Estoy aquí, pensando en el pasado,
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.
Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.
Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.
Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.
Porque soy más fuerte de lo que
vosotros pensastéis que sería,
por eso avancé en esta vida,
porque me infravalorastéis enseguida.
Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.
Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.
He hecho un pequeño cambio en el blog, ya era hora de una pequeña renovación. (Las obras siguen igual y pretendo seguir mucho tiempo más escribiendo)
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martes, 18 de junio de 2013
sábado, 15 de junio de 2013
We are Never going to Die
Me miraba, con su dura mirada,
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
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lunes, 3 de junio de 2013
Soy Yo, Inestablemente Perfecta, A mi Modo.
Hacía mucho tiempo que no me sentaba a escribir, a decir todo lo que siento, y es que pienso que ya no es necesario que os aplaste cada día con mi cursilería, creía de verdad que no necesitaba desahogarme, quitarme cada pedazo de mi alma rota para reconstruirla fuera de mi, creía que él era lo único que necesitaba para no volver a sentir dolor. Para no volver a llorar debajo de mis sábanas, en silencio, procurando que nadie me oiga, insistiendo cada día en fingir que no tenía miedo de nada, ni de nadie. Pero a día de hoy, después de nueve perfectos meses, os digo con total seguridad que él no es todo lo que necesito, él simplemente es mi mundo.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
Buscas en tu soledad un remedio, busca en el remedio tu soledad.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
Buscas en tu soledad un remedio, busca en el remedio tu soledad.
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sábado, 11 de mayo de 2013
Estrellas de Cristal.
La princesa Hermión caminaba, vestida con ropas viejas para ocultar su rango, inquieta por la calle del mercado, entre los desdichados transeúntes que la miraban atónitos ante tal belleza, aunque tal vez tuviera un poco que ver el montón de seguridad que llevaba la preciosa princesa. Era una muchacha delgada, alta, de larga melena roja como el fuego y ojos del verde más brillante que se te pueda imaginar. Era realmente hermosa, muy hermosa, y no tenía pretendientes a su nivel. Tal vez ella no quería casarse.
Miraba a todos los puestos de la calle, buscando un lazo rojo carmesí para su vestido blanco, cuando se topó de frente con un muchacho que sostenía exactamente lo que la princesita estaba buscando.
-¿Qué precio tiene ese lazo, muchacho?- Le dijo la princesa al apuesto joven.
-Si le gusta, se lo regalo. Una muchacha tan hermosa luciría resplandeciente con este lazo.- Contestó galán el muchachito que se había fijado en la hermosura de la princesa.- Tome también esta rosa roja.-
-¿Por qué me lo regalas? No creo que seas rico y yo puedo ofrecerte un buen precio.- Dijo la princesa sin comprender del todo las intenciones del gentil chiquillo.
-Se lo regalo porque es usted una mujer de prestigio, digna de lo mejor, hermosa más que ninguna y con una bondad que más le gustaría a muchas.- Dijo el sonriente campesino.
-De acuerdo, pero acepte venir a cenar una noche a palacio, seguro que cenará bien y eso le dará fuerzas.- La princesa notaba algo especial en el chico que sostenía la rosa hacía ella. Quería apretarla contra su pecho y sonrojarse, como solía hacer cuando algo le pillaba distraída.
- ¡Acepto! Cenar con usted será todo un privilegio y un placer sin límites.- Añadió el chico maravillado.
La muchacha volvió a casa encantada de que el hombre hubiera aceptado aquella invitación y esperó ese día con ansia, se preparó como para la más exquisita de las cenas, estaba perfecta, deslumbrante.
Llamaron a la puerta y tras ella apareció el muchacho, vestido de la forma más elegante que pudo, maravillado ante la muchacha que abría dulcemente la puerta. La princesa le dio dos besos y, en el último, el campesino le susurró:
-Estás preciosa, pero me gusta más cuando vas natural. Eres preciosa, no tienes que exaltar más nada.- La princesa se sonrojó y decidió ir a cambiarse, bajó con un vestido más tradicional, con un aspecto más natural y mucho más cómoda, odiaba aquellos pomposos vestidos.
La cena transcurrió entre risas y charloteo, pero se hizo tarde y la princesa acompañó al campesino hasta cerca de su casa. Al despedirse se dieron dos besos, rozándose sus narices, Miraron el uno los ojos del otro y se quedaron en esa postura el tiempo que se le permitió. El campesino se separó de ella, suavemente, y echó a andar calle arriba. La princesa fue por el camino contrario. En un segundo volvieron a cruzar sus miradas, el segundo en el que se giraron una última vez para ver a la persona de la que se estaban enamorando y, en un impulso que venía del mismo adentro, echaron a correr el uno hacia el otro. Funciéndose en un precioso beso, que sellaría para siempre esa disputa de que la princesa no tenía esposo.
Miraba a todos los puestos de la calle, buscando un lazo rojo carmesí para su vestido blanco, cuando se topó de frente con un muchacho que sostenía exactamente lo que la princesita estaba buscando.
-¿Qué precio tiene ese lazo, muchacho?- Le dijo la princesa al apuesto joven.
-Si le gusta, se lo regalo. Una muchacha tan hermosa luciría resplandeciente con este lazo.- Contestó galán el muchachito que se había fijado en la hermosura de la princesa.- Tome también esta rosa roja.-
-¿Por qué me lo regalas? No creo que seas rico y yo puedo ofrecerte un buen precio.- Dijo la princesa sin comprender del todo las intenciones del gentil chiquillo.
-Se lo regalo porque es usted una mujer de prestigio, digna de lo mejor, hermosa más que ninguna y con una bondad que más le gustaría a muchas.- Dijo el sonriente campesino.
-De acuerdo, pero acepte venir a cenar una noche a palacio, seguro que cenará bien y eso le dará fuerzas.- La princesa notaba algo especial en el chico que sostenía la rosa hacía ella. Quería apretarla contra su pecho y sonrojarse, como solía hacer cuando algo le pillaba distraída.
- ¡Acepto! Cenar con usted será todo un privilegio y un placer sin límites.- Añadió el chico maravillado.
La muchacha volvió a casa encantada de que el hombre hubiera aceptado aquella invitación y esperó ese día con ansia, se preparó como para la más exquisita de las cenas, estaba perfecta, deslumbrante.
