tener las manos manchadas de tinta,
pero no tener la valentía de poder decir
todo aquello que se me atragantaría.
Nunca había tenido esta sensación
de no tener claro si es todo,
nada, amistad o ese gran amor.
Siempre tenía sospechas que mi cabeza
se empañaba en esconder de mi vista
porque eran demasiado buenas.
Ahora solo es aquello con lo que siempre soñaría.
Al mismo tiempo no quiero evitar tu proceso,
no quiero llegar y desbaratar todos tus planes de sosiego.
Mereces todos los cuidados que quiero darte,
pero no quiero imponerte aquello que necesito decirte.
Me siento chiquitita cuando no sé qué hacer con lo que quiero.
Estoy muy acostumbrada a luchar con todo lo que tengo
para conseguir cada una de las piezas con las que construyo
todo este hermoso e inmenso tablero.
Siempre he sido una mujer de armas tomar,
aunque procure no tomarlas si no es absolutamente necesario.
Y ahora parezco indefensa delante de esta tempestad.
Esperando a saber si el viento viene para sofocar mi fuego,
o si las llamas ardientes que veo, vienen aquí para hacerme quemar.
Soy la bruja que siempre quise ser, eso no cabe duda.
Pero esta bruja no es capaz de adivinar jamás su propio futuro,
siempre me pongo en todos los extremos.
O soy indulgente con quién quiere que me devoren los cuervos,
o soy demasiado dura con quién me quiere y me cuida.
No tengo término medio para evitar que el miedo me consuma.
Necesito dejar de tenerle miedo al miedo.
Necesito dejar que la rana me dé fortuna.
Necesito que los eclipses pasen para dejar en paz a mí luna.
Necesito que el sol brille por encima de toda está bruma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario