Paseaba por los pasillos del hospital psiquiátrico con aquella bata azul claro de enferma que tanto aborrecía, pero las drogas que le suministraban le daba un pequeño efecto de tranquilidad que solo duraba hasta que la tarde se oscurecía, y volvían las noches a ciegas llorando, queriendo morir. Otra vez las mañanas de resaca sin haber bebido ni una gota, otra vez la droga y otra vez la tranquilidad. Los días pasaban sin saber ni siquiera que día era.
Una mañana de niebla pudo ver cómo él entraba por las puertas, mientras se quedaba mirando fijamente el horizonte desde aquel pequeño ventanal. La niebla era algo que siempre la atrapaba en una espiral curiosa de la que difícilmente lograba escapar cuando alguien la llamaba a continuar con la monotonía diaria de aquel edificio sin demasiada vida, sin armonía, sin música... Ella adoraba la música. Llevaba mucho sin escuchar ni una sola nota, desde que Lou, el pianista, había fallecido hace... ¿Tres meses? El tiempo aquí dentro es tan relativo que nadie sabe cuánto lleva allí ni cuánto va a estar.
Entra en la sala un chico pelirrojo de ojos color coral que son tan brillantes y a la vez se hacen tan imposibles, se percató de que él no era de los habituales del hospital que obligaban a acudir a la sala conjunta para poder intentar que no se hagan daño. Todos los que estábamos en aquella sala llevábamos una pequeña o gran marca en alguna parte de nuestro preciado cuerpo.
Yo llevaba unas abrasiones en el cuello, de una soga que debió matarme pero no lo hizo.
Ella, bueno, ella era otro tema. Jamás la había visto articular palabra alguna desde que llevaba allí, jamás la había visto sonreír, y eso que ella llegó por lo menos un mes después de mi. Llevaba siempre consigo un pañuelo en el bolsillo izquierdo de su bata, en la parte en la que estaría su corazón. Esa tarde la vi esbozar una mueca casi de asombro cuando el joven entró en la sala. Ella solía tener una mirada perdida, unos ojos cansados sin vida, sin mucha experiencia pero que saben que el mundo no es fácil. No creo que aquella muchacha superara los veinte años, era muy joven para estar con nosotros, pero muy mayor para ir con los adolescentes... Supongo que por eso estaba allí, no sabían donde meterla, pero no podían dejar que pudiera completar aquella tarea que la había metido allí.
Él se acercó a ella, le apartó el mechón de pelo de la cara y se quedó a su lado mirando la espesa niebla. Así se sucedieron los días, cada vez ella estaba mejor y, supongo, él cada vez encontraba nuevos motivos por los que no cumplimentar aquella tarea.
O al menos eso creíamos todos.
Una mañana me desperté por unos gritos que provenían de las duchas comunitarias, creí que era simplemente que alguien se había caído, pero igualmente me acerqué allí. Al cruzar el umbral de aquel portón pude ver el suelo encharcado en sangre. Al fondo ellos dos, cogidos de la mano, mientras el agua se llevaba su vida a partir de las muñecas marcadas por un trozo de cristal de la ventana, creo. Jamás supe por qué se mataron, nunca entendí que si eran felices juntos, cómo fueron capaces de morir, solo me quedaba el pensamiento que murieron el uno por el dolor del otro.
He hecho un pequeño cambio en el blog, ya era hora de una pequeña renovación. (Las obras siguen igual y pretendo seguir mucho tiempo más escribiendo)
Vistas de página en total
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Deja que Pase.
Etiquetas:
Adios,
Amor,
asesinato,
cárcel,
chicas,
chicos,
enfermedades.,
eres mi vida.,
Felicidad,
ficción,
mal,
miradas,
muertes,
Pensemos,
perdón,
personas,
sentimientos,
te quiero,
tristeza.
martes, 5 de noviembre de 2013
Gritos a Contra Tiempo.
A veces te sientas un momento en el suelo, te paras y te quedas en silencio, y piensas simplemente piensas. En las cosas que están ocurriendo en tu vida, en todo lo que está aconteciendo, y te descubres agazapado en el suelo, llorando sin ningún motivo aparente, simplemente teniendo miedo al presente, solo buscando algo que te encuentre en medio de tu profunda oscuridad. Algo que te saque poco a poco las sonrisas y haga que ya no duela tus miedos enfermizos, haciendo que parezcas un poco más fuerte. Esas cosas que detienen de nuevo tu corazón alborotado por el "¿Y si...?" que tantas veces has llegado a odiar.
No sabes que camino retomar, por donde llevar tus pasos hacia el futuro distante que se convierte en este presente cortante y doloroso. No tienes muy claro como hacer para no mirar atrás, tampoco cómo mirar hacia delante sin estar seguro de que vaya a haber un mañana.
Por eso vivo al día, porque cualquier día mi corazón dejará de latir, mis pulmones dejarán de entrar aire, mi cerebro dejará de enviar impulsos eléctricos al cuerpo y mis células dejarán de estar vivas para pasar a ser el alimento de una nueva o vieja vida. Así que bueno, no sé cuántos presentes más viviré, no es algo que tenga previsto saber, no es algo que me quite el sueño, no me importa si dejo de existir, solo me importa que quede algo de mi en este mundo. Aunque sea una pequeña frase, o una sonrisa, o un consejo que le salve mil desvelos a una persona, me importa una mierda morir el día de mañana, lo único que me importa es que voy a vivir hasta que no tenga ni un solo músculo funcionando. Y no me da la gana de que mi cuerpo crea que puede detenerme, que me ponga enferma por el desgaste del mundo, no me importa que haga frío, tampoco que me sienta en ocasiones débil, sin fuerzas, creyendo que no queda mucho, creyéndome inútil por algo que escapa a mi puro entendimiento.
Sintiéndome impotente ante la acción de mi cuerpo contra esto que pretende devorarme por dentro. No, no soy débil, un día me di cuenta de lo fuerte que era cuando miré a la cara a la muerte y volví de ella. Porque tú crees que soy débil, que no valgo para el mundo en el que me ha tocado vivir, que mis ideales no conocen lógica alguna y que algún día estaré sublevada a ti. Pero te equivocas, mientras tenga voz no dejaré de gritar, mientras tenga puños no dejaré de alzarlos por la libertad y, aunque te pese, mientras este viva seré lo suficientemente libre como para que no puedas sublevarme. El orgullo no se lleva en el corazón, pues este es un simple músculo que no hace más acción que la de contraerse y relajarse. El orgullo se lleva en la mente, en el alma si lo prefieres, en esa parte de tu ser que jamás podrán arrebatarte y que rebatirá hasta la más mínima pizca de ilógica que tengas dentro, porque somos seres inteligentes y por eso no podrás sublevarme, porque tengo la inteligencia suficiente como para saber que mi vida jamás será tuya.
