes, 3 de febrero de 2015
Y Cada día Más
Siento un vacío por dentro, como si todo mi mundo se hubiera derrumbado y solo quedara alguien, en medio de las ruinas pensando: ¿Qué ha podido pasar? ¿Qué he hecho? ¿Qué voy a hacer ahora?
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado, mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.
Como si todo el mundo fueran extraños y yo un naufrago que vino de algún mar lejano, que se perdió entre tanto asfalto y cristal. Como dos pececillos que se mueven al compás de las olas, sin recordar nada que pasar dos segundos atrás. Como un simple respiro que se queda en el pasado, mientras mis pulmones me exigen volver a tomar aliento. Mientras yo me niego en un intento por no llorar.
Los recuerdos se atrincheran en mi cabeza, tratando de atormentar a mi cansada alma que trata de escapar más allá del miedo del más allá. Intentando llegar a alguna parte, mientras se consume en un mundo que no es el suyo, en un mundo que no quiere ver todo su potencial, un mundo que amordaza mi corazón y me obliga a seguir sin rumbo por los caminos de mi vida, mientras todo se desmorona a mi al rededor y tú no lo comprendes. Mientras siento mi alma rugir por dentro, mientras busca la forma de salir. Nunca pensé encontrarme aquí, en este momento de mi vida en el que tengo todo lo que un día deseé y he perdido tantas otras cosas que desearía mantener, pero esto es una balanza, no se pueden tener ciertas cosas sin sacrificar otras. El destino se muestra distante, se muestra maleable, se muestra brillante. Y aquí me encuentro, mirando mi futuro y pensando: Mañana no creo que se presenten ante mí las mismas opciones, ¿Para qué decidir? Que sea lo que tenga que ser.
Sisean, a todos los lados de mi cabeza, pequeñas lenguas viperinas que tratan de meterme en la cabeza muchas cosas, y no todas buenas. Se convencen unas a las otras que este es el futuro que ellas quieren para mí, que esto es lo que tiene que ser y que las cosas podrían ser muy distintas, muy horribles, muy difíciles para mí, pero que aquí estoy y cada día más fuerte. Y cada día más débil.
domingo, 11 de enero de 2015
Serpientes en la Cama.
Últimamente me noto diferente, ya no me quedan muchas lágrimas, se me han secado de tanto usarlas. Como aquellos rotuladores de colores que tenía cuando era pequeña... Benditos trozitos de luz, cuantos recuerdos enlatados en vosotros.
Yo aquí, en esta parte de mi vida en la que tengo que decidir tantas cosas que ya quedan dichas para siempre, toca definir quién vas a ser para el resto "la que luchó" o "la que se rindió" cuando todo parecía demasiado fácil. Pero es que nada es demasiado fácil, joder, cada cosa que he conseguido me ha costado mucho, he sufrido mucho y aquí estoy. Queriendo rendirme pero sin poder.
Hay mucho camino por seguir hacia delante, pero esos caminos que se dispersan en la linea de mi vida, son escabrosos y muy duros. Descubres cosas, cosas que tal vez sean superfluas pero te duele descubrirlas ahora. Y gritas tan fuerte como puedes para ahuyentar todo ese miedo, toda esa ira, todo ese rencor. Lejos. No quiero que quede dentro de mi nada de eso. Soy mucho mejor que todo eso. Pero a veces te permites un enfado, una lágrima, un grito ahogado en la oscuridad de la noche... Y todo vuelve a ti maxificado, todo se convierte en monstruos que creías que podías controlar, pero no puedes. Te recuerdan cada error, cada palabra mal dicha en cada enfado mal planeado. Y te hacen sentir débil, te hacen sentir sucio, te hacen... Huir de nuevo de quien eres.
Porque todo viaje empieza igual, toda vida empieza igual, todos empezamos llorando y hacemos lo que sea para que, cuando nos vayamos, sean los demás los que lloren nuestra ausencia. Pero yo no quiero que lloren, yo no quiero que me extrañen, yo no quiero haber sido simplemente algo en sus vidas que deben afrontar para continuar hacia delante. Yo quiero ser parte de todos y cada uno de los personajes que completan mi historia, quiero dejar en ellos una huella mucho más allá del cariño. Quiero estar viva dentro de cada uno de ellos el día que me vaya.
No sé por qué me he puesto tan melancólica estos días, pero no sé. Casi tengo los dieciocho y veo que mi vida aún no ha servido para mucho, solo he sido un conejillo de indias en una historia que aún no sé si quiero que se escriba, una historia que aún no está definida y que con cada paso voy definiendo. Me siento libre y a la vez noto unas cadenas que apresan mis alas, un mazo que golpea duro mi esperanza. Quiero gritar fuerte y me ahogo intentando decir todo lo que quiero para que aquellos que dudan de mí sepan que no me rindo. Para que todos aquellos que dijeron que no podría, vean que aún sigo luchando. Porque aún queda mucho por lo que seguir viviendo y porque aún queda aire en mis pulmones y tinta en mis venas.