Llamaron a la puerta y tras ella apareció el muchacho, vestido de la forma más elegante que pudo, maravillado ante la muchacha que abría dulcemente la puerta. La princesa le dio dos besos y, en el último, el campesino le susurró:
-Estás preciosa, pero me gusta más cuando vas natural. Eres preciosa, no tienes que exaltar más nada.- La princesa se sonrojó y decidió ir a cambiarse, bajó con un vestido más tradicional, con un aspecto más natural y mucho más cómoda, odiaba aquellos pomposos vestidos.
La cena transcurrió entre risas y charloteo, pero se hizo tarde y la princesa acompañó al campesino hasta cerca de su casa. Al despedirse se dieron dos besos, rozándose sus narices, Miraron el uno los ojos del otro y se quedaron en esa postura el tiempo que se le permitió. El campesino se separó de ella, suavemente, y echó a andar calle arriba. La princesa fue por el camino contrario. En un segundo volvieron a cruzar sus miradas, el segundo en el que se giraron una última vez para ver a la persona de la que se estaban enamorando y, en un impulso que venía del mismo adentro, echaron a correr el uno hacia el otro. Funciéndose en un precioso beso, que sellaría para siempre esa disputa de que la princesa no tenía esposo.
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lunes, 6 de mayo de 2013
Matar y Morir.
Cada lágrima, una historia más.
Cada mañana, nuevas ganas de llorar.
Cada noche, a la almohada,
nuevas cosas que contar.
Cada sol, un día que olvidar.
Cada mañana, pocas ganas de continuar.
Cada semana una única cosa:
ganas de morir y matar.
Cada año que pasa,
menos tiempo para disfrutar.
Cada día pensar en irme,
nunca volver a mirar atrás.
No echar de menos el pasado,
vivir juntos añorando
un futuro a tu lado.
Caminar en la niebla,
caminar en el barro,
luchar cada día por un nuevo daño.
Llorar sin saber el motivo,
sonreír sabiendo que ellos son
los que consiguen hacerme sonreír.
Continuar hacia adelante,
esperando que las cosas cambien,
y al mismo tiempo esperando que
todo siga siempre constante.
Luchar contra viento y marea,
tener miedo al nuevo día.
Sentir que todo es diferente,
que nada es como antes,
que nada volverá a ser
lo que fue o
lo que debería ser.
Cada mañana, nuevas ganas de llorar.
Cada noche, a la almohada,
nuevas cosas que contar.
Cada sol, un día que olvidar.
Cada mañana, pocas ganas de continuar.
Cada semana una única cosa:
ganas de morir y matar.
Cada año que pasa,
menos tiempo para disfrutar.
Cada día pensar en irme,
nunca volver a mirar atrás.
No echar de menos el pasado,
vivir juntos añorando
un futuro a tu lado.
Caminar en la niebla,
caminar en el barro,
luchar cada día por un nuevo daño.
Llorar sin saber el motivo,
sonreír sabiendo que ellos son
los que consiguen hacerme sonreír.
Continuar hacia adelante,
esperando que las cosas cambien,
y al mismo tiempo esperando que
todo siga siempre constante.
Luchar contra viento y marea,
tener miedo al nuevo día.
Sentir que todo es diferente,
que nada es como antes,
que nada volverá a ser
lo que fue o
lo que debería ser.
domingo, 14 de abril de 2013
Agua de Color Oro.
Se oye el ruido de los cascos de un caballo, ella llega por detrás de los árboles, como salida de un cuento, encima de su precioso corcel blanco. Se me llenan los ojos de lágrimas, la mujer a la que amo más que a nada, soy el hombre más afortunado de esta pequeña porción de paraíso. Lleva ese magnífico vestido azul turquesa que le queda tan magnífico, con aquellas botas de montar negras a juego con el cinturón que lleva el vestido... Cómo amo a esta muchacha, ¿cómo puedo quererla tanto? Cada vez que sus pequeños ojos verdes se cruzan con mis cristales negros, se me corta la respiración, no soy capaz de decir nada, solo puedo besarla, cogerla de la cintura y abrazarla mientras la miro a los ojos... Mi preciosa aventurera... Cuánto te quiero...
Ella no sabía por qué le había pedido que viniera al claro del río "Los Malditos". Quiero que sea mi esposa, quiero que sea todo lo que me da ganas de vivir, aunque ya lo sea. Quiero que todo el universo sepa con verla que la amo más que a nada en este basto espacio.
Se bajó de su caballo, posó sus esbeltas piernas sobra la fina hierba rojiza, el cielo se veía tan brillante y anaranjado como de costumbre. Me encantaba esta parte del bosque, aquí la hierba era de un rojo más intenso y el agua era del dorado más bonito y brillante que te puedas imaginar. Por eso elegí este lugar para pedirle que se casara conmigo. Creo que me dirá que sí, aunque no sé cómo se lo diré ni si quiera sé si seré capaz de decirlo todo seguido sin que se me escapen las lágrimas. Mi cosita sexy, que bonita que estás con ese precioso vestido, con esa preciosa sonrisa, con tus rizos rubios alborotados por el traqueteo del caballo. Que preciosidad tengo ante mis ojos, soy el ser más feliz del universo.
Nos sentamos a orillas del río, con un tapete azul oscuro, pusimos sobre éste el almuerzo y lo devoramos esperando saciar las ganas de comer, pero nunca es suficiente. Al terminar la miré a los ojos y supe exactamente qué quería decir:
-Hola, nunca se me dio demasiado bien hablar cuando tenía que hacerlo, siempre hablo a destiempo. Y cuando me pongo nervioso hablo mucho y mis palabras no tienen sentido y empiezo a tartamudear y no sé como expresarme. Bueno, a lo que voy. ¿Quieres casarte conmigo?- Digo todo lo claro y lento que me permite el temblor de todo mi cuerpo. De repente solo se oye silencio, el mundo ha enmudecido para mi, solo quiero oírla a ella hablar.
-Mi vida, sabes perfectamente que te amo más que a nada. ¿Qué te hace pensar que me voy a negar a ser tu mujer?- Dice esa hermosura mientras me acaricia la mejilla, cuando dice las palabras mágicas yo me apresuro a besarla, mi futura esposa, la madre de mis hijos. Mi único amor.
Ella no sabía por qué le había pedido que viniera al claro del río "Los Malditos". Quiero que sea mi esposa, quiero que sea todo lo que me da ganas de vivir, aunque ya lo sea. Quiero que todo el universo sepa con verla que la amo más que a nada en este basto espacio.
