Cada noche se sentaba en su mesa de estudio y escribía todo lo acontecido en el día, todas las cosas vividas. Después, como cada noche, repasaba su vida en un intento por no olvidar a aquellos que quería, en un intento por aferrarse a su vida, mientras esta se le escapaba lentamente entre sus finos dedos, entre miles de recuerdos que se iban borrando cada día.
De repente entró él en el cuarto, nunca era capaz de recordar su nombre, pero sabía perfectamente que había vivido muchas cosas con aquel hombre arrugado de ojos profundos y verdes, esos ojos que siempre la encantaban como un hechizo indestructible.
"Debí de sentir eso la primera vez que le vi, nunca más podría desengancharme de esos ojos..." Pensó ella clavando sus ojos en él como siempre hacía.
-Alex, soy Alex. ¿Recuerdas?
-Lo único que no recordaba era tu nombre. Pero de ti jamás conseguiré olvidarme, y menos si entras con semejantes ojazos.- Dijo ella con un nudo en la garganta, sin saber por qué tenía allí esas ganas de llorar.
-Eso espero, cariño, sino te leeré cada una de esas líneas para que recuerdes todo lo que has hecho pro mi, todo lo que me has demostrado en estos años, todo lo feliz que he sido gracias a ti, todo lo que hemos hecho juntos... Todo por lo que sigo viviendo.- Dijo él con muchas ganas de abrazarla, besarla y hacerla suya, aunque ya lo era.
-Cariño, ¿Cómo puedes ser tan fuerte de quererme incluso cuando olvido hasta tu nombre? ¿Cómo eres capaz de soportar el dolor de ver a la persona que amas olvidar quienes son nuestras propias hijas?
-Tú misma lo has dicho: Porque te amo.Y no podría ser de otra forma, mi princesa, porque tú eres lo que en su día me dio un por qué existir, una razón para seguir a delante sin mirar atrás, sin volver a tener miedo.- Dijo él con sus ojos encharcados en lágrimas. -¿Has terminado de escribir lo de hoy?-
-Sí, pero ahora tengo que leer lo de los días anteriores. ¿Te quedas conmigo recordando los buenos tiempos?- Dijo ella sonriendo de la única forma que sabía: Gracias a él.
-Todos los momentos son buenos, siempre que sean a tu lado. Y claro que me quedo recordando contigo, para que sepas que siempre estaré aquí, por mucho que olvides mi nombre o cualquier otra cosa. Porque te amo, mi niña.- Dijo él, mientras se le escapaba un lagrimilla.
-Yo también te amo, mi vida.- Dijo ella besándolo, algo que no hacía desde que empezó a olvidar.
He hecho un pequeño cambio en el blog, ya era hora de una pequeña renovación. (Las obras siguen igual y pretendo seguir mucho tiempo más escribiendo)
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martes, 13 de agosto de 2013
Always.
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jueves, 1 de agosto de 2013
De Noche, Frente a la Luna.
Un segundo princesa, para un segundo ese corazón acelerado, para un segundo esos pensamientos atropellados, esas ganas locas de romper con toda la rutina que un día te rompería la esperanza en mil pedazos, para un segundo tu vida, porque no volverás a vivirla. Todo lo que está pasando hoy, mañana será parte del pasado. Serán puros recuerdos con los que soportar el miedo a la muerte de todo aquello que un día te dio razones para aferrarte a la vida.
Pruebas por todos lados, contradicciones que te llevan a dudar de ti, de los tuyos, que te llevan a dudar de tu realismo, aunque tú sabes perfectamente que eres real y a la vez tienes miedo de serlo.
Me siento tan rara. Recuerdo tan bien cómo pensaba antes y me pregunto qué ha cambiado... Y no lo consigo descifrar. Algo dentro de mi dio un vuelvo y no ha vuelto a ser lo mismo, ¿mi cerebro dejó que todo lo que me pasó lo cambiara por completo? ¿Mis sueños por fin tomaron el poder de mi cuerpo? ¿Caí en la rutina y me cansé de intentar ser perfecta por un mundo imperfecto?
No sé, solo sé que ahora, después de tanto desasosiego, soy feliz. Aunque me ha costado serlo. Diréis que miento, que nadie puede ser feliz por completo, que nadie es capaz de estar siempre sonriendo. Y tendréis toda la razón, no estoy feliz todo el tiempo, pero de pronto me paro a pensar y me doy cuenta de que tengo a las mejores personas a mi lado, de que me he ganado a pulso lo que soy y lo que la gente ve en mi, me he ganado a pulso mi felicidad. La pagué a base de lágrimas y ganas de morir.
Fui fuerte, y eso fue lo que se me ha recompensado, el no rendirme a pesar de todo lo que me estaba pasando, de todo el miedo, de todo el silencio, de todo el dolor... De ser fuerte, en contra de todo lo que un día pensaron que sería. Puede que en su momento pareciera que no había salida, que todo iba de mal en peor, pero la salida se cruzó ante mi muchas veces hasta que supe verla, hasta que estuve preparada para afrontarla.
Pruebas por todos lados, contradicciones que te llevan a dudar de ti, de los tuyos, que te llevan a dudar de tu realismo, aunque tú sabes perfectamente que eres real y a la vez tienes miedo de serlo.
Me siento tan rara. Recuerdo tan bien cómo pensaba antes y me pregunto qué ha cambiado... Y no lo consigo descifrar. Algo dentro de mi dio un vuelvo y no ha vuelto a ser lo mismo, ¿mi cerebro dejó que todo lo que me pasó lo cambiara por completo? ¿Mis sueños por fin tomaron el poder de mi cuerpo? ¿Caí en la rutina y me cansé de intentar ser perfecta por un mundo imperfecto?
No sé, solo sé que ahora, después de tanto desasosiego, soy feliz. Aunque me ha costado serlo. Diréis que miento, que nadie puede ser feliz por completo, que nadie es capaz de estar siempre sonriendo. Y tendréis toda la razón, no estoy feliz todo el tiempo, pero de pronto me paro a pensar y me doy cuenta de que tengo a las mejores personas a mi lado, de que me he ganado a pulso lo que soy y lo que la gente ve en mi, me he ganado a pulso mi felicidad. La pagué a base de lágrimas y ganas de morir.
Fui fuerte, y eso fue lo que se me ha recompensado, el no rendirme a pesar de todo lo que me estaba pasando, de todo el miedo, de todo el silencio, de todo el dolor... De ser fuerte, en contra de todo lo que un día pensaron que sería. Puede que en su momento pareciera que no había salida, que todo iba de mal en peor, pero la salida se cruzó ante mi muchas veces hasta que supe verla, hasta que estuve preparada para afrontarla.
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martes, 30 de julio de 2013
Capaz de Todo.
Es increíble lo volátil que es el tiempo, parece que fue ayer cuando era pequeña e inocente, cuando apenas había dolor. Es increíble lo rápido que pasan los buenos momentos y lo grabado que te queda aquello que algún día te dolió.. Recuerdo cada pesadilla cómo si hubiera ocurrido hace una hora y, sin embargo, he olvidado algunos buenos momentos que me gustaría que siguieran recordándome que aún quedan cosas por las que luchar, cosas buenas por las que continuar siempre constante, siempre fuerte. Stay Strong, recuerda.