Yo aquí, en esta parte de mi vida en la que tengo que decidir tantas cosas que ya quedan dichas para siempre, toca definir quién vas a ser para el resto "la que luchó" o "la que se rindió" cuando todo parecía demasiado fácil. Pero es que nada es demasiado fácil, joder, cada cosa que he conseguido me ha costado mucho, he sufrido mucho y aquí estoy. Queriendo rendirme pero sin poder.
Hay mucho camino por seguir hacia delante, pero esos caminos que se dispersan en la linea de mi vida, son escabrosos y muy duros. Descubres cosas, cosas que tal vez sean superfluas pero te duele descubrirlas ahora. Y gritas tan fuerte como puedes para ahuyentar todo ese miedo, toda esa ira, todo ese rencor. Lejos. No quiero que quede dentro de mi nada de eso. Soy mucho mejor que todo eso. Pero a veces te permites un enfado, una lágrima, un grito ahogado en la oscuridad de la noche... Y todo vuelve a ti maxificado, todo se convierte en monstruos que creías que podías controlar, pero no puedes. Te recuerdan cada error, cada palabra mal dicha en cada enfado mal planeado. Y te hacen sentir débil, te hacen sentir sucio, te hacen... Huir de nuevo de quien eres.
Porque todo viaje empieza igual, toda vida empieza igual, todos empezamos llorando y hacemos lo que sea para que, cuando nos vayamos, sean los demás los que lloren nuestra ausencia. Pero yo no quiero que lloren, yo no quiero que me extrañen, yo no quiero haber sido simplemente algo en sus vidas que deben afrontar para continuar hacia delante. Yo quiero ser parte de todos y cada uno de los personajes que completan mi historia, quiero dejar en ellos una huella mucho más allá del cariño. Quiero estar viva dentro de cada uno de ellos el día que me vaya.
No sé por qué me he puesto tan melancólica estos días, pero no sé. Casi tengo los dieciocho y veo que mi vida aún no ha servido para mucho, solo he sido un conejillo de indias en una historia que aún no sé si quiero que se escriba, una historia que aún no está definida y que con cada paso voy definiendo. Me siento libre y a la vez noto unas cadenas que apresan mis alas, un mazo que golpea duro mi esperanza. Quiero gritar fuerte y me ahogo intentando decir todo lo que quiero para que aquellos que dudan de mí sepan que no me rindo. Para que todos aquellos que dijeron que no podría, vean que aún sigo luchando. Porque aún queda mucho por lo que seguir viviendo y porque aún queda aire en mis pulmones y tinta en mis venas.
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lunes, 31 de marzo de 2014
21-03-2014
A veces piensas en el pasado, en todo lo ocurrido en tan poco tiempo, en toda la gente que ha marcado tus latidos para siempre y te sientes como si tu vida siempre hubiese sido esa, como si todo estuviera por fin en su lugar. Como si hubieras conseguido armar un puzzle lleno de piezas que son imágenes del cielo, que son todas iguales y distintas a la vez. Y comprendes que tu vida siempre fue tuya, que tus errores son y siempre serán tuyos. Pero lo más importante es que también te das cuenta que todos tus triunfos no te pertenecen solo a ti, una sola persona no es capaz de plasmar la felicidad en un millón de instantes que algún día fueron presentes y que ahora conforman parte del maravilloso camino que está siendo tu vida. Uno no es capaz de vivir la vida solo, no, necesita esas piezas de color cielo, eso que le da ese toque de misterio a la vida.
¿Pertenecerá esta pieza a una simple esquina o será el centro crucial de nuestro puzzle?
Ahora mismo, con mi juventud recién estrenada aún me siento viva, aún tengo sangre en las venas que quiere gritar. que quiere luchar por un mañana mejor, para todos. Un mañana en paz que haga que todos los recuerdos olvidados merezcan la pena que esos mismos nos causaron.
Caminas sin rumbo, fijando tu mirada cristalizada en aquellos que pasan a tu lado y cuchichean sin saber por todo lo que has pasado, todas las cosas que has vivido en estos diecisiete años y la confianza vuelve a ti, sacude cada poro de tu piel, haciendo que te sientas viva otra vez. Entonces sonríes, y es cuando realmente miras a tu al rededor y descubres que, aquellos que creías que estaban criticándote también te sonríen, y tú les devuelves la sonrisa pensando que quizá sepan un poquito más de lo que tú creías en un principio.