Se bajó de su caballo, posó sus esbeltas piernas sobra la fina hierba rojiza, el cielo se veía tan brillante y anaranjado como de costumbre. Me encantaba esta parte del bosque, aquí la hierba era de un rojo más intenso y el agua era del dorado más bonito y brillante que te puedas imaginar. Por eso elegí este lugar para pedirle que se casara conmigo. Creo que me dirá que sí, aunque no sé cómo se lo diré ni si quiera sé si seré capaz de decirlo todo seguido sin que se me escapen las lágrimas. Mi cosita sexy, que bonita que estás con ese precioso vestido, con esa preciosa sonrisa, con tus rizos rubios alborotados por el traqueteo del caballo. Que preciosidad tengo ante mis ojos, soy el ser más feliz del universo.
Nos sentamos a orillas del río, con un tapete azul oscuro, pusimos sobre éste el almuerzo y lo devoramos esperando saciar las ganas de comer, pero nunca es suficiente. Al terminar la miré a los ojos y supe exactamente qué quería decir:
-Hola, nunca se me dio demasiado bien hablar cuando tenía que hacerlo, siempre hablo a destiempo. Y cuando me pongo nervioso hablo mucho y mis palabras no tienen sentido y empiezo a tartamudear y no sé como expresarme. Bueno, a lo que voy. ¿Quieres casarte conmigo?- Digo todo lo claro y lento que me permite el temblor de todo mi cuerpo. De repente solo se oye silencio, el mundo ha enmudecido para mi, solo quiero oírla a ella hablar.
-Mi vida, sabes perfectamente que te amo más que a nada. ¿Qué te hace pensar que me voy a negar a ser tu mujer?- Dice esa hermosura mientras me acaricia la mejilla, cuando dice las palabras mágicas yo me apresuro a besarla, mi futura esposa, la madre de mis hijos. Mi único amor.
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domingo, 7 de abril de 2013
Miedo.
Se acerca, me da un beso en la mejilla mientras noto como las gotas caen por sus mejillas, como los ojos se le llenan de terror, como vacía ese miedo en forma de lágrimas.
-¿Qué te pasa, mi vida?- Digo con la voz aterrorizada por la expresión de la persona a la que más amo.
-Tengo miedo.- Dice ella entre sollozos.
-Miedo, ¿de qué?- Digo con los ojos incrédulos, con el miedo en las cuerdas vocales.
-Miedo de no cumplir las promesas que tanto te hago, miedo de despertar y que algo haya cambiado en mi, de no amarte un día de estos, miedo de levantarme y no ser yo. Miedo de perderte sin que llegues a ser realmente mío, miedo de no saber resucitar lo mucho que te amo, miedo. Miedo a que el futuro sea distinto.- Dice ella en un intento por explicarme algo que yo también siento, que yo tampoco entiendo.
-Miedo a no saber como seguir siendo la persona a la que amas.- Digo en su oído, y ella responde con un quejido.- No tengas miedo, aunque cambies siempre tendrás algo que me encantara: Que eres tú.- Digo mientras a ella se le escapa una sonrisa, de esas que sabes que todo va a ir bien.- Te amo, pequeñaja.-
-Te amo, bobo.- Susurra ella en mi oído.
miércoles, 27 de marzo de 2013
¿Qué Hago Aquí?
La calle quedó en silencio, un fuerte rumor recorrió las mentes de las personas que caminaban tranquilas. "¿Qué hago aquí?" Susurros entre el viento, nadie recordaba nada antes del silencio, nadie sabía dónde estaba y, mucho menos, dónde tenía que ir. Silencio, pasos en silencio, un solo pensamiento, miedo en los ojos. "¿Qué hago aquí?"
De nuevo ruido, miedo, pasos, silencio. Caminares entre el cemento, mentes privilegiadas con un mismo pensamiento...
-¿Qué hago aquí?- Grita una voz desde el principio de la calle, coreada por el resto de transeúntes que empiezan a preguntarle lo mismo al viento.
-Vivir, que no es poco.- Dice una niña, una pálida y enfermiza niña, tumbada medio muerta al lado de la primera voz.
-Pero... Vivir: ¿Qué?- Le pregunta otro chico a la pequeña. Silencio, miedo, pasos, gritos de terror, silencio.
-Esa pregunta se la hicieron muchos antes que tú, pero ninguno poseía vuestra perspectiva. No sentís amor, porque no recordáis lo que es eso; no necesitáis cosas materiales, porque no recordáis para qué sirven... No recordáis lo que habéis vivido y puede que ahora entendáis lo que es vivir.-Dice la niña al segundo hombre sentándose sobre el suelo frío, sobre las llegas ocultas de su cuerpo y observando como el silencio va dejando espacio al miedo.
-Pero yo no quiero vivir si no sé lo que vivo.- Dice la mujer aferrada a la mano del primer hombre, aunque parece que no se ha dado cuenta de ese pequeño echo que significa tanto. En ese instante, la niña fija sus ojos en aquellas manos enlazadas.
-Vives a él, él es lo que te está dando las ganas de vivir. Si le sueltas podrás sentirlo.- Dice la muchacha mientras observa cómo esas manos se sueltan.-¿Qué sientes?-
-No siento nada.-Dice la mujer.-Solo frío... Como estar muerta, sin alma, sin nada más que un cuerpo que se mueve sin rumbo, sin saber qué hacer ni dónde hacerlo.-
-Ahora vuelve a agarrar su mano, ¿qué sientes?- La mujer hace lo que la muchacha pide y, mirando al primer hombre a los ojos, rompe el miedo con un beso.
El sol vuelve a brillas. Todo vuelve a la normalidad. Esa pareja será la única que recordará aquel día, el día en el que todos dicen y sin embargo de la que nadie habla, El miedo a vivir y el vivir sin miedo.
De nuevo ruido, miedo, pasos, silencio. Caminares entre el cemento, mentes privilegiadas con un mismo pensamiento...
-¿Qué hago aquí?- Grita una voz desde el principio de la calle, coreada por el resto de transeúntes que empiezan a preguntarle lo mismo al viento.
-Vivir, que no es poco.- Dice una niña, una pálida y enfermiza niña, tumbada medio muerta al lado de la primera voz.
-Pero... Vivir: ¿Qué?- Le pregunta otro chico a la pequeña. Silencio, miedo, pasos, gritos de terror, silencio.