Todo lo que he tenido en mi vida me lo he ganado a base de sudor, sangre y lágrimas. A pesar de que me veas callada mis ojos gritan desde lo más profundo de mi alma.
No sabes que camino retomar, por donde llevar tus pasos hacia el futuro distante que se convierte en este presente cortante y doloroso. No tienes muy claro como hacer para no mirar atrás, tampoco cómo mirar hacia delante sin estar seguro de que vaya a haber un mañana.
Por eso vivo al día, porque cualquier día mi corazón dejará de latir, mis pulmones dejarán de entrar aire, mi cerebro dejará de enviar impulsos eléctricos al cuerpo y mis células dejarán de estar vivas para pasar a ser el alimento de una nueva o vieja vida. Así que bueno, no sé cuántos presentes más viviré, no es algo que tenga previsto saber, no es algo que me quite el sueño, no me importa si dejo de existir, solo me importa que quede algo de mi en este mundo. Aunque sea una pequeña frase, o una sonrisa, o un consejo que le salve mil desvelos a una persona, me importa una mierda morir el día de mañana, lo único que me importa es que voy a vivir hasta que no tenga ni un solo músculo funcionando. Y no me da la gana de que mi cuerpo crea que puede detenerme, que me ponga enferma por el desgaste del mundo, no me importa que haga frío, tampoco que me sienta en ocasiones débil, sin fuerzas, creyendo que no queda mucho, creyéndome inútil por algo que escapa a mi puro entendimiento.
Sintiéndome impotente ante la acción de mi cuerpo contra esto que pretende devorarme por dentro. No, no soy débil, un día me di cuenta de lo fuerte que era cuando miré a la cara a la muerte y volví de ella. Porque tú crees que soy débil, que no valgo para el mundo en el que me ha tocado vivir, que mis ideales no conocen lógica alguna y que algún día estaré sublevada a ti. Pero te equivocas, mientras tenga voz no dejaré de gritar, mientras tenga puños no dejaré de alzarlos por la libertad y, aunque te pese, mientras este viva seré lo suficientemente libre como para que no puedas sublevarme. El orgullo no se lleva en el corazón, pues este es un simple músculo que no hace más acción que la de contraerse y relajarse. El orgullo se lleva en la mente, en el alma si lo prefieres, en esa parte de tu ser que jamás podrán arrebatarte y que rebatirá hasta la más mínima pizca de ilógica que tengas dentro, porque somos seres inteligentes y por eso no podrás sublevarme, porque tengo la inteligencia suficiente como para saber que mi vida jamás será tuya.
Todo lo que he tenido en mi vida me lo he ganado a base de sudor, sangre y lágrimas. A pesar de que me veas callada mis ojos gritan desde lo más profundo de mi alma.
martes, 8 de octubre de 2013
Huye del Paso del Tiempo.
Caíste, te fuiste, te borraste en un suspiro.
Sufriste, volaste, regresaste del suelo.
Te sientas, me siento, me escribes.
Te olvido en el silencio.
Caes en mis precipicios, otra vez.
Otros susurros lejanos, otros abrazos.
Calla. Sé que realmente no lo sientes.
Suena mi corazón en la tormenta, lo oyes.
Lo sientes.
Salta de aquí al suelo, es un viaje lento.
Estoy muy arriba, me ha costado mucho llegar
donde hoy me encuentro.
Caminas, dentro de mis venas perdidas,
dentro del enramado podrido que está
formando mi corazón sumido en el llanto.
Subes a mi cerebro dormido por el sopor
que supone la dura prueba del paso del tiempo.
Silencio, ruido, silencio de nuevo.
Una voz perdida en el firmamento,
una estrella guiando este tormento.
Cabalga sobre los lomos de los corceles
alados que se forman entre las esquirlas secretas,
esas que esconden las brillantes estrellas.
Se pierde de nuevo ese ansiado silencio.
Se escucha el ruido, se busca el recuerdo.
No, no puedes hacerlo, te dice el cerebro.
HAZLO.
Cabalga en el vórtice que se distingue en mis sueños,
salta dentro de ellos, de los susurros del maldito tiempo.
"No, no debes verlo así, está mal que lo hagas."
Te dicen esas estúpidas pautas marcadas por una
sociedad diezmada por el terror al mañana.
No, no seas esclava de estas mismas palabras.
Huye de lo que pretende adoctrinarte para que
seas distante, cortante, mediocre y siempre similar
entre tú y los demás contrincantes.
Lucha por tus ideales.
Sufriste, volaste, regresaste del suelo.
Te sientas, me siento, me escribes.
Te olvido en el silencio.
Caes en mis precipicios, otra vez.
Otros susurros lejanos, otros abrazos.
Calla. Sé que realmente no lo sientes.
Suena mi corazón en la tormenta, lo oyes.
Lo sientes.
Salta de aquí al suelo, es un viaje lento.
Estoy muy arriba, me ha costado mucho llegar
donde hoy me encuentro.
Caminas, dentro de mis venas perdidas,
dentro del enramado podrido que está
formando mi corazón sumido en el llanto.
Subes a mi cerebro dormido por el sopor
que supone la dura prueba del paso del tiempo.
Silencio, ruido, silencio de nuevo.
Una voz perdida en el firmamento,
una estrella guiando este tormento.
Cabalga sobre los lomos de los corceles
alados que se forman entre las esquirlas secretas,
esas que esconden las brillantes estrellas.
Se pierde de nuevo ese ansiado silencio.
Se escucha el ruido, se busca el recuerdo.
No, no puedes hacerlo, te dice el cerebro.
HAZLO.
Cabalga en el vórtice que se distingue en mis sueños,
salta dentro de ellos, de los susurros del maldito tiempo.
"No, no debes verlo así, está mal que lo hagas."
Te dicen esas estúpidas pautas marcadas por una
sociedad diezmada por el terror al mañana.
No, no seas esclava de estas mismas palabras.
Huye de lo que pretende adoctrinarte para que
seas distante, cortante, mediocre y siempre similar
entre tú y los demás contrincantes.
Lucha por tus ideales.
Etiquetas:
bien,
chicas,
chicos,
derechos,
descendencia,
educación,
Felicidad,
miradas,
Pensemos,
personas,
política,
realidad,
sentimientos
Sé Feliz. Yo lo Soy.
-Hola.
-Hola.
-¿Te acuerdas de mi?
-Creo que sí.
- La última vez que me viste tenía el pelo más largo, de color negro azulado, no llevaba este lateral rapado, no tenía esta sonrisa, bueno, no tenía esta vida.-Sonríe con la boca cerrada pero mirando al suelo.- Tampoco es que estuviera como estoy ahora, creo que me sobraban un par de kilos más de los que me sobran ahora, también estaba más cohibida por mi apariencia y vestía ropa que no me sentaba bien, pero que me escondía del mundo en el que vivía.