Estás rodeada de gente que acaba siendo muy importante para ti, muy importante en tu vida. Y ¿qué importa estar llena de cicatrices? Lo verdaderamente importante es vivir y yo vivo con cada una de ellas como un gran triunfo, cada una de ellas le muestra al mundo que eres mucho más fuerte de lo que parece en un primer momento, de lo que muestra tu cuerpo débil, porque la fuerza que tienes la vas sacando de todo el apoyo que recibes de las personas que te quieren. Me siento muy fuerte hoy, siento que empieza mi vida de nuevo aquí, en este punto de mi vida en el que me he parado un segundo a descansar del ajetreo. Me he parado y todo a mi al rededor sigue funcionando, todo sigue su rumbo tal y como yo había esperado y aquí estoy, sentada en la orilla del camino, mirando como pasa el tiempo y nunca más va a volver. Pero necesitaba este descanso, este cambio, ahora me siento con mucha fuerza, con mucho ánimo para crear mi propio camino y qué le den a todos si creen que no es el camino correcto, para mí sí lo es. Y eso es lo importante, ser feliz.
¿Pertenecerá esta pieza a una simple esquina o será el centro crucial de nuestro puzzle?
Ahora mismo, con mi juventud recién estrenada aún me siento viva, aún tengo sangre en las venas que quiere gritar. que quiere luchar por un mañana mejor, para todos. Un mañana en paz que haga que todos los recuerdos olvidados merezcan la pena que esos mismos nos causaron.
Caminas sin rumbo, fijando tu mirada cristalizada en aquellos que pasan a tu lado y cuchichean sin saber por todo lo que has pasado, todas las cosas que has vivido en estos diecisiete años y la confianza vuelve a ti, sacude cada poro de tu piel, haciendo que te sientas viva otra vez. Entonces sonríes, y es cuando realmente miras a tu al rededor y descubres que, aquellos que creías que estaban criticándote también te sonríen, y tú les devuelves la sonrisa pensando que quizá sepan un poquito más de lo que tú creías en un principio.
Estás rodeada de gente que acaba siendo muy importante para ti, muy importante en tu vida. Y ¿qué importa estar llena de cicatrices? Lo verdaderamente importante es vivir y yo vivo con cada una de ellas como un gran triunfo, cada una de ellas le muestra al mundo que eres mucho más fuerte de lo que parece en un primer momento, de lo que muestra tu cuerpo débil, porque la fuerza que tienes la vas sacando de todo el apoyo que recibes de las personas que te quieren. Me siento muy fuerte hoy, siento que empieza mi vida de nuevo aquí, en este punto de mi vida en el que me he parado un segundo a descansar del ajetreo. Me he parado y todo a mi al rededor sigue funcionando, todo sigue su rumbo tal y como yo había esperado y aquí estoy, sentada en la orilla del camino, mirando como pasa el tiempo y nunca más va a volver. Pero necesitaba este descanso, este cambio, ahora me siento con mucha fuerza, con mucho ánimo para crear mi propio camino y qué le den a todos si creen que no es el camino correcto, para mí sí lo es. Y eso es lo importante, ser feliz.
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miércoles, 12 de marzo de 2014
Mañana No es Hoy.
La luna se apaga por detrás de la cálida luz solar que esconde miles de frías sensaciones, miles de recuerdos que ya han pasado, un nuevo día comienza y todo está tan callado que parece muerto. Una sombra se mueve por la callejuela de enfrente con un abrigo negro que parece muy desgastado, muy viejo. Pero no tan viejo como la persona que lo porta. Él se arrodilla sobre la acera mugrienta y entierra algo entre la basura, Eitrea solo observa como el.muchacho se levanta y se marcha dejando tras de sí una preciosa margarita que parece estar a gusto entre tanto material en descomposición.
Día tras día va creciendo y ella la ve cómo poco a poco va envejeciendo. Y, el día que la florecilla finalmente muere, aparece de nuevo la sombra para llevársela lejos, sin mediar palabra con nadie, pero compartiendo con Eitrea una única mirada acompañada de un dedo sobre los labios ligeramente curvados por una sonrisa. Ella no puede evitar sonreír, es un chico guapo, la verdad. Un poco extraño, pero oye: ¿Quien estaba realmente cuerdo en una ciudad tan grande y extraña como Nueva York? Ni siquiera ella estaba segura de ser una persona dentro de sus cabales... Pero bueno, la vida era así.
Es jueves por la tarde y llaman suavemente a la puerta, Eitrea trata de llegar a la puerta desde la ducha, pero cuando abre la puerta solamente encuentra una margarita sobre el felpudo y sonríe ampliamente, debía haber sido aquel atractivo joven del abrigo negro y los labios preciosos. Coge la florecilla del suelo y la introduce en su casa cerrando el amplio portón tras de sí. La mete en agua y se queda mirando las vistas de su ventanal esperando encontrar a aquel chiquillo de locas ideas y días tan dispares.