Porque el simple hecho de mantenerte fuerte hará que nadie crea ser capaz de hundirte. Aunque habrá muchos, demasiados, que lo intenten. Tal vez por envidia, por haber conseguido aquello que muchos querrían saber hacer consigo mismos. Ser ellos, sin miedos, sin prejuicios propios, con ganas de seguir para adelante, siempre siendo parte de un mundo perfecto. Tú, nada más, simplemente una persona capaz de cualquier cosa, una persona fantástica con miedo a olvidar todo aquello que la enseñó cómo ser fuerte. Olvidar aquello que hizo que su mundo cambiara suavemente para hacerle un poco más feliz hasta alcanzar lo que es hoy.
Porque el simple hecho de mantenerte fuerte hará que nadie crea ser capaz de hundirte. Aunque habrá muchos, demasiados, que lo intenten. Tal vez por envidia, por haber conseguido aquello que muchos querrían saber hacer consigo mismos. Ser ellos, sin miedos, sin prejuicios propios, con ganas de seguir para adelante, siempre siendo parte de un mundo perfecto. Tú, nada más, simplemente una persona capaz de cualquier cosa, una persona fantástica con miedo a olvidar todo aquello que la enseñó cómo ser fuerte. Olvidar aquello que hizo que su mundo cambiara suavemente para hacerle un poco más feliz hasta alcanzar lo que es hoy.
sábado, 20 de julio de 2013
Atada a la Vida.
A veces nuestros demonios deciden cambiar el curso de nuestros latidos, deciden cambiarnos la vida y nos transforman sin previo aviso, justo en el momento en el que hemos conseguido aceptarnos a nosotros mismos (con lo difícil que nos resulta eso a estos seres racionales de inteligencia superior) En ese momento no le damos importancia, no nos damos cuenta de quién éramos y quién somos. Luego te dicen que has cambiado, que ya no eres la misma persona de antes... Y tú les ignoras.
Porque somos así de gilipollas, porque nos cuesta admitir que aquello que nos parecía correcto, ha cambiado. Para siempre. Nunca podremos volver a ser los mismos, no, nunca conseguiríamos alcanzar esa forma de pensar que nuestro cerebro, nuestro cuerpo, ha desechado por errónea.
Siempre intentamos ser diferentes para que la gente nos acepte, pero no nos damos cuenta que, lo primero que tenemos que hacer para poder cambiar, es aceptarnos a nosotros mismos. Enfrentarnos a nuestros demonios y hacer las peces con ellos. Aunque esto lleve mucho tiempo, aunque signifique dejar atrás mucho silencio, aunque nos dé miedo. Aunque no sepas muy bien cómo hacerlo.
Te quedas sentada en el suelo, sin saber hacia donde tienes que avanzar... Y te das cuenta de que eso, al final, es lo que menos te tiene que preocupar. Porque son tus temidos miedos los que guía tus pies sobre el suelo duro de tu vida, los que deciden por ti hacia donde giras. Los que te obligan a ser diferente. Los que tienen que aceptarte algún día. Cada decisión en la vida es muy importante, cada día que pasa cambiamos el futuro y creamos uno de cero, para unos mejor y para otros peor de lo que ellos mismos se esperan que van a obtener de la vida que les ha tocado vivir. Todo está en nuestras manos, aunque el miedo nos las ate.
Porque somos así de gilipollas, porque nos cuesta admitir que aquello que nos parecía correcto, ha cambiado. Para siempre. Nunca podremos volver a ser los mismos, no, nunca conseguiríamos alcanzar esa forma de pensar que nuestro cerebro, nuestro cuerpo, ha desechado por errónea.
Siempre intentamos ser diferentes para que la gente nos acepte, pero no nos damos cuenta que, lo primero que tenemos que hacer para poder cambiar, es aceptarnos a nosotros mismos. Enfrentarnos a nuestros demonios y hacer las peces con ellos. Aunque esto lleve mucho tiempo, aunque signifique dejar atrás mucho silencio, aunque nos dé miedo. Aunque no sepas muy bien cómo hacerlo.
Te quedas sentada en el suelo, sin saber hacia donde tienes que avanzar... Y te das cuenta de que eso, al final, es lo que menos te tiene que preocupar. Porque son tus temidos miedos los que guía tus pies sobre el suelo duro de tu vida, los que deciden por ti hacia donde giras. Los que te obligan a ser diferente. Los que tienen que aceptarte algún día. Cada decisión en la vida es muy importante, cada día que pasa cambiamos el futuro y creamos uno de cero, para unos mejor y para otros peor de lo que ellos mismos se esperan que van a obtener de la vida que les ha tocado vivir. Todo está en nuestras manos, aunque el miedo nos las ate.
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viernes, 12 de julio de 2013
Tú.
Te despiertas en la noche, entre las sábanas empapadas en sudor, por el calor de la vacía estancia. Lo echas de menos, está tan cerca y a la vez tan lejos... Y te duermes pensando en que siempre puedes quedarte con que mañana le verás y que algún día será tuyo y solo tuyo, que nada ni nadie podrá separaros nunca más, que no necesitas nada más solo a él. Y te revuelves contra las sábanas, te abrazas a la fría almohada, quizá él también te esté echando de menos... Y entonces caes en la cuenta de que él tiene el sueño más profundo que jamás has visto y sonríes, en la penumbra de tu cuarto, pensando en aquella noche.
Él, lo único que es capaz de dejarte pasmada frente a él queriendo decir mucho y sin poder hacerlo porque las lágrimas de pura felicidad te ahogan la garganta. Y recuerdas todo lo anterior, recuerdas todo tu antiguo dolor... Y ya no sientes esas ganas locas de llorar, ya eres la chica fuerte que siempre quisiste ser cuando ese gilipollas te hacía daño, cuando la gente te pisoteaba como si no valieras nada, cuando fuiste lo suficientemente cobarde.
Si es que llegaste sin previo aviso, cambiando las lágrimas por sonrisas, maquillando tu dolor para que no me doliera. Haciendo que todo mi pasado no importara, cogiéndome la mano para que avanzara hacia un futuro a tu lado, nuestro futuro. Eso que brilla más allá del frío horizonte, este rosado horizonte, en este perfecto atardecer. Y te amo en silencio, entre los besos que me vas robando, entre las caricias que te voy dando, entre la perfección de cada momento entrecortado por mis pensamientos. Y me maquillo mil sonrisas que tal vez no estuvieran allí si quitara todo ese maquillaje de mi cara, tal vez estaría de nuevo derrumbada. Pero por ti sonrío hasta al mismísimo demonio que me aguarda allá lejos de ti.
Te enamoraste de la chica más tímida, queriéndome con mis secretos, con mis miedos, con mis múltiples imperfecciones, con mis millones de monstruos; te enamoraste de mi infierno y bueno, yo también me enamoré de todo tu dolor y me esforcé en convertirlo en todo aquello que yo añoraba. Tú.