-Esa pregunta se la hicieron muchos antes que tú, pero ninguno poseía vuestra perspectiva. No sentís amor, porque no recordáis lo que es eso; no necesitáis cosas materiales, porque no recordáis para qué sirven... No recordáis lo que habéis vivido y puede que ahora entendáis lo que es vivir.-Dice la niña al segundo hombre sentándose sobre el suelo frío, sobre las llegas ocultas de su cuerpo y observando como el silencio va dejando espacio al miedo.
-Pero yo no quiero vivir si no sé lo que vivo.- Dice la mujer aferrada a la mano del primer hombre, aunque parece que no se ha dado cuenta de ese pequeño echo que significa tanto. En ese instante, la niña fija sus ojos en aquellas manos enlazadas.
-Vives a él, él es lo que te está dando las ganas de vivir. Si le sueltas podrás sentirlo.- Dice la muchacha mientras observa cómo esas manos se sueltan.-¿Qué sientes?-
-No siento nada.-Dice la mujer.-Solo frío... Como estar muerta, sin alma, sin nada más que un cuerpo que se mueve sin rumbo, sin saber qué hacer ni dónde hacerlo.-
-Ahora vuelve a agarrar su mano, ¿qué sientes?- La mujer hace lo que la muchacha pide y, mirando al primer hombre a los ojos, rompe el miedo con un beso.
El sol vuelve a brillas. Todo vuelve a la normalidad. Esa pareja será la única que recordará aquel día, el día en el que todos dicen y sin embargo de la que nadie habla, El miedo a vivir y el vivir sin miedo.
lunes, 18 de marzo de 2013
La Felicidad Más Sincera.
Me senté.
Levanté la cabeza para respirar,
me quedé petrificada observando
los ojos que siempre me gusta mirar.
Se acercó.
Dio la vuelta a mi silla y colocó sus manos
sobre mi barbilla, sobre mis ojos se posaron
lo suyos, aquellos iris celestes, su labios sobre
los míos, un solo momento perfecto.
Me abrazó.
Pude sentir sus manos sobre mis caderas,
pude sentir el calor petrificante de su cuerpo
contra el mío. De su aliento en mi cuello,
de sus dientes sobre mi lóbulo, de sus besos
recorriendo suavemente todo lo que es mi cuerpo.
Me susurró al oído dos únicas palabras:
Un "Te Quiero" infinito en el silencio.
Un solo sentimiento que una dos almas,
para siempre, un infinito susurrado.
Unas palabras que significan la diferencia
entre ser yo y ser nosotros, esa diferencia
que marca la felicidad más sincera.
Levanté la cabeza para respirar,
me quedé petrificada observando
los ojos que siempre me gusta mirar.
Se acercó.
Dio la vuelta a mi silla y colocó sus manos
sobre mi barbilla, sobre mis ojos se posaron
lo suyos, aquellos iris celestes, su labios sobre
los míos, un solo momento perfecto.
Me abrazó.
Pude sentir sus manos sobre mis caderas,
pude sentir el calor petrificante de su cuerpo
contra el mío. De su aliento en mi cuello,
de sus dientes sobre mi lóbulo, de sus besos
recorriendo suavemente todo lo que es mi cuerpo.
Me susurró al oído dos únicas palabras:
Un "Te Quiero" infinito en el silencio.
Un solo sentimiento que una dos almas,
para siempre, un infinito susurrado.
Unas palabras que significan la diferencia
entre ser yo y ser nosotros, esa diferencia
que marca la felicidad más sincera.
lunes, 11 de marzo de 2013
Mi dulce Príncipe.
Salto de la cama, sonriendo, luchando por ser
eso que te ata a la vida, el sentido de que yo siga.
Tú, mi perfecto acompañante, ¡cuán misteriosos resultan
sus ojos a la luz artificial de la estancia!
¡Cuán hipnóticos resultan para esta pequeña mortal!
¡Cuán impropio de mi sería en mi,
mezclar tu vida y la mía! Y lo hago...
Todavía huelen mis ropas al sudor dulzón de tu piel,
todavía siento en mis sienes las ganas de besarte
y no dejar nunca más que te marches.
Sentir tu aliento en mi cuello, mi dulce príncipe,
eso es lo único que deseo.
Necesitar tus manos en mi cuerpo para entender,
saber, como emprender este vuelo.
Esta aventura trivial denominada vida.
Esta escalada que me da miedo,
a estas alturas no saber si puedo....
eso que te ata a la vida, el sentido de que yo siga.
Tú, mi perfecto acompañante, ¡cuán misteriosos resultan
sus ojos a la luz artificial de la estancia!
¡Cuán hipnóticos resultan para esta pequeña mortal!
¡Cuán impropio de mi sería en mi,
mezclar tu vida y la mía! Y lo hago...
Todavía huelen mis ropas al sudor dulzón de tu piel,
todavía siento en mis sienes las ganas de besarte
y no dejar nunca más que te marches.
Sentir tu aliento en mi cuello, mi dulce príncipe,
eso es lo único que deseo.
Necesitar tus manos en mi cuerpo para entender,
saber, como emprender este vuelo.
Esta aventura trivial denominada vida.
Esta escalada que me da miedo,
a estas alturas no saber si puedo....
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miércoles, 6 de marzo de 2013
Flores de Olivo.
La luna brilla,
por encima del mar.
El sol quema,
las pupilas de la soledad.
La vida pasa,
sin poderlo evitar.
Te quedas mudo,
mirando su mirar.
La echas de menos,
la quieres amar...
Solo sientes miedo,
solo quieres huir.
Pero la abrazas
y sabes seguir.
Oyes sus quejidos,
por encima de tus sollozos.
Sacas las fuerzas de donde no queda
nada de lo que eras, ni un restrojo de ti.
La sacas de este pozo.
No dejas de apoyarla,
es todo lo que haces,
la amas por encima de todo,
y ella lo sabe.
por encima del mar.
El sol quema,
las pupilas de la soledad.
La vida pasa,
sin poderlo evitar.
Te quedas mudo,
mirando su mirar.
La echas de menos,
la quieres amar...
Solo sientes miedo,
solo quieres huir.
Pero la abrazas
y sabes seguir.
Oyes sus quejidos,
por encima de tus sollozos.
Sacas las fuerzas de donde no queda
nada de lo que eras, ni un restrojo de ti.
La sacas de este pozo.
No dejas de apoyarla,
es todo lo que haces,
la amas por encima de todo,
y ella lo sabe.
viernes, 22 de febrero de 2013
Sonidos Estivales.