Tenía la mirada vacía, los ojos cansados, creo que de aquella aún llevaba las gafas que me hacían odiarme un poquito más.-Esboza una pequeña mueca casi de dolor.- Sí, soy muy distinta a quién era entonces. La última vez que me viste también tenía los ojos rojos de tanto llorar.-Finaliza con una mueca dura mirando a los ojos a la otra muchacha.
-Sí, te recuerdo.-Dice ella sin tener muy claro a qué ha venido todo eso.
-Yo tampoco sé por qué he dicho todo eso, pero creo que necesitaba decirlo. Supongo que es lo único que me quedaba por hacer, decirte a la cara que hace demasiado frío en la tormenta, pero que esa tormenta desapareció contigo.- Dice ella, con la voz ronca y la mirada risueña. Quizá ahora siga mejor con su vida.
-Hola.
-¿Te acuerdas de mi?
-Creo que sí.
- La última vez que me viste tenía el pelo más largo, de color negro azulado, no llevaba este lateral rapado, no tenía esta sonrisa, bueno, no tenía esta vida.-Sonríe con la boca cerrada pero mirando al suelo.- Tampoco es que estuviera como estoy ahora, creo que me sobraban un par de kilos más de los que me sobran ahora, también estaba más cohibida por mi apariencia y vestía ropa que no me sentaba bien, pero que me escondía del mundo en el que vivía.
Tenía la mirada vacía, los ojos cansados, creo que de aquella aún llevaba las gafas que me hacían odiarme un poquito más.-Esboza una pequeña mueca casi de dolor.- Sí, soy muy distinta a quién era entonces. La última vez que me viste también tenía los ojos rojos de tanto llorar.-Finaliza con una mueca dura mirando a los ojos a la otra muchacha.
-Sí, te recuerdo.-Dice ella sin tener muy claro a qué ha venido todo eso.
-Yo tampoco sé por qué he dicho todo eso, pero creo que necesitaba decirlo. Supongo que es lo único que me quedaba por hacer, decirte a la cara que hace demasiado frío en la tormenta, pero que esa tormenta desapareció contigo.- Dice ella, con la voz ronca y la mirada risueña. Quizá ahora siga mejor con su vida.
martes, 24 de septiembre de 2013
Muerte Lenta
E incluso con miles de razones para morir
decidió la vida,
porque ella era mayor castigo que la muerte pura.
Por todo el dolor causado.
¿Para qué morir pudiendo estar muerto en vida?
¿Para qué desaparecer cuando ya a nadie parece que le importas?
vive la vida que te toca, tal vez descubras que no es tan loca.
Quedarte en silencio, viendo pasar toda una vida de recuerdos,
viendo cómo desapareces poco a poco de este mundo constituido de
sucesos.
Replantearte muchas cosas, mucha
incertidumbre rota.
¿Te sientes capaz de todo? Pues déjame
decirte que no lo eres.
Déjame ahorrarte tantas decepciones, tanto
sufrimiento humano.
Déjame hacerte feliz, déjame llorando.
Recorreré tu cuerpo devastado por el tiempo, lo curaré con miles
de...
Besos.
Quizá no sepas verlo, pero el tiempo está aquí,
está ocurriendo en este preciso momento,
está presente en cada uno de nuestros recuerdos.
Silencioso, calmado, inquieto.
Quédate en silencio, ¿Oyes
eso? ¿Oyes mi corazón desbocado
por el viento?
Despierta de este sueño: La vida no es perfecta,
tú no tienes por qué serlo.
Eres perfecta en el mismo momento en el que te das cuenta
de que el miedo ya no te afecta, en que te acuestas
y piensas que tu vida es perfecta.
Deja de torturarte,
pequeña muñeca
Sabes que vales más que el miedo que te atrae hacia la muerte,
sabes que el miedo cada vez es más potente.
Etiquetas:
Alex,
amigos,
Amor,
chicas,
chicos,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
gilipollas,
miradas,
Pensemos,
personas,
Poema,
sentimientos,
te quiero
jueves, 12 de septiembre de 2013
Sola, Pero no Mal Acompañada.
Nos hemos quedado solos, tú y yo.
Hacen que me sienta segura, que deje
de tener miedo a en la negrura de
la noche tenúe, en el miedo cortante
del frío viento constante.
Sabes cómo hacerme sonreír y
lo haces. Conviertes mi miedo
en algo que no sé qué es,
en algo que creo que es... ¿Valor?
Tal vez. No sé, solo sé que tú estás aquí.
Como todas las noches.
Acompañados de nuestras sonrisas cómplices.
Acompañados de nuestros demonios,
fríos, constantes, intransigentes, que no se van,
leyes de mi vida que jamás cambiarán,
pequeños hechos aislados que se pierden
entre tus finos brazos.
Que se quedan aquí, haciéndome sentir
que no vale la pena vivir.
Pero tus demonios contrarrestan a los míos,
los funden en un suspiro,
Los pierden entre el bullicio, entre
el miedo de los caminantes,
los cambian por besos contantes, por
abrazos de esos que solo tú sabes darme.
Hacen que me sienta segura, que deje
de tener miedo a en la negrura de
la noche tenúe, en el miedo cortante
del frío viento constante.
Sabes cómo hacerme sonreír y
lo haces. Conviertes mi miedo
en algo que no sé qué es,
en algo que creo que es... ¿Valor?
Tal vez. No sé, solo sé que tú estás aquí.
Etiquetas:
Alex,
amigos,
amistad,
Amor,
bien,
chicas,
chicos,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
miradas,
Pensemos,
personas,
Poema,
sentimientos,
te quiero
Aunque el Camino Fue Duro.
Y no lo olvidó, joder, será que fuiste demasiado importante. Que te fuiste demasiado pronto, o demasiado tarde, no sé. Solo sé que ahora estoy mejor sin ti, pero que me gustaría que me vieras, poder demostrar que puedo hacerlo, que no estaba atada de pies y manos cuando te fuiste. Aunque creo que hubo un momento en el que lo estuve. Me dejaste sola, sin nadie que comprendiera de mi ni la mitad de lo que tú te habías empeñado en comprender, te marchaste un tarde soledad.
Soleada quiero decir.
El caso es que me quedé plantada durante horas en la puerta de tu casa, intentado cambiar lo que pasaba, procurando que todo fuera como creía que tenía que ser. Y de vez en cuando me acuerdo de ti, quizás más de lo que me gustaría a mi. Pero me he vuelto aún más fuerte con el paso de los años. Ya hace tres que te fuiste, tres años que se me parecen realmente eternos, pero ahora, justo ahora, en este preciso instante. Creo que no me importa, que sé que tú no eras lo que necesitaba, que fuiste algo pasajero que no quiso quedarse en mi vida, perdiste a una persona que de verdad te quería por quedarte con un montón de máscaras vacías que pecan de falsedad y envidia.