Él, lo único que es capaz de dejarte pasmada frente a él queriendo decir mucho y sin poder hacerlo porque las lágrimas de pura felicidad te ahogan la garganta. Y recuerdas todo lo anterior, recuerdas todo tu antiguo dolor... Y ya no sientes esas ganas locas de llorar, ya eres la chica fuerte que siempre quisiste ser cuando ese gilipollas te hacía daño, cuando la gente te pisoteaba como si no valieras nada, cuando fuiste lo suficientemente cobarde.
Si es que llegaste sin previo aviso, cambiando las lágrimas por sonrisas, maquillando tu dolor para que no me doliera. Haciendo que todo mi pasado no importara, cogiéndome la mano para que avanzara hacia un futuro a tu lado, nuestro futuro. Eso que brilla más allá del frío horizonte, este rosado horizonte, en este perfecto atardecer. Y te amo en silencio, entre los besos que me vas robando, entre las caricias que te voy dando, entre la perfección de cada momento entrecortado por mis pensamientos. Y me maquillo mil sonrisas que tal vez no estuvieran allí si quitara todo ese maquillaje de mi cara, tal vez estaría de nuevo derrumbada. Pero por ti sonrío hasta al mismísimo demonio que me aguarda allá lejos de ti.
Te enamoraste de la chica más tímida, queriéndome con mis secretos, con mis miedos, con mis múltiples imperfecciones, con mis millones de monstruos; te enamoraste de mi infierno y bueno, yo también me enamoré de todo tu dolor y me esforcé en convertirlo en todo aquello que yo añoraba. Tú.
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viernes, 5 de julio de 2013
Jamás volveré a Rendirme.
Últimamente me doy cuenta de que estoy cansada, de que mi mente me pide por favor que le explique por qué tuve aquel pasado, por qué pensé todo aquello, por qué pasé por eso. E intento explicarme que es lo que tenía que ser y me parece injusto, me parece una mierda que la gente acepta porque es su vida. Pues yo no me pienso dar por vencida, no, no pienso hacerlo. Soy una cabezota y no pienso dejar que algo que no domino decida por mi. Yo soy dueña de mi, de mis pasos, de mi vida. De todo lo que esté por venir.
Y me encuentro sentada sobre el suelo, mirando el cielo estrellado, mirando los planetas lejanos, intentando no pensar en aquello que me hizo daño. Aquello que en su momento supo destruirme poco a poco, dejarme sola, dejarme sin nada que hacer para estar bien. Me costó mucho cambiar mi forma de ver el mundo, evitar deprimirme, evitar pensar en aquello que tanto odio... Aquello que me dolió, que me dejó seca, sin nada más que decir, nada que poder hacer contra ello, sola, sin soluciones viables.
Salí de aquello, me planté ante la vida y le dije: Me da igual que hayas intentado matarme, me da igual que hayas intentado hundirme, me da igual que trataras de dejarme hecha añicos. Me da igual, porque soy fuerte. Porque puedo con todo eso y con más, que si quieres intentar destruirme no te lo impediré, pero no vas a conseguir hacerlo, porque tengo demasiados motivos para seguir adelante, para plantarme las veces que haga falta y salir siempre victoriosa. He pasado mucho, muchísimo, he estado en el hospital un millón de veces, he buscado apoyo para aquellas cosas que no tenían solución clínica y aquí estoy, contra viento y marea, disfrutando de mi premio, de mis niños, de mi Familia.
Y por eso no volveré a tener miedo,
a luchar sin aliento,
a estar rendida en el suelo.
Porque hay gente que está dispuesta
a lenvantarme del suelo sonriéndome.
Y me encuentro sentada sobre el suelo, mirando el cielo estrellado, mirando los planetas lejanos, intentando no pensar en aquello que me hizo daño. Aquello que en su momento supo destruirme poco a poco, dejarme sola, dejarme sin nada que hacer para estar bien. Me costó mucho cambiar mi forma de ver el mundo, evitar deprimirme, evitar pensar en aquello que tanto odio... Aquello que me dolió, que me dejó seca, sin nada más que decir, nada que poder hacer contra ello, sola, sin soluciones viables.
Salí de aquello, me planté ante la vida y le dije: Me da igual que hayas intentado matarme, me da igual que hayas intentado hundirme, me da igual que trataras de dejarme hecha añicos. Me da igual, porque soy fuerte. Porque puedo con todo eso y con más, que si quieres intentar destruirme no te lo impediré, pero no vas a conseguir hacerlo, porque tengo demasiados motivos para seguir adelante, para plantarme las veces que haga falta y salir siempre victoriosa. He pasado mucho, muchísimo, he estado en el hospital un millón de veces, he buscado apoyo para aquellas cosas que no tenían solución clínica y aquí estoy, contra viento y marea, disfrutando de mi premio, de mis niños, de mi Familia.
Y por eso no volveré a tener miedo,
a luchar sin aliento,
a estar rendida en el suelo.
Porque hay gente que está dispuesta
a lenvantarme del suelo sonriéndome.
jueves, 4 de julio de 2013
Y por fin, Tengo a Alguien que sea Fuerte por Mi.
El miedo desapareció,
igual que desaparecen
aquellas cosas que no
tienen mucho sentido.
Aquello que nuestros monstruos
acaban dando por perdido.
Las lágrimas, las ganas de morir...
Todo aquello que dejé lejos de mi
el día en el que te conocí.
Y me puse frente a ti,
con el corazón en la mano,
con los sentimientos alborotados.
Y te dije todo lo que te tenía que decir,
todo lo que echaba de menos en mi vida.
Solo a ti, mi pequeña causa perdida.
Mi pequeño inhumano que no sé
si realmente algún día llegaré a entender
aquellos miedos que me susurraste ayer,
aquellas pequeñas cosas que no sabían volver
desde aquel pasado, aquel horrible atardecer.
Y detenerme de nuevo, mirar el suelo
ver tus pisadas, acompañándome en mi camino,
ver nuestro ansiado destino, nuestras vidas enlazadas.
Nuestras pequeñísimas almas, siendo una.
Ver nuestra vida pasar ante mis ojos...
Y no tener miedo, sostener mi cuerpo
agarrado al consuelo de tenerte aquí,
haciéndome feliz.
Y por fin, darme cuenta de
que tengo a esta personita,
que sea fuerte por mi, por los dos,
que me sostenga la mano si estoy llorando, si vuelvo a quedarme
frente al espejo, si vuelvo a odiarme
darme cuenta de que está aquí. Por mi.
igual que desaparecen
aquellas cosas que no
tienen mucho sentido.
Aquello que nuestros monstruos
acaban dando por perdido.
Las lágrimas, las ganas de morir...
Todo aquello que dejé lejos de mi
el día en el que te conocí.
Y me puse frente a ti,
con el corazón en la mano,
con los sentimientos alborotados.
Y te dije todo lo que te tenía que decir,
todo lo que echaba de menos en mi vida.
Solo a ti, mi pequeña causa perdida.
