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martes, 30 de mayo de 2017

Piel.

Realmente mi piel es parte de mi historia.
En ella llevo marcados los recuerdos de aquellas caricias, los besos rebuscados y las miradas.
Tiene marcado también las aventuras y los riesgos. Y sobretodo mis batallas, las que he ganado y las que he perdido también.
Mi piel es mi papel, sobre el que escribir las letras de este maravilloso cuento. Las letras que son cicatrices, que son arrugas, que son estrías o que son tatuajes hechos a conciencia para contar algo.
Mi historia la cuentan 5 cicatrices, dos tatuajes (de momento) y toda una lluvia eléctrica de estrías en mi tripa.
Aún soy joven, aún no tengo arrugas, no que marquen el paso del tiempo.
Entonces, si cuentan lo que soy, cómo soy, ¿por qué me juzgan sin pararse a mirarlas? ¿Por qué no leen en ellas lo que hay escrito, todas esas palabras? ¿Por qué juzgas mi dolor según lo que tú quieres entender y ves a simple vista? Mi historia se sigue escribiendo, sigue marcando cada surco de mi piel, y tú sigues juzgando aquello que no eres capaz de ver o entender.
¿Qué esperar de un hijo sano de esta enferma sociedad?

lunes, 29 de mayo de 2017

No Te Temo.

En la cama en silencio dibujo
con las entrañas mis miedos.
En las sábanas blancas, van quedando
arrebujados todos los sueños.

Me curo las cicatrices,
esas que no duelen,
esas que hace años me hiciste
sin importarte si dolias,
si hacías sangrar.
Sin importarte las horas
que llevaste a marchitar.
Sin importarte las lágrimas
que fui a derramar.

Y aquí estoy, otra noche,
acordándome del miedo.
Acordándome de ti,
y de como ahora te enfrento.
Porque lo siento (en verdad no),
ya no te temo; ahora soy libre.
Ahora soy yo.
No te tengo miedo, ya no.
Ahora soy valiente, ahora soy mejor.

martes, 23 de mayo de 2017

Lucha.

Te despiertas un día,
y tu techo ya no es blanco ceniza,
ahora manantiales lilas
recorren y manchan tus mejillas.

Un día te das cuenta,
de que no estás sola, que somos cientas.
Te das cuenta de la red que nos une
y que nos da libres riendas.

Una tarde cualquiera,
te sientas a un lado de la acera,
a observar como funciona esa enrejada línea.
Y descubres en ella grietas.

Un amanecer se viste,
con esos colores tristes
de aquellas que ya no sonríen,
de aquellas que ya no viven.

Y en el medio del miedo de tu alma,
encuentras también la calma,
encuentras valor y ganas.
Y luchas, por todas y cada una de tus hermanas.

viernes, 5 de mayo de 2017

Future.

Con las llagas de mi piel al aire,
con mi vida convertida en baile,
con tu sonrisa siempre aquidistante.
Contigo forjando una vida, nuestra.

Me levanto de la cama un día más,
con el miedo apuntalando mi alma
y tu mirada en lo más hondo de mi corazón.
Me levantó y suena nuestra canción.

Queda cada vez menos tiempo,
cada vez menos segundos,
para compartir nuestra vida juntos.
Para ser felices en nuestro mundo.

domingo, 30 de abril de 2017

Bi Pride.

Aún me acuerdo de ti, te extraño.
Ya no estás aquí pero aún te recuerdo.
Recuerdo las tarde en el parque,
recuerdo tu sonrisa radiante,
recuerdo esa mirada que conseguía acallar
mi tormenta, silenciarle.
Recuerdo como eras capaz de hacerme reír.
Por todo, por cualquier chorrada,
por cualquier palabra en mil cenizas silenciada.
Eras la mujer que me enseñó a amar,
la que realmente sacó eso de mí,
y tú lanzaste todo eso al mar
haciéndome descender hasta el fin.
Me perdí en mi propio cuerpo durante años,
hasta que él logró sacarme de mí misma,
hasta que alguien escucho mi grito de auxilio,
disfrazado de sonrisas bonitas.
Disfrazado de grandes mentiras.
Y por lo que fui, por lo que hiciste que fuera,
a veces siento como si no le quisiera,
como si estuviera haciendo con él eso que
tú y tu inocencia me hicistéis ser.
Me da miedo, temo dañar a lo único que
me ha sabido querer por encima de todo.
A lo único que ha estado cuando
el resto me ha dejado sola.

martes, 25 de abril de 2017

Oscuridad.