Día tras día va creciendo y ella la ve cómo poco a poco va envejeciendo. Y, el día que la florecilla finalmente muere, aparece de nuevo la sombra para llevársela lejos, sin mediar palabra con nadie, pero compartiendo con Eitrea una única mirada acompañada de un dedo sobre los labios ligeramente curvados por una sonrisa. Ella no puede evitar sonreír, es un chico guapo, la verdad. Un poco extraño, pero oye: ¿Quien estaba realmente cuerdo en una ciudad tan grande y extraña como Nueva York? Ni siquiera ella estaba segura de ser una persona dentro de sus cabales... Pero bueno, la vida era así.
Es jueves por la tarde y llaman suavemente a la puerta, Eitrea trata de llegar a la puerta desde la ducha, pero cuando abre la puerta solamente encuentra una margarita sobre el felpudo y sonríe ampliamente, debía haber sido aquel atractivo joven del abrigo negro y los labios preciosos. Coge la florecilla del suelo y la introduce en su casa cerrando el amplio portón tras de sí. La mete en agua y se queda mirando las vistas de su ventanal esperando encontrar a aquel chiquillo de locas ideas y días tan dispares.
jueves, 6 de febrero de 2014
Digo Adiós y entonces Apareces.
Caminaba por la acera con aspecto distraído, llevaba en la mano derecha una taza de té caliente, los ojos rojos y el corazón roto. Se detuvo frente a la tienda de animales, observando a los animales jugar entre ellos, mordiéndose con cariño. Se sintió muy sola por un momento, mientras se enjugó de la mejilla una lágrima con un toque de lástima. Hacía frío, el té ya estaba frío y caía al suelo mientras ella dejaba de luchar por estar bien y se hundía, preocupada, en su mente atormentada. Llega a la puerta, se le escapa una débil sonrisa de pena y abre la puerta.
¿Qué importa ya? Está sola, no tiene nada por lo que luchar, nada por lo que vivir... Se detiene al descubrir en su mente una idea que le rondaba desde hacía varios meses, no podía seguir así. Solo sentía miedo, terror a la oscuridad que le rodeaba. Sube la escalinata con un temblor frío en las manos y en las piernas. Llega arriba con los ojos enrojecidos, suspira profundamente y entra en la estancia fría y oscura... Silencio absoluto, solo el sonido de sus tacones sobre el parqué oscuro, No queda nada en esa casa, lo ha perdido todo, su novio se ha ido y se ha llevado consigo todo el desprecio que le lanzaba a la chiquilla, pero también se ha llevado consigo la vitalidad y la tranquilidad que antes ella irradiaba. Llega a la cocina y abre el gas, pero no cocina nada.
Simplemente se sienta en el suelo y cierra los ojos, poco a poco le entra el sueño y se queda medio dormida mientras se consume.Suena el ruido de un portazo y entra Nicolás en la casa derribando la puerta. La saca en volandas mientras el resto de los bomberos apagan el gas mortal. Nunca volvería a estar sola, ahora tenía algo por lo que seguir sonriendo cada día, él. El bombero que la había salvado la vida y le había devuelto todo aquello que su ex-novio le había arrebatado de las manos.
¿Qué importa ya? Está sola, no tiene nada por lo que luchar, nada por lo que vivir... Se detiene al descubrir en su mente una idea que le rondaba desde hacía varios meses, no podía seguir así. Solo sentía miedo, terror a la oscuridad que le rodeaba. Sube la escalinata con un temblor frío en las manos y en las piernas. Llega arriba con los ojos enrojecidos, suspira profundamente y entra en la estancia fría y oscura... Silencio absoluto, solo el sonido de sus tacones sobre el parqué oscuro, No queda nada en esa casa, lo ha perdido todo, su novio se ha ido y se ha llevado consigo todo el desprecio que le lanzaba a la chiquilla, pero también se ha llevado consigo la vitalidad y la tranquilidad que antes ella irradiaba. Llega a la cocina y abre el gas, pero no cocina nada.
Simplemente se sienta en el suelo y cierra los ojos, poco a poco le entra el sueño y se queda medio dormida mientras se consume.Suena el ruido de un portazo y entra Nicolás en la casa derribando la puerta. La saca en volandas mientras el resto de los bomberos apagan el gas mortal. Nunca volvería a estar sola, ahora tenía algo por lo que seguir sonriendo cada día, él. El bombero que la había salvado la vida y le había devuelto todo aquello que su ex-novio le había arrebatado de las manos.
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martes, 14 de enero de 2014
Ni Siquiera de Pasada.
Hace frío, siento mi piel de gallina bajo la camiseta,
siento el miedo en mi garganta,
las lágrimas que simplemente se secan.