Mi pequeño inhumano que no sé
si realmente algún día llegaré a entender
aquellos miedos que me susurraste ayer,
aquellas pequeñas cosas que no sabían volver
desde aquel pasado, aquel horrible atardecer.
Y detenerme de nuevo, mirar el suelo
ver tus pisadas, acompañándome en mi camino,
ver nuestro ansiado destino, nuestras vidas enlazadas.
Nuestras pequeñísimas almas, siendo una.
Ver nuestra vida pasar ante mis ojos...
Y no tener miedo, sostener mi cuerpo
agarrado al consuelo de tenerte aquí,
haciéndome feliz.
Y por fin, darme cuenta de
que tengo a esta personita,
que sea fuerte por mi, por los dos,
que me sostenga la mano si estoy llorando, si vuelvo a quedarme
frente al espejo, si vuelvo a odiarme
darme cuenta de que está aquí. Por mi.
lunes, 1 de julio de 2013
Tres.
No te pediré que no llores,
porque no todas las lágrimas
son malas...
No te pediré que me cuentes
los secretos que solo le contaste
a tu almohada.
No me quedaré mil noches en vela
soñando con pasar contigo
esa maravillosa primavera.
No te diré siempre aquellas
cosas que soñaste que alguien
algún día te dijera.
No puedo prometerte este
"para siempre" que tu esperas,
pero sí todos mis presentes
aquellos que aún anhelas.
Te haré feliz cada noche y cada día,
siempre conseguiré que sonrías,
aunque llores en cada esquina,
aunque te eche de menos,
aunque estés lejos.
porque no todas las lágrimas
son malas...
No te pediré que me cuentes
los secretos que solo le contaste
a tu almohada.
No me quedaré mil noches en vela
soñando con pasar contigo
esa maravillosa primavera.
No te diré siempre aquellas
cosas que soñaste que alguien
algún día te dijera.
No puedo prometerte este
"para siempre" que tu esperas,
pero sí todos mis presentes
aquellos que aún anhelas.
Te haré feliz cada noche y cada día,
siempre conseguiré que sonrías,
aunque llores en cada esquina,
aunque te eche de menos,
aunque estés lejos.
martes, 18 de junio de 2013
Tiempo.
Estoy aquí, pensando en el pasado,
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.
Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.
Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.
Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.
Porque soy más fuerte de lo que
vosotros pensastéis que sería,
por eso avancé en esta vida,
porque me infravalorastéis enseguida.
Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.
Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.
en todas esas cosas que hemos borrado,
en todo lo que cambiamos a base de errores,
en todos aquellos roles
que rompíamos a escondidas del viento,
en todo aquello que pasó hace mucho
tiempo, solo horas, solo días, solo meses...
Pero una gran diferencia.
Un avance constante y duradero,
algo que me ha llevado mucho...
Tiempo...
Creo que es lo único que se ha llevado de mi.
Aunque hay días en los que creo
que se llevó algo a parte de ese tiempo.
Creo que se llevó partes de aquella débil niña
de aquella mirada perdida en la lejanía,
de la inquietud de no saber quién,
qué, cómo quería ser.
Y la convirtió en la que soy hoy día,
la fuerza de mi alma rota por el silencio
por el desprecio de aquellos que un día
fueron presos de lo que yo anhelaba en ellos.
Porque soy más fuerte de lo que
vosotros pensastéis que sería,
por eso avancé en esta vida,
porque me infravalorastéis enseguida.
Y yo continué sumergida
en los cambios que aquí acontecían,
sin prestar atención a aquellos que
tal vez no querían estar aquí,
que nunca quisieron formar parte
de ti ni de mí. De nosotros.
Me daba igual el cambio,
me pareció que era lo que debía ser
pero ahora me doy cuenta de que
las cosas cambiaron, pero no
por un trace detallado
del destino traicionero
sino de estos pies que van poco
a poco marcando su propio sendero.
sábado, 15 de junio de 2013
We are Never going to Die
Me miraba, con su dura mirada,
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
con el miedo que le apuntalaba
hasta su mismísima alma.
Contuve las ganas de apartarla,
de quitar los ojos de...
Bueno, de lo que el espejo reflejaba,
en la frialdad de aquella
pequeñísima estancia, en el frío.
Rompí en mil pedazos mi miedo,
mis lágrimas alborotaron mi garganta,
sentí sus manos... Me perdí
en aquel viejo recuerdo.
Por fin salí del sueño,
del trance que significa
mirar su magnífico cuerpo,
mirar al dueño de
mi alma rota por el
desgaste de mi preciado tiempo.
Y me encuentro, de nuevo,
sin nada que temer,
sin encontrar mi miedo.
Gracias al recuerdo de
aquel que clava en mi
esa deliciosa daga,
esa flecha directa al alma.
"Te Amo" susurro en el silencio.
Me abrazas, me sacas puras
lágrimas de felicidad entrecortada.
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lunes, 3 de junio de 2013
Soy Yo, Inestablemente Perfecta, A mi Modo.
Hacía mucho tiempo que no me sentaba a escribir, a decir todo lo que siento, y es que pienso que ya no es necesario que os aplaste cada día con mi cursilería, creía de verdad que no necesitaba desahogarme, quitarme cada pedazo de mi alma rota para reconstruirla fuera de mi, creía que él era lo único que necesitaba para no volver a sentir dolor. Para no volver a llorar debajo de mis sábanas, en silencio, procurando que nadie me oiga, insistiendo cada día en fingir que no tenía miedo de nada, ni de nadie. Pero a día de hoy, después de nueve perfectos meses, os digo con total seguridad que él no es todo lo que necesito, él simplemente es mi mundo.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
Buscas en tu soledad un remedio, busca en el remedio tu soledad.
Pero dentro de él hay un millón de cosas que descubrir, aferrada siempre a su mano, con el sonido de su corazón palpitante en mi tímpano, siempre sabiendo que él me va a sonreír aunque yo esté llorando. Saber que él es más fuerte que yo, que por fin tengo a alguien que sea fuerte por mi, que ya no tengo que fingir que soy fuerte. Que por fin soy yo.
Que las noches en silencio en la penumbra hoy se dibujan de noches entre sonrisas inesperadas, entre recuerdos perfectos que acuden a curar mi alma, a rescatarme del dolor que me causa todo lo que abarca el extraño universo, él es mi mundo, pero todo lo que hay ahí fuera me aterra. Me da miedo ser diferente, me da miedo que nadie intente entenderme, nadie entiende que cada noche sea aún más horrible. Ni si quiera yo entiendo mi miedo inmenso a no saber donde buscar mi felicidad, donde estará ese sentimiento que todos ansían, y la encuentro en cada sonrisa complice entre nosotros dos, entre mi pequeñajo y yo. Y todo el miedo se desvanece durante un rato y me doy cuenta: No es que necesito que él exista, necesito que él sea lo único que existe para mi.
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sábado, 11 de mayo de 2013
Estrellas de Cristal.
