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lunes, 4 de abril de 2022

Palabras

Hay cosas que se me quedan marcadas a fuego en la cabeza. Palabras que mi mente me escupe en mis horas bajas para hacerme daño. Comentarios innecesarios e hirientes que quizá estaban mejor en otra parte. Como en un rincón de tu recto. Hay sonidos que me taladran hasta el alma. Que me dejan marcas, cicatrices y hasta llagas. Hay momentos que se me quedan grabados mil vidas y me destruyen. Que hacen trizas toda mi autoestima y todo lo que soy. Que vuelven a recordarme que no soy suficiente, que soy demasiado intensa, que no merezco cuidados, ni merezco que me quieran. Y estoy cansada.
Estoy muy cansada de que haya personas que dicen cosas sin medirlas. Que hieren a quiénes se suponen que quieren en un intento se supone de marcar distancias. Un intento quizá de dejar de ser momentos intermitentes en este viaje. Y puede que te dé miedo lo que tienes en un instante, o que yo me engañe diciéndome que fue ese el desencadenante. Pero hay palabras que es mejor no decirlas porque hacen daño. Y no sabes el daño que pueden causarle a una loca, intensa e histérica como yo. No sabes las noches de insomnio que le voy a dedicar a recordar esas palabras y medirlas una y otra vez. Volver a pensar en mil excusas de por qué has dicho eso. Mientras la vocecilla de mi cabeza me grita: NO VALE LA PENA, MÁNDALO TODO A TOMAR POR CULO. TOTAL, ES DEMASIADO BUENO PARA TI.
Y otra vez el silencio de una página en blanco que se amontona en mis manos como respuesta. Otra vez la lucha con mi cabeza por dormir y mañana poder ser productiva y poder salir de la cama. Otra vez de sentirme insignificante en esta vida. Otra vez decirme de nuevo que todo es mentira y que estoy haciendo una montaña de un grano de arena.
Pero esta noche de nuevo es ansiedad capitalista por no ser suficiente para conseguir algo más. Al mismo tiempo que pienso que no es justo tener que seguir peleando con todo y todos por salir adelante y seguir otra vez produciendo para existir para seguir produciendo.

jueves, 24 de febrero de 2022

Cuando el tacto duele

Mi piel no es mía, no me recubre las heridas.
No se siente como mía, se siente ajena
como un trozo de cuero inerte que me viste.

La siento extraña, porque no concibo que me duela.
No concibo que las caricias, esas que tanto anelas,
me duelan en mi piel, se sientan agresión al contacto.

Y esto no es algo nuevo, cada cierto tiempo ocurre,
algo satura mis sentidos y simplemente duele.
No importa que sea él quién me toca,
no importa que sea una caricia de una mano amiga.
La piel se queja ante el contacto sin motivo
y yo pregunto sin hallar una respuesta.
Porque no la hay, al menos no que yo sepa.

Pero la pregunta sigue estando ahí, ¿Qué me pasa?
¿Será otro nervio de mi cuerpo muriendo en agonía?
¿Será mi cerebro avisándome de la catástrofe que se avecina?
¿Será simplemente una sobreestimulación por mi funcionamiento disidente?
El silencio como respuesta. El miedo a caer.

jueves, 10 de febrero de 2022

Quizá en otra vida.

Me encuentro en la cama pensando,
intentando negarme que es en ti.
Analizando despacio lo que siento
y queriendo simplemente huir.
No sé si esto que desvoca mi corazón
es real o de nuevo me intento mentir.
Estando en soledad te pienso
y a oscuras solo me sale sonreír.

Pero entonces vuelvo a decirme
que no es nada, que solo es un sentir
inocente y sin más intenciones
que acompañarte y ser parte de ti.
Que es atracción física, nada más.
Que no estoy soñando con tenerte aquí,
con llevarte de cita a cualquier parte
y mientras posas hacerte sonreír.