Me he preguntado muchas veces si tú te acordarás de mi, si alguna vez me echaste de menos, si alguna vez te arrepentiste de echarme de tu vida sin ni siquiera explicar el por qué. Muchas noches me he quedado despierta preguntándome si alguien ha sabido ocupar mi lugar, aunque tienes que admitir que dejé el listón demasiado alto (No soy arrogante, pero en este caso es así) Yo estuve en las malas y en las peores, no me separé de ti cuando necesitabas que te ayudara y tampoco cuando disfrutabas de lo que te brindaba la vida... Y solo recuerdo unas lágrimas por parte tuya, fueron cinco años y solo una vez lloraste, una. No me creo que estuvieras tan bien. ¿Tanta suerte tenías? ¿De verdad que no tenías ganas de acabar con todo? Me parece que tuviste una suerte impresionante.
Veo nuestras fotos y no me atrevo a borrarlas, pienso que pareceré una estúpida si lo hago, no sé. ¿Por qué borrarte de mi vida si algún día fuiste mi vida? No sé, tal vez soy simplemente gilipollas.
Pero ahora soy feliz, me encanta que las cosas cambiaran.
Etiquetas:
Adios,
amigos,
amistad,
Amor,
chicas,
Felicidad,
gilipollas,
Gracias.,
mal,
miradas,
Pensemos,
personas,
realidad,
sentimientos,
tristeza.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Me Encuentro, Pero No Soy Yo.
Me encuentro sola, me despierto en la noche,
solo siento soledad, me quedo quieta
en la mismísima oscuridad.
Siento miedo,
miedo de perderme de nuevo.
De sentir eso, otra vez, de volver
a los días llorando en mi habitación...
Y entonces recuerdo, me doy cuenta
de que mis sueños se han abierto ante mí,
que por fin puedo ser feliz,
por fin las cosas son más fáciles,
no más cicatrices.
Y por fin no demuestro mi miedo.
Aunque lo siga sintiendo,
por fin no es como si no pudiera
esconderme de él, ya no es cómo
si siempre me encontrara en mis pesadillas
y me mostrara que no tengo escapatoria,
que él siempre va a estar.
De repente me duermo, me sumo en el silencio,
me pierdo entre estruendos, entre miles de recuerdos.
Me quedo quieta un momento, en un recuerdo concreto.
Aparto la mirada, justo en el momento en el que ella
se queda allí sentada, en el suelo. En el momento
en el que perdí todo mi consuelo.
En ese preciso instante, en el que me volví tan distante.
En el que perdí todo lo que tenía,
me despierto sobresaltada, golpeando mi almohada.
Desperdiciando mi aire en llantos sin nombre,
desperdiciando mi vida por encontrar una cosa.
-Una ínfima oportunidad de vengarme.-
solo siento soledad, me quedo quieta
en la mismísima oscuridad.
Siento miedo,
miedo de perderme de nuevo.
De sentir eso, otra vez, de volver
a los días llorando en mi habitación...
Y entonces recuerdo, me doy cuenta
de que mis sueños se han abierto ante mí,
que por fin puedo ser feliz,
por fin las cosas son más fáciles,
no más cicatrices.
Y por fin no demuestro mi miedo.
Aunque lo siga sintiendo,
por fin no es como si no pudiera
esconderme de él, ya no es cómo
si siempre me encontrara en mis pesadillas
y me mostrara que no tengo escapatoria,
que él siempre va a estar.
De repente me duermo, me sumo en el silencio,
me pierdo entre estruendos, entre miles de recuerdos.
Me quedo quieta un momento, en un recuerdo concreto.
Aparto la mirada, justo en el momento en el que ella
se queda allí sentada, en el suelo. En el momento
en el que perdí todo mi consuelo.
En ese preciso instante, en el que me volví tan distante.
En el que perdí todo lo que tenía,
me despierto sobresaltada, golpeando mi almohada.
Desperdiciando mi aire en llantos sin nombre,
desperdiciando mi vida por encontrar una cosa.
-Una ínfima oportunidad de vengarme.-
Ángeles.
Esta historieta no es mía, pero la vi y me gustó tanto que he querido compartirla con quien sea que me lea, espero que os guste tanto como a mi.
Niño: ¿Es usted un ángel?
Yo: ¿Qué?
Niño: Mi madre me dijo que los que tienen las muñecas marcadas son ángeles.
Yo: Pues no soy un ángel.
Niño: Claro que sí. Mamá dijo que sólo los ángeles se hacen daño, porque no les gusta la vida en la tierra. El mundo los está destruyendo, y quieren regresar al cielo. Son muy sensibles al dolor de los demás, y al suyo mismo.
Yo: Entonces ya sabes que tu madre es muy sabia.
Niño: Gracias. Ella también es un ángel ¿sabes? Pero ya ha regresado a casa.
Niño: ¿Es usted un ángel?
Yo: ¿Qué?
Niño: Mi madre me dijo que los que tienen las muñecas marcadas son ángeles.
Yo: Pues no soy un ángel.
Niño: Claro que sí. Mamá dijo que sólo los ángeles se hacen daño, porque no les gusta la vida en la tierra. El mundo los está destruyendo, y quieren regresar al cielo. Son muy sensibles al dolor de los demás, y al suyo mismo.
Yo: Entonces ya sabes que tu madre es muy sabia.
Niño: Gracias. Ella también es un ángel ¿sabes? Pero ya ha regresado a casa.
Etiquetas:
Adios,
Amor,
chicas,
chicos,
enfermedades.,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
ficción,
Gracias.,
miradas,
muerte,
Pensemos,
personas,
realidad,
sentimientos,
tristeza.
martes, 13 de agosto de 2013
Always.
Cada noche se sentaba en su mesa de estudio y escribía todo lo acontecido en el día, todas las cosas vividas. Después, como cada noche, repasaba su vida en un intento por no olvidar a aquellos que quería, en un intento por aferrarse a su vida, mientras esta se le escapaba lentamente entre sus finos dedos, entre miles de recuerdos que se iban borrando cada día.
De repente entró él en el cuarto, nunca era capaz de recordar su nombre, pero sabía perfectamente que había vivido muchas cosas con aquel hombre arrugado de ojos profundos y verdes, esos ojos que siempre la encantaban como un hechizo indestructible.
"Debí de sentir eso la primera vez que le vi, nunca más podría desengancharme de esos ojos..." Pensó ella clavando sus ojos en él como siempre hacía.
-Alex, soy Alex. ¿Recuerdas?
-Lo único que no recordaba era tu nombre. Pero de ti jamás conseguiré olvidarme, y menos si entras con semejantes ojazos.- Dijo ella con un nudo en la garganta, sin saber por qué tenía allí esas ganas de llorar.