Los pensamientos van pasando despacio,
por delante de mi angustiada cabeza,
los terrores se hacen palpables,
en un momento que no sé si tal vez
queda algo por lo que seguir despierta.
-No llores, princesa.-Pienso frente a mi
brillante reflejo de apariencia taciturna.
Me seco las lágrimas en un intento por borrarlas,
suspiro a mil sombras que se dispersan en un sala,
vacía, de mi casa, vacía, de mi vida, vacía. De mi silencio.
De mi miedo apagado sobre tu pecho.
Callas, simplemente estás aquí, no dices nada. No ahora.
No en este momento infinito que me desgarra las carcajadas.
-No vale la pena hacerme sonreír ahora- pienso.-
-¿por eso no lo haces?- Comprendo, espero.
Caigo bajo el suelo, bajo lo que quedaba de mi,
de mi alma, de mi ser maltratado por el paso de los años.
Por el miedo al mañana, y al pasado, y al otro...
Castigo mi cuerpo con la intención de ser suficiente,
con la pretensión de que me acepten, intentando ser
lo que debía ser en cada momento y no fui.
Últimos alientos entre las sonrisas de un amanecer.
Miedo de nuevo, silencio en el vacío de mi cuerpo,
calles sin consuelo que caen en el recuerdo obstinado
que se aferra por ser algo que nunca debió ser.
Caigo de nuevo en un sentimiento nuevo para alguien viejo,
cansado del mundo que le va tocando, de la manera de vivir
este regalo que tal vez no se merezca, esta vida sin razones,
solo con trampas a contra partida de la felicidad manifiesta.
siento el miedo en mi garganta,
las lágrimas que simplemente se secan.
Los pensamientos van pasando despacio,
por delante de mi angustiada cabeza,
los terrores se hacen palpables,
en un momento que no sé si tal vez
queda algo por lo que seguir despierta.
-No llores, princesa.-Pienso frente a mi
brillante reflejo de apariencia taciturna.
Me seco las lágrimas en un intento por borrarlas,
suspiro a mil sombras que se dispersan en un sala,
vacía, de mi casa, vacía, de mi vida, vacía. De mi silencio.
De mi miedo apagado sobre tu pecho.
Callas, simplemente estás aquí, no dices nada. No ahora.
No en este momento infinito que me desgarra las carcajadas.
-No vale la pena hacerme sonreír ahora- pienso.-
-¿por eso no lo haces?- Comprendo, espero.
Caigo bajo el suelo, bajo lo que quedaba de mi,
de mi alma, de mi ser maltratado por el paso de los años.
Por el miedo al mañana, y al pasado, y al otro...
Castigo mi cuerpo con la intención de ser suficiente,
con la pretensión de que me acepten, intentando ser
lo que debía ser en cada momento y no fui.
Últimos alientos entre las sonrisas de un amanecer.
Miedo de nuevo, silencio en el vacío de mi cuerpo,
calles sin consuelo que caen en el recuerdo obstinado
que se aferra por ser algo que nunca debió ser.
Caigo de nuevo en un sentimiento nuevo para alguien viejo,
cansado del mundo que le va tocando, de la manera de vivir
este regalo que tal vez no se merezca, esta vida sin razones,
solo con trampas a contra partida de la felicidad manifiesta.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Adiós 2013
Un año, tiempo, solo tiempo.
Eso es lo que se mide en este mismo momento,
cosas que han ido pasando
a lo largo del ancho y tortuoso calendario.
Mi tiempo se desvanece
acontece mientras escribo, mientras revivo
cada tarde en esta cama.
Cada sollozo entre lágrimas desbordadas.
Cada calma entorpecida
por cada problema que te para mientras avanzas.
Miro como los años
van haciendo mella en mi rostro, como cada vez
parezco más... Débil.
Y me quedo, un solo segundo, hago balance
me maldigo por eso que
debería haber hecho y, tal vez, no hice.
No me arrepiento,
grito al espejo que me responde entre críticas.
No, no hay nada malo
en lo que me acecha este fin de año, en este último
día que queda de este tiempo
que poco a poco está pasando, está acabando.
Vuelvo a gritar,
esta vez grito dos palabras: Nunca más.
No, no quiero llorar.
Otro año que empieza, otro que se va.
Otras miradas que
algún día dejarán de llegar a esta puerta que dejará
de estar abierta.
Otro año que empieza.
Otras palabras que callan intentando aferrarse
al tiempo que las marca.
Y entonces te callas, el mundo se acaba.
Eso es lo que se mide en este mismo momento,
cosas que han ido pasando
a lo largo del ancho y tortuoso calendario.
Mi tiempo se desvanece
acontece mientras escribo, mientras revivo
cada tarde en esta cama.
Cada sollozo entre lágrimas desbordadas.
Cada calma entorpecida
por cada problema que te para mientras avanzas.