Que no estoy pensando en quererte
porque aceptarlo sería aterrador para mí.
Porque no quiero perder lo que tengo
y que otra vez alguien que quiero escape así.
Porque me siento insuficiente para todas,
y es imposible que no para ti.
Porque ya sé que no sientes lo mismo,
o eso recuerdo oírte decir.

Y se me corta el aliento con ganas de llorar
de solo recordar lo que una vez fui.
Recuerdos traumáticos vuelven a atormentarme
mientras yo me quedo inmóvil aquí.
Solo quiero volver a sentirme fuerte y segura,
volver a enamorarme y dejarme sentir,
no cohartar mi desvocado corazón por el miedo
a otra vez volverme a perder en algo que sentí.

Quiero un amor que no me dé miedo,
uno que segura me haga sentir,
que no me destroce cada noche pensando
en todo aquello que no debí decir.
Uno que me quiera libre y fuerte,
que no corte mis alas y me diga que sí.
Quiero volverme a ver bonita e ilusionada
y mi tiempo contigo compartir.

domingo, 6 de febrero de 2022

Me ahogo

Es curioso como sigo pensando que algún día vendrás a pedirme perdón. Que te darás cuenta de que fuiste una mierda de persona y vendrás a buscarme. Pero al mismo tiempo soy consciente de que eso no va a ocurrir. Que te sobraba en tu vida y que precisamente por eso te fuiste. Que mis sentimientos y dejarme hecha una mierda, fue un daño colateral de tu huida hacia delante. No, no es justo que sigas ocupando mi mente de vez en cuando y duela.
Y tampoco es justo que me hayas dejado tan rota que ahora no sepa si lo que siento es amor, atracción o solo cariño. Que no es justo que me hicieras pasar por todo eso y que no haya importado. Nadie te ha dicho que lo hiciste mal. Nadie te ha recriminado lo que me hiciste, solo yo estoy aquí a las tantas de la mañana pensando otra puta vez en ti. En todo lo que podríamos haber sido y destruiste. En todo lo que yo soy por tu culpa. En todas las cosas horribles que me digo por tu culpa.
Quiero volver a tener ilusión por algo, volver a buscar una relación en la que me sienta cómoda y feliz. Un espacio seguro con él y con otra persona que quiera ocupar ese espacio en mi vida. Quiero volver a tener ganas de hacer cosas y no pasarme las semanas en piloto automático mientras sobrevivo.
Me han destruido muchas veces, pero tú doliste de forma especial porque me prometiste que no ibas a hacerlo. Me dijiste que por encima de todo eras mi amiga y que no ibas a hacerme daño conscientemente. Y rompiste una a una todas tus promesas porque te daba igual lo que dolieras. Te da igual mientras puedas usarlo para victimizarte y no cambiar ni un ápice de las cosas que haces mal y que hacen daño. Y estoy harta de acordarme tanto de ti, de que aún haya cosas que me recuerdan a ti, que todavía te eche de menos. No te lo mereces.
Después de todo lo que me hiciste, no te mereces dolerme así aún. No te mereces ocupar mis energías con tus recuerdos. No te mereces estar en mi cabeza a las tantas de la madrugada porque echo de menos pasar las noches hablando contigo. No es justo, pero la vida nunca ha sido justa conmigo. 

miércoles, 19 de enero de 2022

Mente mía

Últimamente han pasado muchas cosas y ninguna es mala. Todas son cosas maravillosas con las personas que son parte de mi familia elegida. Todas son cosas que me hacen inmensamente feliz.
Y de pronto mi mente me colapsa con ideas horribles sobre este cuerpo que habito y las personas que quiero y que están aquí. Me atormenta diciéndome que volverá a ocurrir.
Mi mente me dice que no soy suficiente, que todo lo que he hecho por sobrevivir, no ha sido suficiente. Que estoy luchando contra un fantasma, porque toda culpa está en mí.
Me engaña y esconde recuerdos para hacerme daño y justificar las cosas horribles de las que me quiere convencer. Todas esas que me hacen perecer.
Y solo encuentro un rayo de luz en las personas increíbles que me acompañan, me aconsejan, me sostienen y me sanan. En todas las personas que saben por lo que estoy pasando y lo pasan a mi vera.
Porque no me dejan sola, no me abandonan en mitad de mi tormenta. Porque no quieren verme sola levantar mil monumentos con las manos desnudas. Quieren arroparme en la cama, mientras me acarician el brazo y lloramos juntas.
Y echaba de menos tener un espacio en el que sentirme segura. En el que ser yo misma, sin miedo a la penumbra. Un espacio donde no importa las veces que tenga que preguntar si aún me quieren, me desean o me ven guapa.
Un espacio donde mi locura no es problema, porque es parte de lo que me hace única. Porque las personas que me rodean son gente increíble que ha sabido verme a través de todas esas telas que me he puesto encima. A través del miedo, las inseguridades y todas las noches diciéndome cosas horribles a oscuras.
Soy mis cicatrices y mis traumas. No quiero a alguien que me quiera "a pesar de ellos". Quiero a alguien que me quiera porque, con ellos, sigo siendo perfecta. Soy las consecuencias de las autolesiones que me inflinjo, no quiero que las ignoren, quiero que me ayuden a dejar de hacerlo.
Y puede que esto sea demasiado para muchas personas, puede que no sea suficiente para muchas ellas. Pero es hora de aceptar que ellas tampoco son suficiente para la persona en la que yo me he convertido después de todas las batallas que llevo a cuestas.
Es hora de tomar mi valor y hacerlo sabiendo que no estoy sola. Que nunca voy a estarlo, porque elles siempre van a ser mi familia elegida, aunque mi mente decida romperme en mil pedazos cada poco. Aunque esté hecha trizas.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Cuerpo Mío

Cuerpo mío: me dueles.
Cada latido, dueles.
Cada bocanada de aire.
Cada gemido, dueles.

Me duele la cabeza simplemente
porque esta noche no me dejaste
dormir. Porque tomó el mando la ansiedad.
Me duele la mente de tanto pensar.

De maldecirme en mitad
de la inmensa oscuridad
de este cuarto que es mi hogar.
De en completo silencio llorar.

Me duele la espalda
porque hace frío y los huesos hablan.
Puede que haya tormenta.
No la mía, esa ya amaina.

Me duele la pierna
como calambrazos sin piedad.
Me duele y me siento embustera,
porque nadie sabe por qué duele.

Otra noche en vela,
esperando a que el sueño me de paz.
Esperando que las alas de la calma
me permitan de una vez descansar.

Pero los dolores míos,
que son los de tantas otras,
no se quieren callar.
Sus gritos no me dan tranquilidad.

Y espero al alba,
me enrosco en las mantas,
pienso en algo bonito
y me dejo llevar.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Nikita

Quiero escribir sobre ti, pero no me salen las palabras. Has sido tanto para mí y para quienes te conocimos que no sabría cómo resumir en mis letras todo lo que fuiste. Nos has dejado hoy, dejando a tu paso un vacío inimaginable. He llorado durante horas y me siento ridícula por sentirme así, pero es que eras muy importante para mí. Fuiste mi compañera durante muchísimos años. Fuiste mi confidente y mi ángel guardián durante toda mi adolescencia, me cuidaste cuando yo no podía hacerlo. Estuviste ahí para mí, con todo lo que eso significó. Me acompañaste en mil cosas que no entendías y disfruté de tu compañía a cada momento. Aunque entonces me diera pereza a veces sacarte a dar un paseo, hoy atesoro esos recuerdos que tengo de nosotras solas paseando por cualquier parque. Te recuerdo y me duele muchísimo que ya no estés, aunque sabía que este día llegaría, sabía que no me quedaban muchos momentos que vivir contigo. Sin embargo tú me quisiste todos los días de tu vida, sin excepciones. Me querías tanto como yo a ti. Y eso es precioso a su manera, porque no hay amor más puro que el de una niña y su perra. No hay amor cómo ese, ni vida más afortunada que la que se acompaña de unas patitas chocando contra el suelo.
Hoy son otras patitas las que me acompañan siendo adulta, de otra especie y a las cuales tú odiabas. Pero sabes que ellas también van a cuidarme como tú hacías. Ya lo hacen. Ellas no podrán jamás ocupar tu lugar en mi alma, pero guardarán para ti el cariño que te tengo. Hoy es un día muy triste para mí, aunque empezara bien, aunque pareciera que todo iba bien. Hoy me has dejado y ya no volveré a oírte refunfuñar porque no tienes suficiente hueco en la cama. No te oiré roncar. No te oiré hacer el cocodrilo en el sofá para dejar claro que es tuyo. Y eso me da muchísima pena.
Me has dejado y solo puedo repetirme que fuiste feliz. Que estos 14 años los viviste como una reina, que no hubo perra más mimada que tú. Solo puedo pensar en que te fuiste sin dolor aunque lo dejaras aquí. Te voy a echar muchísimo de menos, al menos allí donde estes podrás tomar el sol sin quemarte la barriguita. 

lunes, 11 de octubre de 2021

Versos a destiempo.

Que me muero de ganas de meterme en tus bragas, es cierto.
Pero son aún más fuertes las ganas de escribirte en la espalda mil besos.
Soñarte despierta sabiendo que no te tengo,
porque no eres mía, somos juntas y es lo que quiero.
Porque te quiero libre, volverte cuerda y solo atarte a la cama con consentimiento.
Susurrarte al oído estas palabras mientras te acaricio todo el cuerpo.
saborearte las curvas, los socavones y los recovecos.

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Y es que no puedo imaginarme lo que tiene que ser explorarte,
lo que tiene que ser estar contigo en cualquier parte,
besarte sin miedo, comerte la boca, morderte el cuello y besarte la frente.
Mezclar el deseo y el amor libre en nuestros encuentros.
El fuego que nos nace y que siento por dentro,
me sabe a gloria, me sabe a ti, me sabe a diosa y a cielo.

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Deseo devolverte las horas que te robo en mi pensamiento,
en forma de sueños que ir juntas cumpliendo.
Sacarte sonrisas, carcajadas y algún orgasmo a destiempo,
sentarme a horcajadas en tu regazo y dejar que llegue el deshielo.
Abrazarte en la cama, mirarte a los ojos y susurrarte mil "te quiero".

Y es que has llegado como llega siempre el invierno: 
a prisas, sin avisar y metiendo miedo.
Te has convertido en risa, rubor, amor y sentimiento.
Has hecho mi vida un cuento imperfecto que me sabe a poco si estás lejos.

Después de ti.

Vuelvo a sentirme una bola de inseguridades incierta, un amasijo de sufrires que son todos míos. Hijos de esta tormenta que es mi mente y que me quitó la calma.
Vuelvo de nuevo a tener pensamientos que me dan miedo, pensamientos que no quiero tener. Vuelvo a mis tormentos y me toca las narices volver.
Sigo peleando contra esta puñetera idea de que no soy suficiente, de que soy todo lo malo de este mundo y que no me merezco nada. Lucho por quererme, pero no se hace fácil.
Me paso las noches en vela y por fin duermo un poco al llegar la mañana, pero no es suficiente para sanar todas estas semanas.
No puedo seguir peleando contra mí misma y contra todo lo que se me pasa por la cabeza. No tengo fuerza suficiente para seguir resistiendo y no hundirme en la miseria de vez en cuando. No después de todo lo que ha pasado.
No soy capaz de mirarme en el espejo, mi reflejo me devuelve todos y cada uno de mis complejos. Y me quedo aquí, mirando a la nada y tratando de sonreír.
Este cuerpo no me vale, no me gusta, me duele y me sangra y me hace daño. No quiero habitarlo, no quiero vivir en él. Quiero resquebrajarme y dejarlo tras de mí, como una envoltura inútil.
La imagen que tengo de mí no es justa, nunca lo ha sido, nadie me odia más que yo. Nadie me tiene más asco del que puedo tenerme yo. Nadie me dice las cosas que me digo en las madrugadas cuando no puedo dormir. No es justo pero es mi mente hablando a través de años de violencias injustas de todos lados.
Soy un conjunto de remiendos que hice y deshice un millón de veces, pero esas costuras se han dado de sí. Porque mi barriga sobresale por encima de todo eso y me tapa las cicatrices de oro que tejí.
Pienso en mi cuerpo sin mirarlo, solo pensando en la imagen que tengo de mí, y me doy tanto asco que me da miedo sentirme así.
E intento dormir otra vez, intentando no pensarlo más, tratando de callar la vocecilla de mi cabeza que no para de hablar mal de mí. Pero esa voz sigue ahí al día siguiente, esperando cualquier momento de debilidad para seguir haciéndome daño. Esa voz, por mucho que me joda, soy yo y es todo lo que me hiciste sentir. Es toda mi rabia y todo lo injusto que tuve que vivir. Es todas las veces que me has dicho que nunca seré suficiente. Todas las veces que me escondí cuando gritabas. Todas las veces que lloré en silencio hasta que llegaba el alba.
Es todos mis traumas y mi miedo a ser un poco más tú que yo. Es todos mis recuerdos de aquello que dolió y duele. Es todo el silencio de mis noches en las que me gritabas en la cabeza. Es todo el odio y la vergüenza.
Y otra noche que escribo a tantas personas que me jode que nunca lo lean. Y otra noche que escupo aquí la rabia tratando de apaciguar mi cabeza. Pero solo sirve para ordenar por qué me odio y decirme que no es culpa mía.
Solo sirve para decirme algo que yo ya sabía.

martes, 7 de septiembre de 2021

La Monstrua de todos mis traumas

Quién soy a día de hoy, tiene muchísimo que ver con quién fui, quién me dijeron que debía ser y quién quiero o quería ser. Pero también ha sido un proceso de cambio, un proceso largo que aún sigue pasando. Me declaro monstrua, en todos sus significados. Me declaro la mala de historia, que tantas veces me dijeron que no podía ser y a veces he sido sin querer. Me declaro la deformidad misma de mi cuerpo, la disidencia que me envuelve el alma para dotarla de un nuevo significado más. Me declaro fea, aunque esta declaración aún duela, pero no quiero seguir luchando por encajar en unos cánones que me han impuesto y que no me pertenecen.
Mi cuerpo, mi mente, mi lucha y mi vida. Todo lo que me define está construido sobre la monstruosidad que la sociedad ve en mí. Me dicta y me manda que sea, y yo desobedezco desde la rabia más interna. No, no me da la gana de que ser monstrua siga siendo una mala etiqueta. No me da la gana que la monstrua siga siendo la que siempre pierde mientras el príncipe cishetero blanco normativo, se lleva a la princesa a otra cárcel. Quiero salvarme a mí misma de las garras de ese ideal, no quiero ser la princesa ni quiero que lo sean las demás. Quiero que esa figura pasiva y decorativa del capital, deje de ser el sueño de cualquier niña. La monstrua es libre, es capaz de escapar de ello y ser en libertad. No tiene que rendir cuentas a nadie, no tiene que agradar, tiene que ser ella. Y ella soy yo, ella somos todas las que nos negamos a ceder ante ese ideal, ante ese papel que nunca debió existir, para empezar. 

lunes, 30 de agosto de 2021

Mi mente

Mi mente es otra vez caos,
voces entrecortadas que susurran
que me culpan de todo lo malo.
Mi mente es mi enemiga,
continuamente luchando a oscuras
en esta habitación sola, conmigo misma.
Mi mente es mi tormento,
rayos, truenos y centellas que me anulan
que me sacan de mí y no me concentro.
Mi mente es miedo,
contra todo y contra todo lo que duela
tratando de sobrevivir al viento.
Mi mente quiere dejar de ser,
simplemente dejar de estar aquí.
Simplemente desaparecer.
Pero no puedo y no quiero dar esa victoria,
no quiero permitirle a nadie creer que
me ha vencido, que me ha tumbado.
No dejo de pelear contra mí,
mientras yo mismo pregunto por qué.

domingo, 22 de agosto de 2021

Otra noche más.

Otra noche más, la misma mierda. Yo sin dormir engañandome a mí misma con contenido y entretenimiento solo para no tener que pensar en lo que duele. En esa herida sangrante que tengo abierta en el pecho y que deja que salgan mis demonios de vez en cuando. Otra noche sola, sintiéndome sola.
Quiero tener un horario normal de sueño, pero a la vez me gusta mucho más vivir de noche. Ojalá le gustase a alguien más, ojalá alguien me acompañara en mis insomnios. Y entonces me acuerdo de cómo empecé a hablar con ella... Y se me clavan como un puñal todas esas noches que se durmió al teléfono conmigo, esas noches que la veía dormir y que yo disfrutaba en silencio de su simple compañía. Se me clavan como mil dagas esas noches que pasábamos viendo cosas juntas o esas otras en las que hablábamos de mil temas hasta que nos quedábamos dormidas. Duele, más de lo que me gustaría.
Toda esta puñetera mierda porque no hacerme caso a mí misma: No te ilusiones, es demasiado buena para ti, no va a salir bien.
Y no salió bien, nunca me sale bien, siempre soy la última opción de todo el mundo porque soy prescindible. Porque no valgo, porque soy esa loca, intensa y exagerada que te agobia y que se preocupa en exceso hasta que te pierde. Soy esa gilipollas que se siente sola simplemente porque no sabe cuándo y cómo hablar las cosas. Porque le da miedo decir que quiere a alguien por si vuelven a decirle que no es suficiente.
Otra noche más, la misma mierda.

jueves, 29 de julio de 2021

Serpientes, lunas y deseo

Dicen las malas lenguas,
que hay que olvidar aquellas
viejas y tristes historias 
para escribir otras nuevas.
Pero a veces una vieja historia,
algo que creías que había acabado,
renace de nuevo sin esperarlo.
Vuelves a sentirte de nuevo deseada
vuelves a sentirte de nuevo amada
a sentirte una vez más ilusionada.

Y estás asustada,
da muchísimo miedo,
porque te han roto el corazón
en mil pedazos sin pedir perdón.
Han hecho añicos la ilusión,
las ganas de ser más que dos.
Han destrozado tu autoestima,
esa que tanto escatima,
y te has visto una vez más
vulnerable, sola, triste y asustada.

Y llega ella, con su belleza,
te tiende la mano y te dice
que no estás sola y que ella te desea.
Te valida justo en el momento
que más lo necesitas.
Y otra vez piensas en ella
en lo que fuisteis y lo que te gustaría
volver a ser juntas, volver a tenerla.
Pero asusta y no te atreves,
a pensar en eso que sabes
que puede ser una gran historia
si ambas decidimos contarla.
Juntas, escribiendo cada una nuestra parte,
compartiendo los instantes,
cuidándonos aunque estemos distantes.

lunes, 29 de marzo de 2021

Cicatrices color malva

Y otra vez estoy pensando en lo que me hiciste. En todo lo que me marcaste para el resto de mi vida y todas las cosas horribles que me he dicho por tu culpa. No importa que fuera tu voz quién las decía en mi cabeza, porque la cabeza seguía siendo la mía. Siento rabia, rabia de verte hacer lo mismo otra vez
En otro cuerpo, incluso con otra voz. Porque aunque no seas tú, es tu misma lacra.
Y también siento rabia de saber que sigues haciendo esto a otras tú mismo. De no haber hecho algo más cuando pude, pero sé que realmente no pude, que solo era una niña aterrorizada por todo lo que tenía dentro y no podía explicar. Y siento el fuego quemándome dentro otra vez, las brasas de la fuerza que plantó mi madre al darme la vida, la ira naciendo de mi garganta para gritar otra vez.
No, no me vas a quitar mi vida, no te lo permito. No te permito que vuelvas a hacerme caer justo cuando estoy resurgiendo de mis cenizas, cuando estoy aprendiendo a dolerme y a quererme a partes iguales. Cuando estoy permitiéndome vivir mi vida.
No te permito que vuelvas a arrojarme a las llamas, porque hace mucho que ya no soy esa niña aterrorizada, hace mucho que esta niña está armada. Armada de rabia, de fuerza, de esperanza y del amor que me acompaña. Porque hace mucho tiempo que no te escribía para decirte lo mucho que me doliste y lo mucho que te odio por ello.
Nunca podré perdonarte, tampoco estoy obligada a hacerlo. No quiero perdonarte porque quiero recordarme por qué dolía. Quiero aprender de mis peores momentos y salir adelante a su lado, porque ellas y él sí merecen mi cariño. Porque merecen que sea quién realmente soy y no el amasijo de dolores en el que me habías convertido.
Puede que hoy quede mucho camino que recorrer para no dolerme, para que esto no sea rabia y solo sea una página más en la que hablo de su mirada o de su sonrisa, pero no me rindo porque sé que puedo.
Siempre he podido.

lunes, 15 de marzo de 2021

Depresión

Encontrar en mí un poquito de paz,
no volver otra vez la vista atrás,
no culparme una vez más,
no hasta quedarme dormida llorar.

Quiero conseguir avanzar,
conseguirte encontrar.
Quiero besarte una vez más,
quedarme en la cama
y poderte abrazar.

Quiero dejar de pensar
que todo lo que pensaba
ya no importa, da igual,
que todo lo que sentía
se tiene que ahogar.

No quiero volver a perderme
me importo demasiado para dolerme,
me importo demasiado para dañarme,
me importo demasiado para olvidarme.

Quiero salir de esta depresión
de esta maldita constate sensación
de no valer nada, de no ser una opción,
de no ser suficiente, de no merecer amor.

Quiero luchar contra mis demonios,
pero no puedo, ni quiero
hacerlo sola, sin acompañamiento.
Quiero coger tu mano y romper con ellos.

Romper con mis demonios,
romper con todos tus miedos,
luchar juntas hasta vencerlos
y celebrarnos libres sin miedo.

viernes, 5 de marzo de 2021

Seguimos Aquí-8M

Cojo tú mano, porque estás aquí.
Porque otras ya no, las vimos morir.
Porque otras manos apretaron sus brazos,
las golpearon, las violaron y las callaron.

Cojo el megáfono porque yo sí puedo.
Porque otras no, él las encerró.
Porque otras viven presas 
en cárceles, CIES, psiquiátricos y residencias.

Lucho contra el miedo de estar aquí,
contra mi propia mente y mis pies
pidiéndome huir.
Porque no estoy sola, estoy aquí por ti.

Lucho por mis hermanas, por las lobas,
por las gatas, las perras, las leonas.
Lucho por todas, incluida por ti.
Porque no eres diferente a mí.

Lucho por las trans,
que tantas veces han luchado por mí.
Lucho por las migrantes,
que tantas veces han estado ahí.
Lucho por las racializadas,
que también están aquí.
Lucho por las locas,
las que no dejan salir.
Lucho por las discas,
las que no dejan estar aquí.
Lucho por las putas,
que nunca han sido enemigas de mí.
Lucho por todas,
comenzando por mí.

Porque debemos ponernos a cada una en el centro.
Porque nos merecemos querernos.
Porque nosotras todo lo valemos.
Porque estoy cansada de odiar este cuerpo,
esta mente, estos tormentos, esta vida, a mí.

Luchamos todas juntas,
porque seguimos aquí.

domingo, 7 de febrero de 2021

Reflexión

Hay días grises siempre, pero son mejores cuando no estás sola. La verdad es que llevo unos días mal, no sé, no ha pasado nada específico pero he explotado y no podía más. Me he encerrado en mi mundo, este que he creado con algunas personas maravillosas, y no he querido hablar con nadie más. Me he sentido muy vulnerable y muy prescindible estos días, me he sentido sola aunque no lo estuviera, y me he sentido inútil. Pero la realidad es muy diferente.
La vocecilla de mi cabeza no tiene razón, soy una persona valiosa y merezco que me quieran. Soy una persona atractiva y merezco que me deseen. Soy una persona útil y puedo cambiar el mundo. Soy querida y tengo a mucha gente a mi lado que me quiere. Debo dejar de decirme cosas malas, porque soy mucho más que esa vocecilla. Esa vocecilla ni siquiera soy yo, es él. Todo lo que dejó en mi mente a pesar de que hace muchos años que me alejé de su violencia. Me niego a seguir dejando a esa voz que gobierne mi cuerpo, me niego a que me gobierne la culpa, el miedo, la ansiedad y el dolor. Y me niego a que me hagan sentir celos o envidia de quiénes tengo a mi lado de forma incondicional. Me niego a dejar que pueda conmigo porque yo soy mucho más que todos esos sentimientos.

No es malo caer, no es malo estar mal, no es malo sentirte de forma "incorrecta" en un momento dado. Soy humana y tengo derecho a no ser perfecta, pero debo aprender de mis imperfecciones para crecer y ser mejor el día de mañana. Quiero ser mejor.

domingo, 17 de enero de 2021

1327

Soñarte despierta parece desafiar
las normas que pacté 
con aquella estrella fugaz.
Besar tus labios en mi mente,
casi poderte tocar...

Me quedo ensimismada
mirándote simplemente pestañear,
sonreír, reír, cantar, hablar.
Quiero cruzar un mundo
si con ello te puedo abrazar.

Se me hace tan larga la espera
que sé que cuando nos encontremos
seremos el mismo fuego
en el que un día me prometieron quemar.

Y ahora solo imagino lo que será
cuando por fin nos vemos
nos miramos, me quedo callada
y luego solo me sale besar.

Pensar en lo que queda duele,
pero sé que va a compensar
todas las noches en vela
mirándote a través de la pantalla
sin poder llegar a ti.

lunes, 4 de enero de 2021

H

¿Qué no te haría?
Si en cada sonrisa
que me dedicas 
se esconde toda una vida.

¿Qué no te haría?
Si me muero de ganas
de besar tus heridas.

¿Qué no te haría?
Si cada lágrima
se me clava cual cuchilla
y se me eriza hasta la coronilla.

¿Qué no te haría?
Si cada caricia
es un sueño aunque
aún no sean reales.

De nuevo me siento viva.
Me siento ilusionada.
Me siento como una niña.
Una niña mirándote anonadada.

Surcar tus marcas
se vuelve una fantasía
erótica, porque tú llevas
las riendas en esta travesía.


lunes, 21 de septiembre de 2020

Sangre de cristal.

Se reabren mis cicatrices,
me duele cada célula y me pesa la ansiedad,
me encuentro en la oscuridad,
me alimento de mis ansiedades.
De mis miedos y de mis pesares.

Quiero salir corriendo
pero no encuentro mi energía 
para poder hacerlo.

Tengo miedo, como de costumbre,
pero es un medio animal 
a encontrarme a oscuras
y no poder remontar.
Y simplemente no puedo más.

Quiero esconderme en la cama,
pero sigo teniendo que trabajar.
Quiero dormirme en tu calma,

pero no quiero volver a empezar.
Quiero huir y me vuelvo a encontrar.
Destrozada, destruida, 
un rompecabezas a medio armar.
Con mis ansiedades brotando de mi pecho
y mi llanto llegando al mar.