-Eso espero, cariño, sino te leeré cada una de esas líneas para que recuerdes todo lo que has hecho pro mi, todo lo que me has demostrado en estos años, todo lo feliz que he sido gracias a ti, todo lo que hemos hecho juntos... Todo por lo que sigo viviendo.- Dijo él con muchas ganas de abrazarla, besarla y hacerla suya, aunque ya lo era.
-Cariño, ¿Cómo puedes ser tan fuerte de quererme incluso cuando olvido hasta tu nombre? ¿Cómo eres capaz de soportar el dolor de ver a la persona que amas olvidar quienes son nuestras propias hijas?
-Tú misma lo has dicho: Porque te amo.Y no podría ser de otra forma, mi princesa, porque tú eres lo que en su día me dio un por qué existir, una razón para seguir a delante sin mirar atrás, sin volver a tener miedo.- Dijo él con sus ojos encharcados en lágrimas. -¿Has terminado de escribir lo de hoy?-
-Sí, pero ahora tengo que leer lo de los días anteriores. ¿Te quedas conmigo recordando los buenos tiempos?- Dijo ella sonriendo de la única forma que sabía: Gracias a él.
-Todos los momentos son buenos, siempre que sean a tu lado. Y claro que me quedo recordando contigo, para que sepas que siempre estaré aquí, por mucho que olvides mi nombre o cualquier otra cosa. Porque te amo, mi niña.- Dijo él, mientras se le escapaba un lagrimilla.
-Yo también te amo, mi vida.- Dijo ella besándolo, algo que no hacía desde que empezó a olvidar.
De repente entró él en el cuarto, nunca era capaz de recordar su nombre, pero sabía perfectamente que había vivido muchas cosas con aquel hombre arrugado de ojos profundos y verdes, esos ojos que siempre la encantaban como un hechizo indestructible.
"Debí de sentir eso la primera vez que le vi, nunca más podría desengancharme de esos ojos..." Pensó ella clavando sus ojos en él como siempre hacía.
-Alex, soy Alex. ¿Recuerdas?
-Lo único que no recordaba era tu nombre. Pero de ti jamás conseguiré olvidarme, y menos si entras con semejantes ojazos.- Dijo ella con un nudo en la garganta, sin saber por qué tenía allí esas ganas de llorar.
-Eso espero, cariño, sino te leeré cada una de esas líneas para que recuerdes todo lo que has hecho pro mi, todo lo que me has demostrado en estos años, todo lo feliz que he sido gracias a ti, todo lo que hemos hecho juntos... Todo por lo que sigo viviendo.- Dijo él con muchas ganas de abrazarla, besarla y hacerla suya, aunque ya lo era.
-Cariño, ¿Cómo puedes ser tan fuerte de quererme incluso cuando olvido hasta tu nombre? ¿Cómo eres capaz de soportar el dolor de ver a la persona que amas olvidar quienes son nuestras propias hijas?
-Tú misma lo has dicho: Porque te amo.Y no podría ser de otra forma, mi princesa, porque tú eres lo que en su día me dio un por qué existir, una razón para seguir a delante sin mirar atrás, sin volver a tener miedo.- Dijo él con sus ojos encharcados en lágrimas. -¿Has terminado de escribir lo de hoy?-
-Sí, pero ahora tengo que leer lo de los días anteriores. ¿Te quedas conmigo recordando los buenos tiempos?- Dijo ella sonriendo de la única forma que sabía: Gracias a él.
-Todos los momentos son buenos, siempre que sean a tu lado. Y claro que me quedo recordando contigo, para que sepas que siempre estaré aquí, por mucho que olvides mi nombre o cualquier otra cosa. Porque te amo, mi niña.- Dijo él, mientras se le escapaba un lagrimilla.
-Yo también te amo, mi vida.- Dijo ella besándolo, algo que no hacía desde que empezó a olvidar.
Etiquetas:
Alex,
Amor,
chicas,
chicos,
enfermedades.,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
ficción,
Gracias,
miradas,
personas,
sentimientos,
te quiero,
tristeza.
jueves, 1 de agosto de 2013
De Noche, Frente a la Luna.
Un segundo princesa, para un segundo ese corazón acelerado, para un segundo esos pensamientos atropellados, esas ganas locas de romper con toda la rutina que un día te rompería la esperanza en mil pedazos, para un segundo tu vida, porque no volverás a vivirla. Todo lo que está pasando hoy, mañana será parte del pasado. Serán puros recuerdos con los que soportar el miedo a la muerte de todo aquello que un día te dio razones para aferrarte a la vida.
Pruebas por todos lados, contradicciones que te llevan a dudar de ti, de los tuyos, que te llevan a dudar de tu realismo, aunque tú sabes perfectamente que eres real y a la vez tienes miedo de serlo.
Me siento tan rara. Recuerdo tan bien cómo pensaba antes y me pregunto qué ha cambiado... Y no lo consigo descifrar. Algo dentro de mi dio un vuelvo y no ha vuelto a ser lo mismo, ¿mi cerebro dejó que todo lo que me pasó lo cambiara por completo? ¿Mis sueños por fin tomaron el poder de mi cuerpo? ¿Caí en la rutina y me cansé de intentar ser perfecta por un mundo imperfecto?
No sé, solo sé que ahora, después de tanto desasosiego, soy feliz. Aunque me ha costado serlo. Diréis que miento, que nadie puede ser feliz por completo, que nadie es capaz de estar siempre sonriendo. Y tendréis toda la razón, no estoy feliz todo el tiempo, pero de pronto me paro a pensar y me doy cuenta de que tengo a las mejores personas a mi lado, de que me he ganado a pulso lo que soy y lo que la gente ve en mi, me he ganado a pulso mi felicidad. La pagué a base de lágrimas y ganas de morir.
Fui fuerte, y eso fue lo que se me ha recompensado, el no rendirme a pesar de todo lo que me estaba pasando, de todo el miedo, de todo el silencio, de todo el dolor... De ser fuerte, en contra de todo lo que un día pensaron que sería. Puede que en su momento pareciera que no había salida, que todo iba de mal en peor, pero la salida se cruzó ante mi muchas veces hasta que supe verla, hasta que estuve preparada para afrontarla.
Pruebas por todos lados, contradicciones que te llevan a dudar de ti, de los tuyos, que te llevan a dudar de tu realismo, aunque tú sabes perfectamente que eres real y a la vez tienes miedo de serlo.
Me siento tan rara. Recuerdo tan bien cómo pensaba antes y me pregunto qué ha cambiado... Y no lo consigo descifrar. Algo dentro de mi dio un vuelvo y no ha vuelto a ser lo mismo, ¿mi cerebro dejó que todo lo que me pasó lo cambiara por completo? ¿Mis sueños por fin tomaron el poder de mi cuerpo? ¿Caí en la rutina y me cansé de intentar ser perfecta por un mundo imperfecto?
No sé, solo sé que ahora, después de tanto desasosiego, soy feliz. Aunque me ha costado serlo. Diréis que miento, que nadie puede ser feliz por completo, que nadie es capaz de estar siempre sonriendo. Y tendréis toda la razón, no estoy feliz todo el tiempo, pero de pronto me paro a pensar y me doy cuenta de que tengo a las mejores personas a mi lado, de que me he ganado a pulso lo que soy y lo que la gente ve en mi, me he ganado a pulso mi felicidad. La pagué a base de lágrimas y ganas de morir.
Fui fuerte, y eso fue lo que se me ha recompensado, el no rendirme a pesar de todo lo que me estaba pasando, de todo el miedo, de todo el silencio, de todo el dolor... De ser fuerte, en contra de todo lo que un día pensaron que sería. Puede que en su momento pareciera que no había salida, que todo iba de mal en peor, pero la salida se cruzó ante mi muchas veces hasta que supe verla, hasta que estuve preparada para afrontarla.
Etiquetas:
Alex,
amigos,
Amor,
bien,
chicas,
chicos,
descendencia,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
Gracias,
miradas,
Pensemos,
personas,
sentimientos,
te quiero
martes, 30 de julio de 2013
Capaz de Todo.
Es increíble lo volátil que es el tiempo, parece que fue ayer cuando era pequeña e inocente, cuando apenas había dolor. Es increíble lo rápido que pasan los buenos momentos y lo grabado que te queda aquello que algún día te dolió.. Recuerdo cada pesadilla cómo si hubiera ocurrido hace una hora y, sin embargo, he olvidado algunos buenos momentos que me gustaría que siguieran recordándome que aún quedan cosas por las que luchar, cosas buenas por las que continuar siempre constante, siempre fuerte. Stay Strong, recuerda.
Porque el simple hecho de mantenerte fuerte hará que nadie crea ser capaz de hundirte. Aunque habrá muchos, demasiados, que lo intenten. Tal vez por envidia, por haber conseguido aquello que muchos querrían saber hacer consigo mismos. Ser ellos, sin miedos, sin prejuicios propios, con ganas de seguir para adelante, siempre siendo parte de un mundo perfecto. Tú, nada más, simplemente una persona capaz de cualquier cosa, una persona fantástica con miedo a olvidar todo aquello que la enseñó cómo ser fuerte. Olvidar aquello que hizo que su mundo cambiara suavemente para hacerle un poco más feliz hasta alcanzar lo que es hoy.
Porque el simple hecho de mantenerte fuerte hará que nadie crea ser capaz de hundirte. Aunque habrá muchos, demasiados, que lo intenten. Tal vez por envidia, por haber conseguido aquello que muchos querrían saber hacer consigo mismos. Ser ellos, sin miedos, sin prejuicios propios, con ganas de seguir para adelante, siempre siendo parte de un mundo perfecto. Tú, nada más, simplemente una persona capaz de cualquier cosa, una persona fantástica con miedo a olvidar todo aquello que la enseñó cómo ser fuerte. Olvidar aquello que hizo que su mundo cambiara suavemente para hacerle un poco más feliz hasta alcanzar lo que es hoy.
sábado, 20 de julio de 2013
Atada a la Vida.
A veces nuestros demonios deciden cambiar el curso de nuestros latidos, deciden cambiarnos la vida y nos transforman sin previo aviso, justo en el momento en el que hemos conseguido aceptarnos a nosotros mismos (con lo difícil que nos resulta eso a estos seres racionales de inteligencia superior) En ese momento no le damos importancia, no nos damos cuenta de quién éramos y quién somos. Luego te dicen que has cambiado, que ya no eres la misma persona de antes... Y tú les ignoras.
Porque somos así de gilipollas, porque nos cuesta admitir que aquello que nos parecía correcto, ha cambiado. Para siempre. Nunca podremos volver a ser los mismos, no, nunca conseguiríamos alcanzar esa forma de pensar que nuestro cerebro, nuestro cuerpo, ha desechado por errónea.
Siempre intentamos ser diferentes para que la gente nos acepte, pero no nos damos cuenta que, lo primero que tenemos que hacer para poder cambiar, es aceptarnos a nosotros mismos. Enfrentarnos a nuestros demonios y hacer las peces con ellos. Aunque esto lleve mucho tiempo, aunque signifique dejar atrás mucho silencio, aunque nos dé miedo. Aunque no sepas muy bien cómo hacerlo.
Te quedas sentada en el suelo, sin saber hacia donde tienes que avanzar... Y te das cuenta de que eso, al final, es lo que menos te tiene que preocupar. Porque son tus temidos miedos los que guía tus pies sobre el suelo duro de tu vida, los que deciden por ti hacia donde giras. Los que te obligan a ser diferente. Los que tienen que aceptarte algún día. Cada decisión en la vida es muy importante, cada día que pasa cambiamos el futuro y creamos uno de cero, para unos mejor y para otros peor de lo que ellos mismos se esperan que van a obtener de la vida que les ha tocado vivir. Todo está en nuestras manos, aunque el miedo nos las ate.
Porque somos así de gilipollas, porque nos cuesta admitir que aquello que nos parecía correcto, ha cambiado. Para siempre. Nunca podremos volver a ser los mismos, no, nunca conseguiríamos alcanzar esa forma de pensar que nuestro cerebro, nuestro cuerpo, ha desechado por errónea.
Siempre intentamos ser diferentes para que la gente nos acepte, pero no nos damos cuenta que, lo primero que tenemos que hacer para poder cambiar, es aceptarnos a nosotros mismos. Enfrentarnos a nuestros demonios y hacer las peces con ellos. Aunque esto lleve mucho tiempo, aunque signifique dejar atrás mucho silencio, aunque nos dé miedo. Aunque no sepas muy bien cómo hacerlo.
Te quedas sentada en el suelo, sin saber hacia donde tienes que avanzar... Y te das cuenta de que eso, al final, es lo que menos te tiene que preocupar. Porque son tus temidos miedos los que guía tus pies sobre el suelo duro de tu vida, los que deciden por ti hacia donde giras. Los que te obligan a ser diferente. Los que tienen que aceptarte algún día. Cada decisión en la vida es muy importante, cada día que pasa cambiamos el futuro y creamos uno de cero, para unos mejor y para otros peor de lo que ellos mismos se esperan que van a obtener de la vida que les ha tocado vivir. Todo está en nuestras manos, aunque el miedo nos las ate.
Etiquetas:
amigos,
Amor,
bien,
chicas,
chicos,
descendencia,
educación,
Familia,
Felicidad,
mal,
miradas,
Pensemos,
personas,
realidad,
sentimientos,
tristeza.
viernes, 12 de julio de 2013
Tú.