Pasea sus pies sobre la arena, sobre los granitos blanquecinos que cosquillean entre sus dedos, Coge su mano, la aferra fuerte. No puede creer que estén allí, los dos, siendo uno. De su mano paseando por aquella playa, por aquel majestuoso atardecer, con aquel vestido vaporoso y blaquecino que caía sutilmente por su maravilloso cuerpo de muñequita de porcelana, por aquel cuerpo perfecto que aquel chiquillo había resucitado. Él, con su camisola azul cian, sus pantalones blancos y sus zapatos en las manos. Contemplando los ojos que tantas noches vio cerrados, contemplando la belleza que tanto amaba. Su prometida, su vida.
Caminaron durante horas en el más absoluto silencio, entre las olas de aquel atardecer, entre aquellos majestuosos acantilados, sin decir nada, diciéndolo todo. De esos silencios en los que ambas partes saben que están pensando en lo mismo, de esos silencios que se acaban llenando con besos de esos que jamás se olvidan.
Pasaban las horas, de repente se encontraron de frente con una impresionante noche estrella en el mar, una de esas noches mágicas, en las que el amor se nota entre la brisa del mar, entre los murmullos estivales, entre los cánticos de sirenas lejanas, entre las miradas fugaces de esas dos almas que se aman. Un solo abrazo, en silencio, de repente todo cambia, el aire enmudece, el sonido de los grillos deja de oírse y sienten, solo sienten, sus labios entrelazados, sus corazones latiendo al unísono, su vida pasando sin remedio y dando a conocer un futuro aterrador y perfecto. Un futuro juntos.
Se despiertan entre las rocas, acurrucados, en una pequeña cueva de ambiente hogareño, están solos, no queda nada que hacer por allí y... Son tan felices. Se tienen el uno al otro, nadie ni nada más, dos almas entrelazadas en un momento y un lugar que resultaron ser los idóneos. "¿Por qué no?" Gritaba en su interior aquella voz en ese momento. Y menos mal que hizo caso, menos mal que la vida la sonrió, menos mal porque encontró a una persona capaz de entenderla y de esforzarse por hacerla feliz. Se sentía tan bien en su pecho, acurrucada, donde siempre había querido estar. Allí se fueron a vivir, después del primer atardecer contemplaron muchísimos más, tantos como amaneceres. Desde esa playa se sentían bien y fueron muy felices. Todas las mañanas, el muchacho, le traía unas azaleas a la chiquilla. La trataba con una auténtica princesa y eso era para él, la princesa de sus sueños.
Caminaron durante horas en el más absoluto silencio, entre las olas de aquel atardecer, entre aquellos majestuosos acantilados, sin decir nada, diciéndolo todo. De esos silencios en los que ambas partes saben que están pensando en lo mismo, de esos silencios que se acaban llenando con besos de esos que jamás se olvidan.
Pasaban las horas, de repente se encontraron de frente con una impresionante noche estrella en el mar, una de esas noches mágicas, en las que el amor se nota entre la brisa del mar, entre los murmullos estivales, entre los cánticos de sirenas lejanas, entre las miradas fugaces de esas dos almas que se aman. Un solo abrazo, en silencio, de repente todo cambia, el aire enmudece, el sonido de los grillos deja de oírse y sienten, solo sienten, sus labios entrelazados, sus corazones latiendo al unísono, su vida pasando sin remedio y dando a conocer un futuro aterrador y perfecto. Un futuro juntos.
Se despiertan entre las rocas, acurrucados, en una pequeña cueva de ambiente hogareño, están solos, no queda nada que hacer por allí y... Son tan felices. Se tienen el uno al otro, nadie ni nada más, dos almas entrelazadas en un momento y un lugar que resultaron ser los idóneos. "¿Por qué no?" Gritaba en su interior aquella voz en ese momento. Y menos mal que hizo caso, menos mal que la vida la sonrió, menos mal porque encontró a una persona capaz de entenderla y de esforzarse por hacerla feliz. Se sentía tan bien en su pecho, acurrucada, donde siempre había querido estar. Allí se fueron a vivir, después del primer atardecer contemplaron muchísimos más, tantos como amaneceres. Desde esa playa se sentían bien y fueron muy felices. Todas las mañanas, el muchacho, le traía unas azaleas a la chiquilla. La trataba con una auténtica princesa y eso era para él, la princesa de sus sueños.
martes, 19 de febrero de 2013
Casi Media Noche.
Casi media noche, casi un corazón.
Lleguemos pronto, quiero dejar de
sentir este fuego en mi interior.
Quiero acurrucarme a tu vera,
que se nos echen encima las horas,
que nos llegue la impasible primavera.
Hice apresuradamente mi maleta,
escondí en ella los recuerdos de la tormenta,
escondí sin reproches hasta las muestras
de aquellas caricias olvidadas.
Escondí toda una vida, una vida que cambiaba.
En ese momento, para siempre, en ese día.
Y no me dí cuenta de lo que aquella
apasionada promesa escondía:
Una vida a tu lado.
Mi sueño más preciado.
Una cancioncita en mi mente que no quiere cesar,
unos labios que quiero besar, una vida que jamás
querremos dejar pasar, unas lágrimas...
Que jamás llegarán.
"Echar de menos el pasado",
palabras de las que ya no conoceré
más su inútil significado.
Palabras que caerán en saco roto
en esta historia de un futuro no tan lejano.
Una historia de la que no conocerás
su lejano final, tal vez acabe, pero no será
una de esas historias que todo el mundo sabe
el cuándo y el por qué de ese cese, de ese Adiós
sin pronunciar. No, no lo sabrás y, quizá, jamás llegue.
Lleguemos pronto, quiero dejar de
sentir este fuego en mi interior.
Quiero acurrucarme a tu vera,
que se nos echen encima las horas,
que nos llegue la impasible primavera.
Hice apresuradamente mi maleta,
escondí en ella los recuerdos de la tormenta,
escondí sin reproches hasta las muestras
de aquellas caricias olvidadas.
Escondí toda una vida, una vida que cambiaba.
En ese momento, para siempre, en ese día.
Y no me dí cuenta de lo que aquella
apasionada promesa escondía:
Una vida a tu lado.
Mi sueño más preciado.
Una cancioncita en mi mente que no quiere cesar,
unos labios que quiero besar, una vida que jamás
querremos dejar pasar, unas lágrimas...
Que jamás llegarán.
"Echar de menos el pasado",
palabras de las que ya no conoceré
más su inútil significado.