Miro como los años
van haciendo mella en mi rostro, como cada vez
parezco más... Débil.
Y me quedo, un solo segundo, hago balance
me maldigo por eso que
debería haber hecho y, tal vez, no hice.
No me arrepiento,
grito al espejo que me responde entre críticas.
No, no hay nada malo
en lo que me acecha este fin de año, en este último
día que queda de este tiempo
que poco a poco está pasando, está acabando.
Vuelvo a gritar,
esta vez grito dos palabras: Nunca más.
No, no quiero llorar.
Otro año que empieza, otro que se va.
Otras miradas que
algún día dejarán de llegar a esta puerta que dejará
de estar abierta.
Otro año que empieza.
Otras palabras que callan intentando aferrarse
al tiempo que las marca.
Y entonces te callas, el mundo se acaba.
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miércoles, 11 de diciembre de 2013
Me Cansa la Vida, me Detiene la Muerte.
Me siento mirando al infinito.
"¿Por qué siempre acabo sentada?"
Me pregunto entre el silencio
de esta vacía estancia.
Será por el desgaste del tiempo
que me tiene demasiado cansada,
demasiado agotada de soportar
aquello que queda aquí mientras avanzas.
Medito, me miro en el infinito,
en el tiempo que pasa sobre esta cama.
Me quedo en silencio, eso me tranquiliza,
sosiega mi atormentada alma.
Camino por el pasillo, intentando
tranquilizar mi cuerpo entre lágrimas
y sollozos de los que no respondo.
Se detiene de pronto mi corazón,
dejo de respirar mientras hablas,
cantas en mi oído partes de
aquellas maravillosas baladas.
Se eriza mi piel, la acaricias
con aquella piel que me rescata.
No puedo hablar, no me queda
nada por decir, ni una sola palabra.
Lucho por tu calor en esta
tormentosa y acalorada mañana,
camino entre el miedo, que
lentamente desata mi mente callada.
Descubro miles de calles que
anoche no serían descifradas,
descubro los latidos que me
encuentro dentro de mi caja torácica.
No sé qué más decir, tú, bueno,
tú simplemente callas.
no sabes qué decir,
ahora ya no queda nada,
solos tú y yo, aquí,
encerrados en esta sala.
Te beso, detengo el tiempo.
Tal vez te vayas, pero te quiero.
"¿Por qué siempre acabo sentada?"
Me pregunto entre el silencio
de esta vacía estancia.
Será por el desgaste del tiempo
que me tiene demasiado cansada,
demasiado agotada de soportar
aquello que queda aquí mientras avanzas.
Medito, me miro en el infinito,
en el tiempo que pasa sobre esta cama.
Me quedo en silencio, eso me tranquiliza,
sosiega mi atormentada alma.
Camino por el pasillo, intentando
tranquilizar mi cuerpo entre lágrimas
y sollozos de los que no respondo.
Se detiene de pronto mi corazón,
dejo de respirar mientras hablas,
cantas en mi oído partes de
aquellas maravillosas baladas.
Se eriza mi piel, la acaricias
con aquella piel que me rescata.
No puedo hablar, no me queda
nada por decir, ni una sola palabra.
Lucho por tu calor en esta
tormentosa y acalorada mañana,
camino entre el miedo, que
lentamente desata mi mente callada.
Descubro miles de calles que
anoche no serían descifradas,
descubro los latidos que me
encuentro dentro de mi caja torácica.
No sé qué más decir, tú, bueno,
tú simplemente callas.
no sabes qué decir,
ahora ya no queda nada,
solos tú y yo, aquí,
encerrados en esta sala.
Te beso, detengo el tiempo.
Tal vez te vayas, pero te quiero.
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domingo, 24 de noviembre de 2013
No Quiero Morir.
En ese preciso instante me di cuenta que nada merecía la pena si tú no estabas allí para compartirlo conmigo, ahora es cuando sé lo mucho que significas para esta idiota. Se me llenan los ojos de lágrimas, tú me miras desde el borde del puente, esperando algo, no sé muy bien que esperas de mi. No tengo nada que ofrecerte, anda que merezca la pena, solo sé que no quiero que lo hagas. Solo sé que me hundiría si desaparecieras de este mundo como esa estrella fugaz que surca el cielo... No tengo nada que ofrecerte, joder, sino te lo daría todo, no puedo perderte, no ahí, no ahora.
Silencio, solo oigo el sonido de mis latidos alborotados y mi respiración entrecortada buscando una realidad que escapa de mi compresión, no por favor, no lo hagas. No. Y todo un mundo de sentimientos se me pasan delante de los ojos mientras voy viendo como decides que no puedes seguir esperando algo que no puedo darte, algo que no sé que es, algo que buscas desesperadamente, pero que yo hace tiempo que perdí. Supongo que es eso que quita el miedo, que proporciona sonrisas... ¿Qué sentimiento era ese? ¿Cómo se llamaba? No sé, supongo que quieres que te diga que todo va a estar bien, que no importa nada todo lo que haya pasado. Pero en realidad a cualquiera le da igual lo que yo diga, qué importa ya... No vale la pena nada, pero es que
-No quiero morir.-Susurro en un intento por calmar mis latidos, y los tuyos supongo.
Pero veo como te impulsas hacia atrás y saltas, corro en un intento inútil por agarrarte a la vida que quiero vivir contigo, pero saltas, se detiene el tiempo en mi respiración, se me para el corazón por un segundo, se me agota la vida, se me pierde la mente en un millón de cosas que se me pasan.
-Te quiero.- Dices mientras caes. Y entonces lo entiendo. Nada de lo que hubiera hecho hubiera cambiado aquello, porque no merezco estar a tu lado y lo sé desde aquel momento, no podría haber sustentado tu vida atada al simple echo de la mía, no podríamos haber sido uno. Pero joder, podrías haber encontrado a otra, podrías haber luchado por tu vida.
Corro lo más rápido que puedo para bajar la escalinata de piedra hasta la orilla del río en el que supongo que está tu cuerpo sin vida, pero no te veo, es demasiado de noche, no hay demasiada luz y supongo que tengo demasiado miedo. Me quedo allí, durante lo que se me hicieron segundos, hasta que aparece un coche de policía y me lleva, no había sido segundos. Llevaba allí sentada mirando las aguas frías durante 3 días, esperando que emergieras del fondo de aquel río, esperando que nada de aquello hubiera ocurrido.
Pero ocurrió.
Silencio, solo oigo el sonido de mis latidos alborotados y mi respiración entrecortada buscando una realidad que escapa de mi compresión, no por favor, no lo hagas. No. Y todo un mundo de sentimientos se me pasan delante de los ojos mientras voy viendo como decides que no puedes seguir esperando algo que no puedo darte, algo que no sé que es, algo que buscas desesperadamente, pero que yo hace tiempo que perdí. Supongo que es eso que quita el miedo, que proporciona sonrisas... ¿Qué sentimiento era ese? ¿Cómo se llamaba? No sé, supongo que quieres que te diga que todo va a estar bien, que no importa nada todo lo que haya pasado. Pero en realidad a cualquiera le da igual lo que yo diga, qué importa ya... No vale la pena nada, pero es que
-No quiero morir.-Susurro en un intento por calmar mis latidos, y los tuyos supongo.
Pero veo como te impulsas hacia atrás y saltas, corro en un intento inútil por agarrarte a la vida que quiero vivir contigo, pero saltas, se detiene el tiempo en mi respiración, se me para el corazón por un segundo, se me agota la vida, se me pierde la mente en un millón de cosas que se me pasan.
-Te quiero.- Dices mientras caes. Y entonces lo entiendo. Nada de lo que hubiera hecho hubiera cambiado aquello, porque no merezco estar a tu lado y lo sé desde aquel momento, no podría haber sustentado tu vida atada al simple echo de la mía, no podríamos haber sido uno. Pero joder, podrías haber encontrado a otra, podrías haber luchado por tu vida.
Corro lo más rápido que puedo para bajar la escalinata de piedra hasta la orilla del río en el que supongo que está tu cuerpo sin vida, pero no te veo, es demasiado de noche, no hay demasiada luz y supongo que tengo demasiado miedo. Me quedo allí, durante lo que se me hicieron segundos, hasta que aparece un coche de policía y me lleva, no había sido segundos. Llevaba allí sentada mirando las aguas frías durante 3 días, esperando que emergieras del fondo de aquel río, esperando que nada de aquello hubiera ocurrido.
Pero ocurrió.
martes, 5 de noviembre de 2013
Gritos a Contra Tiempo.
A veces te sientas un momento en el suelo, te paras y te quedas en silencio, y piensas simplemente piensas. En las cosas que están ocurriendo en tu vida, en todo lo que está aconteciendo, y te descubres agazapado en el suelo, llorando sin ningún motivo aparente, simplemente teniendo miedo al presente, solo buscando algo que te encuentre en medio de tu profunda oscuridad. Algo que te saque poco a poco las sonrisas y haga que ya no duela tus miedos enfermizos, haciendo que parezcas un poco más fuerte. Esas cosas que detienen de nuevo tu corazón alborotado por el "¿Y si...?" que tantas veces has llegado a odiar.
No sabes que camino retomar, por donde llevar tus pasos hacia el futuro distante que se convierte en este presente cortante y doloroso. No tienes muy claro como hacer para no mirar atrás, tampoco cómo mirar hacia delante sin estar seguro de que vaya a haber un mañana.