Te despiertas en la noche, entre las sábanas empapadas en sudor, por el calor de la vacía estancia. Lo echas de menos, está tan cerca y a la vez tan lejos... Y te duermes pensando en que siempre puedes quedarte con que mañana le verás y que algún día será tuyo y solo tuyo, que nada ni nadie podrá separaros nunca más, que no necesitas nada más solo a él. Y te revuelves contra las sábanas, te abrazas a la fría almohada, quizá él también te esté echando de menos... Y entonces caes en la cuenta de que él tiene el sueño más profundo que jamás has visto y sonríes, en la penumbra de tu cuarto, pensando en aquella noche.
Él, lo único que es capaz de dejarte pasmada frente a él queriendo decir mucho y sin poder hacerlo porque las lágrimas de pura felicidad te ahogan la garganta. Y recuerdas todo lo anterior, recuerdas todo tu antiguo dolor... Y ya no sientes esas ganas locas de llorar, ya eres la chica fuerte que siempre quisiste ser cuando ese gilipollas te hacía daño, cuando la gente te pisoteaba como si no valieras nada, cuando fuiste lo suficientemente cobarde.
Si es que llegaste sin previo aviso, cambiando las lágrimas por sonrisas, maquillando tu dolor para que no me doliera. Haciendo que todo mi pasado no importara, cogiéndome la mano para que avanzara hacia un futuro a tu lado, nuestro futuro. Eso que brilla más allá del frío horizonte, este rosado horizonte, en este perfecto atardecer. Y te amo en silencio, entre los besos que me vas robando, entre las caricias que te voy dando, entre la perfección de cada momento entrecortado por mis pensamientos. Y me maquillo mil sonrisas que tal vez no estuvieran allí si quitara todo ese maquillaje de mi cara, tal vez estaría de nuevo derrumbada. Pero por ti sonrío hasta al mismísimo demonio que me aguarda allá lejos de ti.
Te enamoraste de la chica más tímida, queriéndome con mis secretos, con mis miedos, con mis múltiples imperfecciones, con mis millones de monstruos; te enamoraste de mi infierno y bueno, yo también me enamoré de todo tu dolor y me esforcé en convertirlo en todo aquello que yo añoraba. Tú.
Él, lo único que es capaz de dejarte pasmada frente a él queriendo decir mucho y sin poder hacerlo porque las lágrimas de pura felicidad te ahogan la garganta. Y recuerdas todo lo anterior, recuerdas todo tu antiguo dolor... Y ya no sientes esas ganas locas de llorar, ya eres la chica fuerte que siempre quisiste ser cuando ese gilipollas te hacía daño, cuando la gente te pisoteaba como si no valieras nada, cuando fuiste lo suficientemente cobarde.
Si es que llegaste sin previo aviso, cambiando las lágrimas por sonrisas, maquillando tu dolor para que no me doliera. Haciendo que todo mi pasado no importara, cogiéndome la mano para que avanzara hacia un futuro a tu lado, nuestro futuro. Eso que brilla más allá del frío horizonte, este rosado horizonte, en este perfecto atardecer. Y te amo en silencio, entre los besos que me vas robando, entre las caricias que te voy dando, entre la perfección de cada momento entrecortado por mis pensamientos. Y me maquillo mil sonrisas que tal vez no estuvieran allí si quitara todo ese maquillaje de mi cara, tal vez estaría de nuevo derrumbada. Pero por ti sonrío hasta al mismísimo demonio que me aguarda allá lejos de ti.
Te enamoraste de la chica más tímida, queriéndome con mis secretos, con mis miedos, con mis múltiples imperfecciones, con mis millones de monstruos; te enamoraste de mi infierno y bueno, yo también me enamoré de todo tu dolor y me esforcé en convertirlo en todo aquello que yo añoraba. Tú.
Etiquetas:
Alex,
amigos,
Amor,
bien,
chicas,
chicos,
eres mi vida.,
Felicidad,
Gracias,
miradas,
Pensemos,
personas,
realidad,
sentimientos,
te quiero
viernes, 5 de julio de 2013
Jamás volveré a Rendirme.
Últimamente me doy cuenta de que estoy cansada, de que mi mente me pide por favor que le explique por qué tuve aquel pasado, por qué pensé todo aquello, por qué pasé por eso. E intento explicarme que es lo que tenía que ser y me parece injusto, me parece una mierda que la gente acepta porque es su vida. Pues yo no me pienso dar por vencida, no, no pienso hacerlo. Soy una cabezota y no pienso dejar que algo que no domino decida por mi. Yo soy dueña de mi, de mis pasos, de mi vida. De todo lo que esté por venir.
Y me encuentro sentada sobre el suelo, mirando el cielo estrellado, mirando los planetas lejanos, intentando no pensar en aquello que me hizo daño. Aquello que en su momento supo destruirme poco a poco, dejarme sola, dejarme sin nada que hacer para estar bien. Me costó mucho cambiar mi forma de ver el mundo, evitar deprimirme, evitar pensar en aquello que tanto odio... Aquello que me dolió, que me dejó seca, sin nada más que decir, nada que poder hacer contra ello, sola, sin soluciones viables.
Salí de aquello, me planté ante la vida y le dije: Me da igual que hayas intentado matarme, me da igual que hayas intentado hundirme, me da igual que trataras de dejarme hecha añicos. Me da igual, porque soy fuerte. Porque puedo con todo eso y con más, que si quieres intentar destruirme no te lo impediré, pero no vas a conseguir hacerlo, porque tengo demasiados motivos para seguir adelante, para plantarme las veces que haga falta y salir siempre victoriosa. He pasado mucho, muchísimo, he estado en el hospital un millón de veces, he buscado apoyo para aquellas cosas que no tenían solución clínica y aquí estoy, contra viento y marea, disfrutando de mi premio, de mis niños, de mi Familia.
Y por eso no volveré a tener miedo,
a luchar sin aliento,
a estar rendida en el suelo.
Porque hay gente que está dispuesta
a lenvantarme del suelo sonriéndome.
Y me encuentro sentada sobre el suelo, mirando el cielo estrellado, mirando los planetas lejanos, intentando no pensar en aquello que me hizo daño. Aquello que en su momento supo destruirme poco a poco, dejarme sola, dejarme sin nada que hacer para estar bien. Me costó mucho cambiar mi forma de ver el mundo, evitar deprimirme, evitar pensar en aquello que tanto odio... Aquello que me dolió, que me dejó seca, sin nada más que decir, nada que poder hacer contra ello, sola, sin soluciones viables.