La princesa Hermión caminaba, vestida con ropas viejas para ocultar su rango, inquieta por la calle del mercado, entre los desdichados transeúntes que la miraban atónitos ante tal belleza, aunque tal vez tuviera un poco que ver el montón de seguridad que llevaba la preciosa princesa. Era una muchacha delgada, alta, de larga melena roja como el fuego y ojos del verde más brillante que se te pueda imaginar. Era realmente hermosa, muy hermosa, y no tenía pretendientes a su nivel. Tal vez ella no quería casarse.
Miraba a todos los puestos de la calle, buscando un lazo rojo carmesí para su vestido blanco, cuando se topó de frente con un muchacho que sostenía exactamente lo que la princesita estaba buscando.
-¿Qué precio tiene ese lazo, muchacho?- Le dijo la princesa al apuesto joven.
-Si le gusta, se lo regalo. Una muchacha tan hermosa luciría resplandeciente con este lazo.- Contestó galán el muchachito que se había fijado en la hermosura de la princesa.- Tome también esta rosa roja.-
-¿Por qué me lo regalas? No creo que seas rico y yo puedo ofrecerte un buen precio.- Dijo la princesa sin comprender del todo las intenciones del gentil chiquillo.
-Se lo regalo porque es usted una mujer de prestigio, digna de lo mejor, hermosa más que ninguna y con una bondad que más le gustaría a muchas.- Dijo el sonriente campesino.
-De acuerdo, pero acepte venir a cenar una noche a palacio, seguro que cenará bien y eso le dará fuerzas.- La princesa notaba algo especial en el chico que sostenía la rosa hacía ella. Quería apretarla contra su pecho y sonrojarse, como solía hacer cuando algo le pillaba distraída.
- ¡Acepto! Cenar con usted será todo un privilegio y un placer sin límites.- Añadió el chico maravillado.
La muchacha volvió a casa encantada de que el hombre hubiera aceptado aquella invitación y esperó ese día con ansia, se preparó como para la más exquisita de las cenas, estaba perfecta, deslumbrante.
Llamaron a la puerta y tras ella apareció el muchacho, vestido de la forma más elegante que pudo, maravillado ante la muchacha que abría dulcemente la puerta. La princesa le dio dos besos y, en el último, el campesino le susurró:
-Estás preciosa, pero me gusta más cuando vas natural. Eres preciosa, no tienes que exaltar más nada.- La princesa se sonrojó y decidió ir a cambiarse, bajó con un vestido más tradicional, con un aspecto más natural y mucho más cómoda, odiaba aquellos pomposos vestidos.
La cena transcurrió entre risas y charloteo, pero se hizo tarde y la princesa acompañó al campesino hasta cerca de su casa. Al despedirse se dieron dos besos, rozándose sus narices, Miraron el uno los ojos del otro y se quedaron en esa postura el tiempo que se le permitió. El campesino se separó de ella, suavemente, y echó a andar calle arriba. La princesa fue por el camino contrario. En un segundo volvieron a cruzar sus miradas, el segundo en el que se giraron una última vez para ver a la persona de la que se estaban enamorando y, en un impulso que venía del mismo adentro, echaron a correr el uno hacia el otro. Funciéndose en un precioso beso, que sellaría para siempre esa disputa de que la princesa no tenía esposo.
Miraba a todos los puestos de la calle, buscando un lazo rojo carmesí para su vestido blanco, cuando se topó de frente con un muchacho que sostenía exactamente lo que la princesita estaba buscando.
-¿Qué precio tiene ese lazo, muchacho?- Le dijo la princesa al apuesto joven.
-Si le gusta, se lo regalo. Una muchacha tan hermosa luciría resplandeciente con este lazo.- Contestó galán el muchachito que se había fijado en la hermosura de la princesa.- Tome también esta rosa roja.-
-¿Por qué me lo regalas? No creo que seas rico y yo puedo ofrecerte un buen precio.- Dijo la princesa sin comprender del todo las intenciones del gentil chiquillo.
-Se lo regalo porque es usted una mujer de prestigio, digna de lo mejor, hermosa más que ninguna y con una bondad que más le gustaría a muchas.- Dijo el sonriente campesino.
-De acuerdo, pero acepte venir a cenar una noche a palacio, seguro que cenará bien y eso le dará fuerzas.- La princesa notaba algo especial en el chico que sostenía la rosa hacía ella. Quería apretarla contra su pecho y sonrojarse, como solía hacer cuando algo le pillaba distraída.
- ¡Acepto! Cenar con usted será todo un privilegio y un placer sin límites.- Añadió el chico maravillado.
La muchacha volvió a casa encantada de que el hombre hubiera aceptado aquella invitación y esperó ese día con ansia, se preparó como para la más exquisita de las cenas, estaba perfecta, deslumbrante.
Llamaron a la puerta y tras ella apareció el muchacho, vestido de la forma más elegante que pudo, maravillado ante la muchacha que abría dulcemente la puerta. La princesa le dio dos besos y, en el último, el campesino le susurró:
-Estás preciosa, pero me gusta más cuando vas natural. Eres preciosa, no tienes que exaltar más nada.- La princesa se sonrojó y decidió ir a cambiarse, bajó con un vestido más tradicional, con un aspecto más natural y mucho más cómoda, odiaba aquellos pomposos vestidos.
La cena transcurrió entre risas y charloteo, pero se hizo tarde y la princesa acompañó al campesino hasta cerca de su casa. Al despedirse se dieron dos besos, rozándose sus narices, Miraron el uno los ojos del otro y se quedaron en esa postura el tiempo que se le permitió. El campesino se separó de ella, suavemente, y echó a andar calle arriba. La princesa fue por el camino contrario. En un segundo volvieron a cruzar sus miradas, el segundo en el que se giraron una última vez para ver a la persona de la que se estaban enamorando y, en un impulso que venía del mismo adentro, echaron a correr el uno hacia el otro. Funciéndose en un precioso beso, que sellaría para siempre esa disputa de que la princesa no tenía esposo.
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lunes, 6 de mayo de 2013
Matar y Morir.
Cada lágrima, una historia más.
Cada mañana, nuevas ganas de llorar.
Cada noche, a la almohada,
nuevas cosas que contar.
Cada sol, un día que olvidar.
Cada mañana, pocas ganas de continuar.
Cada semana una única cosa:
ganas de morir y matar.
Cada año que pasa,
menos tiempo para disfrutar.
Cada día pensar en irme,
nunca volver a mirar atrás.
No echar de menos el pasado,
vivir juntos añorando
un futuro a tu lado.
Caminar en la niebla,
caminar en el barro,
luchar cada día por un nuevo daño.
Llorar sin saber el motivo,
sonreír sabiendo que ellos son
los que consiguen hacerme sonreír.
Continuar hacia adelante,
esperando que las cosas cambien,
y al mismo tiempo esperando que
todo siga siempre constante.
Luchar contra viento y marea,
tener miedo al nuevo día.
Sentir que todo es diferente,
que nada es como antes,
que nada volverá a ser
lo que fue o
lo que debería ser.
Cada mañana, nuevas ganas de llorar.
Cada noche, a la almohada,
nuevas cosas que contar.
Cada sol, un día que olvidar.
Cada mañana, pocas ganas de continuar.