Por eso vivo al día, porque cualquier día mi corazón dejará de latir, mis pulmones dejarán de entrar aire, mi cerebro dejará de enviar impulsos eléctricos al cuerpo y mis células dejarán de estar vivas para pasar a ser el alimento de una nueva o vieja vida. Así que bueno, no sé cuántos presentes más viviré, no es algo que tenga previsto saber, no es algo que me quite el sueño, no me importa si dejo de existir, solo me importa que quede algo de mi en este mundo. Aunque sea una pequeña frase, o una sonrisa, o un consejo que le salve mil desvelos a una persona, me importa una mierda morir el día de mañana, lo único que me importa es que voy a vivir hasta que no tenga ni un solo músculo funcionando. Y no me da la gana de que mi cuerpo crea que puede detenerme, que me ponga enferma por el desgaste del mundo, no me importa que haga frío, tampoco que me sienta en ocasiones débil, sin fuerzas, creyendo que no queda mucho, creyéndome inútil por algo que escapa a mi puro entendimiento.
Sintiéndome impotente ante la acción de mi cuerpo contra esto que pretende devorarme por dentro. No, no soy débil, un día me di cuenta de lo fuerte que era cuando miré a la cara a la muerte y volví de ella. Porque tú crees que soy débil, que no valgo para el mundo en el que me ha tocado vivir, que mis ideales no conocen lógica alguna y que algún día estaré sublevada a ti. Pero te equivocas, mientras tenga voz no dejaré de gritar, mientras tenga puños no dejaré de alzarlos por la libertad y, aunque te pese, mientras este viva seré lo suficientemente libre como para que no puedas sublevarme. El orgullo no se lleva en el corazón, pues este es un simple músculo que no hace más acción que la de contraerse y relajarse. El orgullo se lleva en la mente, en el alma si lo prefieres, en esa parte de tu ser que jamás podrán arrebatarte y que rebatirá hasta la más mínima pizca de ilógica que tengas dentro, porque somos seres inteligentes y por eso no podrás sublevarme, porque tengo la inteligencia suficiente como para saber que mi vida jamás será tuya.
Todo lo que he tenido en mi vida me lo he ganado a base de sudor, sangre y lágrimas. A pesar de que me veas callada mis ojos gritan desde lo más profundo de mi alma.
No sabes que camino retomar, por donde llevar tus pasos hacia el futuro distante que se convierte en este presente cortante y doloroso. No tienes muy claro como hacer para no mirar atrás, tampoco cómo mirar hacia delante sin estar seguro de que vaya a haber un mañana.
Por eso vivo al día, porque cualquier día mi corazón dejará de latir, mis pulmones dejarán de entrar aire, mi cerebro dejará de enviar impulsos eléctricos al cuerpo y mis células dejarán de estar vivas para pasar a ser el alimento de una nueva o vieja vida. Así que bueno, no sé cuántos presentes más viviré, no es algo que tenga previsto saber, no es algo que me quite el sueño, no me importa si dejo de existir, solo me importa que quede algo de mi en este mundo. Aunque sea una pequeña frase, o una sonrisa, o un consejo que le salve mil desvelos a una persona, me importa una mierda morir el día de mañana, lo único que me importa es que voy a vivir hasta que no tenga ni un solo músculo funcionando. Y no me da la gana de que mi cuerpo crea que puede detenerme, que me ponga enferma por el desgaste del mundo, no me importa que haga frío, tampoco que me sienta en ocasiones débil, sin fuerzas, creyendo que no queda mucho, creyéndome inútil por algo que escapa a mi puro entendimiento.
Sintiéndome impotente ante la acción de mi cuerpo contra esto que pretende devorarme por dentro. No, no soy débil, un día me di cuenta de lo fuerte que era cuando miré a la cara a la muerte y volví de ella. Porque tú crees que soy débil, que no valgo para el mundo en el que me ha tocado vivir, que mis ideales no conocen lógica alguna y que algún día estaré sublevada a ti. Pero te equivocas, mientras tenga voz no dejaré de gritar, mientras tenga puños no dejaré de alzarlos por la libertad y, aunque te pese, mientras este viva seré lo suficientemente libre como para que no puedas sublevarme. El orgullo no se lleva en el corazón, pues este es un simple músculo que no hace más acción que la de contraerse y relajarse. El orgullo se lleva en la mente, en el alma si lo prefieres, en esa parte de tu ser que jamás podrán arrebatarte y que rebatirá hasta la más mínima pizca de ilógica que tengas dentro, porque somos seres inteligentes y por eso no podrás sublevarme, porque tengo la inteligencia suficiente como para saber que mi vida jamás será tuya.
Todo lo que he tenido en mi vida me lo he ganado a base de sudor, sangre y lágrimas. A pesar de que me veas callada mis ojos gritan desde lo más profundo de mi alma.
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