Me despierto en mitad de la noche, hace frío, la gata está encima de mí dándome con la pata en la cara para que despierte. Me levanto y le pregunto que quiere, ella baja de la cama y me trae a Zeus, su juguete de peluche en forma de ratón, parece que quiere jugar... Cojo el ratón de peluche y se lo tiro lejos por la habitación, de todas formas no estaba teniendo un buen sueño. Supongo que por eso me ha despertado. De nuevo la angustia me mantiene despierta toda la noche y, mientras, Hera sigue entreteniendo mis horas vacías, mis horas carentes de sentido y de silencio. Mis horas de odiarme en blanco y negro. No pasa mucho rato hasta que suena el despertador, al menos no me parece que sea mucho, me levanto de la cama del todo, me visto y me voy a clase, habiendo dormido cuatro o cinco horas, otro día largo de los que no dan tregua.

viernes, 13 de enero de 2017

Sangre de Bruja

Y en los campos negros
donde la sangre mancha
la tierra poblada de cedros.
Donde bailan las ninfas y cantan las hadas.
Donde las más grandes brujas
realizan encantamientos y hechizan.
La luz reluce desde
las pupilas de las lechuzas
entre la espesa arbolada.
Sigue soplando, inerte,
el viento de aquella lejana llamada.
Gritan las nietas de las que cayeron,
de las que fueron silenciadas,
gritan por ellas y por todas
sus púrpuras hermanas.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Ni Una Menos.

Entré abruptamente en el baño, cerrando la puerta de un portazo tras de mí. Con las piernas temblando y la cara empapada en lágrimas, sudor y miedo.
Me quedé por un momento mirando mi imagen, mientras me acercaba al espejo que tenía delante. Toqué con cuidado mi ojo, que se estaba volviendo violáceo, y una descarga de dolor recorrió la zona. Eso había dolido.
Me lavé la cara con abundante agua templada y, después, comencé a maquillar el morado que me había salido en el ojo. No quería que se viera. Era signo de mi debilidad y del terror que había sacudido todo mi cuerpo con anterioridad. Apenas unos minutos antes, tal vez más de lo que mi cuerpo era consciente en ese momento. No sabía cuanto tiempo había pasado. Solo recordaba estar sentada en una esquina con las manos en la cara, cubriendo mi cabeza, mientras lloraba con violencia. Solo recuerdo el teléfono que me sacó del trance en el que estaba sumida. No lo cogí, ni siquiera sé cuánto tiempo estaría sonando, me levanté del suelo, miré el cuerpo que se desangraba a unos pasos de mí, y corrí al baño.
Solo recuerdo eso.
Por un momento soy consciente de mí misma, consigo salir del trance que supone el shock que he vivido. Me miro el cuerpo y las ropas manchadas de sangre. Mía y suya. Me fijo en las heridas que antes me habían pasado desapercibidas y las curo con tiento, tengo un tajo importante en la pierna... Me escuece pero no parece grave. Termino de lavarme, oculto como puedo mis heridas, me cambio de ropa y me voy.
Al salir esquivo, sin mirarlo, el cuerpo que hay en el salón. Inerte, sin vida. Salgo por la puerta, bajo las escaleras y llego a la calle. Allí comienzo mi carrera contra todos mis demonios. Ahí empieza mi pelea.
Me meto un chupa-chups en la boca, mis labios rojos rodean la bola caramelizada, me monto en mi coche y me voy.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Tengo ganas

Tengo ganas de que me arranques la piel
a tiras, que bebas de mis fluidos corporales
y susurres palabras sobre mis labios,
cualquiera de los dos.

Tengo ganas de que seas la mano que
me quite la ropa, quien acaricia mi espalda
mientras duermo, quiero que seas
todo lo que espero.

Tengo ganas de despertar contigo
a mi lado, de tenerte conmigo,
de soñarte conmigo, de sentirte.
De beberte a sorbos muy lentos.

Tengo ganas de estar en la cama tumbada,
desnuda, y que te acerques a mi espalda,
acariciando todas mis costuras,
todas mis taras.

Tengo ganas de que pase el tiempo
y que recordemos juntos esto.
O que me ayudes a recordar todo
aquello que ya no recuerdo.

Tengo ganas de pasar mi vida,
a tu lado, compartirla contigo.
Compartir alegrías y penas.
Y la aventura de seguir siendo.

domingo, 30 de octubre de 2016

Sororidad 💜

Sé que a menudo es complicado hablar con una hermana y que esté alienada, que es complicado no perder los papeles cuando no ve la opresión a la que está sometida. Pero aún es peor cuando es la opresora y no hace nada para intentar cambiarlo. Es duro hablar con nuestras hermanas, intentar que recapaciten y que luchen por ellas y apoyen al resto de nuestras hermanas: POC, trans, LGBTI+, NB, etc. Que les den su mano y su voz si es necesario para levantar la lucha. Es complicado.
Yo la primera me pongo a veces muy a la defensiva, después de todo lo que aguantamos es difícil no estarlo, y a veces con mis hermanas puedo ser muy dura.
Pero hay algo que quiero deciros:
NO EXISTE NADA SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA MÁS BONITO QUE LA SORORIDAD ENTRE HERMANAS.
Me infla el corazón de amor y de esperanza cada vez que una hermana me tiende la mano en mi lucha, en nuestra lucha. Y me sigue apenando les que aún estáis oprimides o sois opresores sin daros cuenta de vuestros privilegios. Desde aquí os pido sororidad, aunque sea complicado, porque lo es. Es muy difícil tolerar insultos de todos lados cuando sólo quieres ayudar. Es difícil mantener tus ideales cuando no te quieren escuchar. Es difícil ser fuerte.
Pero somos fuertes.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Triqueta.

Otra noche de insomnio, pegada a las sábanas, con la cara empapada y la mente traspuesta. Con un millón de pensamientos que sobran, con un montón de palabras que duelen. Con un sabor ferroso en mi lengua, de lamerme las heridas. Llevo algún tiempo en episodios descatalogados de mi propia historia, repitiendo un pasado que sobra. Ojalá mi mente me dejará descansar de verdad.
Ojalá no estar.
Aquí miro la oscuridad de un techo que no es mío, donde no me siento en casa. No lo estoy. Un techo que se eleva sobre mí y me atrapa y me ahoga y me desmaya. Como de costumbre, me acabo mareando, los vertigos son molestos cuando intento dormir. Aunque no puedo. Aunque la noche no sea clara.
De verdad que no se qué me pasa, de verdad que Ojalá no me pasara. Ojalá pudiera ser simplemente feliz. Pero tengo miedo, horror y añoranza. Añoro cuando me sentía querida, cuando me sentía arropada, cuando alguien estaba ahí si me caía, y era capaz de hacerme pensar por qué derramaba mis lágrimas. Pero ya no hay nadie así. No hay nadie que sea capaz de sacarme de este estúpido bucle. No soy capaz de salir y de nuevo clavo en mi brazo las uñas hasta que sangra. Otra vez me hago daño, para intentar callarla. Para intentar detener a mi mente mientras habla atropeyadamente, mientras me cuenta paranoias que me dan miedo. Que me desabrigan. Y aquí estoy de nuevo escribiendo, intentando huir, y aquí estoy de nuevo contándoos, algo que no os interesa oír. Porque a nadie le interesa un texto de cómo me siento, nadie quiere sentirse así, al fin y al cabo esa es la meta de la escritura. Transmitir.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Ser Feliz.

He decidido escribir unos versos,
de esos de noches largas
entre millones de besos.
He decidido adornar mi mente,
con lágrimas brillantes
de historias inminentes.
He decidido salir a la calle,
con una sonrisa de las que
sentirme orgullosa, será agradable.
He decidido vestirme de colores,
para quitarme de encima este lastre,
esta tristeza camuflada de flores.
He decido luchar, corazón en mano,
con todos mis demonios,
con todos mis miedos.
He decidido ser alguien diferente,
ser quién yo quiero ser,
lejos de opiniones indecentes.
He decidido ser feliz,
aunque antes no entrara en mis planes.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Miedo.

Esta noche hace frío, a veces me sorprendo de lo rápido que cambia la temperatura en esta ciudad... Tan rápido tengo calor como frío. Tan rápido estoy a gusto como no tengo ganas de nada. Tengo miedo y frío en mi cama. Sé que no muy lejos me espera lo que mas temo. Así me duermo, con el corazón en un puño, con las lágrimas en los ojos.
No es normal. No es algo lógico que te tenga miedo, tendría que quererte, no que tenerte miedo acostada en mi cuarto mientras duermes. No es normal que hables y, cada palabra, sea una cuchilla que me atraviesa y crispa cada célula de mi cuerpo. Cada parte de mí. Debería estar contigo haciendo cualquier cosa y estar a gusto. Sentirme protegida. No todo lo contrario.
No es natural que tú puedas alzar la voz y silenciarme mientras yo no puedo llorar sin saber que tendrá consecuencias. No es natural ni lógico ni es amor ni es nada. Es basura disfrazada, perfumada y decorada con putos corazones rosas. No te quiero cerca, no porque no te quiera yo, sino porque TÚ solito has hecho que no te quiera. TÚ solito has forjado en mí estos sentimientos que odio.
Más me gustaría a mí ser capaz de quererte.
Porque significaría que te lo mereces. Significaría que te has ganado a pulso cada mota de cariño. Pero no lo has hecho. No te has molestado en hacerlo, tampoco. Solo te has molestado en hundirme mil veces en mi propio cuerpo, solo te has molestado en convertirme en un animalillo débil y sumiso.
Pero lo siento, ni tú ni nadie podréis volver a someterme. Ni tú ni nadie volvereis a hacerme sentir así, nunca más.
Conocerte ha tenido algo bueno: No volveré a acercarme a alguien como tú, nunca más.

martes, 2 de agosto de 2016

#MiVelloMisNormas

Quiero hoy participar en un movimiento de ciberactivismo que se ha creado con Twitter, concretamente con la cuenta @elvelloesbello y el #MiVelloMisNormas, vamos a hacer que revienten todas las plataformas y que se nos oiga alto y claro.
Porque estoy cansada que te creas con el derecho de decirme la cantidad de pelo que tengo que tener en el cuerpo, donde y como. ¿Te crees acaso con el derecho de decidir sobre mi cuerpo?
Lo siento, no, no voy a tolerar que se me mire con asco cuando voy sin depilar, que se me juzgue, que se me cosifique por ser libre de decidir sobre mi cuerpo, sobre lo que hago con él y lo que no. No me vengáis con la higiene, porque el pelo existe por higiene. El pelo existe para proteger las superficies sobre las que crece, sobre las que trepa como si de una hermosa enredadera se tratara. Una maraña de vello precioso que oculta los pedazos más hermosos de mi piel. Que acaricia cada centímetro de mí y me protege. Me protege de infecciones, de enfermedades y de personas con prejuicios absurdos. Quiero acariciar mi cuerpo, con todas esas hierbas, con toda mi vegetación prolífica. Con toda mi velleza. Pasear por la calle con mi cuerpo sin prejuicios, sin complejos, amándome. Quiero que el sol refleje el color amarronado de mi vello. Y que brille al contraste con mi piel. Quiero que no se me juzgue por lo que hago o dejo de hacer con mi cuerpo. No soy una guarra por no depilarme, al mismo nivel que no soy una puta por disfrutar de mi sexualidad.
Así que aquí acaba vuestra tontería, el pelo nos protege y hoy nos va a hacer un poco más libres, porque en el momento que yo no puedo decidir libremente si depilarme o no, en ese momento, se me está oprimiendo. Estamos recibiendo insultos y amenazas por este TT, compas lo están pasando muy mal por esto, sólo por querer ser libres, por querer poder salir a la calle sin depilarse y que no les insulten o les miren con asco. Mis compas están sufriendo por vuestro machismo interiorizado, y no tan interiorizado.
Están sufriendo y no lo voy a permitir.
Sólo me hará gritar más alto, volar más alto y luchar más fuerte. Porque unides somos más, porque cada día nuestra lucha tiene más personas en ella, porque cada día la lucha crece y yo crezco con ella. Porque nos hemos decontruido y hemos aprendido lo que es libertad y lo que no. No soy libre si me hacen chantaje emocional o me amenazan. No soy libre si siento miedo, vergüenza o asco de mí misma.  No soy libre y es culpa tuya, así que tal vez deberías cambiar tu actitud y dejar a un lado tus privilegios, tal vez deberías ser un ALIADO.

domingo, 24 de julio de 2016

Hera Bullingthon

Yo solía ser una mujer fuerte e independiente. Pero las cosas cambiaron. Ahora soy muchísimo más fuerte.
Mi vida fue concebida hace unos... 800 años. Vivía en una ciudad bastante grande con mi familia. No éramos ricos, pero jamás me faltó de nada. Cuando crecí, estudié para ser Médico Forense, para darle un sentido a todas aquellas muertes. Para hacer algo por todas esas vidas terminadas. Me licencié primera de mi promoción, abrir cuerpos y estudiarlos se me daba bien, siempre tuve un sexto sentido para ver enfermedades en otros. Pero a los 33 años, mi vida cambió.
Había decidido emplear mi vida en trabajar y triunfar, al darme cuenta de que, mi deseo de ser madre, había sido inculcado por la sociedad patriarcal que nos ata al papel de madres y cuidadoras para que no subamos en la escala social. Mi deseo era una mera construcción de mis miedos a que la sociedad no me dejará integrarme. Aunque tampoco podía serlo por temas de salud, pero eso casi que mejor.
Entonces le conocí, era un hombre alto y corpulento, un médico muy reconocido. Inspiraba un aire de total y absoluta superioridad, un aire hipnótico y adulador. Tiempo después descubrí lo que era ese aura extraña.
Me cuidó durante bastante tiempo, me ayudó a avanzar y a ser mejor médico. Me ayudó a superarme y jamás me pidió nada a cabio, al menos eso pensaba. Cuando él vio que estaba preparada, me transformó en lo que soy hoy, casi 800 años después. Una mujer dedicada a mis placeres y a los de mi familia. Una mujer que no necesita a nadie para sacarse las castañas del fuego.
Aunque la transformación me quemó por dentro, hasta el punto de desenterrar ese deseo de ser madre que había ocultado. Hasta convertirlo en una locura de la que me sería difícil salir. Intenté ser madre así varias veces, de verdad que lo intenté, pero por suerte mi Sire me salvó la vida. Más bien evitó que me matara. Evitó que secara la sangre que corría por mis muertas venas para hacer una cosa casi imposible. Me salvó de mí misma y de mi locura.
Con el paso del tiempo aprendí de lo que era, aprendí de mí y de los de mi alrededor. Aprendí a manipular y a hacer de los demás unas marionetas a mi merced. Así que volví a reprimir el deseo de mi maternidad hasta dar con la respuesta a todas mis plegarias.
Fui a casa de la familia más rica de mi ciudad y me ofrecí como canguro nocturno de sus hijos. Al poco de entrar, descubrí que la mujer tampoco podía ser madre, que todos aquellos niños eran adoptados. Y eso en parte me hizo feliz. Eso me dio una razón para ayudar a esa familia, para integrarme y convertirme en una más. Los niños me adoraban y yo adoraba pasar tiempo con ellos. Cuando la mujer murió, decidí transformarme en ella, adquirir su vida y fingir una enfermedad por la que no podía salir demasiado de día. Así pasé algunos años, hasta que el marido murió, cuando su hijo mayor se transformó en mi sirviente, en mi ghoul, con el que fingí la muerte de la madre de la familia y devolví mi cuerpo a su forma. Así dominamos con mano de hierro la ciudad en la que vivíamos, convirtiendonos en la familia más influyente de por aquí. Siendo fieles a mi Príncipe, por supuesto, el cual me dio como premio a mi fidelidad, la autoridad de mi territorio. Convirtiéndose en el territorio de caza de mi familia.
Todo iba bien hasta que se aproximaron aires de guerra, que decidimos ser los primeros en mover ficha, no dejamos que nadie nos arrebatara la ciudad que con tanto ahínco habíamos protegido. Así que pronto las tropas estaban en favor de nuestro Príncipe y se dirigían a atacar el país vecino. Así comenzó la gran guerra. Todo empezó ahí, oleadas de sangre que descendía por las aceras y centenares de cuerpos volviendo a casa sin una pizca de vida. Así nuestra comida se vio diezmada y pasamos mucho tiempo a dieta, hasta que la comida que teníamos no era suficiente y, por no comerme a mis propios hijos, decidí dormirme durante unos años, hasta que la situación mejorará.
Cuando desperté, la situación estaba mejor, pero la guerra continuaba. Mis hijos me contaron lo que había ocurrido en esos años y desmintieron algunos recuerdos que yo creía tener. Algunos malos sueños.
A día de hoy somos una familia muy influyente para la escala social elevada, tenemos posesiones importantes y cuidamos de los niños más pobres con la intención de que un día sirvan a la corona. Mis hijos más mayores ya han abandonado el nido, ya están gobernando sus propias y eternas vidas. Ahora me dedico a educar a las próximas generaciones, las cuales aprenden sobre nuestro mundo y el vuestro para manipularlo a su antojo.

jueves, 21 de julio de 2016

Caricias a tu Alma

La verdad es que no sé cómo empezar, supongo que esto es una especie de carta para alguien en algún lugar. Quiero que penséis en esa vez en la que tu sonrisa deslumbró tu rostro y eclipsó tu mirada. Sí, esa vez en la que habéis sido más felices... Tal vez el sol bañando tu rostro o las gotas de lluvia mojándolo; tal vez tus pies descalzos sobre una arena ardiente y las olas rompiendo en la orilla; o quizás unos zapatos sobre el asfalto duro y oscuro.  No sé, cada uno tiene un escenario en el que representa su mejor obra, su mejor historia, su vida. Quiero que por un momento dejéis a un lado que esta entrada es la más extraña que he escrito en todo este tiempo (Y mira que siempre he sido más rara que un perro verde), quiero que os dejéis llevar por esa sensación, por esa paz, por esa felicidad, por esa tranquilidad infinita que te invadía en ese momento. Quiero que me escuchéis, que me leáis más bien, con esa sensación en el pecho. Que después de leer mis letras cerréis esto, o continuéis leyendo, lo que más os apetezca; y mantengáis esa paz. Que la atrapéis por un ratito, que os invada esa magia.
Porque esa magia se acaba y nunca es suficiente las veces que las recordéis. Nunca es suficiente las veces en las que seáis felices, porque la vida muchas veces es como la típica historia de terror que no quieres vivir, porque la vida a veces es solo un escenario vacío en el que caminamos a oscuras interpretando un monólogo de pura tragedia que acaba con poco más que tu vida hecha añicos, desperdigada por la escena, mientras tú miras tus pezados y piensas: ¿Qué cojones ha pasado? ¿Yo no estaba vivo hace nada?
Porque la vida es lo que tú quieres que sea, porque un trozo de realidad asquerosa y oscura se puede convertir en toda esa paz. Porque la tristeza no es más que un conjunto de hormonas de mierda que nos consumen y que hacen dependiente a nuestro cerebro. Que nos hace adictos a ella, y prefiero ser adicta a la felicidad, a la paz. Prefiero vivir mi vida desde la perspectiva que yo elija y no la que me marquen.
Y no, no soy una de esas que lo ha tenido todo fácil y no tiene ni puta idea de lo que es pasarlo mal. Las he pasado muy putas, pero por eso os digo que prefiero despojarme de todo ese dolor. De todas esas pérdidas inevitables que han ido ocurriendo mientras vivía, mientras era una más de esa obra que se desarrollaba ante mí. Y yo no podía hacer nada, o al menos eso pensaba.
Me he cansado de estar sentada aquí, esperando a que los acontecimientos sucedieran a mi alrededor y yo no hacía nada. Me he cansado de ser tu marioneta y de que me duelan tus insultos y complejos absurdos. Me he cansado de tu cánon asesino y de tus asesinos. Me he cansado de ser víctima mientras tú eres el verdugo.
No voy a permitir que nadie vuelva a maltratar mi mente o mi cuerpo o mi alma. No permitiré que me destrocen de nuevo, como si no fuera esta escultura irremplazable que soy. Como si no fuera una más. No se qué cojones ha pasado por mi mente hoy, no se qué ha cambiado, tal vez lleva mucho tiempo haciéndolo, pero aquí estoy, y voy a seguir aquí.
Luchando.

domingo, 10 de julio de 2016

Peleas como una chica.

#FightLikeAGirl porque cada día somos más y somos más fuertes.
Quiero que el símbolo de esta lucha no sean sólo todas las mujeres ficticias de nuestros libros, películas y series favoritas. Quiero que todas nosotras seamos el símbolo del movimiento.
Quiero que tú, la que te levantas a las seis de la mañana, preparas el desayuno y te encargas de tus hijos sola, seas el verdadero símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que cada día luchas para que tú sexualidad sea reconocida con una naturalidad igual a la Heterosexual, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que cada día escondes esos cardenales a tus amigos y familiares; mientras te hundes poco a poco en un laberinto complicado, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que decidiste salir del infierno en el que vivias y enfrentarte a tu agresor, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que cada día besas cada centímetro de tu cuerpo y lo amas, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que te odias y la que te maltratas, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, le que no está en el cuerpo que le corresponde, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, le que no tiene un género binario aprobado por la sociedad y que lucha porque su género sea respetado, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que cada día luchas de la mano de tus hermanes y aliades por un mundo feminista, seas el símbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que no sabe que está alineada y defiende la estructura que la oprime, abras los ojos y seas el simbolo de la lucha.
Quiero que tú, la que decidiste abortar y la que tuviste a tu hije.
Tú la que marcas con la cuchilla tu cuerpo.
Tú la que lo matas de hambre.
Tú la que no dejas de llorar.
Quiero que seas el simbolo de la lucha.

viernes, 8 de julio de 2016

Sin Nombre.

Recorriendo el sendero marcado,
dejando una estela en el suelo,
busco con recelo el acabado
puente de mi vida que me lleve
hacia el desconocido otro lado.

Me siento, como casi siempre,
y espero a aquella dama de muerte
que no me lleva, que no miente.
El camino es largo, es arduo...
Me da miedo.

Me pierdo en el mundo de los recuerdos,
aquel borroso momento,
aquel bazar de sueños inmensos,
aquel miedo muerto de noches en silencio.
Me pierdo en mí.

Me busco y recuerdo, aquellas lágrimas
sin nombres ya olvidadas.
Aquellas palabras silenciadas
por el crepitar de las llamas.
Aquel silencio.

Encuentro en alguna parte,
aquella pieza del enjambre,
aquel perdido compañero
que no sabe a donde caminar.
A donde ir a parar.



lunes, 27 de junio de 2016

26 de Junio de 2016.

Estoy indignada. Sí, me toca las narices ver como intentan ayudar a nuestro país, haciéndolo mejor y más justo, y los mismos de siempre siguen hundiendolo en el fango. Votando a la misma mierda de siempre. Esos partidos que nos han robado (está demostrado), que nos arrebatan ayudas y prohíben dar ayudas a los trabajadores sociales (en mi ciudad no les está permitido a los trabajadores sociales dar minusvalías, dicho por trabajadores del centro base). No comprendo cómo a día de hoy seguimos en un Estado del miedo, donde preferís sacar a personas de la peor calaña que a la verdadera izquierda luchadora de este país. Nunca me he sentido orgullosa de esta tierra, porque un trozo de tierra no merece mi orgullo, pero hoy me avergüenzo de decir que he nacido aquí.
Me avergüenzo de que cada día que pasa, el partido ganador de las elecciones siga robando cara al público, que sigáis dejandoles que nos arruinen la vida, que dejéis que nos conviertan en un país de pobres borregos siguiendo a unos líderes asquerosamente podridos.
Líderes ciegos de avaricia que harán lo que sea necesario para mantener su posición.
Por eso no me creo nada de estas elecciones, no me creo que un millón de votos haya desaparecido,  no me creo que vuelvan a ganar los mismos que nos avergonzamos de decir que nos gobiernan, no me creo que a pesar de todos los esfuerzos por sacarles del poder, sigan en él. No tengo mal perder, suelo aceptar bien una derrota. Pero es que esta vez ha sido una decepción tan grande, que tenía que compartirlo con todos vosotros. Me siento decepcionada, muchísimo. Con los españoles idiotas que permiten que les sigan robando y con los que roban que siguen engañando a sus votantes. Me destroza ver todo el trabajo de aquellos que intentaron sacarnos de aquí, todo su esfuerzo por darnos ilusión en estas elecciones, y me da vergüenza que vuelvan a salir los mismos. Asco y vergüenza es lo que me dan, más bien.
Lo siento, pero yo ya no me creo nada de lo que me digan, seguiré votando a los míos y luchando por ellos en cada debate, pero ya no me creo nada.
No me creo que haya ganado el peor partido y que vuelva a quedar tercero el mejor, para mí. Por lo menos los que luchan por nuestros derechos y por los de todos. Porque no me avergüenza decir que yo les voté, voté a Unidos Podemos y lo seguiré haciendo hasta que salgan coreando victoriosos el "SÍ se puede" porque es NUESTRA canción, no la suya.

domingo, 19 de junio de 2016

Ansiedad.

Es raro, es difícil. Pasar de estar bien a no saber qué cojones me pasa. Pasar de sonreír, a llorar en cuestión de minutos. Sentirte vacía y sola, y desconsolada. Sentir que no tienes nada que tire de ti hacia delante, nada que te ayude a seguir viva, a seguir con tu vida. Por eso es tan importante que se diga a la gente que quieres, que les quieres. Que vas a estar ahí. Que NO están solos.
Porque eso es lo peor de todo.
Sentirse sola cuando se supone que tenemos mil amigos que iban a estar en las buenas y en las malas. Cuando se suponía que tenías una familia que te iba a apoyar, en las buenas y en las malas también. Cuando se suponía que el amor era la respuesta a todo. Y sólo te haces más preguntas.
A veces estallo y no se qué me pasa. Me pongo a llorar durante horas y solo noto angustia en el pecho, una cuerda regia que me aprieta cada vez más. Y no puedo hacer nada. Porque me siento débil, porque me siento herida, porque siento que me lo merezco, incluso. Y nadie puede ayudarme realmente a sentirme mejor, no es algo que tenga una solución sencilla. Nada es sencillo. Nunca lo ha sido, ¿no?

Pero luchas, aunque sea difícil, aunque te duela cada músculo a cada paso. Aunque todo tu cuerpo te suplique que te rindas, que ya no importa nada. Tú sigues. Y en algún punto del camino, donde creías que no encontrarías nada, te encuentras a quién te tiende la mano y te levanta. Algunas son personas que llevan mucho tiempo ayudando, personas que realmente han estado en las buenas, en las malas y en las peores. Personas que realmente te han demostrado que te quieren.
Otras son personas que te sorprenden, personas que no pensabas que fueran capaces de hacer nada, porque a penas las conoces. Y tampoco te conocen tanto. Pero te cogen de la mano, te levantan del suelo, te secan las lágrimas. Y te dan un tortazo si sigues llorando. Porque no quieren verte así, porque aunque haya pasado poco tiempo, te quieren. Y tú a ellos. Porque han marcado un antes y un después en tu vida, han marcado la diferencia, han creado de la nada una línea nueva. Un nuevo camino que seguir a ciegas, con ellos.

Llevo mucho tiempo en un círculo extraño que no entiendo, un sentimiento de angustia profunda que me impide sonreír a menudo. Necesitaba que alguien mostrara un mínimo de interés en levantarme, que alguien me demostrara que valía la pena hacerlo. Y, aunque haya dolido mucho la espera, aunque las penas hayan sido más numerosas que las alegrías, aunque a veces me siga hundiendo y llorando hasta que algo calla mi garganta. No estoy sola. Me tengo a mí, y eso es lo más importante de todo. Que me tengo sana, fuerte y con ganas de seguir.
Gracias a todos aquellos que habéis hecho esto posible. Gracias por tirar de mí cuando yo no podía hacerlo. Gracias por quererme, por apoyarme y por formar parte de mi vida. Gracias.