Salí de aquello, me planté ante la vida y le dije: Me da igual que hayas intentado matarme, me da igual que hayas intentado hundirme, me da igual que trataras de dejarme hecha añicos. Me da igual, porque soy fuerte. Porque puedo con todo eso y con más, que si quieres intentar destruirme no te lo impediré, pero no vas a conseguir hacerlo, porque tengo demasiados motivos para seguir adelante, para plantarme las veces que haga falta y salir siempre victoriosa. He pasado mucho, muchísimo, he estado en el hospital un millón de veces, he buscado apoyo para aquellas cosas que no tenían solución clínica y aquí estoy, contra viento y marea, disfrutando de mi premio, de mis niños, de mi Familia.
Y por eso no volveré a tener miedo,
a luchar sin aliento,
a estar rendida en el suelo.
Porque hay gente que está dispuesta
a lenvantarme del suelo sonriéndome.
jueves, 4 de julio de 2013
Y por fin, Tengo a Alguien que sea Fuerte por Mi.
El miedo desapareció,
igual que desaparecen
aquellas cosas que no
tienen mucho sentido.
Aquello que nuestros monstruos
acaban dando por perdido.
Las lágrimas, las ganas de morir...
Todo aquello que dejé lejos de mi
el día en el que te conocí.
Y me puse frente a ti,
con el corazón en la mano,
con los sentimientos alborotados.
Y te dije todo lo que te tenía que decir,
todo lo que echaba de menos en mi vida.
Solo a ti, mi pequeña causa perdida.
Mi pequeño inhumano que no sé
si realmente algún día llegaré a entender
aquellos miedos que me susurraste ayer,
aquellas pequeñas cosas que no sabían volver
desde aquel pasado, aquel horrible atardecer.
Y detenerme de nuevo, mirar el suelo
ver tus pisadas, acompañándome en mi camino,
ver nuestro ansiado destino, nuestras vidas enlazadas.
Nuestras pequeñísimas almas, siendo una.
Ver nuestra vida pasar ante mis ojos...
Y no tener miedo, sostener mi cuerpo
agarrado al consuelo de tenerte aquí,
haciéndome feliz.
Y por fin, darme cuenta de
que tengo a esta personita,
que sea fuerte por mi, por los dos,
que me sostenga la mano si estoy llorando, si vuelvo a quedarme
frente al espejo, si vuelvo a odiarme
darme cuenta de que está aquí. Por mi.
igual que desaparecen
aquellas cosas que no
tienen mucho sentido.
Aquello que nuestros monstruos
acaban dando por perdido.
Las lágrimas, las ganas de morir...
Todo aquello que dejé lejos de mi
el día en el que te conocí.
Y me puse frente a ti,
con el corazón en la mano,
con los sentimientos alborotados.
Y te dije todo lo que te tenía que decir,
todo lo que echaba de menos en mi vida.
Solo a ti, mi pequeña causa perdida.
Mi pequeño inhumano que no sé
si realmente algún día llegaré a entender
aquellos miedos que me susurraste ayer,
aquellas pequeñas cosas que no sabían volver
desde aquel pasado, aquel horrible atardecer.
Y detenerme de nuevo, mirar el suelo
ver tus pisadas, acompañándome en mi camino,
ver nuestro ansiado destino, nuestras vidas enlazadas.
Nuestras pequeñísimas almas, siendo una.
Ver nuestra vida pasar ante mis ojos...
Y no tener miedo, sostener mi cuerpo
agarrado al consuelo de tenerte aquí,
haciéndome feliz.
Y por fin, darme cuenta de
que tengo a esta personita,
que sea fuerte por mi, por los dos,
que me sostenga la mano si estoy llorando, si vuelvo a quedarme
frente al espejo, si vuelvo a odiarme
darme cuenta de que está aquí. Por mi.
lunes, 1 de julio de 2013
Tres.
No te pediré que no llores,
porque no todas las lágrimas
son malas...
No te pediré que me cuentes
los secretos que solo le contaste
a tu almohada.
No me quedaré mil noches en vela
soñando con pasar contigo
esa maravillosa primavera.
No te diré siempre aquellas
cosas que soñaste que alguien
algún día te dijera.
No puedo prometerte este
"para siempre" que tu esperas,
pero sí todos mis presentes
aquellos que aún anhelas.
Te haré feliz cada noche y cada día,
siempre conseguiré que sonrías,
aunque llores en cada esquina,
aunque te eche de menos,
aunque estés lejos.
porque no todas las lágrimas
son malas...
No te pediré que me cuentes
los secretos que solo le contaste
a tu almohada.
No me quedaré mil noches en vela
soñando con pasar contigo
esa maravillosa primavera.
No te diré siempre aquellas
cosas que soñaste que alguien
algún día te dijera.
No puedo prometerte este
"para siempre" que tu esperas,
pero sí todos mis presentes
aquellos que aún anhelas.
Te haré feliz cada noche y cada día,
siempre conseguiré que sonrías,
aunque llores en cada esquina,
aunque te eche de menos,
aunque estés lejos.
martes, 18 de junio de 2013
Tiempo.
Estoy aquí, pensando en el pasado,
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.
Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.
Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.
Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.
Porque soy más fuerte de lo que
vosotros pensastéis que sería,
por eso avancé en esta vida,
porque me infravalorastéis enseguida.
Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.
Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.
Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.
Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.
Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.
Porque soy más fuerte de lo que
vosotros pensastéis que sería,
por eso avancé en esta vida,
porque me infravalorastéis enseguida.
Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.
Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.
sábado, 15 de junio de 2013
We are Never going to Die
Me miraba, con su dura mirada,
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
Etiquetas:
Alex,
Amor,
chicas,
chicos,
derechos,
eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
Gracias,
miradas,
Pensemos,
personas,
Poema,
realidad,
sentimientos,
te quiero
lunes, 3 de junio de 2013
Soy Yo, Inestablemente Perfecta, A mi Modo.
Hacía mucho tiempo que no me sentaba a escribir, a decir todo lo que siento, y es que pienso que ya no es necesario que os aplaste cada día con mi cursilería, creía de verdad que no necesitaba desahogarme, quitarme cada pedazo de mi alma rota para reconstruirla fuera de mi, creía que él era lo único que necesitaba para no volver a sentir dolor. Para no volver a llorar debajo de mis sábanas, en silencio, procurando que nadie me oiga, insistiendo cada día en fingir que no tenía miedo de nada, ni de nadie. Pero a día de hoy, después de nueve perfectos meses, os digo con total seguridad que él no es todo lo que necesito, él simplemente es mi mundo.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
Buscas en tu soledad un remedio, busca en el remedio tu soledad.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
Buscas en tu soledad un remedio, busca en el remedio tu soledad.
Etiquetas:
Adios,
Alex,
Amor,
bien,
chicas,
chicos,
eres mi vida.,
Familias...,
Felicidad,
Gracias,
miradas,
Pensemos,
personas,
realidad,
sentimientos,
te quiero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