Cada semana una única cosa:
ganas de morir y matar.
Cada año que pasa,
menos tiempo para disfrutar.
Cada día pensar en irme,
nunca volver a mirar atrás.
No echar de menos el pasado,
vivir juntos añorando
un futuro a tu lado.
Caminar en la niebla,
caminar en el barro,
luchar cada día por un nuevo daño.
Llorar sin saber el motivo,
sonreír sabiendo que ellos son
los que consiguen hacerme sonreír.
Continuar hacia adelante,
esperando que las cosas cambien,
y al mismo tiempo esperando que
todo siga siempre constante.
Luchar contra viento y marea,
tener miedo al nuevo día.
Sentir que todo es diferente,
que nada es como antes,
que nada volverá a ser
lo que fue o
lo que debería ser.
domingo, 14 de abril de 2013
Agua de Color Oro.
Se oye el ruido de los cascos de un caballo, ella llega por detrás de los árboles, como salida de un cuento, encima de su precioso corcel blanco. Se me llenan los ojos de lágrimas, la mujer a la que amo más que a nada, soy el hombre más afortunado de esta pequeña porción de paraíso. Lleva ese magnífico vestido azul turquesa que le queda tan magnífico, con aquellas botas de montar negras a juego con el cinturón que lleva el vestido... Cómo amo a esta muchacha, ¿cómo puedo quererla tanto? Cada vez que sus pequeños ojos verdes se cruzan con mis cristales negros, se me corta la respiración, no soy capaz de decir nada, solo puedo besarla, cogerla de la cintura y abrazarla mientras la miro a los ojos... Mi preciosa aventurera... Cuánto te quiero...
Ella no sabía por qué le había pedido que viniera al claro del río "Los Malditos". Quiero que sea mi esposa, quiero que sea todo lo que me da ganas de vivir, aunque ya lo sea. Quiero que todo el universo sepa con verla que la amo más que a nada en este basto espacio.
Se bajó de su caballo, posó sus esbeltas piernas sobra la fina hierba rojiza, el cielo se veía tan brillante y anaranjado como de costumbre. Me encantaba esta parte del bosque, aquí la hierba era de un rojo más intenso y el agua era del dorado más bonito y brillante que te puedas imaginar. Por eso elegí este lugar para pedirle que se casara conmigo. Creo que me dirá que sí, aunque no sé cómo se lo diré ni si quiera sé si seré capaz de decirlo todo seguido sin que se me escapen las lágrimas. Mi cosita sexy, que bonita que estás con ese precioso vestido, con esa preciosa sonrisa, con tus rizos rubios alborotados por el traqueteo del caballo. Que preciosidad tengo ante mis ojos, soy el ser más feliz del universo.
Nos sentamos a orillas del río, con un tapete azul oscuro, pusimos sobre éste el almuerzo y lo devoramos esperando saciar las ganas de comer, pero nunca es suficiente. Al terminar la miré a los ojos y supe exactamente qué quería decir:
-Hola, nunca se me dio demasiado bien hablar cuando tenía que hacerlo, siempre hablo a destiempo. Y cuando me pongo nervioso hablo mucho y mis palabras no tienen sentido y empiezo a tartamudear y no sé como expresarme. Bueno, a lo que voy. ¿Quieres casarte conmigo?- Digo todo lo claro y lento que me permite el temblor de todo mi cuerpo. De repente solo se oye silencio, el mundo ha enmudecido para mi, solo quiero oírla a ella hablar.
-Mi vida, sabes perfectamente que te amo más que a nada. ¿Qué te hace pensar que me voy a negar a ser tu mujer?- Dice esa hermosura mientras me acaricia la mejilla, cuando dice las palabras mágicas yo me apresuro a besarla, mi futura esposa, la madre de mis hijos. Mi único amor.
Ella no sabía por qué le había pedido que viniera al claro del río "Los Malditos". Quiero que sea mi esposa, quiero que sea todo lo que me da ganas de vivir, aunque ya lo sea. Quiero que todo el universo sepa con verla que la amo más que a nada en este basto espacio.
Se bajó de su caballo, posó sus esbeltas piernas sobra la fina hierba rojiza, el cielo se veía tan brillante y anaranjado como de costumbre. Me encantaba esta parte del bosque, aquí la hierba era de un rojo más intenso y el agua era del dorado más bonito y brillante que te puedas imaginar. Por eso elegí este lugar para pedirle que se casara conmigo. Creo que me dirá que sí, aunque no sé cómo se lo diré ni si quiera sé si seré capaz de decirlo todo seguido sin que se me escapen las lágrimas. Mi cosita sexy, que bonita que estás con ese precioso vestido, con esa preciosa sonrisa, con tus rizos rubios alborotados por el traqueteo del caballo. Que preciosidad tengo ante mis ojos, soy el ser más feliz del universo.
Nos sentamos a orillas del río, con un tapete azul oscuro, pusimos sobre éste el almuerzo y lo devoramos esperando saciar las ganas de comer, pero nunca es suficiente. Al terminar la miré a los ojos y supe exactamente qué quería decir:
-Hola, nunca se me dio demasiado bien hablar cuando tenía que hacerlo, siempre hablo a destiempo. Y cuando me pongo nervioso hablo mucho y mis palabras no tienen sentido y empiezo a tartamudear y no sé como expresarme. Bueno, a lo que voy. ¿Quieres casarte conmigo?- Digo todo lo claro y lento que me permite el temblor de todo mi cuerpo. De repente solo se oye silencio, el mundo ha enmudecido para mi, solo quiero oírla a ella hablar.
-Mi vida, sabes perfectamente que te amo más que a nada. ¿Qué te hace pensar que me voy a negar a ser tu mujer?- Dice esa hermosura mientras me acaricia la mejilla, cuando dice las palabras mágicas yo me apresuro a besarla, mi futura esposa, la madre de mis hijos. Mi único amor.
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domingo, 7 de abril de 2013
Miedo.
Se acerca, me da un beso en la mejilla mientras noto como las gotas caen por sus mejillas, como los ojos se le llenan de terror, como vacía ese miedo en forma de lágrimas.
-¿Qué te pasa, mi vida?- Digo con la voz aterrorizada por la expresión de la persona a la que más amo.
-Tengo miedo.- Dice ella entre sollozos.
-Miedo, ¿de qué?- Digo con los ojos incrédulos, con el miedo en las cuerdas vocales.
-Miedo de no cumplir las promesas que tanto te hago, miedo de despertar y que algo haya cambiado en mi, de no amarte un día de estos, miedo de levantarme y no ser yo. Miedo de perderte sin que llegues a ser realmente mío, miedo de no saber resucitar lo mucho que te amo, miedo. Miedo a que el futuro sea distinto.- Dice ella en un intento por explicarme algo que yo también siento, que yo tampoco entiendo.
-Miedo a no saber como seguir siendo la persona a la que amas.- Digo en su oído, y ella responde con un quejido.- No tengas miedo, aunque cambies siempre tendrás algo que me encantara: Que eres tú.- Digo mientras a ella se le escapa una sonrisa, de esas que sabes que todo va a ir bien.- Te amo, pequeñaja.-
-Te amo, bobo.- Susurra ella en mi oído.
miércoles, 27 de marzo de 2013
¿Qué Hago Aquí?
La calle quedó en silencio, un fuerte rumor recorrió las mentes de las personas que caminaban tranquilas. "¿Qué hago aquí?" Susurros entre el viento, nadie recordaba nada antes del silencio, nadie sabía dónde estaba y, mucho menos, dónde tenía que ir. Silencio, pasos en silencio, un solo pensamiento, miedo en los ojos. "¿Qué hago aquí?"
De nuevo ruido, miedo, pasos, silencio. Caminares entre el cemento, mentes privilegiadas con un mismo pensamiento...
-¿Qué hago aquí?- Grita una voz desde el principio de la calle, coreada por el resto de transeúntes que empiezan a preguntarle lo mismo al viento.
-Vivir, que no es poco.- Dice una niña, una pálida y enfermiza niña, tumbada medio muerta al lado de la primera voz.
-Pero... Vivir: ¿Qué?- Le pregunta otro chico a la pequeña. Silencio, miedo, pasos, gritos de terror, silencio.
-Esa pregunta se la hicieron muchos antes que tú, pero ninguno poseía vuestra perspectiva. No sentís amor, porque no recordáis lo que es eso; no necesitáis cosas materiales, porque no recordáis para qué sirven... No recordáis lo que habéis vivido y puede que ahora entendáis lo que es vivir.-Dice la niña al segundo hombre sentándose sobre el suelo frío, sobre las llegas ocultas de su cuerpo y observando como el silencio va dejando espacio al miedo.
-Pero yo no quiero vivir si no sé lo que vivo.- Dice la mujer aferrada a la mano del primer hombre, aunque parece que no se ha dado cuenta de ese pequeño echo que significa tanto. En ese instante, la niña fija sus ojos en aquellas manos enlazadas.
-Vives a él, él es lo que te está dando las ganas de vivir. Si le sueltas podrás sentirlo.- Dice la muchacha mientras observa cómo esas manos se sueltan.-¿Qué sientes?-
-No siento nada.-Dice la mujer.-Solo frío... Como estar muerta, sin alma, sin nada más que un cuerpo que se mueve sin rumbo, sin saber qué hacer ni dónde hacerlo.-
-Ahora vuelve a agarrar su mano, ¿qué sientes?- La mujer hace lo que la muchacha pide y, mirando al primer hombre a los ojos, rompe el miedo con un beso.
El sol vuelve a brillas. Todo vuelve a la normalidad. Esa pareja será la única que recordará aquel día, el día en el que todos dicen y sin embargo de la que nadie habla, El miedo a vivir y el vivir sin miedo.
De nuevo ruido, miedo, pasos, silencio. Caminares entre el cemento, mentes privilegiadas con un mismo pensamiento...
-¿Qué hago aquí?- Grita una voz desde el principio de la calle, coreada por el resto de transeúntes que empiezan a preguntarle lo mismo al viento.
-Vivir, que no es poco.- Dice una niña, una pálida y enfermiza niña, tumbada medio muerta al lado de la primera voz.
-Pero... Vivir: ¿Qué?- Le pregunta otro chico a la pequeña. Silencio, miedo, pasos, gritos de terror, silencio.
-Esa pregunta se la hicieron muchos antes que tú, pero ninguno poseía vuestra perspectiva. No sentís amor, porque no recordáis lo que es eso; no necesitáis cosas materiales, porque no recordáis para qué sirven... No recordáis lo que habéis vivido y puede que ahora entendáis lo que es vivir.-Dice la niña al segundo hombre sentándose sobre el suelo frío, sobre las llegas ocultas de su cuerpo y observando como el silencio va dejando espacio al miedo.
-Pero yo no quiero vivir si no sé lo que vivo.- Dice la mujer aferrada a la mano del primer hombre, aunque parece que no se ha dado cuenta de ese pequeño echo que significa tanto. En ese instante, la niña fija sus ojos en aquellas manos enlazadas.
-Vives a él, él es lo que te está dando las ganas de vivir. Si le sueltas podrás sentirlo.- Dice la muchacha mientras observa cómo esas manos se sueltan.-¿Qué sientes?-
-No siento nada.-Dice la mujer.-Solo frío... Como estar muerta, sin alma, sin nada más que un cuerpo que se mueve sin rumbo, sin saber qué hacer ni dónde hacerlo.-
-Ahora vuelve a agarrar su mano, ¿qué sientes?- La mujer hace lo que la muchacha pide y, mirando al primer hombre a los ojos, rompe el miedo con un beso.
El sol vuelve a brillas. Todo vuelve a la normalidad. Esa pareja será la única que recordará aquel día, el día en el que todos dicen y sin embargo de la que nadie habla, El miedo a vivir y el vivir sin miedo.
lunes, 18 de marzo de 2013
La Felicidad Más Sincera.
Me senté.
Levanté la cabeza para respirar,
me quedé petrificada observando
los ojos que siempre me gusta mirar.
Se acercó.
Dio la vuelta a mi silla y colocó sus manos
sobre mi barbilla, sobre mis ojos se posaron
lo suyos, aquellos iris celestes, su labios sobre
los míos, un solo momento perfecto.
Me abrazó.
Pude sentir sus manos sobre mis caderas,
pude sentir el calor petrificante de su cuerpo
contra el mío. De su aliento en mi cuello,
de sus dientes sobre mi lóbulo, de sus besos
recorriendo suavemente todo lo que es mi cuerpo.
Me susurró al oído dos únicas palabras:
Un "Te Quiero" infinito en el silencio.
Un solo sentimiento que una dos almas,
para siempre, un infinito susurrado.
Unas palabras que significan la diferencia
entre ser yo y ser nosotros, esa diferencia
que marca la felicidad más sincera.
Levanté la cabeza para respirar,
me quedé petrificada observando
los ojos que siempre me gusta mirar.
Se acercó.
Dio la vuelta a mi silla y colocó sus manos
sobre mi barbilla, sobre mis ojos se posaron
lo suyos, aquellos iris celestes, su labios sobre
los míos, un solo momento perfecto.
Me abrazó.
Pude sentir sus manos sobre mis caderas,
pude sentir el calor petrificante de su cuerpo
contra el mío. De su aliento en mi cuello,
de sus dientes sobre mi lóbulo, de sus besos
recorriendo suavemente todo lo que es mi cuerpo.
Me susurró al oído dos únicas palabras:
Un "Te Quiero" infinito en el silencio.
Un solo sentimiento que una dos almas,
para siempre, un infinito susurrado.
Unas palabras que significan la diferencia
entre ser yo y ser nosotros, esa diferencia
que marca la felicidad más sincera.
lunes, 11 de marzo de 2013
Mi dulce Príncipe.
Salto de la cama, sonriendo, luchando por ser
eso que te ata a la vida, el sentido de que yo siga.
Tú, mi perfecto acompañante, ¡cuán misteriosos resultan
sus ojos a la luz artificial de la estancia!
¡Cuán hipnóticos resultan para esta pequeña mortal!
¡Cuán impropio de mi sería en mi,
mezclar tu vida y la mía! Y lo hago...
Todavía huelen mis ropas al sudor dulzón de tu piel,
todavía siento en mis sienes las ganas de besarte
y no dejar nunca más que te marches.
Sentir tu aliento en mi cuello, mi dulce príncipe,
eso es lo único que deseo.
Necesitar tus manos en mi cuerpo para entender,
saber, como emprender este vuelo.
Esta aventura trivial denominada vida.
Esta escalada que me da miedo,
a estas alturas no saber si puedo....
eso que te ata a la vida, el sentido de que yo siga.
Tú, mi perfecto acompañante, ¡cuán misteriosos resultan
sus ojos a la luz artificial de la estancia!
¡Cuán hipnóticos resultan para esta pequeña mortal!
¡Cuán impropio de mi sería en mi,
mezclar tu vida y la mía! Y lo hago...
Todavía huelen mis ropas al sudor dulzón de tu piel,
todavía siento en mis sienes las ganas de besarte
y no dejar nunca más que te marches.
Sentir tu aliento en mi cuello, mi dulce príncipe,
eso es lo único que deseo.
Necesitar tus manos en mi cuerpo para entender,
saber, como emprender este vuelo.
Esta aventura trivial denominada vida.
Esta escalada que me da miedo,
a estas alturas no saber si puedo....
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miércoles, 6 de marzo de 2013
Flores de Olivo.
La luna brilla,
por encima del mar.
El sol quema,
las pupilas de la soledad.
La vida pasa,
sin poderlo evitar.
Te quedas mudo,
mirando su mirar.
La echas de menos,
la quieres amar...
Solo sientes miedo,
solo quieres huir.
Pero la abrazas
y sabes seguir.
Oyes sus quejidos,
por encima de tus sollozos.
Sacas las fuerzas de donde no queda
nada de lo que eras, ni un restrojo de ti.
La sacas de este pozo.
No dejas de apoyarla,
es todo lo que haces,
la amas por encima de todo,
y ella lo sabe.
por encima del mar.
El sol quema,
las pupilas de la soledad.
La vida pasa,
sin poderlo evitar.
Te quedas mudo,
mirando su mirar.
La echas de menos,
la quieres amar...
Solo sientes miedo,
solo quieres huir.
Pero la abrazas
y sabes seguir.
Oyes sus quejidos,
por encima de tus sollozos.
Sacas las fuerzas de donde no queda
nada de lo que eras, ni un restrojo de ti.
La sacas de este pozo.
No dejas de apoyarla,
es todo lo que haces,
la amas por encima de todo,
y ella lo sabe.
viernes, 22 de febrero de 2013
Sonidos Estivales.
Pasea sus pies sobre la arena, sobre los granitos blanquecinos que cosquillean entre sus dedos, Coge su mano, la aferra fuerte. No puede creer que estén allí, los dos, siendo uno. De su mano paseando por aquella playa, por aquel majestuoso atardecer, con aquel vestido vaporoso y blaquecino que caía sutilmente por su maravilloso cuerpo de muñequita de porcelana, por aquel cuerpo perfecto que aquel chiquillo había resucitado. Él, con su camisola azul cian, sus pantalones blancos y sus zapatos en las manos. Contemplando los ojos que tantas noches vio cerrados, contemplando la belleza que tanto amaba. Su prometida, su vida.
Caminaron durante horas en el más absoluto silencio, entre las olas de aquel atardecer, entre aquellos majestuosos acantilados, sin decir nada, diciéndolo todo. De esos silencios en los que ambas partes saben que están pensando en lo mismo, de esos silencios que se acaban llenando con besos de esos que jamás se olvidan.
Pasaban las horas, de repente se encontraron de frente con una impresionante noche estrella en el mar, una de esas noches mágicas, en las que el amor se nota entre la brisa del mar, entre los murmullos estivales, entre los cánticos de sirenas lejanas, entre las miradas fugaces de esas dos almas que se aman. Un solo abrazo, en silencio, de repente todo cambia, el aire enmudece, el sonido de los grillos deja de oírse y sienten, solo sienten, sus labios entrelazados, sus corazones latiendo al unísono, su vida pasando sin remedio y dando a conocer un futuro aterrador y perfecto. Un futuro juntos.
Se despiertan entre las rocas, acurrucados, en una pequeña cueva de ambiente hogareño, están solos, no queda nada que hacer por allí y... Son tan felices. Se tienen el uno al otro, nadie ni nada más, dos almas entrelazadas en un momento y un lugar que resultaron ser los idóneos. "¿Por qué no?" Gritaba en su interior aquella voz en ese momento. Y menos mal que hizo caso, menos mal que la vida la sonrió, menos mal porque encontró a una persona capaz de entenderla y de esforzarse por hacerla feliz. Se sentía tan bien en su pecho, acurrucada, donde siempre había querido estar. Allí se fueron a vivir, después del primer atardecer contemplaron muchísimos más, tantos como amaneceres. Desde esa playa se sentían bien y fueron muy felices. Todas las mañanas, el muchacho, le traía unas azaleas a la chiquilla. La trataba con una auténtica princesa y eso era para él, la princesa de sus sueños.
Caminaron durante horas en el más absoluto silencio, entre las olas de aquel atardecer, entre aquellos majestuosos acantilados, sin decir nada, diciéndolo todo. De esos silencios en los que ambas partes saben que están pensando en lo mismo, de esos silencios que se acaban llenando con besos de esos que jamás se olvidan.
Pasaban las horas, de repente se encontraron de frente con una impresionante noche estrella en el mar, una de esas noches mágicas, en las que el amor se nota entre la brisa del mar, entre los murmullos estivales, entre los cánticos de sirenas lejanas, entre las miradas fugaces de esas dos almas que se aman. Un solo abrazo, en silencio, de repente todo cambia, el aire enmudece, el sonido de los grillos deja de oírse y sienten, solo sienten, sus labios entrelazados, sus corazones latiendo al unísono, su vida pasando sin remedio y dando a conocer un futuro aterrador y perfecto. Un futuro juntos.
Se despiertan entre las rocas, acurrucados, en una pequeña cueva de ambiente hogareño, están solos, no queda nada que hacer por allí y... Son tan felices. Se tienen el uno al otro, nadie ni nada más, dos almas entrelazadas en un momento y un lugar que resultaron ser los idóneos. "¿Por qué no?" Gritaba en su interior aquella voz en ese momento. Y menos mal que hizo caso, menos mal que la vida la sonrió, menos mal porque encontró a una persona capaz de entenderla y de esforzarse por hacerla feliz. Se sentía tan bien en su pecho, acurrucada, donde siempre había querido estar. Allí se fueron a vivir, después del primer atardecer contemplaron muchísimos más, tantos como amaneceres. Desde esa playa se sentían bien y fueron muy felices. Todas las mañanas, el muchacho, le traía unas azaleas a la chiquilla. La trataba con una auténtica princesa y eso era para él, la princesa de sus sueños.
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