Palabras que caerán en saco roto
en esta historia de un futuro no tan lejano.
Una historia de la que no conocerás
su lejano final, tal vez acabe, pero no será
una de esas historias que todo el mundo sabe
el cuándo y el por qué de ese cese, de ese Adiós
sin pronunciar. No, no lo sabrás y, quizá, jamás llegue.
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sábado, 16 de febrero de 2013
Te Amo.
Siente en su cuello una suave sonrisa, se le hiela la sangre durante un solo segundo. Siente sus manos sobre sus caderas hacia su vientre mientras siente en sus mejillas sus cálidos y perfectos besos. Wau. ¿Cómo puede ser tan dulce? ¿Cómo puede hacerla sentir así de a gusto entre sus brazos? Se retuerce entre sus brazos, se pone frente a él y le besa, porque es lo único que desea. Sus caricias, sus besos, su forma de mirarla... Están tan lejos y a la vez le siente siempre tan cerca, siempre podrá estar ahí cuando ella esté llorando, cuando ella no sepa qué hacer. Y sentir que todo el mundo se desvanece cuando ya no siente el calor de sus abrazos... Lo echa de menos, es lo mejor que le ha pasado nunca y quiere darle toda una vida juntos. Una vida con su sonrisa en el cuello, con sus manos en su espalda, con sus besos por todo su cuerpo. Lo ama, lo ama con toda su alma. Cada día más.
Tirarme las tardes en nuestra cama, dormir abrazada a ti, ver la televisión contigo dándome cariño... Pasarme la vida contigo... Perfecto. Todo perfecto cuando es a tu lado.
Tirarme las tardes en nuestra cama, dormir abrazada a ti, ver la televisión contigo dándome cariño... Pasarme la vida contigo... Perfecto. Todo perfecto cuando es a tu lado.
Una vida contigo, una eternidad amando aquello que me completa.
viernes, 15 de febrero de 2013
Día Internacional Contra el Cáncer Infantil.
Me hablan de esta enfermedad e hipsofacto acuden a mi mente un millón de imágenes del hospital pediátrico universitario "Niño Jesús" de Madrid, porque yo he estado allí ingresada, por suerte por cosas mucho menos graves, y he visto cada día niños con cáncer, blanquecinos, sin pelo y notándose que quieren ser normales y no pueden. Pero lo que más duele no son los niños, aunque esto suene frívolo, ellos no son conscientes de lo que les está ocurriendo, solo saben que duele. Pero sus padres... Ellos son conscientes de todo el dolor que sus hijos sufren y se magnifica un millón de veces más, un millón de veces más que ellos siente ese miedo y no, no me parece normal que yo desconociera que hoy era este día tan importante hasta que ayer lo leyera en Twitter, no es normal que le demos una importancia mayor a una fiesta tan capitalista y secundaria como es San Valentín antes que un día que significa tanto, un día que busca la cura de todas esas personas. Un día que queda olvidado en este mundo extraño. Mientras miles de niños van muriendo día a día, en silencio, sin que nadie se entere. Sin que nadie apoye a aquellos padres que quedan destrozados tras la pérdida de todo lo que realmente quieren: Sus hijos. Su inocencia perdida en un millón de células asesinas que le van consumiendo poco a poco. Un virus atroz que nadie sabe como pararlo, que los devora día a día, del que solo podemos intentar aniquilarlo y rezar, rezar mucho para que este horrible virus deje a esos niños ser niños. Y un escalofrío recorre mi cuerpo al pensar en todos esos niños... En todo ese silencio... Y solo se me ocurre decir una cosa: Yo apoyo a esos niños y cada día deseo que estén bien y que puedan ser felices, que tengan las mismas oportunidades de las que todos somos conscientes y que desaprovechamos. Luchemos para que estén bien, para que la muerte por cáncer infantil sean solo leyendas del pasado.
Pedir un deseo para que ellos sigan soñando.
Se puede ver en sus ojos que, a pesar del miedo, es fuerte.
Pedir un deseo para que ellos sigan soñando.
Se puede ver en sus ojos que, a pesar del miedo, es fuerte.
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martes, 12 de febrero de 2013
Alma Gemela.
Me quedo aquí, en esta noche,
siempre tan oscura,
te echo de menos, añoro tu risa,
ese sonido celestial del que soy prisionera.
La noto triste, quiere huir muy deprisa
lejos, cerca de esa hermosa brisa,
cerca de la soledad compañera,
del olvido recordado a tu vera.
Quiero acabar, quiero volver.
Quiero encontrar la paz,
sobre las llagas de tu torturada piel.
Quiero destruir el miedo,
solo necesito de tu aliento.
Apodado " Mi consuelo"
aquello sin lo que no puedo,
todo lo que le da sentido
a este torturado vuelo,
a este viaje llamado vida.
A estas sonrisas que,
por suerte o por desgracia,
siempre serán tuyas.
Mi pequeña y enorme Alma gemela.
Estas sonrisas que adornan hoy mi cara.
Que se reflejan en tus radiante pupilas,
estas sonrisas que no existirían,
si no fuera por tu sonrisa.
siempre tan oscura,
te echo de menos, añoro tu risa,
ese sonido celestial del que soy prisionera.
La noto triste, quiere huir muy deprisa
lejos, cerca de esa hermosa brisa,
cerca de la soledad compañera,
del olvido recordado a tu vera.
Quiero acabar, quiero volver.
Quiero encontrar la paz,
sobre las llagas de tu torturada piel.
Quiero destruir el miedo,
solo necesito de tu aliento.
Apodado " Mi consuelo"
aquello sin lo que no puedo,
todo lo que le da sentido
a este torturado vuelo,
a este viaje llamado vida.
A estas sonrisas que,
por suerte o por desgracia,
siempre serán tuyas.
Mi pequeña y enorme Alma gemela.
Estas sonrisas que adornan hoy mi cara.
Que se reflejan en tus radiante pupilas,
estas sonrisas que no existirían,
si no fuera por tu sonrisa.
jueves, 31 de enero de 2013
Silencio.
Llueve, el silencio se hace notable en mi mente, afuera hay ruido. Afuera hay miedo. Hace mucho tiempo que la gente tiene miedo de salir. Afuera hay muerte. Las lágrimas han dejado de brotar de mis ojos, se me están secando de tanto llorar. El miedo que atenaza mi alma se condensa detrás de mi instinto de supervivencia. Sé que tengo que salir de aquí con ellos, debo protegerlos de la oscuridad. Debo mantenerme con vida y mantenerles vivos, aunque él querrá protegerme a mi, pero debe protegerlas a ellas. Debe darles la oportunidad de cambiar este cielo que hoy, honestamente, es aterrador.
