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miércoles, 19 de octubre de 2022

El amor de les niñes.

Pienso a menudo en lo sencillo que es querer y demostrar afecto cuando se es peque, lo poco que se juzga el amor en la infancia y lo mucho que nos encadenan a las normas sociales a las adultas que amamos desde los márgenes. Porque amar no puede estar sujeto únicamente a un contrato de alquiler que no podemos pagar soles, a unas facturas que se amontonan y a un montón de tareas domésticas que nos devoran. Aún más cuando el dolor apuntala hasta la última célula de nuestro cuerpo y/o nuestra mente. Cuando todo a nuestro alrededor se hace imposible porque todo cuesta y todo pesa. Mi cuerpo doliente no quiere amar por necesidad a una única persona a la que rendir pleitesía. Mi cuerpo quiere amar con todas esas células que gritan de dolor y callarlas con las caricias de aquellas manos que nos amen. Me da igual cuántas, me da igual cómo (siempre que se base en los afectos), me da igual dónde. Quiero poder amar desde el concepto más básico del amor, el concepto que solo les niñes entienden, el concepto de que si me cuidas, me aprecias, me valoras y me tienes en cuenta; yo te doy mi amor como respuesta. Acompañado de equidad de trato dentro de mis posibilidades.
Volvemos a pensar una vez más en lo que nos dicen que debe ser amar y se nos atraganta. Quiero ser todo lo intensa que no cabe en el capitalismo que nos individualiza los afectos. Quiero cuidar y ser cuidada como necesitamos en nuestros propios términos y que no nos dé miedo pedir que nos cuiden. No quiero tener miedo a que huyas de mí por pedirte que me cuides. No quiero que te asustes de mis cicatrices, de mis dolores, de mis ataques, de mis taras y de mis incapacidades. No quiero que mi cuerpo tullido sea un problema porque no entiendas cómo darle afecto, quiero que me preguntes cómo hacerlo. No quiero que mis traumas o mis triggers sean un impedimento para amarnos, quiero que me digas lo que necesitas y poder llegar a acuerdos que no nos dañen a ningune. Quiero disolverme en el afecto para poder volver a esta sociedad rota el lunes con alguna cuchara extra y mucha rabia comunitaria con la que tirar abajo el sistema.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Rabia

Estoy en piloto automático
desde hace varios meses, 
intentando mantenerme a flote 
mientras mi cabeza me grita que deje de patalear.
Me encuentro otra vez sumida 
en mi más tenebrosa oscuridad 
con la certeza de que ya me conozco
cada centímetro de este lugar.
Con el miedo siempre presente de
no ser capaz de remontar,
de que gane la voz que me pide por favor
que simplemente deje de luchar.

Rendirme se hace tan tentador como
un baño caliente en un día frío.
Olvidarme de una vez de que soy fuerte
y simplemente tomar ese desvío
que me lleva de frente
a dar con mis huesos contra el silencio
de la nada, el todo y la eternidad.
Pero siempre tengo en la mente
que por suerte no estoy sola y tengo que luchar
por quiénes quiero y quiénes
han sabido siempre estar.

Pero se hace tan difícil ignorar la idea
de ir siempre más allá,
de dejarme caer en el vacío
de postrarme al fin ante su altar.
Y cuando se vuelve tan tentadora,
que el miedo ya no parece ser suficiente
para detener mis pasos hacia el precipicio
consciente de que no hay nada más...
Es cuando toma el control mi parte más salvaje
y me convierto en quién necesito en momentos de debilidad.
Sale mi parte de reptil que solo quiere seguir
viva. Aunque todo me diga que pare de luchar.

Y ella me habla desde la parte consciente de mi mente,
susurrándome aquellas palabras que necesito escuchar.
Me autoengaño para seguir adelante e ignorar
que no soy suficiente, que no soy valiente,
que no valgo nada y que todo da igual.
Me autoengaño de nuevo intentando olvidar
que me han demostrado suficiente que es mentira
y transformando ese dolor en la rabia
que siempre me ha ayudado a continuar.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Diez Años Contigo

La verdad es que me parece increíble estar escribiendo esta entrada. Hace una década le pedí salir al que es hoy el padre de mis gatas. Al que ronca a mi lado cada noche cuando no puedo dormir y a veces tararea en sueños unos segundos. Algún día seré capaz de grabarle y dejará de ponerme en duda.
La verdad es que después de tanto tiempo me siento pesada repitiendo una vez más por qué le quiero. Porque no necesita ninguna explicación, simplemente es la persona que está cuando el resto del mundo desaparece. Es la persona que está cuando me derrumbo y me rompo en mil pedazos. Es quién me agarra las manos cuando en pleno mentalbreakdown quiero hacerme daño. Es quién me hace aquellas burocracias infernales que me causan tantísima ansiedad que me bloquean. Es quién me cura las heridas y quién me ayuda a ducharme o caminar cuando no puedo yo sola. Es quién me anima cada día a ser mejor persona aunque sea un desastre.
Llevo 3 años en los que siento que todo a mi alrededor se desmorona, que todo se va a la mierda. Y aunque odie con todo mi corazón que su solución siempre sea esa, él siempre me dice que saldré de esta. Es quién se mantiene conmigo a flote en mitad de la tormenta y quién me apoya en absolutamente todas mis cosas. Da igual lo difícil que sea, él hace lo que puede para que yo tenga todo aquello que deseo tener. Él ha estado a mi lado cuando he querido dar las charlas, ha sido mi público de prueba y mi técnico de diapositivas. Él ha escuchado mi libro prácticamente entero, me ha visto llorar escribiéndolo, y me ha acompañado cuando necesitaba que estuviera. Hemos pasado muchísimas cosas juntes, hemos crecido como personas complejas e independientes que han querido compartir sus vidas y hacer una gran vida juntes. Y cada año me digo que ese año será mejor, pero admito que los últimos no lo han sido. Porque como digo, muchas cosas a mí alrededor han ido mal y yo no estoy bien. Yo llevo muchos años rota; y ahora mismo solo soy un montón de trozos de cristal mal pegados con celo que si los tocas se desmoronan y te cortan en el camino. Estoy muy cansada de pelear pero quiero seguir aquí con él y tener nuestra vida soñada algún día, en la que sea feliz. Y en la que hacerle feliz, por supuesto.
Hoy, después de mucho tiempo sin escribir específicamente sobre él (aunque mencionandole mil veces), le escribo este montón de pensamientos insomnes para recordarle que le quiero y que quiero que esté siempre a mi lado. Porque no concibo la vida sin que él sea parte de ella, y no quiero concebirla de esa manera nunca más. Quiero seguir siendo el motivo por el que la gente aún cree en el amor.

sábado, 2 de julio de 2022

ORGULLO

Pienso en ti como un reflejo de lo que alguna vez fui,
como una vil caricatura de quello que alguna vez temí,
una sonrisa falsa expuesta en mi cara sonrosada por la vergüenza
de no querer estar así, aquí, sin ti.

Pero me doy cuenta de que esa que pienso y que recuerdo
nunca existió, que es una imagen creada por un trauma de aquello
que algún día me transformó.
No era aquella niña mala, no era la que todo lo erraba.
Era una niña soñadora que quería simplemente encajar.

Y con muchas dudas me miro a veces y veo a la mujer
en la que esa niña soñaba con convertirse, asomándose entre mis pelos
entre la barba, la barriga, las estrías o el entrecejo.
Veo a la mujer que mi madre peleó para que hoy sea.
Veo a la diosa disca, loca y bruja que siempre soñé con crear.

Soy lo que quise ser tantas veces, tengo la familia que soñé.
Aunque muchas cosas aún falten en mis planes, aunque tenga mucho que hacer.
Soy la activista que admiraba cuando entré en el activismo.

Soy la amiga que te cuida sin esperar nada a cambio.
Soy la pareja que nunca jamás haría nada de lo que a mí me hicieron.
Soy la hija que adora a su madre y la hermana que pelea por dejar un mundo más amable.
Soy porque muchas lucharon porque pudiera ser hoy, mañana y siempre.
Soy gracias también a mi propia lucha y resistencia constante.
Soy la disidencia de mi orgullo y la rabia de mi garganta afónica radiante.

Hoy me dedico por primera vez unos versos a mí, aunque suene prepotente.
Porque me merezco el amor que yo misma jamás he sabido darme.

martes, 26 de abril de 2022

Las novias de Thirteen

-¿A dónde vamos ahora?- Dijo Yaz con una enorme sonrisa en los labios entrando en la TARDIS.
-Yo quiero irme a casa, chicas. Quiero ver a Di. Parece que no está todo perdido...-interrumpió Dan tímidamente mientras la expresión de Yaz cambiaba a preocupación.
-Pero... ¿Volverás?- Consigo articular entre todos los pensamientos que se agolpan en mi cabeza. El silencio como respuesta y Dan con una expresión de no querer decir lo que estaba pensando.-Esta bien, volvamos. Así Yaz puede visitar a la familia... Y no sé, podemos comer con tu madre...-Digo tratando de quitarle hierro al asunto mientras comienzo a trastear con los mandos de la nave. Pronto estamos ahí y nos despedimos de Dan, sin mucha parafernalia, para que haya una excusa para volvernos a ver. Prometemos un último viaje juntos, pero sabe a promesa vacía. Y Yaz y yo volvemos en silencio a la TARDIS.
-No es necesario que vengas... Si no quieres- Le digo deseando que no se vaya.
-¿Estás de broma? Eres con la única persona con la que querría estar...-Dice Yaz con ese brillo en los ojos que no sé ni describir.
-Bueno, pues entonces te toca elegir. ¿Dónde quieres ir?-Miro a la pantalla tratando de no quedarme con cara de tonta mirándola.
-Ummm ¿Egipto? Nunca he estado en Egipto...- Dice Yaz y a mí se me viene alguien únicamente a la cabeza.
-Vale, pero... No podemos toparnos con Cleopatra. Podría alterar la línea temporal y todos los futuros. Podría ser una ecatombe. Y quizá quiera que la lleve a cenar.-Digo con cierta sorna pensando en nuestras aventuras por Egipto, en nuestra luna de miel, en las guerras en el espacio y las escapadas nocturnas. Mi mujer era la mujer más deseada de todo Egipto y de toda la historia.
-¿Estás hablando de que ella es la mujer más guapa de la historia? No me pones fácil no estar celosa.-Dice Yaz remarcando el "ella" para que sepa que sabe a quién me refiero.
-Bueno, es que es... Era. Una mujer de armas tomar. Literalmente, intentó matarme en varias ocasiones, literalmente la educaron para ello.-Empiezo a divagar hablando de River sin darme cuenta y veo a Yaz sonreír con una expresión un poco de tristeza.-¿Estás bien con ello? No quiero que esto sea un obstáculo entre nosotras. Amo a River, es mi mujer. Pero eso no cambia mis sentimientos por ti.-Sentencio acercándome a ella y acariciando su mejilla muy cerca de sus labios.
-No te voy a mentir, asusta. Nunca había pensado en estar en una relación en la que hubiera dos chicas, mucho menos tres. Es aterrador para mí.- Dice Yaz abriendo mucho los ojos.
-Pero ella ya no está, lamentablemente, me encantaría que os conocierais pero ya no está. Estoy segura que os haríais grandes ¿Amigas? No sé. La verdad es que conociendo a River probablemente acabaríais siendo más que amigas.-Digo y no puedo evitar reírme un poco. Y Yaz se ríe conmigo pero como si no se lo creyese del todo.
-¿Y si me la presentas? Quiero decir... ¿Qué es lo peor que puede pasar?- Y en el mismo instante que Yaz dice esas palabras, una alarma suena en el panel de control. Me distraigo intentando localizar el mensaje de auxilio y acabamos en cualquier parte menos en Egipto.
-Creo que otra vez será, porque esto no es Egipto.-Dice Yaz al aterrizar y abrir las puertas en Temisto, la novena luna de Júpiter.
-Si, en otra ocasión quizá... Vamos a ver qué ha traído a la TARDIS hasta aquí. Es raro, no debería habernos arrastrado, creía haber arreglado eso.-Digo con una expresión de intriga y cierta incertidumbre. Caminamos por la superficie de la luna durante unas cuantas horas. Ambas enfundadas en esos trajes espaciales de color naranja que tanto le gustan a la TARDIS. No entiendo el motivo, pero en todas las regeneraciones han estado en el armario estos trajes. De pronto vemos a lo lejos unas luces y lo que parece... ¿Una prisión? ¿Una base militar? ¿Una base de investigación muy blindada?
Caminamos hasta la puerta y busco con el sónico el origen del mensaje, efectivamente está ahí. De pronto saltan las alarmas de la prisión y vemos un vestido negro correr por el patio. No sé qué hacer. Pero de pronto pienso una cosa: Solo conozco a una persona que pueda llamar de forma directa a la TARDIS.
Corro a la puerta de la prisión, mientras veo a los guardias perseguir ese vestido negro que corre sin control. Se oyen disparos, yo me altero y Yaz también. Pero decido abrir esa puerta.
-¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO? ¡HAY UN PRESO FUGADO!- Me grita Yaz a la vez que intenta apartarme de la puerta. Yo la miro.
-Yaz, confía en mí. Soy la doctora.- Sonrío y sigo con mi trabajo. Yaz deja de forcejear conmigo y empieza a hacerle señas al vestido que corre. Ahora podemos ver que lleva unos tacones en la mano y que tiene el pelo rubio ceniza rizado. No puede ser, yo tenía razón. Es ella. ¿Cómo ha escapado del ordenador de la biblioteca? De pronto saca una pistola de su liga y se pone a disparar contra los guardias. Definitivamente una mujer de armas tomar. *Clinck* la cerradura por fin se abre y la puerta está abierta. Ella nos ve y corre hacia nosotras, no sé si me reconoce, nunca me ha visto así.
-No sé quiénes sois, pero gracias por abrir la puerta. Ahora os recomiendo que corrais- Nos dice fatigada mientras nos coge de la manga y tira de nosotras aunque no sé bien hacia dónde pretende ir. Corremos durante un buen rato hasta que dejamos de escuchar a los guardias disparandonos. Nos ponemos tras unas rocas y entonces comienza la parte complicada de todo esto.
-¿Quién eres? ¿Por qué te persiguen los guardias?- Dice Yaz jadeando. River se pone muy recta, con ese aire de superioridad que le caracteriza, y le tiende la mano a Yaz.
-Profesora River Song, arqueóloga.-Yaz cambia de expresión y me mira.
-¡Venga, ya! ¿ES ARQUEÓLOGA? ¿CÓMO NO ME VOY A PONER CELOSA?-Dice Yaz con una expresión un poco furiosa.
-No me gusta la arqueología.-Sentencio sonriendo a ambas. En ese momento sé que ella se da cuenta de quién soy porque su expresión también cambia, baja la mano que seguía tendida hacia Yaz. Me mira, de arriba a abajo, con una expresión completamente de desconcierto.
-Hello Sweetie-Le digo sonriendo. Y sus ojos se inundan en lágrimas. Salta a mis brazos y nos fundimos en un incómodo beso. Cuando abro los ojos, Yaz está mirándonos un poco avergonzada. No sabe cómo reaccionar.
-¿Y ella es tu... Acompañante? Es muy guapa...-Dice River con una sonrisa.
-Bueno, es mi novia, River. Se llama Yaz y tenía muchas ganas de que os conocierais. Pero no entiendo. ¿Cómo has escapado de la biblioteca? ¿Qué hacías en prisión?- Le pregunto y ella sonríe sin apartar la mirada de Yaz. Se están mirando fijamente la una a la otra, no tengo claro si es una buena señal. Yaz de pronto sonríe y ambas se ríen juntas. Como de una broma interna que no llego a comprender y en ese momento me doy cuenta: Se han juntado las dos personas más peligrosas para mí. Sin ninguna duda habrá fuegos artificiales.
-¿Sigue siendo un torbellino de preguntas sin dejarte responder mientras se responde a sí mismo? Bueno, misma.- Le pregunta River a Yaz, todavía riéndose.
-Sí, creo que a veces ni siquiera me escucha, que solo divaga. Pero es adorable verla divagar.- Se hace el silencio mientras sonríen y me miran a la vez. Yo solo tragó saliva y me sonrojo.
-No... No habléis de mí como si no estuviese... Es... Incómodo. Vamos, la TARDIS debe estar por aquí- Comenzamos a caminar mientras hablamos.-Y sí, quiero saber cómo escapaste de la biblioteca, tengo mis teorías, pero no creía posible ninguna de ellas.
-Tampoco las intentaste.-Sentencia River con un poco de amargura en el tono de su voz.
-Tienes razón. No las intenté. Huí de ese arco de mi vida sin mirar atrás, dejándote sola allí. Con un montón de hologramas que se iban actualizando. ¿Cómo es posible que se actualizasen, River? Volví a por ti un millón de veces.-Digo furiosa porque haya si quiera dudado de que volví a buscarla. Ella tiene una expresión como de tristeza y a la vez parece sentirse mal por haber pensado mal de mí. Entro en la TARDIS dejando la puerta abierta tras de mí.
-Solo somos un montón de recuerdos, sweetie. Y tú guardaste todos los míos en uno de los mayores ordenadores del universo. Era cuestión de tiempo que La Fundación Testimonio me encontrase.-Dice River con seriedad desde la puerta y levanta su mano que se vuelve transparente. Yaz ahoga un grito y yo recuerdo la primera vez que vi eso. La Fundación Testimonio... Parece que fue hace mil vidas. Pero tiene sentido... Entran en la TARDIS y cierran la puerta tras de sí mientras yo entro en conflicto conmigo misma.
-¡CLARO! ¿CÓMO NO SE ME HABÍA OCURRIDO? SOY UNA INEPTA. PODRÍA HABERTE LLEVADO A LA FUNDACIÓN. PODRÍA HABERTE SALVADO.-Grito, furiosa conmigo misma, mientras mis ojos se inundan en lágrimas y solo quiero huir de ahí. No quiero que me vean vulnerable y no sé por qué. Esas dos mujeres me han visto en todas mis formas, ¿por qué tengo miedo de que me vean llorar ahora? Yaz y River se acercan rápidamente y se ponen una en cada lado. Yaz se acurruca en uno de mis hombros y me acaricia la espalda mientras trata de calmarme. A la vez que River me abraza del otro lado y me dice:
-Lo hiciste, cariño. Me salvaste la vida y me diste la mejor vida que podía tener.-Yo me desmorono en sus brazos. Me echo a llorar desconsolada y las abrazo a las dos. No sé cuánto tiempo estamos así, las tres en el suelo de la TARDIS dándonos besos, abrazos, caricias y un millón de sentimientos desbordados. Pero podría quedarme ahí para siempre.
-Espera, aún no nos has dicho por qué estabas en esa cárcel. ¿Qué has hecho ya? ¿Voy a tener que castigarte?-Digo con una sonrisa pícara mirando a River que se ríe.
-Oh, que mona eres. Ambas sabemos que quién acabaría esposada y castigada... Eres tú. Y puede que Yaz, depende del bando que elija.-La voz de River se vuelve más siniestra cuando va acabando esa frase y mira a Yaz con esos ojos penetrantes que tiene. Maldita sea, esto se va a volver contra mí.
-¿Torturar a la doctora hasta que pida clemencia o quedarme mirando? Creo que la decisión es bastante sencilla. Aunque no sabrás cuándo eso se puede volver en tu contra...-Dice Yaz y un escalofrío recorre mi cuerpo. Lo cuál es curioso porque estoy literalmente ardiendo. Todo mi cuerpo pide a gritos devorar a las dos diosas que están conmigo.
-¿Dónde decíamos que estaba la habitación en esta versión de la nave?-Dice River con una sonrisa pícara en los labios levantándose a la vez que Yaz. 
-Arriba a la izquierda, no la he movido. Sigue siendo nuestra habitación tal y como ha sido siempre. Es lo único que no ha cambiado mucho. Solo se han añadido cosas para que Yaz también se encontrase a gusto.-Digo mirando a Yaz mientras me ayuda a levantarme. Y sin darme cuenta, River ya me ha esposado.-¿De dónde coño has sacado las esposas? ¿Vas con esposas por ahí?-
-A ver, cariño, acabo de escapar de una cárcel. Claramente estaba esposada cuando empecé a correr. Me alegro de no haberme deshecho de las esposas.-
-Yo también tenía, pero están en la habitación.-Dice Yaz, sonando ligeramente amenazadora con una sonrisa en los labios la mar de inocente. River también sonríe y le devuelve la amenaza agarrándola del culo y acercándola a sí misma. Se funden en un beso salvaje, deseoso, fiero.
-Puedes intentarlo, preciosa, pero ya ves que no duro mucho tiempo esposada.-Dice River y se dirige hacia la puerta, contoneándose de una forma increíble mientras Yaz y yo la miramos hipnotizadas por el contoneo de su falda y el baile de su culo al andar.-¿Vais a quedaros ahí mirándome el culo, o vais a venir a quitarme el vestido?-Dice River sin ni siquiera girarse. Salimos corriendo tras de ella, como si de dos perras se tratase. Aunque bueno, creo que esa es la intención que tiene River.
Subimos por la escalinata las tres, empotrandonos salvajemente contra la barandilla mientras vamos perdiendo la ropa en cada escalón. Llegamos a la habitación, River delante, y nosotras dos detrás.
-Vamos a ver si realmente has mantenido nuestra habitación o era una artimaña para llevarme a la cama...-Susurra peligrosamente cerca de mí mientras abre la puerta. Sigo esposada, todo el camino eso ha servido para que me desnudas en sin que pudiese defenderme y para que se desnudasen sin que yo pudiera participar. Yaz se ríe y a mi lado se quita la última prenda de ropa que le quedaba. River solo lleva los tacones, hace tiempo que, como ella pidió, le quitamos el vestido. Al abrir la puerta, se queda congelada. Yo no miento, la habitación está igual que cuando ella vivía aquí. Sigue siendo nuestra habitación de luna de miel o nuestra habitación de primera vez. Sigue siendo todos los recuerdos que tenemos entre estas cuatro paredes de color turquesa. El color favorito de River.
-¿Entonces sigue siendo tu habitación?-Pregunta Yaz, rompiendo el silencio. Sé la respuesta, así que me adelanto y beso a River en el cuello para luego susurrarle en el oído:
-Nadie jamás podrá sustituirte, querida. Solo sumar a nuestra relación más amor del que ya hay. Ahora, ¿Qué tal si me quitas las esposas para que pueda castigarte por dudar de mí?- Digo desafiando a la fiera River que enseguida se recompone secándose las lágrimas de emoción y sonriendo de forma pícara.
-¡Que te lo has creído! Yaz, ¿donde tenéis los juguetes?- Yaz me adelanta y se cuela en la habitación besándose con River al pasar, de forma sumisa y desafiante al mismo tiempo. Maldita sea. Son las dos mujeres más sexys que he visto jamás. Yaz saca todo nuestro arsenal de juguetes, desde látigos, fustas, palas... Hasta nuestros trajes de látex o nuestros vibradores y dildos dobles. River me coge de las esposas y me lleva a la cama, donde me sienta y me quita las últimas prendas de ropa.-Si te portas bien, podrás tener un premio.-Me susurra al oído y consigue que me moje aún más. Se coloca delante de los juguetes, junto a Yaz, y le indica los que quiere utilizar. Yaz elige dos más a mayores, y cuando vienen ambas se han enfundado un arnés precioso que me pone a cien. Empezamos suave, disfrutando de nuestros cuerpos. Pero pronto tengo a una River desbocada penetrandome con el arnés mientras Yaz se ha quitado el suyo y se ha sentado en mi cara a la vez que le come las tetas a la famosa Cleopatra. Nos pasamos horas en esa habitación, abrazando el placer y los cuidados. Dándonos orgasmos pero también besos y caricias tiernas. Permitiéndonos desear y sucumbir a todos nuestros pecados. A la vez que nos demostramos en la piel cada sentimiento que profesamos. En uno de nuestros descansos, mientras estamos las tres tumbadas sobre la cama abrazadas acariciándonos, pronuncio las palabras que todas estamos pensando:
-Ojalá esto no sea un sueño. No quiero despertarme y que cualquiera de vosotras no esté a mi lado. Quiero recorrer el tiempo y el espacio con las dos mujeres que amo.-Y entonces me doy cuenta que acabo de decirles a las dos que las amo.
-Yo también te amo, Doctora.-Dice Yaz acurrucandose a mi lado.
-Yo también.-Dice River a la vez que susurra en mi oído mi verdadero nombre.

miércoles, 20 de abril de 2022

La Playa del tiempo

Salíamos de ese barco empapadas, con el pelo cubierto de sal, la piel seca por la brisa marina y los músculos suplicando sentarnos a descansar. Dan se alejó a hacer una llamada, nosotras seguimos caminando. No tengo muy claro a dónde, aunque quizá ella sí.
Yaz, me quedo embobada mirándola caminar despacio, sin apartar los ojos del horizonte. Entonces se gira y me mira con esos ojos color avellana profundos que esconden mucho más que el vórtice temporal. Sonríe y yo noto ese nudo en mi garganta. Ese nudo que es todo el amor que me nace queriendo salir de dentro de mis dos corazones. Aparto la mirada de forma suave para fijarme en sus manos, temblorosas, ella vuelve a girar el rostro hacia la puesta de sol. Ya no sonríe. ¿De nuevo habré hecho que se sienta incómoda? Torpemente busco su mano mientras seguimos caminando. La agarro con firmeza y veo como ella mira ese gesto, me mira a mí y traga saliva. El resto del camino lo hacemos cogidas de la mano, en silencio. Tiene la piel tersa por la sal, pero sigue siendo suave y se está volviendo cálida bajo mi mano. Creo que tenía algo de frío, aunque es normal, estamos empapadas.
De pronto nos encontramos de pie, la una junto a la otra, cogidas de la mano. Mirando ese atardecer que nos regala este instante, en este momento, con la única persona con la que quiero estar ahora mismo. Y no lo estoy mirando. Es muchísimo más hermosa ella, con su pelo enmarañado por la tormenta de sucesos. De pronto, ella gira su rostro y me encuentra mirándola. Se sonroja pero no aparta la mirada. Entonces una suave brisa hace que su pelo se le cuele delante de los ojos y ambas nos soltamos. Pero antes de que ella pueda apartarlo, ya está mi mano colocando su mechón detrás de la oreja. Y de pronto nos quedamos congeladas en ese instante. Mirándonos a los ojos, con mi mano en su oreja, descendiendo tímidamente a su mejilla. Entonces, se me corta el aliento y se me para el pulso de los dos corazones. Solo oigo su respiración. ¿Cuándo me he acercado tanto a ella? Y sin pensarlo demasiado, con mi mano aún en su mejilla, coloco la otra en su cintura y la beso. Ella responde al beso con fiereza. Como si lo hubiera estado deseando. Y hunde sus manos en mi pelo enredado. No sé cuánto tiempo dura ese beso, pero me sabe a todo el tiempo condensado en su aliento.
Nos fallan las fuerzas en las piernas y de pronto estamos sobre la arena besándonos y riéndonos a la vez.
-Has tardado demasiado, ¿No crees?- Dice Yaz con una sonrisa pícara tumbada en la arena debajo de mí.
-Nunca es tarde si la dicha es buena, ¿No? Además, tenía que buscar el momento perfecto, quiero que lo recuerdes cuando yo ya no esté.-La respondo con un nudo en la garganta recordando que mi tiempo se acaba y que no puedo enlatar ese momento para siempre.
-No digas eso, no quiero pensar en eso.-Me dice Yaz con los ojos empapados en lágrimas. Nos quedamos en silencio, una al lado de la otra, mirando el atardecer. No sé cuánto tiempo estamos así, ensimismadas en nuestros propios pensamientos, pero entonces rompo el silencio.-No puedo encariñarse de nadie. No puedo porque sé que si me encariño, tarde o temprano dolerá.- Y me quedo mirándola en silencio con lo que creo que es una cara de terror. Terror de perderla.
-Mi abuela solía decir que ser valiente significa saber que algo va a doler y hacerlo de todos modos si es lo que deseas.- Dice ella sin mirarme, para finalmente girarse y quedarse esperando mi respuesta con mirada seria.
-¿No podemos vivir en el presente? Simplemente disfrutar de lo que tenemos, mientras lo tengamos. Mientras sea nuestro.- La digo mirándola a los ojos con muchas ganas de llorar.
-Me gustaría- Dice mientras traga saliva y coge un canto rodado de la arena.-Pide un deseo y lánzalo al mar.-
-Deseo...-
-¡No puedes decir tu deseo en voz alta!-Me interrumpe ella antes de que pueda decir nada.
-De donde yo vengo sí. Desearía que este momento fuera para siempre.-Digo firmemente mientras lanzo la piedra al agua que se pierde en el horizonte y el mar. Ella me mira y yo me quedo embobada mirándola mientras se le llenan los ojos de lágrimas. Pero fuerza una leve sonrisa.
-¡Ey! ¡Chicas! Me estoy quedando congelado, ¿Nos vamos?-Grita de pronto Dan desde la puerta de la TARDIS y nosotras nos sobresaltamos. Yaz se levanta torpemente mientras se seca los ojos y echa andar con un suave "sí, vamos"
Yo me quedo un poco rezagada, me agacho y cojo otra de esas piedritas de la arena y la guardo en el bolsillo de mi abrigo. Quiero un pedacito de esta playa que me recuerde este instante cuando yo ya no sea yo.

martes, 5 de abril de 2022

Océano color Malva.

Pienso en estar en la misma cama,
mirándonos a los ojos, en silencio.
Acariciándote el pelo, llenándote de besos.
Estar juntas. Aunque nos separa
un océano de dudas, dolor y marejada.

Me gusta releer nuestras conversaciones
a horas intempestivas, en momentos de vulnerabilidad
tuya y mía.
En momentos donde nuestro dolor
se hace más ameno cuando podemos
contárnoslo en silencio.

A veces pienso en el sonido de tu voz,
en que me llames con ese acento tan dulce,
con esa voz tan hermosa y pausada.
Que estemos hablando en silencio las dos,
solo con nuestras manos acariciando nuestros cuerpos.
Quiero aprender a decirte que te quiero,
signarte en tu lengua las palabras que siento.

Y entiendo que esto que siento es absurdo,
porque la maldición sáfica
se ha cebado con nuestras 
pobres y desdichadas almas.
Pero no puedo evitar sentirlo y
querer escribirtelo a besos en el cuello.

Y solo quiero cumplir el sueño
de besar tus labios una única vez
antes de que el mundo acabe muerto
y las dos tengamos todas las de perder.

lunes, 4 de abril de 2022

Palabras

Hay cosas que se me quedan marcadas a fuego en la cabeza. Palabras que mi mente me escupe en mis horas bajas para hacerme daño. Comentarios innecesarios e hirientes que quizá estaban mejor en otra parte. Como en un rincón de tu recto. Hay sonidos que me taladran hasta el alma. Que me dejan marcas, cicatrices y hasta llagas. Hay momentos que se me quedan grabados mil vidas y me destruyen. Que hacen trizas toda mi autoestima y todo lo que soy. Que vuelven a recordarme que no soy suficiente, que soy demasiado intensa, que no merezco cuidados, ni merezco que me quieran. Y estoy cansada.
Estoy muy cansada de que haya personas que dicen cosas sin medirlas. Que hieren a quiénes se suponen que quieren en un intento se supone de marcar distancias. Un intento quizá de dejar de ser momentos intermitentes en este viaje. Y puede que te dé miedo lo que tienes en un instante, o que yo me engañe diciéndome que fue ese el desencadenante. Pero hay palabras que es mejor no decirlas porque hacen daño. Y no sabes el daño que pueden causarle a una loca, intensa e histérica como yo. No sabes las noches de insomnio que le voy a dedicar a recordar esas palabras y medirlas una y otra vez. Volver a pensar en mil excusas de por qué has dicho eso. Mientras la vocecilla de mi cabeza me grita: NO VALE LA PENA, MÁNDALO TODO A TOMAR POR CULO. TOTAL, ES DEMASIADO BUENO PARA TI.
Y otra vez el silencio de una página en blanco que se amontona en mis manos como respuesta. Otra vez la lucha con mi cabeza por dormir y mañana poder ser productiva y poder salir de la cama. Otra vez de sentirme insignificante en esta vida. Otra vez decirme de nuevo que todo es mentira y que estoy haciendo una montaña de un grano de arena.
Pero esta noche de nuevo es ansiedad capitalista por no ser suficiente para conseguir algo más. Al mismo tiempo que pienso que no es justo tener que seguir peleando con todo y todos por salir adelante y seguir otra vez produciendo para existir para seguir produciendo.

jueves, 24 de febrero de 2022

Cuando el tacto duele

Mi piel no es mía, no me recubre las heridas.
No se siente como mía, se siente ajena
como un trozo de cuero inerte que me viste.

La siento extraña, porque no concibo que me duela.
No concibo que las caricias, esas que tanto anelas,
me duelan en mi piel, se sientan agresión al contacto.

Y esto no es algo nuevo, cada cierto tiempo ocurre,
algo satura mis sentidos y simplemente duele.
No importa que sea él quién me toca,
no importa que sea una caricia de una mano amiga.
La piel se queja ante el contacto sin motivo
y yo pregunto sin hallar una respuesta.
Porque no la hay, al menos no que yo sepa.

Pero la pregunta sigue estando ahí, ¿Qué me pasa?
¿Será otro nervio de mi cuerpo muriendo en agonía?
¿Será mi cerebro avisándome de la catástrofe que se avecina?
¿Será simplemente una sobreestimulación por mi funcionamiento disidente?
El silencio como respuesta. El miedo a caer.

jueves, 10 de febrero de 2022

Quizá en otra vida.

Me encuentro en la cama pensando,
intentando negarme que es en ti.
Analizando despacio lo que siento
y queriendo simplemente huir.
No sé si esto que desvoca mi corazón
es real o de nuevo me intento mentir.
Estando en soledad te pienso
y a oscuras solo me sale sonreír.

Pero entonces vuelvo a decirme
que no es nada, que solo es un sentir
inocente y sin más intenciones
que acompañarte y ser parte de ti.
Que es atracción física, nada más.
Que no estoy soñando con tenerte aquí,
con llevarte de cita a cualquier parte
y mientras posas hacerte sonreír.

Que no estoy pensando en quererte
porque aceptarlo sería aterrador para mí.
Porque no quiero perder lo que tengo
y que otra vez alguien que quiero escape así.
Porque me siento insuficiente para todas,
y es imposible que no para ti.
Porque ya sé que no sientes lo mismo,
o eso recuerdo oírte decir.

Y se me corta el aliento con ganas de llorar
de solo recordar lo que una vez fui.
Recuerdos traumáticos vuelven a atormentarme
mientras yo me quedo inmóvil aquí.
Solo quiero volver a sentirme fuerte y segura,
volver a enamorarme y dejarme sentir,
no cohartar mi desvocado corazón por el miedo
a otra vez volverme a perder en algo que sentí.

Quiero un amor que no me dé miedo,
uno que segura me haga sentir,
que no me destroce cada noche pensando
en todo aquello que no debí decir.
Uno que me quiera libre y fuerte,
que no corte mis alas y me diga que sí.
Quiero volverme a ver bonita e ilusionada
y mi tiempo contigo compartir.

domingo, 6 de febrero de 2022

Me ahogo

Es curioso como sigo pensando que algún día vendrás a pedirme perdón. Que te darás cuenta de que fuiste una mierda de persona y vendrás a buscarme. Pero al mismo tiempo soy consciente de que eso no va a ocurrir. Que te sobraba en tu vida y que precisamente por eso te fuiste. Que mis sentimientos y dejarme hecha una mierda, fue un daño colateral de tu huida hacia delante. No, no es justo que sigas ocupando mi mente de vez en cuando y duela.
Y tampoco es justo que me hayas dejado tan rota que ahora no sepa si lo que siento es amor, atracción o solo cariño. Que no es justo que me hicieras pasar por todo eso y que no haya importado. Nadie te ha dicho que lo hiciste mal. Nadie te ha recriminado lo que me hiciste, solo yo estoy aquí a las tantas de la mañana pensando otra puta vez en ti. En todo lo que podríamos haber sido y destruiste. En todo lo que yo soy por tu culpa. En todas las cosas horribles que me digo por tu culpa.
Quiero volver a tener ilusión por algo, volver a buscar una relación en la que me sienta cómoda y feliz. Un espacio seguro con él y con otra persona que quiera ocupar ese espacio en mi vida. Quiero volver a tener ganas de hacer cosas y no pasarme las semanas en piloto automático mientras sobrevivo.
Me han destruido muchas veces, pero tú doliste de forma especial porque me prometiste que no ibas a hacerlo. Me dijiste que por encima de todo eras mi amiga y que no ibas a hacerme daño conscientemente. Y rompiste una a una todas tus promesas porque te daba igual lo que dolieras. Te da igual mientras puedas usarlo para victimizarte y no cambiar ni un ápice de las cosas que haces mal y que hacen daño. Y estoy harta de acordarme tanto de ti, de que aún haya cosas que me recuerdan a ti, que todavía te eche de menos. No te lo mereces.
Después de todo lo que me hiciste, no te mereces dolerme así aún. No te mereces ocupar mis energías con tus recuerdos. No te mereces estar en mi cabeza a las tantas de la madrugada porque echo de menos pasar las noches hablando contigo. No es justo, pero la vida nunca ha sido justa conmigo. 

miércoles, 19 de enero de 2022

Mente mía

Últimamente han pasado muchas cosas y ninguna es mala. Todas son cosas maravillosas con las personas que son parte de mi familia elegida. Todas son cosas que me hacen inmensamente feliz.
Y de pronto mi mente me colapsa con ideas horribles sobre este cuerpo que habito y las personas que quiero y que están aquí. Me atormenta diciéndome que volverá a ocurrir.
Mi mente me dice que no soy suficiente, que todo lo que he hecho por sobrevivir, no ha sido suficiente. Que estoy luchando contra un fantasma, porque toda culpa está en mí.
Me engaña y esconde recuerdos para hacerme daño y justificar las cosas horribles de las que me quiere convencer. Todas esas que me hacen perecer.
Y solo encuentro un rayo de luz en las personas increíbles que me acompañan, me aconsejan, me sostienen y me sanan. En todas las personas que saben por lo que estoy pasando y lo pasan a mi vera.
Porque no me dejan sola, no me abandonan en mitad de mi tormenta. Porque no quieren verme sola levantar mil monumentos con las manos desnudas. Quieren arroparme en la cama, mientras me acarician el brazo y lloramos juntas.
Y echaba de menos tener un espacio en el que sentirme segura. En el que ser yo misma, sin miedo a la penumbra. Un espacio donde no importa las veces que tenga que preguntar si aún me quieren, me desean o me ven guapa.
Un espacio donde mi locura no es problema, porque es parte de lo que me hace única. Porque las personas que me rodean son gente increíble que ha sabido verme a través de todas esas telas que me he puesto encima. A través del miedo, las inseguridades y todas las noches diciéndome cosas horribles a oscuras.
Soy mis cicatrices y mis traumas. No quiero a alguien que me quiera "a pesar de ellos". Quiero a alguien que me quiera porque, con ellos, sigo siendo perfecta. Soy las consecuencias de las autolesiones que me inflinjo, no quiero que las ignoren, quiero que me ayuden a dejar de hacerlo.
Y puede que esto sea demasiado para muchas personas, puede que no sea suficiente para muchas ellas. Pero es hora de aceptar que ellas tampoco son suficiente para la persona en la que yo me he convertido después de todas las batallas que llevo a cuestas.
Es hora de tomar mi valor y hacerlo sabiendo que no estoy sola. Que nunca voy a estarlo, porque elles siempre van a ser mi familia elegida, aunque mi mente decida romperme en mil pedazos cada poco. Aunque esté hecha trizas.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Cuerpo Mío

Cuerpo mío: me dueles.
Cada latido, dueles.
Cada bocanada de aire.
Cada gemido, dueles.

Me duele la cabeza simplemente
porque esta noche no me dejaste
dormir. Porque tomó el mando la ansiedad.
Me duele la mente de tanto pensar.

De maldecirme en mitad
de la inmensa oscuridad
de este cuarto que es mi hogar.
De en completo silencio llorar.

Me duele la espalda
porque hace frío y los huesos hablan.
Puede que haya tormenta.
No la mía, esa ya amaina.

Me duele la pierna
como calambrazos sin piedad.
Me duele y me siento embustera,
porque nadie sabe por qué duele.

Otra noche en vela,
esperando a que el sueño me de paz.
Esperando que las alas de la calma
me permitan de una vez descansar.

Pero los dolores míos,
que son los de tantas otras,
no se quieren callar.
Sus gritos no me dan tranquilidad.

Y espero al alba,
me enrosco en las mantas,
pienso en algo bonito
y me dejo llevar.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Nikita

Quiero escribir sobre ti, pero no me salen las palabras. Has sido tanto para mí y para quienes te conocimos que no sabría cómo resumir en mis letras todo lo que fuiste. Nos has dejado hoy, dejando a tu paso un vacío inimaginable. He llorado durante horas y me siento ridícula por sentirme así, pero es que eras muy importante para mí. Fuiste mi compañera durante muchísimos años. Fuiste mi confidente y mi ángel guardián durante toda mi adolescencia, me cuidaste cuando yo no podía hacerlo. Estuviste ahí para mí, con todo lo que eso significó. Me acompañaste en mil cosas que no entendías y disfruté de tu compañía a cada momento. Aunque entonces me diera pereza a veces sacarte a dar un paseo, hoy atesoro esos recuerdos que tengo de nosotras solas paseando por cualquier parque. Te recuerdo y me duele muchísimo que ya no estés, aunque sabía que este día llegaría, sabía que no me quedaban muchos momentos que vivir contigo. Sin embargo tú me quisiste todos los días de tu vida, sin excepciones. Me querías tanto como yo a ti. Y eso es precioso a su manera, porque no hay amor más puro que el de una niña y su perra. No hay amor cómo ese, ni vida más afortunada que la que se acompaña de unas patitas chocando contra el suelo.
Hoy son otras patitas las que me acompañan siendo adulta, de otra especie y a las cuales tú odiabas. Pero sabes que ellas también van a cuidarme como tú hacías. Ya lo hacen. Ellas no podrán jamás ocupar tu lugar en mi alma, pero guardarán para ti el cariño que te tengo. Hoy es un día muy triste para mí, aunque empezara bien, aunque pareciera que todo iba bien. Hoy me has dejado y ya no volveré a oírte refunfuñar porque no tienes suficiente hueco en la cama. No te oiré roncar. No te oiré hacer el cocodrilo en el sofá para dejar claro que es tuyo. Y eso me da muchísima pena.
Me has dejado y solo puedo repetirme que fuiste feliz. Que estos 14 años los viviste como una reina, que no hubo perra más mimada que tú. Solo puedo pensar en que te fuiste sin dolor aunque lo dejaras aquí. Te voy a echar muchísimo de menos, al menos allí donde estes podrás tomar el sol sin quemarte la barriguita. 

lunes, 11 de octubre de 2021

Versos a destiempo.

Que me muero de ganas de meterme en tus bragas, es cierto.
Pero son aún más fuertes las ganas de escribirte en la espalda mil besos.
Soñarte despierta sabiendo que no te tengo,
porque no eres mía, somos juntas y es lo que quiero.
Porque te quiero libre, volverte cuerda y solo atarte a la cama con consentimiento.
Susurrarte al oído estas palabras mientras te acaricio todo el cuerpo.
saborearte las curvas, los socavones y los recovecos.

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Y es que no puedo imaginarme lo que tiene que ser explorarte,
lo que tiene que ser estar contigo en cualquier parte,
besarte sin miedo, comerte la boca, morderte el cuello y besarte la frente.
Mezclar el deseo y el amor libre en nuestros encuentros.
El fuego que nos nace y que siento por dentro,
me sabe a gloria, me sabe a ti, me sabe a diosa y a cielo.

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Deseo devolverte las horas que te robo en mi pensamiento,
en forma de sueños que ir juntas cumpliendo.
Sacarte sonrisas, carcajadas y algún orgasmo a destiempo,
sentarme a horcajadas en tu regazo y dejar que llegue el deshielo.
Abrazarte en la cama, mirarte a los ojos y susurrarte mil "te quiero".

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Después de ti.

Vuelvo a sentirme una bola de inseguridades incierta, un amasijo de sufrires que son todos míos. Hijos de esta tormenta que es mi mente y que me quitó la calma.
Vuelvo de nuevo a tener pensamientos que me dan miedo, pensamientos que no quiero tener. Vuelvo a mis tormentos y me toca las narices volver.
Sigo peleando contra esta puñetera idea de que no soy suficiente, de que soy todo lo malo de este mundo y que no me merezco nada. Lucho por quererme, pero no se hace fácil.
Me paso las noches en vela y por fin duermo un poco al llegar la mañana, pero no es suficiente para sanar todas estas semanas.
No puedo seguir peleando contra mí misma y contra todo lo que se me pasa por la cabeza. No tengo fuerza suficiente para seguir resistiendo y no hundirme en la miseria de vez en cuando. No después de todo lo que ha pasado.
No soy capaz de mirarme en el espejo, mi reflejo me devuelve todos y cada uno de mis complejos. Y me quedo aquí, mirando a la nada y tratando de sonreír.
Este cuerpo no me vale, no me gusta, me duele y me sangra y me hace daño. No quiero habitarlo, no quiero vivir en él. Quiero resquebrajarme y dejarlo tras de mí, como una envoltura inútil.
La imagen que tengo de mí no es justa, nunca lo ha sido, nadie me odia más que yo. Nadie me tiene más asco del que puedo tenerme yo. Nadie me dice las cosas que me digo en las madrugadas cuando no puedo dormir. No es justo pero es mi mente hablando a través de años de violencias injustas de todos lados.
Soy un conjunto de remiendos que hice y deshice un millón de veces, pero esas costuras se han dado de sí. Porque mi barriga sobresale por encima de todo eso y me tapa las cicatrices de oro que tejí.
Pienso en mi cuerpo sin mirarlo, solo pensando en la imagen que tengo de mí, y me doy tanto asco que me da miedo sentirme así.
E intento dormir otra vez, intentando no pensarlo más, tratando de callar la vocecilla de mi cabeza que no para de hablar mal de mí. Pero esa voz sigue ahí al día siguiente, esperando cualquier momento de debilidad para seguir haciéndome daño. Esa voz, por mucho que me joda, soy yo y es todo lo que me hiciste sentir. Es toda mi rabia y todo lo injusto que tuve que vivir. Es todas las veces que me has dicho que nunca seré suficiente. Todas las veces que me escondí cuando gritabas. Todas las veces que lloré en silencio hasta que llegaba el alba.
Es todos mis traumas y mi miedo a ser un poco más tú que yo. Es todos mis recuerdos de aquello que dolió y duele. Es todo el silencio de mis noches en las que me gritabas en la cabeza. Es todo el odio y la vergüenza.
Y otra noche que escribo a tantas personas que me jode que nunca lo lean. Y otra noche que escupo aquí la rabia tratando de apaciguar mi cabeza. Pero solo sirve para ordenar por qué me odio y decirme que no es culpa mía.
Solo sirve para decirme algo que yo ya sabía.

martes, 7 de septiembre de 2021

La Monstrua de todos mis traumas

Quién soy a día de hoy, tiene muchísimo que ver con quién fui, quién me dijeron que debía ser y quién quiero o quería ser. Pero también ha sido un proceso de cambio, un proceso largo que aún sigue pasando. Me declaro monstrua, en todos sus significados. Me declaro la mala de historia, que tantas veces me dijeron que no podía ser y a veces he sido sin querer. Me declaro la deformidad misma de mi cuerpo, la disidencia que me envuelve el alma para dotarla de un nuevo significado más. Me declaro fea, aunque esta declaración aún duela, pero no quiero seguir luchando por encajar en unos cánones que me han impuesto y que no me pertenecen.
Mi cuerpo, mi mente, mi lucha y mi vida. Todo lo que me define está construido sobre la monstruosidad que la sociedad ve en mí. Me dicta y me manda que sea, y yo desobedezco desde la rabia más interna. No, no me da la gana de que ser monstrua siga siendo una mala etiqueta. No me da la gana que la monstrua siga siendo la que siempre pierde mientras el príncipe cishetero blanco normativo, se lleva a la princesa a otra cárcel. Quiero salvarme a mí misma de las garras de ese ideal, no quiero ser la princesa ni quiero que lo sean las demás. Quiero que esa figura pasiva y decorativa del capital, deje de ser el sueño de cualquier niña. La monstrua es libre, es capaz de escapar de ello y ser en libertad. No tiene que rendir cuentas a nadie, no tiene que agradar, tiene que ser ella. Y ella soy yo, ella somos todas las que nos negamos a ceder ante ese ideal, ante ese papel que nunca debió existir, para empezar. 

lunes, 30 de agosto de 2021

Mi mente

Mi mente es otra vez caos,
voces entrecortadas que susurran
que me culpan de todo lo malo.
Mi mente es mi enemiga,
continuamente luchando a oscuras
en esta habitación sola, conmigo misma.
Mi mente es mi tormento,
rayos, truenos y centellas que me anulan
que me sacan de mí y no me concentro.
Mi mente es miedo,
contra todo y contra todo lo que duela
tratando de sobrevivir al viento.
Mi mente quiere dejar de ser,
simplemente dejar de estar aquí.
Simplemente desaparecer.
Pero no puedo y no quiero dar esa victoria,
no quiero permitirle a nadie creer que
me ha vencido, que me ha tumbado.
No dejo de pelear contra mí,
mientras yo mismo pregunto por qué.

domingo, 22 de agosto de 2021

Otra noche más.

Otra noche más, la misma mierda. Yo sin dormir engañandome a mí misma con contenido y entretenimiento solo para no tener que pensar en lo que duele. En esa herida sangrante que tengo abierta en el pecho y que deja que salgan mis demonios de vez en cuando. Otra noche sola, sintiéndome sola.
Quiero tener un horario normal de sueño, pero a la vez me gusta mucho más vivir de noche. Ojalá le gustase a alguien más, ojalá alguien me acompañara en mis insomnios. Y entonces me acuerdo de cómo empecé a hablar con ella... Y se me clavan como un puñal todas esas noches que se durmió al teléfono conmigo, esas noches que la veía dormir y que yo disfrutaba en silencio de su simple compañía. Se me clavan como mil dagas esas noches que pasábamos viendo cosas juntas o esas otras en las que hablábamos de mil temas hasta que nos quedábamos dormidas. Duele, más de lo que me gustaría.
Toda esta puñetera mierda porque no hacerme caso a mí misma: No te ilusiones, es demasiado buena para ti, no va a salir bien.
Y no salió bien, nunca me sale bien, siempre soy la última opción de todo el mundo porque soy prescindible. Porque no valgo, porque soy esa loca, intensa y exagerada que te agobia y que se preocupa en exceso hasta que te pierde. Soy esa gilipollas que se siente sola simplemente porque no sabe cuándo y cómo hablar las cosas. Porque le da miedo decir que quiere a alguien por si vuelven a decirle que no es suficiente.
Otra noche más, la misma mierda.

jueves, 29 de julio de 2021

Serpientes, lunas y deseo

Dicen las malas lenguas,
que hay que olvidar aquellas
viejas y tristes historias 
para escribir otras nuevas.
Pero a veces una vieja historia,
algo que creías que había acabado,
renace de nuevo sin esperarlo.
Vuelves a sentirte de nuevo deseada
vuelves a sentirte de nuevo amada
a sentirte una vez más ilusionada.

Y estás asustada,
da muchísimo miedo,
porque te han roto el corazón
en mil pedazos sin pedir perdón.
Han hecho añicos la ilusión,
las ganas de ser más que dos.
Han destrozado tu autoestima,
esa que tanto escatima,
y te has visto una vez más
vulnerable, sola, triste y asustada.

Y llega ella, con su belleza,
te tiende la mano y te dice
que no estás sola y que ella te desea.
Te valida justo en el momento
que más lo necesitas.
Y otra vez piensas en ella
en lo que fuisteis y lo que te gustaría
volver a ser juntas, volver a tenerla.
Pero asusta y no te atreves,
a pensar en eso que sabes
que puede ser una gran historia
si ambas decidimos contarla.
Juntas, escribiendo cada una nuestra parte,
compartiendo los instantes,
cuidándonos aunque estemos distantes.