Siguen pasando los días, siguen llegándonos noticias de más muertes, ya somos huérfanos, tanto él como yo, y no vamos a permitir que ellas lo sean, mantendremos nuestros corazones latiendo por ellas.
Finalmente he encontrado un lugar en esta tierra en el que no creo que haya nada. Un lugar en el que dejar atrás el miedo. Él está frente a mi, acariciando mi mejilla mientras yo observo sus ojos verdes que plasman una valentía que llevo viendo desde que le conozco, pero temo que tenga tanta valentía que me deje sola para protegernos, Le beso, agarro las manos de las niñas y salimos a la calle, a la oscuridad infranqueable que se cierne entre nosotros, cuatro andantes en busca de nuestra libertad.
Caminamos durante días, entre el silencio de las callejuelas vacías, sin soltar aquellos que me dan el sentido de vivir. Ellas comienzan a tener miedo a la oscuridad, es culpa de que apenas se vea la luz.
Llegamos a donde íbamos, el lugar donde no hay nadie, el lugar de mis pesadillas infantiles y el lugar que nos salvará la vida. Aquí brilla el sol, las niñas han dejado de reflejar en sus ojos el miedo de la tenue luz, por fin no tengo miedo de que se derrumben frente a mi llorando, siguen siendo niñas aunque tengan en sus miradas esa fuerza de haber pasado lo imposible de pasar. Niñas con ese brillo de madurez que las hace increíbles.
Abrimos la puerta de la casa, oímos un grito sordo, corro por la casa ya conocida. Encuentro, acurrucada en una esquina, una niña llorando que tiene escrito en las paredes su historia. Una historia aterradora: La visión de esta guerra a través de sus ojos. Los ojos de una niña que no creo que vuelva a ser quién fue. Aunque no sepa quién es.
La rescatamos del miedo, se ha convertido en nuestra tercera hija y la oscuridad ha desaparecido. No me atrevo a borrar aquellas paredes, quiero que esos bastardos paguen por todo el dolor causado a una niña tan inocente, que no creo que jamás vuelva a ser inocente, ellos le robaron esa inocencia. Necesito pruebas para que, en la oscuridad, brille por fin la justicia.
Siguen pasando los días, siguen llegándonos noticias de más muertes, ya somos huérfanos, tanto él como yo, y no vamos a permitir que ellas lo sean, mantendremos nuestros corazones latiendo por ellas.
Finalmente he encontrado un lugar en esta tierra en el que no creo que haya nada. Un lugar en el que dejar atrás el miedo. Él está frente a mi, acariciando mi mejilla mientras yo observo sus ojos verdes que plasman una valentía que llevo viendo desde que le conozco, pero temo que tenga tanta valentía que me deje sola para protegernos, Le beso, agarro las manos de las niñas y salimos a la calle, a la oscuridad infranqueable que se cierne entre nosotros, cuatro andantes en busca de nuestra libertad.
Caminamos durante días, entre el silencio de las callejuelas vacías, sin soltar aquellos que me dan el sentido de vivir. Ellas comienzan a tener miedo a la oscuridad, es culpa de que apenas se vea la luz.
Llegamos a donde íbamos, el lugar donde no hay nadie, el lugar de mis pesadillas infantiles y el lugar que nos salvará la vida. Aquí brilla el sol, las niñas han dejado de reflejar en sus ojos el miedo de la tenue luz, por fin no tengo miedo de que se derrumben frente a mi llorando, siguen siendo niñas aunque tengan en sus miradas esa fuerza de haber pasado lo imposible de pasar. Niñas con ese brillo de madurez que las hace increíbles.
Abrimos la puerta de la casa, oímos un grito sordo, corro por la casa ya conocida. Encuentro, acurrucada en una esquina, una niña llorando que tiene escrito en las paredes su historia. Una historia aterradora: La visión de esta guerra a través de sus ojos. Los ojos de una niña que no creo que vuelva a ser quién fue. Aunque no sepa quién es.
La rescatamos del miedo, se ha convertido en nuestra tercera hija y la oscuridad ha desaparecido. No me atrevo a borrar aquellas paredes, quiero que esos bastardos paguen por todo el dolor causado a una niña tan inocente, que no creo que jamás vuelva a ser inocente, ellos le robaron esa inocencia. Necesito pruebas para que, en la oscuridad, brille por fin la justicia.
sábado, 26 de enero de 2013
No hay Nada Mejor que una Sonrisa.
Te levantas del asiento, te diriges a la puerta, tienes los ojos empapados en lágrimas, quieres rendirte, quieres dejar que el dolor te consuma, pero una fuerza impresionante te ata a todo lo que te rodea, él. Te abraza, te seca las lágrimas, te arropa entre los brazos y te sonríe desde arriba oliendo tu pelo mientras tu hueles su perfume. Y cuando no está... Le echas de menos, mucho, en ocasiones demasiado, y te rindes y lloras, y no sabes lo fuerte que eres hasta que aguantas las lágrimas para no preocuparlo, para evitar que se derrumbe él. Necesitas que sea tu flotador en medio del océano, necesitas que sus besos sean el elixir que te da la vida, necesitas que un simple "Te amo" de sus labios signifiquen la diferencia entre llorar porque estás derrotado y llorar de alegría, porque tú también lo amas. Necesitas sus palabras para que el miedo se consuma, necesitas que sea eso que te dé la vida. Necesitas que esté contigo, por lo menos desde allá arriba. Sentir una de sus sonrisas preciosas rozándote el cuello, que todo tu cuerpo pida su aliento, que no sepas seguir otra voz que no sea la suya, que lo ames, a pesar de todo.
Una Verdad entre Palabras
Un día más, miles de lágrimas más, miles de sentimientos que se desvanecen buscando un puñetera forma de mantenerte cuerda; una puñetera forma de ver que no estas sola. Que por fin hay alguien que se desvive por verte sonreír y, no sé, que tu cerebro deje de hacerte sentir como una mierda.
Tú, la razón de muchas sonrisas, ¿Por qué lloras? ¿Por qué mantienes esas cascadas de agua que recorren tus mejillas para darte a entender muchas cosas? No, no estás sola joder. Tienes esos ojazos verdes que te miran y hacen que todo ese miedo se disipe, lentamente, intentando demostrarte que eres más de lo que te atreves a decir. Eres tú, sin más. Él está ahí, esperando a ver tu sonrisa por encima del miedo. Esperando darte todo lo que necesitas. Esta seguridad de que estás viva. Y tienes miedo... Pero eso es solo uno de los sentimientos que sientes mientras describes todo lo que te hace vivir cada día. Miedo, pero miedo a perderle.
Tú, la razón de muchas sonrisas, ¿Por qué lloras? ¿Por qué mantienes esas cascadas de agua que recorren tus mejillas para darte a entender muchas cosas? No, no estás sola joder. Tienes esos ojazos verdes que te miran y hacen que todo ese miedo se disipe, lentamente, intentando demostrarte que eres más de lo que te atreves a decir. Eres tú, sin más. Él está ahí, esperando a ver tu sonrisa por encima del miedo. Esperando darte todo lo que necesitas. Esta seguridad de que estás viva. Y tienes miedo... Pero eso es solo uno de los sentimientos que sientes mientras describes todo lo que te hace vivir cada día. Miedo, pero miedo a perderle.
Que la verdad quede dicha,
que tus ojos se tornen
al cruzarse con los míos,
que me tiemblen las piernas
solo con un beso tuyo.
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eres mi vida.,
Familia,
Felicidad,
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miradas,
Pensemos,
personas,
sentimientos
martes, 22 de enero de 2013
Indeterminaciones de La Vida
"¿Qué más dará que te ame, que te diga lo mucho que te echo de menos, que más da que no quiera soltar tu mano cuando la tengo, que no sepa hacer nada más que pensar en tus ojos, que la noche se convierta en día al recordar tu sonrisa, qué más da lo que yo pueda pensar si nos separan algunas diferencias de distancia, un poco de tiempo y algunas sonrisas enlatadas; si estás tan lejos que no puedo sentir tu sonrisa dulce sobre mi cuello tenso?"
Pues sí, si que me importa, sí que sigo sintiéndolo, sí que te quiero, cada día más que ayer pero menos que mañana. Te lo diré tantas veces que no sabrás contarlas, no habrá forma humana para hacerlo, se convertirá en una indeterminación matemática, algo que no se puede medir ni si quiera con palabras: El amor, ciego y sincero que siento hacia aquel que me hace sonreír solo con recordarlo, aquel que hace que luchar por mis sueños merezca la pena, aquel cuyo nombre le da una voz a mis latidos, aquel que sé que cuando lea esto me querrá matar, por pesada, pero que en el fondo sé que se morirá por besarme, igual que yo. Esa personita que me hace sentirme tan grande que no me lo merezco, esa persona que inspira mis palabras y me da ganas de decírselas todas en un solo momento, pero sé que las lágrimas ahogarían mi voz y prefiero que quede constancia, prefiero que haya algo que cada día recuerde cuánto lo amo.
Quedarme delante de esa sonrisa picarona que me observa desde allí, un poco más alto que mis sueños, sonreirte y culminar mordiéndome el labio, justo como a ti te gusta. Ver como sigues con la vista mis labios, ver como se encienden tus pupilas y besarte, bajo mi paraguas, como hice la otra noche. Llevarte a mi vida, sin más recuerdos que los que podamos crear, olvidando un pasado doloroso que ya he dejado atrás. Un pasado que por fin me deja dormir. Un pasado incierto acompañado de un presente certero y un futuro aún más incierto de lo que nosotros mismos imaginamos. Somos seres inciertos, sin saber cuánto tiempo nos queda en esta obra de teatro llamada vida, sin saber si podremos culminar todas estas expectativas que se posan sobre nosotros... Vivir cada día como si fuera el último, la utopía de todos en estos tiempos. Una mirada fría a un futuro cegador que solo deja por norma que sea nuevo, diferente al pasado y con una lucha constante cada día. "Por eso no me tiran si acaso me caigo." Como dice aquel corazón luchador.
Y sigo para adelante, con mi sonrisa contante, soñando con mi futuro incierto antes que el frío cegador y mortal amoratone mis labios.
Cuando todo esté reducido a cenizas,
no me busques, ya no estaré;
Hace demasiado tiempo que
formo parte del viento.
Pues sí, si que me importa, sí que sigo sintiéndolo, sí que te quiero, cada día más que ayer pero menos que mañana. Te lo diré tantas veces que no sabrás contarlas, no habrá forma humana para hacerlo, se convertirá en una indeterminación matemática, algo que no se puede medir ni si quiera con palabras: El amor, ciego y sincero que siento hacia aquel que me hace sonreír solo con recordarlo, aquel que hace que luchar por mis sueños merezca la pena, aquel cuyo nombre le da una voz a mis latidos, aquel que sé que cuando lea esto me querrá matar, por pesada, pero que en el fondo sé que se morirá por besarme, igual que yo. Esa personita que me hace sentirme tan grande que no me lo merezco, esa persona que inspira mis palabras y me da ganas de decírselas todas en un solo momento, pero sé que las lágrimas ahogarían mi voz y prefiero que quede constancia, prefiero que haya algo que cada día recuerde cuánto lo amo.
Quedarme delante de esa sonrisa picarona que me observa desde allí, un poco más alto que mis sueños, sonreirte y culminar mordiéndome el labio, justo como a ti te gusta. Ver como sigues con la vista mis labios, ver como se encienden tus pupilas y besarte, bajo mi paraguas, como hice la otra noche. Llevarte a mi vida, sin más recuerdos que los que podamos crear, olvidando un pasado doloroso que ya he dejado atrás. Un pasado que por fin me deja dormir. Un pasado incierto acompañado de un presente certero y un futuro aún más incierto de lo que nosotros mismos imaginamos. Somos seres inciertos, sin saber cuánto tiempo nos queda en esta obra de teatro llamada vida, sin saber si podremos culminar todas estas expectativas que se posan sobre nosotros... Vivir cada día como si fuera el último, la utopía de todos en estos tiempos. Una mirada fría a un futuro cegador que solo deja por norma que sea nuevo, diferente al pasado y con una lucha constante cada día. "Por eso no me tiran si acaso me caigo." Como dice aquel corazón luchador.
Y sigo para adelante, con mi sonrisa contante, soñando con mi futuro incierto antes que el frío cegador y mortal amoratone mis labios.
Cuando todo esté reducido a cenizas,
no me busques, ya no estaré;
Hace demasiado tiempo que
formo parte del viento.
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